Era una noche lluviosa en la pequeña ciudad de Kent, Inglaterra cuando el marinero de 1ª John Simons a cargo de la guardia de popa en la corbeta Mary oyó que en el puente se escuchaba gran alboroto. Aunque su disciplina militar le impedía trasladarse a esa zona del buque, no pudo por menos que dar un paso en esa dirección y afinar el oído. No tuvo que esperar mucho para saber la causa ya que a los pocos minutos el guardiamarina jefe se encargó de encender unas bengalas de colores diferentes mientras el primer oficial canadiense fuera de sí gritaba:
¡¡ Alemania ha solicitado un armisticio!!!
En la reconstruida fábrica de Tractores de Stalingrado Petya Riskov, el ayudante del comisario de la fábrica, colaboraba con los más humildes obreros de la antiguamente gran ciudad a recomponer los motores de un T-34/85 que se afanaban en no querer funcionar. El carro en cuestión era de mando y un equipo de ucranianos probaban todas las emisorias de radio cuando sintonizaron radio Moscú que berreaba a grandes (y patrióticas voces)
¡¡ Alemania ha solicitado un armisticio!!!
La cubierta de vuelo del portaaviones Enterprise habia sufrido el impacto en total, en toda la guerra, de 40 bombas y 18 kamikaces japoneses y ayer mismo había encajado un nuevo ataque aunque afortunadamente solo fue de las balas de un pobre zero desesperado. Se podía decir que el portaaviones de la clase Yorktown era robusto, pero a las 6 de la mañana el piloto Rhett Philliamson dudaba que aguantara el peso de no menos 600 personas saltando y bailando mientras gritaban:
¡¡ Alemania ha solicitado un armisticio!!!
Finalmente París no habia sido incendiado, era la orden que tenía el general von Choltchiz directamente de Adolf Hitler, curioso paralelismo con la situación de unos 200 años atrás cuando Napoleón ordenó al mariscal Mortier que aniquilara el Kremlin antes de retirarse, pensaba Emil Dominique. En el fondo todos los conquistadores se parecen. Emil no podía compartir la gran alegria generalizada del rumor del armisticio alemán, no después de haber sido un colaboracionista convencido de la gestapo y con la espada de Damocles sobre su cabeza tras la caza de traidores ordenada por De Gaulle. Si tan solo Von Manstein hubiera vuelto a tomar París y no se hubiera dedicado a merodear por la orilla derecha del Sena...
Si, Alemania había solicitado un armisticio. Tras tantos años de victorias, estancamientos, derrotas, retrocesos, contraataques, muerte y sangre, el Fürher había cedido a las solicitudes de todos sus colaboradores (desde Junge hasta Borrman) ¡incluso el sanguinario Himmler!. Sí, Hitler había consentido finalmente en un acercamiento. Pero lo que ni el cabo de Bohemia sospechó en sus más delirantes fantasías es que el mismisimo Winston Churchill recibiera tan rapidamente a Ribbentropp y le diera un SI rotundo de los aliados.
Todo había comenzado con el dia-D, los bombardeos masivos, el desembarco en gran escala y la baja calidad del Ejército del Oeste había hecho realidad la profecía de Rommel de que si no se les detenía en la playa ya poco se podría hacer.
Paralelamente los rusos unos dias después lanzaron la llamada "Operación Bagration" diseñada para destruir al Grupo de Ejércitos Centro (la mayor unidad de Alemania en Rusia) y lo hubieran conseguido de no ser porque uno de los muchos conspiradores que ya se habian alineado contra Hitler, arrepentido, escribió una carta con pruebas de un futuro atentado al propio cabo. Lo más curioso de todo es que Hitler decidió tras leerla dar toda una vuelta de timón a su estrategia y llamar otra vez a sus mejores generales para que asumieran cargos de responsabilidad en los frentes. El cabo no olvidaba que casi le habia costado el cuello el dar la orden de invadir Francia en invierno del 39 y habia confiado en los generales en ese entonces y obtuvieron milagros militares.
Tras un consejo general, se recomendó al fürher una retirada general inmediata e incluso hasta por ferrocarril y avión hasta el Vístula en Polonia, con objeto de reorganizar profundamente la Wermacht y dar tiempo a preparar la gran defensa.
En cuanto al oeste, se ordenaría al mariscal Von Rundstetd que hiciera lo propio hasta la WestWall y el Rhin y a Kesselring que se retirara hasta el Po o hasta los Alpes si hiciera falta.
Continuará...
¡¡ Alemania ha solicitado un armisticio!!!
En la reconstruida fábrica de Tractores de Stalingrado Petya Riskov, el ayudante del comisario de la fábrica, colaboraba con los más humildes obreros de la antiguamente gran ciudad a recomponer los motores de un T-34/85 que se afanaban en no querer funcionar. El carro en cuestión era de mando y un equipo de ucranianos probaban todas las emisorias de radio cuando sintonizaron radio Moscú que berreaba a grandes (y patrióticas voces)
¡¡ Alemania ha solicitado un armisticio!!!
La cubierta de vuelo del portaaviones Enterprise habia sufrido el impacto en total, en toda la guerra, de 40 bombas y 18 kamikaces japoneses y ayer mismo había encajado un nuevo ataque aunque afortunadamente solo fue de las balas de un pobre zero desesperado. Se podía decir que el portaaviones de la clase Yorktown era robusto, pero a las 6 de la mañana el piloto Rhett Philliamson dudaba que aguantara el peso de no menos 600 personas saltando y bailando mientras gritaban:
¡¡ Alemania ha solicitado un armisticio!!!
Finalmente París no habia sido incendiado, era la orden que tenía el general von Choltchiz directamente de Adolf Hitler, curioso paralelismo con la situación de unos 200 años atrás cuando Napoleón ordenó al mariscal Mortier que aniquilara el Kremlin antes de retirarse, pensaba Emil Dominique. En el fondo todos los conquistadores se parecen. Emil no podía compartir la gran alegria generalizada del rumor del armisticio alemán, no después de haber sido un colaboracionista convencido de la gestapo y con la espada de Damocles sobre su cabeza tras la caza de traidores ordenada por De Gaulle. Si tan solo Von Manstein hubiera vuelto a tomar París y no se hubiera dedicado a merodear por la orilla derecha del Sena...
Si, Alemania había solicitado un armisticio. Tras tantos años de victorias, estancamientos, derrotas, retrocesos, contraataques, muerte y sangre, el Fürher había cedido a las solicitudes de todos sus colaboradores (desde Junge hasta Borrman) ¡incluso el sanguinario Himmler!. Sí, Hitler había consentido finalmente en un acercamiento. Pero lo que ni el cabo de Bohemia sospechó en sus más delirantes fantasías es que el mismisimo Winston Churchill recibiera tan rapidamente a Ribbentropp y le diera un SI rotundo de los aliados.
Todo había comenzado con el dia-D, los bombardeos masivos, el desembarco en gran escala y la baja calidad del Ejército del Oeste había hecho realidad la profecía de Rommel de que si no se les detenía en la playa ya poco se podría hacer.
Paralelamente los rusos unos dias después lanzaron la llamada "Operación Bagration" diseñada para destruir al Grupo de Ejércitos Centro (la mayor unidad de Alemania en Rusia) y lo hubieran conseguido de no ser porque uno de los muchos conspiradores que ya se habian alineado contra Hitler, arrepentido, escribió una carta con pruebas de un futuro atentado al propio cabo. Lo más curioso de todo es que Hitler decidió tras leerla dar toda una vuelta de timón a su estrategia y llamar otra vez a sus mejores generales para que asumieran cargos de responsabilidad en los frentes. El cabo no olvidaba que casi le habia costado el cuello el dar la orden de invadir Francia en invierno del 39 y habia confiado en los generales en ese entonces y obtuvieron milagros militares.
Tras un consejo general, se recomendó al fürher una retirada general inmediata e incluso hasta por ferrocarril y avión hasta el Vístula en Polonia, con objeto de reorganizar profundamente la Wermacht y dar tiempo a preparar la gran defensa.
En cuanto al oeste, se ordenaría al mariscal Von Rundstetd que hiciera lo propio hasta la WestWall y el Rhin y a Kesselring que se retirara hasta el Po o hasta los Alpes si hiciera falta.
Continuará...