La segunda parte del trabajito, que como podeis ver para realización de la 1º parte me ha servido un poco el impresionante relato que anda por estos lugares acerca d ela batalla de las Navas de Tolosa.
2 Introducción a las conquistas de Fernando III
Tras las Navas de Tolosa el poder Almohade se desintegró rápidamente, sucediéndole una serie de luchas internas por el poder a dos niveles: Nivel local, con la aparición de las terceras taifas, y Nivel califal, con la lucha por restaurar un poder central que sustituyera a los Almohades y unificara a todos los territorios bajo un mismo mando. El resultado de esta coyuntura político militar es el inicio de una guerra civil en Al-Andalus que Fernando aprovecha en su beneficio, luchando siempre como aliado de uno de los bandos, y cambiando de bando según sus intereses.
Fases de las conquistas:
Se podrían distinguir dos fases distintas dentro de las campañas y conquistas militares de Fernando III.
- La primera fase iría cronológicamente desde la proclamación de Abu Ula como califa Almohade hasta la toma de vasallaje de Ben Nasr de Granada hacia Fernando III en 1246.
- La segunda fase se situaría desde el pacto de vasallaje de Ben Nasr de Granada hasta la muerte del monarca en 1252.
Primera fase de conquista:
Esta fase coincidiría con la cronología citada con anterioridad y se destaca por ser una fase de conquista condicionada por la intervención interesada de Castilla a favor o en contra de las facciones que se crean en Al-Andalus debido a los problemas internos del imperio Almohade.
Esta fase se iniciaría con la proclamación de Abu Ula (Antiguo gobernador de Sevilla) como califa almohade, tras la deposición de Almohamed Al Najlu como califa.
Debido a este nombramiento Abu Ula recibe el apoyo de la mayoría de los territorios de Al Andalus pero tiene problemas de sublevaciones en el Magreb y en Murcia, siendo la revuelta de esta última zona liderada por Ibn Hud. Debido a estos problemas internos, el nuevo califa tiene la necesidad de firmar una tregua con el rey castellano Fernando III, cediéndole el califa varios asentamientos militares en la frontera y tras el pago de un buen tributo para centrarse en los problemas internos de sus dominios. Tras la derrota de Ibn Hud (líder rebelde de Murcia), Abu Ula se dirige a África y pide apoyo militar a Fernando III para sofocar las revueltas generalizadas del Magreb. Esta marcha del califa a África provoca el resurgimiento de alzamientos generalizados contra el imperio almohade en Al- Andalus, de nuevo acaudillados por Ibn Hud. Este alzamiento tiene una gran fuerza y acaba reunificando y cohesionando bajo un mismo bando a la mayoría de Al-Andalus en un periodo de tiempo muy breve. Este hecho provoca una reacción militar inmediata de los monarcas Fernando III de Castilla y Alfonso IX de León contra Ibn Hud. Fernando III pone sitio a Jaén y Alfonso IX ataca a través de las órdenes militares zonas en Extremadura.
El intento de asedio a Jaén por parte de Fernando III supone un fracaso debido a una mala preparación estratégico-militar y en torno a 1230 se ve obligado a levantar el asedio a esta ciudad y poner rumbo a León debido a la muerte de Alfonso IX de León, ya que tenía pretensiones políticas sobre ese trono.
Alfonso IX había dejado como herederas de su reino a sus hijas, Sancha y Dulce. No obstante Fernando III se dirige para negociar con ellas y reclamar sus derechos al trono. Finalmente y tras unas generosas compensaciones económicas a Sancha y Dulce por parte de Fernando, éstas renuncian a sus derechos como herederas al trono de su padre y por lo tanto se procede finalmente a la unión de Castilla y León mediante la proclamación de Fernando III como rey de León en 1230. Esta unión le da un gran poderío a Fernando III y pone fin a disputas entre estos dos reinos.
En este mismo año se inicia una rebelión de Ben Nasr (rey de la taifa de Granada) contra Ibn Hud, la cual se generaliza en casi toda Andalucía, dejando a Ibn Hud recluido en sus dominios de Murcia y Almería. Fernando III media en este conflicto y gracias a esta participación interesada consigue las ciudades de Trujillo en 1232 y Úbeda, en 1233 (el control de estas dos ciudades serán claves para el posterior asedio a Jaén).
En 1234 Se produce una ofensiva militar en la zona de Extremadura por parte de las órdenes militares, estas victorias provocarán el control de las zonas que dan paso hacia Sierra Morena.
Fernando III firma un tratado de paz con Ibn Hud por el cual el monarca castellano-leonés se asegura la pasividad de este frente a sus futuros ataques a las posiciones de Ben Nasr en Sierra Leona, aparte del cobro de unos tributos muy exigentes por parte de Ibn Hud.
Inesperadamente surge la opción de un asalto a Córdoba antes de la planeada toma de Jaén. Este hecho inesperado tiene sus causas debido a que la población cordobesa comienza a ser partidaria de la intervención castellana en la misma ciudad debido al descontento general por la excesiva presión fiscal a la que Ibn Hud tiene sometido a los habitantes de la ciudad para poder pagar los abusivos tributos a Fernando III. Esta parte de la población, favorable a la intervención castellana, consigue abrir las puertas de un barrio de la ciudad al ejército castellano-leonés. Tras 5 meses de asedio y unos contactos diplomáticos favorables a Fernando III debido a las disputas internas de Ibn Hud y Ben Nasr, Córdoba capitula y es entregada a Fernando III en 1236. Las condiciones de la entrega son que la ciudad se entregue vacía e intacta aunque sus habitantes pueden trasladar sus bienes muebles.
La toma de Córdoba supone un fuerte impacto en todo el mundo del Islam, ya que antaño fue la ciudad del califato andalusí y era un símbolo del poder del Islam en todo el mundo y ponía de manifiesto el desgaste y la desintegración interna de Al-Andalus.
Poco después de la toma de Córdoba Ibn Hud es asesinado, por lo que una de las principales amenazas de Fernando III queda inhabilitada de forma permanente.
La toma de Córdoba por parte de las tropas cristianas provoca una serie de rendiciones pactadas o la conquista de las ciudades cercanas a Córdoba como Marchena, Écija y Lucena en 1244.
En 1241 se produce la integración voluntaria de Murcia, la cual pasa a ser Territorio del infante Alfonso (heredero al trono y futuro Alfonso X).
Mientras tanto, Ibn Nasr (rey taifa de Granada) sigue las acciones militares contra las tropas cristianas en la región de Jaén (sobre todo tras el intento fallido de conquista de la ciudad de Granada), las cuales se prolongarán hasta 1246, año en el cual Jaén es conquistada tras un largo asedio cuyo objetivo era la capitulación de esta ciudad por el hambre. La ciudad es entregada en las mismas condiciones que Córdoba, es decir, vacía e intacta y con el derecho de los habitantes de dicha ciudad para retirarse de esta con sus bienes muebles.
Tras la toma de Jaén el rey taifa de Granada, Ben Nasr se convierte en vasallo del rey Fernando III y se compromete al pago de 150.000 maravedíes como tributo anual. Con el reconocimiento de este vasallaje el rey de granada mantiene su título de rey, pero presta vasallaje al rey castellano y tiene derecho a asistir a las sesiones del Consejo de Castilla, como los demás nobles castellano- leoneses.
Segunda Fase de la conquista:
Se sitúa cronológicamente entre el vasallaje de Ben Nasr y la muerte del monarca. Es un periodo que se contrapone con el anterior en cuanto a que el rey Fernando III ya no es un intermediario entre las disputas internas de Al- Andalus y de las cuales se aprovecha de estas para obtener conquistas militares y económicas. Este periodo, por lo tanto, se caracteriza por ser un periodo en el que el monarca se concentra en someter los territorios que no son vasallos suyos.
Tras la conquista de Córdoba en 1246, el valle alto del Guadalquivir pasa a ser territorio castellano, por lo que el nuevo empuje militar de conquista se traslada hacia occidente, para poder controlar militarmente el valle del bajo Guadalquivir.
Sevilla es la ciudad de mayor importancia de esta zona sobre la que se dirige la política militar de Fernando III. El asesinato del gobernador de Sevilla, el cual era protegido de Castilla provoca una reacción militar inmediata sobre esta ciudad. No obstante el asedio a Sevilla se preveía muy complicado debido a una serie de factores como la inexistencia de una flota Castellano-leonesa que pudiera bloquear el puerto fluvial de esta ciudad para dejarla desabastecida en el transcurso del asedio y a que sus construcciones defensivas hacían de Sevilla una ciudad muy bien defendida.
La primera directriz a tomar por los castellanos fue la creación de una flota de Guerra en el mar cantábrico que se dirigiría hacia el Guadalquivir para cortar la entrada de suministros procedentes del norte de África. La posterior decisión a tomar, fué el inicio de ataques terrestres hacia enclaves próximos a la ciudad para asegurarse la posibilidad de un asedio prolongado.
Una vez bloqueado el Guadalquivir a la altura de la ciudad tras la victoria de Ramón Bonifaz sobre la flota musulmana que guarda la desembocadura del Guadalquivir y el ejército castellano asediando la ciudad, Sevilla se rinde y es conquistada el 23 de noviembre del año 1248 tras 20 meses de asedio.
Esta conquista provoca una reacción en cadena en las ciudades del entorno, las cuales se rinden mediante pactos o son conquistadas militarmente. Estas ciudades son de vital importancia para llegar y dominar el estrecho de Gibraltar, son ciudades como: Jerez de la Frontera, Arcos de la Frontera, Medina Sidonia, San Lúcar de Barrameda, Rota y Nebrija entre otras.
Ante este panorama sólo quedarían como reinos independientes del monarca castellano los reinos de Cádiz, Niebla y Granada (Esta última siendo su rey Ben Nasr vasallo del monarca castellano-leonés).
Conclusión
El esfuerzo conquistador realizado en el reinado de Fernando III provocó un agotamiento demográfico para Castilla- León. Es por eso que la Reconquista no se terminó en esos años, ya que para el rey era más beneficiosa una hegemonía militar sobre unos vasallos los cuales les pagaban unas generosas parias o tributos que avanzar militarmente en la Reconquista, con el coste económico y humano que eso supondría.