Capítulo 12 – Un mundo en llamas [Parte 2]
FRENTE OCCIDENTAL
FALL GELB
La segunda fase de Fall Gelb empezaba de manera estupenda; tras la destrucción de gran parte del ejército francés en Bélgica y Lille el frente norte se encontraba vacío y las tropas de la Volksarmee apoyadas por una división de infantería de la Unión de Italia* avanzaron a toda prisa a tomar París y aislar la línea Maginot. Una sorpresa mayúscula fue la erupción de combates urbanos entre socialistas revolucionarios y el gobierno francés. Hace algún tiempo el gobierno alemán había destinado armas a colectivos afines pero con finalidad defensiva ante un posible “terror blanco”. Nunca creyó el presidente ni el secretario general que podría organizar un levantamiento organizado que pusiera en jaque al ejército francés. Pero tampoco habían contado con que una gran parte del ejército francés fuera tomado prisionero. Así, si bien las milicias socialistas no fueron capaces de tomar la ciudad inmovilizaron a parte de las divisiones en la zona.
Ya habían pasado 6 días de encarnizada lucha cuando las primeras tropas alemanas entraron a la ciudad. El tercer cuerpo panzer liderado por Trostky entraba la ciudad y la liberaba de los retazos del ejército “nacional” francés. El 30 de Marzo toda Francia se doblegaba a la historia y si bien ejército y gobierno continuaron la lucha el pueblo no, llegando en casos puntuales a levantarse en armas pidiendo la rendición incondicional.
Desde la OKV se creía que hasta que toda la Francia continental estuviera controlada se podría establecer ningún tipo de control sobre tierras francesas. Así comienza primero el cerco de la línea Maginot y las cerca de 30 divisiones de los aliados continentales que defendían la frontera. Tras rápidas operaciones de bajo calibre el 16 de Abril se cerca la línea y comienza un ataque por todos los frentes con el fin de obtener su rendición. Dicha rendición se obtendría en la ciudad de Metz el 1 de Mayo. El ejército francés había sido eliminado.
El resto de Francia fue ocupada con más calma que prisa. Esto se evidencio cuando los griegos se las apañaron para realizar un desembarco en Brest, aunque fue rápidamente repelido por tropas de la Volksarmee.
Una vez asegurado el dominio total sobre la Francia continental se decidió la liberación de Francia como estado dependiente del alemán. El primero le cedía al segundo la capacidad de gestión del ejército y su política exterior, además de ciertos aspectos económicos de cara a una integración económica en Europa occidental. Junto a ella se proclamaron las repúblicas socialistas de Bélgica y de los Países Bajos en el mismo régimen que la república socialista de Francia. Un nuevo orden nacía en Europa.
FRENTE OCCIDENTAL
FALL GRÜN
La operación Fall Grün se trató de un mero trámite más que de un conflicto serio. Desde la toma de Praga la OKV había desviado dos ejércitos para tapar el frente yugoslavo y evitar nuevos avances.
Con las tropas restantes el líder de la operación Fall Grün, el general Hausser, avanzo a toda prisa a tomar Bratislava. Tras breves combates la ciudad se rindió el 7 de Abril y se captura al gobierno checoslovaco el cual es obligado a firmar la rendición incondicional. Toda Checoslovaquia pasara durante unos pocos días bajo control alemán hasta que una vez organizados nuevas estructuras de gobierno socialistas, se proclamase la República Socialista de Checoslovaquia.
Con la toma de Checoslovaquia una nueva petición pan-germanista surgía, las minorías alemanas de los Sudetes exigían su integración dentro de Alemania. Este tema fue ampliamente debatido dentro de la Proletariathaus. Pero al igual que con las regiones del oeste, los Sudetes permanecerían bajo jurisdicción de su país, Checoslovaquia. Sin embargo si se obligó al gobierno de Praga a tener más tacto con los alemanes dando mayor autonomía a los Sudetes, por su parte Alemania daba la nacionalidad alemana a estas minorías permitiéndoles quedarse a vivir allá donde quisiesen.
FALL ORANGE
Debido a que nadie de la OKV creía que Yugoslavia entraría en la guerra la frontera se encontraba sin tropas por lo que las pocas divisiones fronterizas yugoslavas avanzaron sin oposición, llegando a tomar la ciudad de Viena. Podría haber sido un auténtico peligro de no ser por Bulgaría. El aliado balcánico fue capaz de mantener sus fronteras con Grecia, realizar algún ataque con éxito en tierra yugoslavas y aun perdiendo territorio, aguantar a los rumanos. El teatro rumano mantuvo ocupado a los yugoslavos y así no pudieron mandar más refuerzos a las tropas fronterizas condenándolas ante el primer contrataque alemán.
Dicho contrataque se produjo una vez que las tropas desviadas tras la toma de Praga llegaron, en total 22 divisiones divididas en dos cuerpos, la ArmeeKorps I y la WehrkreisKommando II. Sus principales objetivos eran la toma de las ciudades de Zagreb y Osijek, si bien era posible con las tropas disponibles ocupar la mayor parte de Yugoslavia, ambos cuerpos del ejercito contaban con varias semanas de marcha y lucha continua por lo que primero se conseguirían posiciones que presionaran a los yugoslavos y levantaran el duro cerco al que estaba sometida Bulgaria.
Sin embargo y sorprendentemente Osijek resistió, la llegada de refuerzos del sur freno la ofensiva tomándose solo Zagreb. Pero con la reorganización de los dos cuerpos y al llegar refuerzos tras capitulación de Checoslovaquia se inició una nueva ofensiva con el objetivo de asegurar Bosnia y Croacia. Con las primeras ciudades tomadas y ante la pasividad del débil ejército yugoslavo se amplía la ofensiva y se decide llegar hasta Sarajevo y Belgrado.
Mientras se libraban duros combates casa por casa en Belgrado las tropas de a costa del mar Adriático siguieron avanzando tomando ciudades como Dubrovnik. Tras duros combates, la ciudad de Belgrado es tomada el 16 de Junio y Yugoslavia se rinde, dejando un vacío de poder en diversas zonas del país pasando a control de tropas rumanas que había protegiendo el país.
UN MUNDO EN RUINAS – LA POLITICA DE LA GUERRA
Dos importantes eventos surgieron en medio del desarrollo de tan importantes campañas. El primero fue la llegada de Anthony Eden, ministro de exteriores del reciente primer ministro británico, Winston Churchill. La paz era a todas luces una victoria para el socialismo, se reconocían los estados socialistas liberados en el este y se daba cierto margen de maniobra en la Europa del Este. A cambio, Francia y los Países Bajos y Bélgica pasarían a ser gobernados de nuevo por los gobiernos burgueses en el exilio. A pesar de que no era mal trato, la paz, que suponían el abandono de los proletarios de Francia, Bélgica y los Países Bajos, suponía un insulto a la revolución así por una vez Töller y Barth estaban de acuerdo, esta paz era un insulto al obrero, por lo que se rechazó.
El otro asunto fue más feliz, en Hungría la revolución socialista lograba derrocar al gobierno burgués y llevar la revolución a nuevas tierras, entrando de pleno en la 4ª Internacional.
Mientras, la URSS no quería quedarse atrás e invadió Estonia y Letonia. Pero a diferencia del internacionalismo la URSS empleó un brutal imperialismo integrando dichas regiones dentro de la URSS y las brutalidades llevadas a cabo contra la población local, contraria al imperialismo ruso. Las brutalidades llevadas a cabo en Estonia llegaron hasta Berlín si bien de momento nada se podía hacer.