La XXXI sobre Irlanda.
La actividad en la base de Brest es frenética, por nuestra parte, seguimos la rutina de las horas previas a cualquier salto. Revisamos nuestro equipo mil veces. Todo debe estar en perfecto estado, si queremos sobrevivir.
Por otro lado, en el puerto, la actividad es también incesante. Cargueros y navíos pesados. Unos que se van, con el corazón en un puño, y los afortunados que vuelven, sabedores de lo afortunados que son.
La Kriegsmarine, sigue su proceso de recuperación. El parte de navíos mandados al fondo, es esperanzador.
El 11 de octubre es la fecha elegida. Sin duda el día más importante de toda esta eterna guerra.
Pero, por qué la XXXI?.....Y la Kriegsmarine?. Bien sin duda sería muy arriesgado un desembarco en Irlanda. Eso lleva mucho tiempo, y sería fácil que la poderosa Royal Navy nos detectase...Perderíamos miles de hombres, por no hablar de los barcos. Así, que en cierto modo, yo y todos mis hombres nos alegramos de tener esta responsabilidad. No me refiero a tomar más territorios para los locos de Berlín. Si no a poder acabar con esta locura, y evitar más muertes.
El tiempo fue bueno. Curiosamente, fue uno de los saltos más tranquilos que recuerdo. El enemigo fue totalmente sorprendido. Nada más asegurar la zona, nos pusimos en movimiento.
Al poco consiguieron llegar los necesarios refuerzos. Seguidos muy de cerca de una poderosa flota inglesa, con muy malas intenciones. Se hubiésemos intentado el desembarco, si duda, hubiese sido un desastre. Nuestros navíos, aún no pueden enfrentarse a semejante flota.
Seguramente la XXXI, ha vuelto a colaborar, para que esto acabe de una vez.
General de Div. Böhme.