Al iniciar una partida con los Estados Pontifícios en el Victoria nos encontramos ya en 1836 con los Zuavos Pontificios. Aun faltaban 25 años para que un cuerpo Papal recibiera ese nombre pero es una suerte poder contar desde el principio en ese juego con una fuerza de tan glorioso nombre. Sepamos porqué.
El cuerpo de Zuavos tiene su origen en un ejercito mixto francés creado en Argelia el 1831. Estaba compuesto por voluntarios de la tribu berber de los zwawa que habian sido mercenarios del Imperio Otomano y franceses. Con los años los zwawa pasaron a formar el grupo de tiradores.
El cuerpo de Zuavos, formado ya solo por franceses se distinguió en las guerras de África, Crimea, Italia, Méjico y Ásia.
Mientras en los Estados Pontificios Merode, con el consentimiento del geeral Lamorcier formaba el cuerpo de Tiradores Franco-Belgas en 1860. Este cuerpo participó el 17 de septiembre de ese año en la batalla de Castelfidardo enarbolando un estandarte blanco con un lambel amarillo en cuyo centro estaban las ramas pontificias bordadas. Este guión les sirvió de referencia durante el ataque y con él su portador cayó mortalmente herido siendo al bandera finalmente capturada por el enemigo y se conserva hoy en una iglesia del sur de Francia.
En enero de 1861 el barón de Charette lo reorganizó con el nombre de Batallón de Zuavos Pontificios. El batallón se formó con reclutas de varios paises católicos de procedencia variada (Artesanos, estudiantes, nobles y escribientes) que no eran un grupo mercenario sinó la respuesta del elgitimismo católico al garibaldismo. En el ingresaron muchos veteranos de las guerras carlistas que en ese momento estaban sin oficio ni beneficio pero franceses y belgas amntuvieron su preminencia. El grupo socila de mayor peso era las jovenes d¡generaciones de la nobleza legitimista francesa.
En 1967, el infante Alfonso hijo del rey carlista Juan III el Viejo Liberal se enroló como soldado raso en el Cuerpo, no queriendo aceptar el grado de oficial que Pio IX le quiso otorgar. Con los años ascendió a teniente de la 6ª Compañia del Batallón de Zuavos compuesto por 80 hombres, varios de ellos españoles. Siempre llevo consigo una espada toledana que habia eprtenecido a su abuelo Carlos V.
Con la caida de Napoleón III en 1870 el Papa Pio IX pierde su protector y Victor Manuel II de Saboya anuncia al Sumo Pontifice la entrada de sus tropas en el Estado Pontificio. El 28 de septiembre las tropas del general Cardona rodearon Roma. A la mañana siguiente los 70.000 hombres del general Cardona efectuan el ataque sacrilego a Roma abriendo fuego contra la Porta Pia y Porta Salaria. Desde la madrugada la artilleria piamontesa bate en brecha los muros de la ciudad que estaba defendida por solo 5.000 audaces y estoicos zuavos.
Ante el arrojo de sus soldados Pio IX exclamó euforico: No soy profeta, ni hijo de profeta, pero en nombre de Dios, em atrevo a decir que no entrareis nunca aquí. Pero el Papa no deseaba que se derramara sangre en una batalla perdida de antemano y pidió al barón de Charette que arriara la bandera parlamentaria cuando estimó que habian resistido lo suficiente para demostrar que solo cedian a la violencia. Pero era tal el entusiasmo que reinaba en la Puerta Pia, defendida junto a otra Compañia francesa, por la 6ª Compañia donde luchaba el infante Alfonso, que cuando un soldado de caballeria transmite la orden de cesar el fuego, no quieren obedecerla. Todos prefieren una muerte santa a rendirse. La 6ª compañia resiste una hora más que los otros. (Carlistones que eran
) Hasta que el propio jefe del 2º Batallón de Zuavos, el comandante De Tressures, impone al capitán de la Compañia Gastebois el deseo del papa. Entonces se entregan y caen prisioneros.
Por su resistencia prolongada no entran en las condiciones generales de capitulación y son condenados a muerte por los vencedores que exigen su inmediata ejecución. Pero un indulto lo trueca por ser paseados con escarnio entre als bayonetas enemigas que los custodiaba por las calles de Roma mientras el pueblo insultaba a sus componentes. Tras esto fueron encarcelados en Civitavecchia.
A los oficiales les quitaron las espadas pero don Alfonso logró conservar la suya encarandose con los italianos. Parece ser que los italianos buscaban a don Alfonso para entregarlo a España pero logró escapar a los tres dias de ingresar en prisión en el tumulto que habia mientras los italianos iban clasificándolos.
En mayo de 1871, ante las protestas de Pio IX y algunas naciones católicas, Victor Manuel II ofreció una Ley de Garantias por la cual reconocia la soberania e inviolabilidad del Papa al que se asignaron 3 millones y medio d erenta y los palacios de Letrán y Castellgandolfo. Pio IX rechazó ese indigante trato y vivió a partir de entonces de als donaciones de los paises católicos. Ese mismo año el Papa disolvia los Zuavos Pontificios.
Pero su historia no acaba ahi. Un mes antes don Alfonso casó con su prima, la infanta doña Mª de las Nieves de Braganza y en medio de su viaje de novios, cuando visitaban Malta, recibió una llamada de su hermano, ya Carlos VII el Cisne Terso, para que se reuniera con él en Ginebra y preparar la III Guerra. El rey carlista le cedió su título de duque de Alcaria y le pidió que entrara en Cataluña nombrandole en mayo de 1872 general en jefe de los Reales Ejercitos Carlistas. Don Alfonso se escondió en el sur de Francia esperando el momento de poder cruzar la frontera acompañado de su costilla, la excelente amazona y tiradora doña Maria de las Nieves.
El 30 de diciembre de ese mismo año, el general Larramendi, jefe del Estado Mayor General de los carlistas los entró en Cataluña diciendoles que el general Francesc Savalls, también zuavo pontificio, que sería el segundo jefe de las fuerzas carlistas en Cataluña y se ocuparía de ellos.
Muchas aventuras pasó el infante en cataluña pero centremonos en el tema del hilo. Una vez establecido en Cataluña, don Alfonso creó a principios de 1873 un cuerpo de Zuavos Carlistas a imagen y semejanza del pontificio. Su nueva bandera era la española yen cuya franja gualda aparecia una nube blanca de la que emergian de izquierda a derecha: el escudo de España abreviado, un Sagrado Corazón de Jesús y las armas papales de Pio IX. Pronto se unieron muchos de los jovenes aristócratas que habian pertenecido a los zuavos pontificios llegando a ser el nuevo cuerpo continuación del anterior.
En marzo de 1873, el batallón de Zuavos Carlistas rindió homenaje a Carlos VII manifestando su lealtad inquebrantable y el anhelo de oir el primer toque de llamada para acudir donde el rey les mandara. En rey carlista respondió al sincero homenaje con una carta dirigida a su hermano.
El cuerpo de Zuavos Carlistas fue muy conocido durante la guerra. Eran respetados por su bravura, fuerza y fiereza. Todos sus miembros dieron buena prueba de su valentia pero el más extraordinario fué Ignacio Wills en la campaña de Igualada. Defensor de la Puerta Pia junto a don Alfonso, fue de los priemrs a pasar a cataluña para servir a als ordenes del infante don Alfonso. Murió ejemplarmente el 19 de julio de 1873. Los zuavos atacaron Igualada tocando su música y desplegada su bandera. Mientras Miret entraba por el NE los zuavos atacaban vigorosamente por el SE, y trepando, acabaron de forzar las líneas y hacerse dueños de diferentes parapetos. El comandante Wills con dos compañias de su batallón de zuavos, logró escalar, bajo el fuego la alta muralla que el separaba del interior de Igualada. El resto de zuavos penetraron, poco a poco, en ella. Eran las 3 de la tarde. El asalto se imposibilitaba por los fuegos cruzados del enemigo, dueño de als dos hileras de casas que formaban la cale; todos los que se arrimaban caian. El comandante de lso zuavos se abalanzó entonces a al conquista de esa barricada y a su lado el abanderado De France; estaban acompañados de algunos zuavos, pocos, porque Wills no habia tomado más que un número reducido de hombres para ese sitio. En el momento en que iban a alcanzar el obstaculo detrás del cual los republicanos hacian fuego, cayó el abanderado De France. El comandante Wills, que acababa de serherido en una pierna tomó la bandera y se dirigió a la barricada de la fortificación de Igualada. Un proyectil le atravesó pero antes de morir tuvo tiempo de lanzar al bandera al interior de la fortificación y gritar: los zuavos van donde va su bandera. Los zuavos, entusiasmados, asaltaron al fortificación, recuperaron la bandera y conquistaron Igualada. Don Alfonso habia recomendado a Wills no exponerse temerariamente a lo que este respondió: Si no muero en esta acción, moriré tal vez en otra; con lo que lo mismo da. Muero por la Religión.
Acabada la guerra se disolvió el cuerpo de Zuavos y su bandera permanece arriada esperando que jovenes católicos al vuelvan a enarbolar algún dia.
Muchos zuavos carlistas tuvieron historias como esta. Merecen ser destacados también: Francesc Savalls, Miguel Cardozo de Betancourt, Carlos d´Eca Gama Lobo, Garnier, Vicente Genovés, Enrique Genovés, José Giner, Pío Lazarini, Gabriel Llompart, Mateu Alfredo Mrzorati, Miguel Mercader, Manuel Moner, Hugo Murray, O´Brien, Carlos de Saint Cyr-Gouvion, Arsenio Serrano, Juan Bautista Talarn, Antonio Tebar Noguera, Albert Terradellas, Miquel Verdaguer, M. de Vialet, Enrique Villar del Saz y Augusto Wills.
En resumen, el cuerpo de Zuavos, tanto Pontificios como Carlista fue modelo de disciplina y de valor, de sufrimiento y lealtad.
También participaron en la III Guerra carlista el Infante-duque de Parma Roberto I como coronel honorario del primer regimiento de caballeria de Castilla recibiendo la cruz del Merito Militar y su hermano Enrique, conde de Bardi; el principe de las Dos Sicilias y conde de Caserta Alfonso, como general jefe del Estado Mayor dirigiendo los bombardeos de Irún y San Sebastián; y el duque de Sevilla Francisco de Borbón que llegó a coronel ( y que también participaria en al Guerra Civil del siglo XX ya muy viejo) y su hermano Alberto Mª que fué ascendido a comandante.
Cuando se proclamó la II República española don Alfonso subiria al trono como Alfonso Carlos I el Zuavo o el Justiciero Misericordioso.
Para escribir esto me he basado sobretodo en un articulo de César Alcalá Giménez y en als memorias de doña Mª de las Nieves.
El cuerpo de Zuavos tiene su origen en un ejercito mixto francés creado en Argelia el 1831. Estaba compuesto por voluntarios de la tribu berber de los zwawa que habian sido mercenarios del Imperio Otomano y franceses. Con los años los zwawa pasaron a formar el grupo de tiradores.
El cuerpo de Zuavos, formado ya solo por franceses se distinguió en las guerras de África, Crimea, Italia, Méjico y Ásia.
Mientras en los Estados Pontificios Merode, con el consentimiento del geeral Lamorcier formaba el cuerpo de Tiradores Franco-Belgas en 1860. Este cuerpo participó el 17 de septiembre de ese año en la batalla de Castelfidardo enarbolando un estandarte blanco con un lambel amarillo en cuyo centro estaban las ramas pontificias bordadas. Este guión les sirvió de referencia durante el ataque y con él su portador cayó mortalmente herido siendo al bandera finalmente capturada por el enemigo y se conserva hoy en una iglesia del sur de Francia.
En enero de 1861 el barón de Charette lo reorganizó con el nombre de Batallón de Zuavos Pontificios. El batallón se formó con reclutas de varios paises católicos de procedencia variada (Artesanos, estudiantes, nobles y escribientes) que no eran un grupo mercenario sinó la respuesta del elgitimismo católico al garibaldismo. En el ingresaron muchos veteranos de las guerras carlistas que en ese momento estaban sin oficio ni beneficio pero franceses y belgas amntuvieron su preminencia. El grupo socila de mayor peso era las jovenes d¡generaciones de la nobleza legitimista francesa.
En 1967, el infante Alfonso hijo del rey carlista Juan III el Viejo Liberal se enroló como soldado raso en el Cuerpo, no queriendo aceptar el grado de oficial que Pio IX le quiso otorgar. Con los años ascendió a teniente de la 6ª Compañia del Batallón de Zuavos compuesto por 80 hombres, varios de ellos españoles. Siempre llevo consigo una espada toledana que habia eprtenecido a su abuelo Carlos V.
Con la caida de Napoleón III en 1870 el Papa Pio IX pierde su protector y Victor Manuel II de Saboya anuncia al Sumo Pontifice la entrada de sus tropas en el Estado Pontificio. El 28 de septiembre las tropas del general Cardona rodearon Roma. A la mañana siguiente los 70.000 hombres del general Cardona efectuan el ataque sacrilego a Roma abriendo fuego contra la Porta Pia y Porta Salaria. Desde la madrugada la artilleria piamontesa bate en brecha los muros de la ciudad que estaba defendida por solo 5.000 audaces y estoicos zuavos.
Ante el arrojo de sus soldados Pio IX exclamó euforico: No soy profeta, ni hijo de profeta, pero en nombre de Dios, em atrevo a decir que no entrareis nunca aquí. Pero el Papa no deseaba que se derramara sangre en una batalla perdida de antemano y pidió al barón de Charette que arriara la bandera parlamentaria cuando estimó que habian resistido lo suficiente para demostrar que solo cedian a la violencia. Pero era tal el entusiasmo que reinaba en la Puerta Pia, defendida junto a otra Compañia francesa, por la 6ª Compañia donde luchaba el infante Alfonso, que cuando un soldado de caballeria transmite la orden de cesar el fuego, no quieren obedecerla. Todos prefieren una muerte santa a rendirse. La 6ª compañia resiste una hora más que los otros. (Carlistones que eran
Por su resistencia prolongada no entran en las condiciones generales de capitulación y son condenados a muerte por los vencedores que exigen su inmediata ejecución. Pero un indulto lo trueca por ser paseados con escarnio entre als bayonetas enemigas que los custodiaba por las calles de Roma mientras el pueblo insultaba a sus componentes. Tras esto fueron encarcelados en Civitavecchia.
A los oficiales les quitaron las espadas pero don Alfonso logró conservar la suya encarandose con los italianos. Parece ser que los italianos buscaban a don Alfonso para entregarlo a España pero logró escapar a los tres dias de ingresar en prisión en el tumulto que habia mientras los italianos iban clasificándolos.
En mayo de 1871, ante las protestas de Pio IX y algunas naciones católicas, Victor Manuel II ofreció una Ley de Garantias por la cual reconocia la soberania e inviolabilidad del Papa al que se asignaron 3 millones y medio d erenta y los palacios de Letrán y Castellgandolfo. Pio IX rechazó ese indigante trato y vivió a partir de entonces de als donaciones de los paises católicos. Ese mismo año el Papa disolvia los Zuavos Pontificios.
Pero su historia no acaba ahi. Un mes antes don Alfonso casó con su prima, la infanta doña Mª de las Nieves de Braganza y en medio de su viaje de novios, cuando visitaban Malta, recibió una llamada de su hermano, ya Carlos VII el Cisne Terso, para que se reuniera con él en Ginebra y preparar la III Guerra. El rey carlista le cedió su título de duque de Alcaria y le pidió que entrara en Cataluña nombrandole en mayo de 1872 general en jefe de los Reales Ejercitos Carlistas. Don Alfonso se escondió en el sur de Francia esperando el momento de poder cruzar la frontera acompañado de su costilla, la excelente amazona y tiradora doña Maria de las Nieves.
El 30 de diciembre de ese mismo año, el general Larramendi, jefe del Estado Mayor General de los carlistas los entró en Cataluña diciendoles que el general Francesc Savalls, también zuavo pontificio, que sería el segundo jefe de las fuerzas carlistas en Cataluña y se ocuparía de ellos.
Muchas aventuras pasó el infante en cataluña pero centremonos en el tema del hilo. Una vez establecido en Cataluña, don Alfonso creó a principios de 1873 un cuerpo de Zuavos Carlistas a imagen y semejanza del pontificio. Su nueva bandera era la española yen cuya franja gualda aparecia una nube blanca de la que emergian de izquierda a derecha: el escudo de España abreviado, un Sagrado Corazón de Jesús y las armas papales de Pio IX. Pronto se unieron muchos de los jovenes aristócratas que habian pertenecido a los zuavos pontificios llegando a ser el nuevo cuerpo continuación del anterior.
En marzo de 1873, el batallón de Zuavos Carlistas rindió homenaje a Carlos VII manifestando su lealtad inquebrantable y el anhelo de oir el primer toque de llamada para acudir donde el rey les mandara. En rey carlista respondió al sincero homenaje con una carta dirigida a su hermano.
El cuerpo de Zuavos Carlistas fue muy conocido durante la guerra. Eran respetados por su bravura, fuerza y fiereza. Todos sus miembros dieron buena prueba de su valentia pero el más extraordinario fué Ignacio Wills en la campaña de Igualada. Defensor de la Puerta Pia junto a don Alfonso, fue de los priemrs a pasar a cataluña para servir a als ordenes del infante don Alfonso. Murió ejemplarmente el 19 de julio de 1873. Los zuavos atacaron Igualada tocando su música y desplegada su bandera. Mientras Miret entraba por el NE los zuavos atacaban vigorosamente por el SE, y trepando, acabaron de forzar las líneas y hacerse dueños de diferentes parapetos. El comandante Wills con dos compañias de su batallón de zuavos, logró escalar, bajo el fuego la alta muralla que el separaba del interior de Igualada. El resto de zuavos penetraron, poco a poco, en ella. Eran las 3 de la tarde. El asalto se imposibilitaba por los fuegos cruzados del enemigo, dueño de als dos hileras de casas que formaban la cale; todos los que se arrimaban caian. El comandante de lso zuavos se abalanzó entonces a al conquista de esa barricada y a su lado el abanderado De France; estaban acompañados de algunos zuavos, pocos, porque Wills no habia tomado más que un número reducido de hombres para ese sitio. En el momento en que iban a alcanzar el obstaculo detrás del cual los republicanos hacian fuego, cayó el abanderado De France. El comandante Wills, que acababa de serherido en una pierna tomó la bandera y se dirigió a la barricada de la fortificación de Igualada. Un proyectil le atravesó pero antes de morir tuvo tiempo de lanzar al bandera al interior de la fortificación y gritar: los zuavos van donde va su bandera. Los zuavos, entusiasmados, asaltaron al fortificación, recuperaron la bandera y conquistaron Igualada. Don Alfonso habia recomendado a Wills no exponerse temerariamente a lo que este respondió: Si no muero en esta acción, moriré tal vez en otra; con lo que lo mismo da. Muero por la Religión.
Acabada la guerra se disolvió el cuerpo de Zuavos y su bandera permanece arriada esperando que jovenes católicos al vuelvan a enarbolar algún dia.
Muchos zuavos carlistas tuvieron historias como esta. Merecen ser destacados también: Francesc Savalls, Miguel Cardozo de Betancourt, Carlos d´Eca Gama Lobo, Garnier, Vicente Genovés, Enrique Genovés, José Giner, Pío Lazarini, Gabriel Llompart, Mateu Alfredo Mrzorati, Miguel Mercader, Manuel Moner, Hugo Murray, O´Brien, Carlos de Saint Cyr-Gouvion, Arsenio Serrano, Juan Bautista Talarn, Antonio Tebar Noguera, Albert Terradellas, Miquel Verdaguer, M. de Vialet, Enrique Villar del Saz y Augusto Wills.
En resumen, el cuerpo de Zuavos, tanto Pontificios como Carlista fue modelo de disciplina y de valor, de sufrimiento y lealtad.
También participaron en la III Guerra carlista el Infante-duque de Parma Roberto I como coronel honorario del primer regimiento de caballeria de Castilla recibiendo la cruz del Merito Militar y su hermano Enrique, conde de Bardi; el principe de las Dos Sicilias y conde de Caserta Alfonso, como general jefe del Estado Mayor dirigiendo los bombardeos de Irún y San Sebastián; y el duque de Sevilla Francisco de Borbón que llegó a coronel ( y que también participaria en al Guerra Civil del siglo XX ya muy viejo) y su hermano Alberto Mª que fué ascendido a comandante.
Cuando se proclamó la II República española don Alfonso subiria al trono como Alfonso Carlos I el Zuavo o el Justiciero Misericordioso.
Para escribir esto me he basado sobretodo en un articulo de César Alcalá Giménez y en als memorias de doña Mª de las Nieves.