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unmerged(61263)

Captain
Sep 27, 2006
463
0
Necesito ayuda ya que tengo que exponer en clase un trabajo sobre las conquistas de Fernando III y me gustaría saber si hay alguna pagina o paginas web donde aparezcan con detalle como sucedieron estas conquistas,es decir:
El número de efectivos de uno y de otros, las tácticas usadas por el asediante, armamento de artillería o armas de asedio y esas cosas.


Tambien me vendría muy bien otra pagina con infomación acerca de unidades militares castellano-leonesas y andalusies, moras, nazaríes o como gusteis.
 

unmerged(29041)

Amnistiado por viejuno
May 12, 2004
5.496
0
Las unidades militares no habían cambiado desde los tiempos de su abuelo, Alfonso VIII el de las Navas. Los Almohades no se habían ido, se habían diluido, y cada caudillo local se hizo baranda de Taifa. Las únidades de las Navas de Tolosa son más fáciles de documentar.

La sociedad hispano-cristiana, desde los siglos VIII al XI, pasó de la resistencia más o menos eficaz contra el Islam a la consolidación de diferentes reinos, ello había dado lugar a una sociedad organizada para la guerra completamente militarizada, puesto que cada hombre libre estaba comprometido en un servicio de armas. La ofensiva del siglo XI pudo realizarse, entre otras cosas, por la propia organización social de los estados cristianos, que habían creado un sistema de defensa inserto profundamente en la estructura de la sociedad, comprometiendo en él no sólo a la mesnada real, núcleo potencialmente operativo de un ejército ofensivo, sino también al conjunto de la población que se ocupaba de la defensa de la tierra mediante la vigilancia en distintos puntos 10.
La sociedad cristiana responde al estímulo de la aceifa musulmana con más firmeza, desde mediados del siglo XI, con las cabalgadas de las milicias concejiles (a principios del siglo X comienza a existir la caballería villana en Castilla) o con expediciones militares de mayor envergadura, empleadas en todo tiempo, al mando del rey o de un magnate.
Igualmente, en caso de ataque súbito a un lugar, deben sus habitantes acudir al apellido 11, mas nada se dice de la participación de mujeres y jóvenes, aunque en momentos de peligro seguramente todo el mundo colaboraría.
En cuanto a salir en hueste, cabalgada, algara, etc., los fueros de la familia Cuenca-Teruel establecen meticulosamente quienes deben ir, las armas que han de llevarse, parte a percibir, etc., indicando que las mujeres y los niños jamás vayan en hueste 12, y estando dispensados de hacerlo viejos y enfermos 13. Es de suponer, pese a no aparecer explicitado, que los ciegos o los incapacitados mentales tampoco irían.
En la sociedad cristiana, sin embargo, el estar cojo o incluso manco parece que no impedía el ir a la guerra -hay textos que hablan de gentes que con un defecto físico de los citados participaban en ella-. Tampoco se nos dice cuál era la situación del que tenía deudas o del que carecía de recursos, pero, al no aparecer nada sobre el particular en los textos, es permisible pensar que podían participar como los demás, aun cuando su situación conllevase desventajas 14.
Los esclavos por razones obvias estarían exentos de la participación en tales acciones. De todo lo dicho se desprende que en las sociedades del norte de la Península, al menos en las ciudades de frontera, la participación en acciones de guerra incumbía a un mayor número de gentes que las que de hecho intervenían en la guerra santa en los estados islámicos (a despecho de las reglamentaciones teóricas). Basta examinar los fueros de las municipalidades fronterizas para darse cuenta que la hueste concejil, expresión de su fuerza militar y por ello de su influencia política en el estado, estaba formada prácticamente por todos los ciudadanos libres 15. Con todo, la obligación de participar en los trabajos de la guerra no era uniforme, ello salta a la vista al observar los fueros municipales, donde se registra gran variedad de criterios. El de Cuenca no excusa de cumplir tal obligación al padre de familia, sino cuando fuese viejo, pudiendo, eso sí, ser sustituido por su hijo o sobrino, pero jamás por un asalariado 16. Si esto solía ser así en las poblaciones cuyos fueros eran de la familia Cuenca-Teruel, no ocurría lo mismo en otros concejos: los vecinos de Toledo y Nájera no iban en hueste más que una vez al año 17; en Calatayud y Guadalara sólo acudían al fonsado uno o dos tercios de los caballeros 18; y en Caseda y en Marañón aun el tercio no era llamado más que cada siete años 19. Los ciudadanos que prestaban el servicio de las armas, como en tierra del Islam, lo hacían de dos maneras, o bien formando expediciones de carácter ofensivo de mayor o menor envergadura (fonsado, hueste, cabalgada, corredura, acería, almofalla, etc.) servicio éste que se consideraba una contribución obligatoria para los ciudadanos que reuniesen determinados requisitos, o bien participando en operaciones de naturaleza defensiva (siendo la principal el ape//ido ). Era en esta clase de operaciones, principalmente, donde se patentizaba la solidaridad de la comunidad, puesto que constituían una manifestación del derecho a la seguridad y a la vida ejercido colectivamente.
Puede decirse que en los primeros siglos de la Reconquista la obligación de participar en la hueste alcanzaba a todos los ciudadanos y era inexcusable; después empiezan a establecerse excepciones que van haciéndose más numerosas con el paso del tiempo, hasta que el pago de un tributo (fonsadera, anubda, etc.) terminó por anular un servicio colectivo que se hacía cada vez más restrictivo. Al consolidarse los estados cristianos se fueron configurando unas sociedades de tipo feudal, y la defensa de las mismas quedó encomendada al estamento de los bellatores, por más que los concejos fronterizos desempeñaran un gran papel hasta el siglo XIV (y de menor relieve hasta finales del XV).
Pero también los tributos de redención por no ir a la guerra, suponían de hecho, para los cristianos, lo que en tierra musulmana suponían los bienes de aquellos musulmanes que, no yendo a la guerra santa, contribuían con ellos como deber de solidaridad.

10 Los musulmanes, por el contrario, con su sistema territorial de marcas, no necesitaban implicar a gran cantidad de población en la defensa del país.
11 "Apellido tanto quiere dezir como boz de llamamiento, que faz en los omes para ayuntarse, e defender lo suyo quando resciben daño, o fuerça (...) todos aquellos, que los oyesen [Ios apellidos], deuen salir luego, para ello assi de pie, como de cauallo, e yr empos de aquellos que el daño les faz en" Partida II, tít. XXVI, ley XXIV.
12 Cf. Fuero de Cuenca (2ª ed.) traducción del fuero latino por Alfredo Valmaña Vicente, Cuenca, 1978, pág. 223. Para diferenciarlo del fuero de Cuenca romanceado posteriormente, en nuestras notas lo citaremos como Fuero (lat.) de Cuenca.
13 Ibidem, págs. 222 y 232.
14 En el Fuera (lat.) de Cuenca, (pág. 222) en el artículo dedicado a las armas que han de llevarse a la hueste, encontramos, por ejemplo, el caso de aquel "de a pie que no lleve lanza dardo o porra, no reciba nada". Y si esto era así ¿cómo entonces alguien se atrevía a salir en hueste o cabalgada teniendo la certeza de no recibir parte? . Lógicamente la respuesta se halla en la realidad presumible de que no siempre se cumplía al pie de la letra lo establecido, pues nadie corre riesgos por nada.
15 En el fuero de Cáceres debían acudir todos los ciudadanos excepto: "Tod ome a qui su mugier lí muriese XV dias antes del fonsado, si fijo o fija non ouiere de edad, non uaya en fonsado. Et si touier la mulier lechigada, non uaya en fonsado fasta que sane o muera" (tít. 280, víd. etiam tít. 344). Pedro Lumbreras Valiente. Los Fueros municipales de Cáceres. Su derecho público, Cáceres, 1974, pág. 79.
16 Vid. Fuero de Cuenca, ed. Rafael de Ureña y Smenjaud, Madrid, 1935, pág. 637.
17 "et milítes illorum non faciant anubdam, nisi como fossato in anno... Fuero de Toledo en Colección de Fueros Municipales y Cartas pueblas de los reinos de Castilla, Leon, Corona de Aragón y Navarra, apud Tomás Muñoz Romero, 2ª ed., Madrid, 1970, pág. 364; "Plebs de Nagara non debent ire in fonssado, nisi una více in anno ad litem campalem" Fuero de Nájera, Ibidem, pág. 289.
18 "Et si habuerit dominus noster rex lite campale, vadat tertia parte de illos cavalleros"... Fuero de Calatayud, Ibidem, págs. 460; "...Lo cavalleros vayan en huestes con el rey las dos partes y la tercera parte finque en la ciudad..." Fuero de Guadalajara, Ibidem, pág. 509.
19 "Vicinos de Caseda non vadant ad fossato usque ad VII annos de VII annis en suso faciant se tres partes..." Fuero de Caseda, Ibidem, pág. 475. "Et rogamos nos omnes ad vos domino nuestro rege per vestra mercede, ut donetis nobis spacium per VII annos, quod non habiamus fosadera (...) e de VII annos a suso, tercia parte de los caballeiros ut vadant a fosado..." Fuero de Marañón, Ibidem, pág. 497.
Fuente: Yihad

Otras fuentes:
Los ejercitos hispanos del s. XII-XIII
Las Navas de Tolosa por Blas de Lezo
Las Navas de Tolosa en Maderuelo
Las Navas de Tolosa en Crónica de los Reyes de Castilla
Las Navas de Tolosa en otra crónica.

El hambre y la peste impidieron rematar la faena, y la crisis dinástica de Castilla hubo de resolverse con Fernando III para poder recoger los frutos de las Navas. Pero el poder musulmán en España fue quebrado definitivamente en las Navas de Tolosa, y Fernando III solo hubo de recoger sus frutos.
 

unmerged(61263)

Captain
Sep 27, 2006
463
0
Muchas gracias, tus páginas me van a servir de gran ayuda a la hora de ampliar información. (La 1º es muy buena y ma venio perfecto)

PD: Ya colgaré el trabajo final, aunque no será gran cosa ya que sólo son 15 minutos de exposición.
 

Viden

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Jun 25, 2006
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The Red ModE said:
Muchas gracias, tus páginas me van a servir de gran ayuda a la hora de ampliar información. (La 1º es muy buena y ma venio perfecto)

PD: Ya colgaré el trabajo final, aunque no será gran cosa ya que sólo son 15 minutos de exposición.

Eso pense yo de mis 20 minutos del Desembarco de Normandia y lo hice tan largo que no lelgue ni a las 06:00... :D

Saludos
 

unmerged(29041)

Amnistiado por viejuno
May 12, 2004
5.496
0
En cuanto a la forma de realizar la conquista, esta tuvo tres componentes:

1) El político. Tras las Navas de Tolosa el poder Almohade se desintegró sucediéndole una lucha por el poder a dos niveles: Nivel local, con la aparición de las terceras taifas, y Nivel califal, con la lucha por restaurar un poder central que sustituyera a los Almohades. El resultado es la guerra civil en Al-Andalus que Fernando aprovecha en su beneficio, luchando siempre como aliado de uno de los bandos, y cambiando de bando cuando le conviene. Bishko lo describe magistralmente:

By 1230, furthermore, both Castile and Aragon-Catalonia, free from their dark years of minorities and internal disorders, were in the capable hands of two of the foremost kings in reconquest annals, Ferdinand III (1217-1252) and James I the Conqueror (el Conquistador, [426] 1213-1276). In Castile as far back as 1224 king Ferdinand had begun to take advantage of the civil strife in al-Andalus and the appearance of the caudillos of the Third Taifas. When in that year the governor of Baeza, 'Abd-Allâh ibn-Muhammad ibn-'Umar ibn'Abd-al-Mu'min, "al-Baiyâsî," declared himself caliph and threw Moslem Spain into political chaos, he appealed to the Castilian monarch for military assistance. Ferdinand, hopeful of resuming the reconquest where Alfonso VIII had left off, lost no time in fishing these troubled waters. In 1224 he captured Quesada and devastated adjacent districts in the Guadalquivir valley; in 1225 at Las Navas de Tolosa he made a pact with al-Baiyâsî under which the latter accepted Castilian vassalage and recognized that kingdom's rights to Martos, Andújar, Jaen, and other places (except Baeza) that might be recovered from his enemies. On this basis Ferdinand III's troops entered Andalusia, captured Priego and Loja, devastated the environs of Jaen and Granada, and compelled the latter city, under threat of immediate siege, to release all Christians it held captive. When in 1226 al-Baiyâsî was murdered by partisans of the caliph 'Abd-Allâh al-'Âdil (1224-1227) and his brother Idris, the governor of Cordova and Granada, the Castilians quickly occupied Baeza.

When Idris proclaimed himself the true caliph at Seville in 1227 and prepared to invade Morocco, Ferdinand agreed to provide troops for his army in return for the concession of ten Andalusian frontier fortresses, the right to build Christian churches in Marrakesh, and assurance of the personal safety there of all converted Moslems. With the help of these Castilian expeditionaries -- like the alliance itself suggesting that so soon after Las Navas Castile had hopes of carrying the reconquest across the Strait of Gibraltar -- Idrîs was successful in Morocco, but in 1228, during his absence from al-Andalus, another Hispano-Moslem caudillo, Muhammad ibn-Yûsuf Ibn-Hûd, raised the black flag of the 'Abbâsids against the Muwahhid caliphate, and was widely accepted throughout al-Andalus. This allowed Ferdinand III, posing as a defender of Idrîs, to besiege Jaen and devastate as far as the fertile Vega plain outside Granada, returning home with rich spoils and numerous captives.

In the midst of these events, in 1230, on the death of his father Alfonso IX, Ferdinand inherited the Leonese crown. The two states, separated and often at war since 1157, were now definitively reunited in what is commonly styled the kingdom of Castile, a reunion which made possible coordination of Christian efforts all along the reconquest frontier from Extremadura to Andalusia. In 1231 archbishop Rodrigo of Toledo reoccupied Quesada and various castles; [427] one of the latter, Cazorla, the Toletan church was to retain as the capital of a new border march to the east of Jaen, the Adelantamiento of Cazorla. In 1233 Ferdinand himself retook Úbeda; Ibn-Hûd, menaced by such other caudillos as Muhammad ibn-Yûsuf Ibn-Nasr, al-Ahmar, was soon driven to make peace with Castile at the cost of surrendering various border fortresses. Disorder in Andalusia allowed the Leonese, particularly the military orders of Alcántara and Santiago, to strike hard blows in Extremadura, where in 1233 Trujillo fell, in 1234 Santa Cruz, Medellín, and Alange, and in 1235 Magacela.

By 1236 the civil wars in al-Andalus produced a major Islamic catastrophe, the loss of Cordova. Here in 1235 a Cordovan faction offered to help the Castilian nobles stationed at Andújar to take over the city's Ajarquía quarter, outside the walled Medina (al-madinah) proper; when the plot succeeded and the Christians found themselves under attack from the city's garrison, they appealed to their king. Strong Castilian forces soon came up, invested Cordova, and on June 29, 1236, when it was on the verge of starvation and without hope of relief, the old Umaiyad capital surrendered. Ferdinand III's solemn entry into the fallen city, preceded by the affixing of the cross and the royal standard to the minaret of the famed caliphal mosque, can be taken as inaugurating the rapid downfall of Islamic power in Andalusia and Murcia. The fertile Cordovan countryside also now passed into Castilian power; and Ibn-Hûd, unable to retain his own kingdom of Murcia against the efforts of al-Ahmar and the new Moroccan caliph, 'Abd-al-Wâhid II ar-Rashid, to overthrow him, had to purchase Castilian help by placing a number of Murcian towns, including the capital, under tribute to Castile and allowing Castilian garrisons to occupy their alcázars.

Ibn-Hûd died in 1238, leaving al-Ahmar (1232-1273) as the chief Taifa ruler in al-Andalus, but this prince, who by 1237 had established his capital at Granada and -- as Muhammad I -- founded the Nasrid dynasty there, was not strong enough either to dominate all Moslem Spain or to hold back the steady Castilian infiltration all along its northern edges. When in 1244 he raided the environs of Andújar and Martos, Ferdinand III retaliated by first besieging and taking Arjona, and then going on to invest Jaen, one of the largest and best fortified of the Andalusian cities. During the long, difficult siege, which lasted from August 1245 to April 1246, al-Ahmar tried without success to relieve the city. Finally, confronted with revolt in Granada itself, and desperate for peace with Castile, he agreed to allow Jaen's surrender, to become Ferdinand's tributary vassal, and, [428] on summons, to attend the Castilian Cortes and serve with his troops in Castile's wars. It is this pact of Jaen in 1246 that ensured exclusion of Granada from the main Christian reconquest of al-Andalus, allowing this kingdom, under the Nasrid dynasty descended from al-Ahmar, to maintain itself to 1492 as a viable Moslem state.

The fall of Jaen in 1246 underscored the vulnerability of Seville, the economic and cultural center of Andalusia and, under both Murâbits and Muwahhids, the chief Maghribin military base in Spain. It was against Seville that Ferdinand III next turned, in full awareness of the city's formidable defenses of walls, the protective encirclement of the Guadalquivir, and the outlying belt of guardian fortresses. Fortunately for Castile, in 1246 Seville was politically isolated: her citizens had refused allegiance to Marrakesh and driven out an extortionate governor sent them by king Yahyâ I of Hafsid Tunisia, whose protection they had earlier solicited. In 1246 Ferdinand's warriors began by raiding Carmona on the Cordova-Seville highway and by storming the stronghold of Alcalá de Guadaira southeast of Seville. During the winter of 1246-1247 Raymond Boniface of Burgos was ordered to bring south ships from the ports of Cantabria, and the royal summons went out to towns and nobles for the convocation of the hueste. The summer of 1247 saw Castilian armies drive down the Carmona and Lora roads toward Seville, capture smaller towns en route, ravage all the countryside, and establish a fortified encampment at Tablada in preparation for a formal siege.

During the course of 1247 the city's walls were completely surrounded, the sallies of the besieged were repulsed, and under Raymond Boniface the first Castilian royal fleet to participate in a major reconquest enterprise moved up the Guadalquivir in the face of violent harassment from both banks. Throughout the winter of 1247-1248 the siege was vigorously pressed, with especially savage fighting by spring in the suburb of Macarena, at the powerful fortress of Triana located on the west side of the river and connected with the city by a pontoon bridge, and further down the Guadalquivir at Aznalfarache. As reinforcements poured in from all over Castile, Ferdinand moved his camp closer to the walls, while the fleet severed the pontoon bridge, isolating Triana. By autumn, Seville was completely cut off on the land and river sides, battered by catapults, and running short of provisions for the winter; on November 23, 1248, it capitulated. Once the city was emptied of inhabitants under the terms of surrender, the division of lands and properties (reparto, repartimiento) among the victors was drawn up, the royal entry took [429] place, the chief mosque was consecrated as the cathedral, and Christian settlers moved in, so that Hispano-Moslem Seville now became a major Castilian city, the kingdom's chief military and naval base for Andalusia and the waters of the strait. On the morrow of his victory, without further fighting, Ferdinand also received the capitulation of other western Andalusian towns - Sanlúcar de Barrameda, Jerez de la Frontera, Puerto de Santa María, Cadiz (probably), Medina Sidonia, and Arcos, as well as Alcalá del Río north of Seville.

By 1252, then, the year of Ferdinand III's death, the consequences of Las Navas de Tolosa were patent. Muwahhid dominion in the peninsula -- to say nothing of Africa -- had collapsed completely in the course of the Hispano-Moslem civil wars, and the victories between 1220 and 1250 of Alfonso IX, Ferdinand III, James I, Sancho II, and Afonso III had wrested from Islam Extremadura, Algarve, Andalusia (except the kingdoms of Granada and Niebla), Murcia, Valencia, and the Baleares. Most of the peninsula was now in Christian hands, yet the reconquest as an ideal, as an immediate factor in foreign relations with Islamic states, and as still for Castile-territorially incomplete, was by no means over, as succeeding rulers in all three Christian kingdoms rapidly discovered.
Fuente: The Spanish and Portuguese Reconquest Charles Julian Bishko (1975).

2) Los asedios. Fernando tenía un gran ejército, y los musulmanes no. Debido a ello, las conquistas de Fernando no implicaron batallas, sino escaramuzas y fundamentalmente asedios.

Aquí tienes una buena descripción de los elementos de un asedio. El asedio a una ciudad no se diferenciaba mucho del asedio a un castillo, excepto por necesitar fuerzas muy superiores, por la destrucción de los cultivos y huertas que rodeaban las ciudades a un gran coste de vidas y por las contínuas escaramuzas y luchas de barriadas que se producían según progresaba la conquista.

Las armas de asedio habían ido evolucionando manteniendose en uso todavía las usadas por los romanos juno con sus mejoras medievales:

-Manuales:

El ariete

La torre de asalto

El mantelete o parapeto

-De torsión:

La balista o ballista, que lanza grandes flechas

balis.jpg


La catapulta para pequeñas piedras

El onagro para piedras medianas que barre las fortificaciones, y su hermano mayor, el mangonel.

ONAGRO.jpeg.jpg


-De contrapeso:

La brigola (bricole o biffa), llamada algarrada por los árabes

bricole.jpg


El trebuquete o fundíbulo y su versión árabe, el almajaneque (manjaniq).

363px-Trebuchet1.png


-De fuego:

La nafta, palabra con la que los musulmanes denotaban a la recién introducida pólvora en varias composiciones. Se rellenaban vasijas con ella y se lanzaban con una mecha.

Es posible que en el sitio de Sevilla de 1248 los defensores hicieran uso de proyectiles explosivos, segun informes del obispo de León, como los usados por los mamelucos en el 1250 contra el rey Luis de Francia en la batalla de al-Mansura. Más fiable parece su uso en la defensa de Niebla contra Alfonso X en 1262. Los cañones habrían de esperar hasta el sitio de Algeciras en 1342.

3) La flota. En las campañas de Fernando III, el poder naval fue esencial, tanto para evitar refuerzos del norte de Africa, como para hacer bloqueos marítimos, como en la propia conquista de Sevilla.
 

unmerged(61263)

Captain
Sep 27, 2006
463
0
Entonces nada de cañones ni bombardas hasta la toma de Algeciras, pero ¿sería posible que las tropas castellanas usaran ya (en pequeñisimas cantidades) algún tipo de trabuco o pistola?¿Y los moros?


PD: Yo tenía entendido que la 1º vez que usan los castellanos la pólvora es en el asedio a Simancas (S. XI creo), en el cual usan una especie de cañón.
 

unmerged(29041)

Amnistiado por viejuno
May 12, 2004
5.496
0
The Red ModE said:
Entonces nada de cañones ni bombardas hasta la toma de Algeciras, pero ¿sería posible que las tropas castellanas usaran ya (en pequeñisimas cantidades) algún tipo de trabuco o pistola?¿Y los moros?
No. Los primeros cañones de mano aparecen después de 1400, y eran bastante tochos. La miniaturización requiere avances tecnológicos, especialmente en el terreno de la fundición.

The Red ModE said:
PD: Yo tenía entendido que la 1º vez que usan los castellanos la pólvora es en el asedio a Simancas (S. XI creo), en el cual usan una especie de cañón.
No parece probable. Los primeros cañones aparecen en el mundo árabe y poco después en Europa después de 1300. Los chinos los tenían desde el 900 y pico.

Lo que sí que había desde mucho antes era el lanzamiento de munición incendiaria o explosiva usando catapultas u otros lanzadores.
 

unmerged(29041)

Amnistiado por viejuno
May 12, 2004
5.496
0
Para que se sitúen los visitantes del hilo, aquí hay un mapa con las conquistas de Fernando III:

1270spain.jpg


Esencialmente toda la zona sur en blanco bajo la línea punteada y bordeada en rojo, con la excepción de la pequeña Taifa de Niebla, en Huelva que fue conquistada por Alfonso X.

Un pasote, pero Fernando III fue un gran rey, y no solo por sus conquistas, también la unificación definitiva de Castilla y León, y una gran mejoría económica del Reino que le permitió sostener el ingente esfuerzo guerrero.
 

unmerged(61263)

Captain
Sep 27, 2006
463
0
Como lo prometido es deuda, comienzo con la 1º parte del trabajo sobre Fernando III y sus tiempos:


1 Navas de Tolosa 1212, causas y consecuencias

Las Navas de Tolosa probablemente sea la batalla más importante dentro de la Península Ibérica en toda la Edad Media y marcará un punto de inflexión histórica, ya que es el momento tras el cual el dominio islámico en la Península cae en una profunda crisis de la cual no se volverá a recuperar hasta ser absorbida totalmente por la Reconquista cristiana.

Antecedentes históricos de las Navas de Tolosa
Tras la victoria almohade frente a los castellanos en la batalla de Alarcos en 1195, Castilla queda totalmente expuesta a los ataques de los almohades, hasta que en 1197 firmaron una tregua de 10 años.
En estos años de tregua, Alfonso VIII de Castilla “perdedor de la batalla de Alarcos”, buscaba cerrar fronteras y eliminar las disputas con los reinos colindantes de León y Navarra. Primero pactó con el rey de León y luego atacó a Sancho, rey de Navarra y le obligó a firmar la paz. La necesidad de revancha frente a los almohades era acuciante para Alfonso VIII, ya que en la tregua de diez años firmada por ambos cada facción se iba rearmando, para una vez terminada la tregua reanudar las hostilidades con mayor dureza.
Tras el fin de la tregua, Alfonso VIII buscó en el Papa Inocencio III apoyo para que este proclamara su guerra contra los Almohades como cruzada. Esta proclamación de cruzada es clave para la seguridad del reino de Castilla, debido a que si los colindantes reinos de León y Navarra veían como el ejército castellano se desplazaba hacia la lucha contra los almohades atacarían sus fronteras. La declaración de cruzada provoca que los reinos cristianos no puedan atacar a Castilla bajo pena de excomunión.
Estos preparativos bélicos cristianos tuvieron seguimiento desde el imperio almohade, siendo de tal manera que Al Nasir, el califa de los almohades, parte de Marraquech hacia los territorios andalusíes de la península Ibérica en el año 1211 con un ejército muy numeroso.
Mientras que en la primavera de 1212 comienza a llegar a Toledo el ejército cruzado, el cual estaba formado por Pedro II de Aragón (aliado de Alfonso VIII de Castilla) y el Obispo de Narbona, al mando de una hueste de cruzados en su mayoría franceses. (Este ejército cruzado dará muchos problemas a Alfonso VIII ya que llegan a asaltar y masacrar la judería de Toledo).

Batalla de las Navas de Tolosa
El ejército de Al Nasir toma posiciones defensivas en una llanura a la cual se accede por muchos pasos montañosos, (lo cual le daría ventaja en el inicio de la batalla) y vigilaba todas las entradas a esta llanura mientras esperaba al ejército cristiano.
El ejército cristiano se dirigía para plantar cara al almohade, no obstante por el camino que les dirigía a la batalla, decidieron conquistar Calatrava (la cual estaba gobernada por un musulmán andalusí). La capitulación de Calatrava provoca una conquista y pactada por la cual se respeta la vida de todos sus habitantes. Este hecho provoca que el fanático ejército cruzado del arzobispo de Narbona quede tan indignado con Alfonso VIII que decidan abandonar la cruzada. (Los cruzados exigían el asesinato de todo infiel que se topara en su camino)
De tal modo que tras el abandono de la mayoría del ejercito cruzado, los efectivos militares se ven reducidos en 1/3. No obstante en ese mismo lugar y de forma inesperada se les suma de manera espontánea uno de los que habían sido uno de los mayores enemigos de Alfonso VIII, Sancho “El Fuerte” de Navarra.
Por lo tanto el ejército cristiano se dirige a la batalla prácticamente con 1/3 menos de sus efectivos militares tras el abandono del ejército cruzado europeo. Para llegar a las posiciones donde se encontraban los almohades acampados y esperando el despliegue y ataque del ejército cristiano, era necesario pasar por un desfiladero muy estrecho el cual estaba muy bien defendido por los almohades, que dejaba al ejercito cristiano prácticamente indefenso y que probablemente terminaría con una masacre cristiana antes de entrar en batalla directa con los almohades. No obstante en un momento de la marcha y siempre según la tradición, aparece el que es conocido como “el pastor de las Navas de Tolosa” el cual guió al ejército cristiano por un paso desconocido por los almohades y que no estaban vigilando.
De tal manera que el ejército cristiano el día 15 de Julio de 1212 estaba desplegado e intacto, contra todo pronóstico, en el campo de batalla de Las Navas de Tolosa, justo enfrente del ejercito almohade.
El ejército almohade constaba de alrededor de 140.000 hombres, mientras que el cristiano con unos 75.000. El choque se hizo esperar un par de días debido a que ningún ejército quería tener la iniciativa atacante. (Generalmente se solían respetar sin combatir los días sagrados Viernes para los musulmanes y Domingo para los cristianos)

Tras la batalla, la cifra de bajas almohades se cifra en unos 115.000 por 11.000 cristianos. La victoria cristiana había sido total aún en inferioridad numérica y en desventaja geoestratégica.
Esta gran victoria provoca inmediatamente una gran repercusión en las ciudades cercanas a la zona. La toma de Baeza, (la cual estaba despoblada debido al miedo provocado tras la gran victoria militar) y Úbeda (la cual fue masacrada debido a las normas cruzadas de no pactar con infieles) se sucedieron a los pocos días de la Victoria de las Navas.

Consecuencias de la victoria
El rey de León, que no sólo no había apoyado a Alfonso VIII sino que, aprovechando la escasa guarnición de la frontera castellana, le había tomado algunos lugares. Y tras la victoria de las Navas de Tolosa temía que Alfonso VIII cayera sobre él con su victorioso ejército. Pero Alfonso, magnánimo, no sólo le ofreció la paz sino que renunció a sus derechos sobre los lugares en disputa. A Sancho de Navarra, su enconado enemigo, que había asistido a las Navas, también le entregó los castillos y lugares fronterizos que codiciaba.
Al-Nasir nunca se repuso del desastre de las Navas. Abdicó en su hijo y murió, (quizá envenenado) a los dos años escasos de su derrota. Alfonso VIII sólo sobrevivió unos meses. Pedro II de Aragón, el rey caballero, pereció al año siguiente en la batalla de Muret, combatiendo a los cruzados que Inocencio III había convocado contra los herejes albigenses .Sancho “el Fuerte” de Navarra sobrevivió veintidós años a la batalla.
 

unmerged(61263)

Captain
Sep 27, 2006
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La segunda parte del trabajito, que como podeis ver para realización de la 1º parte me ha servido un poco el impresionante relato que anda por estos lugares acerca d ela batalla de las Navas de Tolosa. :D


2 Introducción a las conquistas de Fernando III

Tras las Navas de Tolosa el poder Almohade se desintegró rápidamente, sucediéndole una serie de luchas internas por el poder a dos niveles: Nivel local, con la aparición de las terceras taifas, y Nivel califal, con la lucha por restaurar un poder central que sustituyera a los Almohades y unificara a todos los territorios bajo un mismo mando. El resultado de esta coyuntura político militar es el inicio de una guerra civil en Al-Andalus que Fernando aprovecha en su beneficio, luchando siempre como aliado de uno de los bandos, y cambiando de bando según sus intereses.

Fases de las conquistas:
Se podrían distinguir dos fases distintas dentro de las campañas y conquistas militares de Fernando III.

- La primera fase iría cronológicamente desde la proclamación de Abu Ula como califa Almohade hasta la toma de vasallaje de Ben Nasr de Granada hacia Fernando III en 1246.

- La segunda fase se situaría desde el pacto de vasallaje de Ben Nasr de Granada hasta la muerte del monarca en 1252.

Primera fase de conquista:
Esta fase coincidiría con la cronología citada con anterioridad y se destaca por ser una fase de conquista condicionada por la intervención interesada de Castilla a favor o en contra de las facciones que se crean en Al-Andalus debido a los problemas internos del imperio Almohade.
Esta fase se iniciaría con la proclamación de Abu Ula (Antiguo gobernador de Sevilla) como califa almohade, tras la deposición de Almohamed Al Najlu como califa.
Debido a este nombramiento Abu Ula recibe el apoyo de la mayoría de los territorios de Al Andalus pero tiene problemas de sublevaciones en el Magreb y en Murcia, siendo la revuelta de esta última zona liderada por Ibn Hud. Debido a estos problemas internos, el nuevo califa tiene la necesidad de firmar una tregua con el rey castellano Fernando III, cediéndole el califa varios asentamientos militares en la frontera y tras el pago de un buen tributo para centrarse en los problemas internos de sus dominios. Tras la derrota de Ibn Hud (líder rebelde de Murcia), Abu Ula se dirige a África y pide apoyo militar a Fernando III para sofocar las revueltas generalizadas del Magreb. Esta marcha del califa a África provoca el resurgimiento de alzamientos generalizados contra el imperio almohade en Al- Andalus, de nuevo acaudillados por Ibn Hud. Este alzamiento tiene una gran fuerza y acaba reunificando y cohesionando bajo un mismo bando a la mayoría de Al-Andalus en un periodo de tiempo muy breve. Este hecho provoca una reacción militar inmediata de los monarcas Fernando III de Castilla y Alfonso IX de León contra Ibn Hud. Fernando III pone sitio a Jaén y Alfonso IX ataca a través de las órdenes militares zonas en Extremadura.
El intento de asedio a Jaén por parte de Fernando III supone un fracaso debido a una mala preparación estratégico-militar y en torno a 1230 se ve obligado a levantar el asedio a esta ciudad y poner rumbo a León debido a la muerte de Alfonso IX de León, ya que tenía pretensiones políticas sobre ese trono.
Alfonso IX había dejado como herederas de su reino a sus hijas, Sancha y Dulce. No obstante Fernando III se dirige para negociar con ellas y reclamar sus derechos al trono. Finalmente y tras unas generosas compensaciones económicas a Sancha y Dulce por parte de Fernando, éstas renuncian a sus derechos como herederas al trono de su padre y por lo tanto se procede finalmente a la unión de Castilla y León mediante la proclamación de Fernando III como rey de León en 1230. Esta unión le da un gran poderío a Fernando III y pone fin a disputas entre estos dos reinos.

En este mismo año se inicia una rebelión de Ben Nasr (rey de la taifa de Granada) contra Ibn Hud, la cual se generaliza en casi toda Andalucía, dejando a Ibn Hud recluido en sus dominios de Murcia y Almería. Fernando III media en este conflicto y gracias a esta participación interesada consigue las ciudades de Trujillo en 1232 y Úbeda, en 1233 (el control de estas dos ciudades serán claves para el posterior asedio a Jaén).
En 1234 Se produce una ofensiva militar en la zona de Extremadura por parte de las órdenes militares, estas victorias provocarán el control de las zonas que dan paso hacia Sierra Morena.
Fernando III firma un tratado de paz con Ibn Hud por el cual el monarca castellano-leonés se asegura la pasividad de este frente a sus futuros ataques a las posiciones de Ben Nasr en Sierra Leona, aparte del cobro de unos tributos muy exigentes por parte de Ibn Hud.
Inesperadamente surge la opción de un asalto a Córdoba antes de la planeada toma de Jaén. Este hecho inesperado tiene sus causas debido a que la población cordobesa comienza a ser partidaria de la intervención castellana en la misma ciudad debido al descontento general por la excesiva presión fiscal a la que Ibn Hud tiene sometido a los habitantes de la ciudad para poder pagar los abusivos tributos a Fernando III. Esta parte de la población, favorable a la intervención castellana, consigue abrir las puertas de un barrio de la ciudad al ejército castellano-leonés. Tras 5 meses de asedio y unos contactos diplomáticos favorables a Fernando III debido a las disputas internas de Ibn Hud y Ben Nasr, Córdoba capitula y es entregada a Fernando III en 1236. Las condiciones de la entrega son que la ciudad se entregue vacía e intacta aunque sus habitantes pueden trasladar sus bienes muebles.
La toma de Córdoba supone un fuerte impacto en todo el mundo del Islam, ya que antaño fue la ciudad del califato andalusí y era un símbolo del poder del Islam en todo el mundo y ponía de manifiesto el desgaste y la desintegración interna de Al-Andalus.
Poco después de la toma de Córdoba Ibn Hud es asesinado, por lo que una de las principales amenazas de Fernando III queda inhabilitada de forma permanente.
La toma de Córdoba por parte de las tropas cristianas provoca una serie de rendiciones pactadas o la conquista de las ciudades cercanas a Córdoba como Marchena, Écija y Lucena en 1244.
En 1241 se produce la integración voluntaria de Murcia, la cual pasa a ser Territorio del infante Alfonso (heredero al trono y futuro Alfonso X).
Mientras tanto, Ibn Nasr (rey taifa de Granada) sigue las acciones militares contra las tropas cristianas en la región de Jaén (sobre todo tras el intento fallido de conquista de la ciudad de Granada), las cuales se prolongarán hasta 1246, año en el cual Jaén es conquistada tras un largo asedio cuyo objetivo era la capitulación de esta ciudad por el hambre. La ciudad es entregada en las mismas condiciones que Córdoba, es decir, vacía e intacta y con el derecho de los habitantes de dicha ciudad para retirarse de esta con sus bienes muebles.
Tras la toma de Jaén el rey taifa de Granada, Ben Nasr se convierte en vasallo del rey Fernando III y se compromete al pago de 150.000 maravedíes como tributo anual. Con el reconocimiento de este vasallaje el rey de granada mantiene su título de rey, pero presta vasallaje al rey castellano y tiene derecho a asistir a las sesiones del Consejo de Castilla, como los demás nobles castellano- leoneses.

Segunda Fase de la conquista:
Se sitúa cronológicamente entre el vasallaje de Ben Nasr y la muerte del monarca. Es un periodo que se contrapone con el anterior en cuanto a que el rey Fernando III ya no es un intermediario entre las disputas internas de Al- Andalus y de las cuales se aprovecha de estas para obtener conquistas militares y económicas. Este periodo, por lo tanto, se caracteriza por ser un periodo en el que el monarca se concentra en someter los territorios que no son vasallos suyos.
Tras la conquista de Córdoba en 1246, el valle alto del Guadalquivir pasa a ser territorio castellano, por lo que el nuevo empuje militar de conquista se traslada hacia occidente, para poder controlar militarmente el valle del bajo Guadalquivir.
Sevilla es la ciudad de mayor importancia de esta zona sobre la que se dirige la política militar de Fernando III. El asesinato del gobernador de Sevilla, el cual era protegido de Castilla provoca una reacción militar inmediata sobre esta ciudad. No obstante el asedio a Sevilla se preveía muy complicado debido a una serie de factores como la inexistencia de una flota Castellano-leonesa que pudiera bloquear el puerto fluvial de esta ciudad para dejarla desabastecida en el transcurso del asedio y a que sus construcciones defensivas hacían de Sevilla una ciudad muy bien defendida.
La primera directriz a tomar por los castellanos fue la creación de una flota de Guerra en el mar cantábrico que se dirigiría hacia el Guadalquivir para cortar la entrada de suministros procedentes del norte de África. La posterior decisión a tomar, fué el inicio de ataques terrestres hacia enclaves próximos a la ciudad para asegurarse la posibilidad de un asedio prolongado.
Una vez bloqueado el Guadalquivir a la altura de la ciudad tras la victoria de Ramón Bonifaz sobre la flota musulmana que guarda la desembocadura del Guadalquivir y el ejército castellano asediando la ciudad, Sevilla se rinde y es conquistada el 23 de noviembre del año 1248 tras 20 meses de asedio.
Esta conquista provoca una reacción en cadena en las ciudades del entorno, las cuales se rinden mediante pactos o son conquistadas militarmente. Estas ciudades son de vital importancia para llegar y dominar el estrecho de Gibraltar, son ciudades como: Jerez de la Frontera, Arcos de la Frontera, Medina Sidonia, San Lúcar de Barrameda, Rota y Nebrija entre otras.
Ante este panorama sólo quedarían como reinos independientes del monarca castellano los reinos de Cádiz, Niebla y Granada (Esta última siendo su rey Ben Nasr vasallo del monarca castellano-leonés).

Conclusión
El esfuerzo conquistador realizado en el reinado de Fernando III provocó un agotamiento demográfico para Castilla- León. Es por eso que la Reconquista no se terminó en esos años, ya que para el rey era más beneficiosa una hegemonía militar sobre unos vasallos los cuales les pagaban unas generosas parias o tributos que avanzar militarmente en la Reconquista, con el coste económico y humano que eso supondría.
 

alvaro

earl of whateverinster
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Mar 20, 2001
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sin animo de que una palabra desmerezca el texto, es Sanlucar to junto. :)
 

unmerged(61263)

Captain
Sep 27, 2006
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alvaro said:
sin animo de que una palabra desmerezca el texto, es Sanlucar to junto. :)


Eso me creia yo hasta que lo ví en el libro separado :confused: , pero yo siempre lo he visto junto :confused: , pero bueno ante la duda.... pongo lo que está en el libro y así le puedo hechar la culpa al libro si está mal escrito. :D