Buenas, soy nuevo en el foro, y ya que hace algún tiempo que no juego al Victoria, me propongo empezar mi primer AAR, ahora que ha salido una nueva versión del VIP. Aunque me considero un veterano del Vicky, veo que por aquí hay auténticos cracks, así que espero no decepcionaros.
En homenaje a una visita que he hecho a Alemania recientemente, voy a elegir Prusia, un país fácil, pero con muchas posibilidades. La idea es unificar Alemania (of course) y las provincias con población nacional que andan por media Europa.
País: Prusia/Alemania
Escenario: Gran Campaña VIP:R v.0.301 (sin VIP no es de onvres:rofl
Dificultad: Normal
Agresividad de la IA: Normal
Objetivos:
-Unificar Alemania lo antes posible (unificación de Grossdeutschland conseguida en 1848)
-Acabar como primera potencia en todo (por el momento 1ª potencia en prestigio, industria, y militar ininterrumpidamente desde 1848)
-Ser la nación más poblada del mundo. (por el momento la 2ª)
-Tener el mayor ejército y la mayor flota del mundo.
-Tener al menos un 50% de población nacional.
-Borrar a los Estados Unidos del mapa (no queremos competencia desleal con la inmigración
)
-Dar una buena paliza a cada gran potencia por lo menos una vez.
... y lo que surja
5.1 Großdeutschland
6.1 El camino hacia París
6.2 La Paz de Versalles
7.1 Cuentas pendientes
7.2 Wolken im Osten
7.3 Roja Polonia
Diario del coronel von Eltz
7.4 La caída de Rusia
7.5 La guerra del Báltico
7.6 el tratado de Kanagawa
7.7 Tierras de ensueño
7.8 La guerra de Corea
Traición
7.9 Deutschland über Alles
Carta de Jefferson Davis
9.1 Manassas
9.2 Washington
9.3 El cementerio de América
--------------------------------
Capítulo X: Weltkrieg
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10.1 La última batalla en Washington
10.2 La ampliación de Neues Deutschland
10.3 Turín
10.4 Bautismo de fuego
10.5 Madrid
10.6 Siempre nos quedará París... y Londres
Capítulo 10.7: Esplendor de Neues Deutschland
Capítulo 10.8: El desarrollo económico de Alemania
Pax Aeterna
10.9 Seis meses de Gobierno Conservador
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En 1836, el reino de Prusia gozaba de una situación privilegiada en el mundo. Considerada como Gran Potencia y una de las dirigentes del sistema de la Santa Alianza, dispuesta a aplastar cualquier levantamiento liberal que surgiera dentro y fuera de sus fronteras, también había sido una de las grandes beneficiadas de la caída de Napoleón, con la adquisición de numerosos territorios.
Pero 1836 ya no era 1815, el denominado sistema Metternich se tambaleaba, y los convulsos sucesos en Europa planteaban la necesidad del cambio en los puntos de vista de las distintas potencias si querían sobrevivir a un futuro incierto. Uno de los retos importantes para Prusia era la cuestión alemana. La consciencia nacional de los alemanes clamaba por una unificación nacional que era difícil debido a la multitud de estados y dinastías en las que estaba dividida centroeuropa. Prusia, sin duda, estaba en una buena posición, aunque debía primero derrotar a Austria en la cuestión del liderazgo sobre Alemania.
Como los tiempos estaban cambiando, y las necesidades de la industrialización hacían imprescindible la búsqueda de mercados y materias primas en el exterior, tanto franceses como ingleses se apresuraban a acrecentar sus dominios coloniales, así lo apuntaban los intereses de Francia en Argelia o los ingleses en China y en otras partes del mundo. Mientras tanto, los viejos imperios, Rusia, Austria y Prusia, no parecían interesados, de momento, en la carrera colonial.
Prusia contaba por aquél entonces con grandes ventajas. Era un país fuertemente implicado en el proceso de industrialización, con una economía fuerte, su ejército era considerado de los más disciplinados y modernos de europa. En cuanto a sus universidades y científicos, eran pioneros en los distintos campos de la cultura y la ciencia. Los súbditos de Prusia tenían también un importante nivel de alfabetización (60%).Sin embargo, Prusia carecía de una flota para ampliar dominios coloniales o enfrentarse en alta mar a las grandes potencias. Se encontraba también en sus fronteras con rivales poderosos: Austria y Rusia, pero sobretodo Francia, recelaban de la prosperidad y las ambiciones prusianas.
En estas circunstancias, un gran hombre de estado, Johann von Schiller, hijo de un importante poeta y dramaturgo alemán, fue ascendido al rango de canciller prusiano ese mismo año. Recomendado por el gran duque de Wurttemberg, había impresionado a los consejeros principales de su majestad Freidrich Wilhelm III. Éste último, en sus últimos años de vida, necesitaba de un canciller joven y conocedor del ambiente de la calle así como de las ideas políticas del momento.
Von Schiller era perfecto para el puesto. Había medrado en pocos años entre los círculos conservadores hasta ser uno de sus oradores más prolijos. Su nacionalismo exacerbado y sus ataques verbales a Inglaterra y Francia arrancaban al público grandes ovaciones. Sin embargo, sus principios políticos no estaban claros, y pese a su prestigio como nacionalista y sus innegables dotes de estadista, algunos rumoreaban sus simpatías por las ideas liberales. Para unos era el líder de la nueva Prusia, otros le consideraban un oportunista descarado y un pretencioso. Sin embargo, a la muerte del anterior canciller, von Schiller fue nombrado casi sin oposición, al no haber otros candidatos claros. Pero el joven albergaba unas ambiciones que nadie podía imaginar. Unas ambiciones que tambalearían el equilibrio europeo en poco tiempo.
En homenaje a una visita que he hecho a Alemania recientemente, voy a elegir Prusia, un país fácil, pero con muchas posibilidades. La idea es unificar Alemania (of course) y las provincias con población nacional que andan por media Europa.
País: Prusia/Alemania
Escenario: Gran Campaña VIP:R v.0.301 (sin VIP no es de onvres:rofl
Dificultad: Normal
Agresividad de la IA: Normal
Objetivos:
-Unificar Alemania lo antes posible (unificación de Grossdeutschland conseguida en 1848)
-Acabar como primera potencia en todo (por el momento 1ª potencia en prestigio, industria, y militar ininterrumpidamente desde 1848)
-Ser la nación más poblada del mundo. (por el momento la 2ª)
-Tener el mayor ejército y la mayor flota del mundo.
-Tener al menos un 50% de población nacional.
-Borrar a los Estados Unidos del mapa (no queremos competencia desleal con la inmigración
-Dar una buena paliza a cada gran potencia por lo menos una vez.
... y lo que surja
Capítulo I: Von Schiller en el poder
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Capítulo II: Nuevas Oportunidades
Capítulo II: Nuevas Oportunidades (económico/cultural)
2.3 Neuen Deutschland (colonial)
Capítulo II: Epílogo
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Capítulo III: Revolución
3.1 La revolución de enero de 1844
3.2 La República Prusiana
3.3 La guerra de los principados
3.4 La primera guerra de los ducados
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Capítulo IV: EL trienio de la confederación (1845-1848)
4.2 Política exterior
4.3 Contrarrevolución
4.4 El parlamento de Frankfurt
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5.1 Großdeutschland
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Capítulo VI: La guerra de los seis meses6.1 El camino hacia París
6.2 La Paz de Versalles
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Capítulo VII: La forja de un imperio
7.1 Cuentas pendientes
7.2 Wolken im Osten
7.3 Roja Polonia
Diario del coronel von Eltz
7.4 La caída de Rusia
7.5 La guerra del Báltico
7.6 el tratado de Kanagawa
7.7 Tierras de ensueño
7.8 La guerra de Corea
Traición
7.9 Deutschland über Alles
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Capítulo VIII: La restauración del ImperioCarta de Jefferson Davis
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Capítulo IX: Deo Vindice--------------------------------
9.1 Manassas
9.2 Washington
9.3 El cementerio de América
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Capítulo X: Weltkrieg
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10.1 La última batalla en Washington
10.2 La ampliación de Neues Deutschland
10.3 Turín
10.4 Bautismo de fuego
10.5 Madrid
10.6 Siempre nos quedará París... y Londres
Capítulo 10.7: Esplendor de Neues Deutschland
Capítulo 10.8: El desarrollo económico de Alemania
Pax Aeterna
10.9 Seis meses de Gobierno Conservador
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Capítulo XI: Deutschen Demokratische Republik--------------------------------
INTRO: PRUSIA-1836
En 1836, el reino de Prusia gozaba de una situación privilegiada en el mundo. Considerada como Gran Potencia y una de las dirigentes del sistema de la Santa Alianza, dispuesta a aplastar cualquier levantamiento liberal que surgiera dentro y fuera de sus fronteras, también había sido una de las grandes beneficiadas de la caída de Napoleón, con la adquisición de numerosos territorios.
Pero 1836 ya no era 1815, el denominado sistema Metternich se tambaleaba, y los convulsos sucesos en Europa planteaban la necesidad del cambio en los puntos de vista de las distintas potencias si querían sobrevivir a un futuro incierto. Uno de los retos importantes para Prusia era la cuestión alemana. La consciencia nacional de los alemanes clamaba por una unificación nacional que era difícil debido a la multitud de estados y dinastías en las que estaba dividida centroeuropa. Prusia, sin duda, estaba en una buena posición, aunque debía primero derrotar a Austria en la cuestión del liderazgo sobre Alemania.
Como los tiempos estaban cambiando, y las necesidades de la industrialización hacían imprescindible la búsqueda de mercados y materias primas en el exterior, tanto franceses como ingleses se apresuraban a acrecentar sus dominios coloniales, así lo apuntaban los intereses de Francia en Argelia o los ingleses en China y en otras partes del mundo. Mientras tanto, los viejos imperios, Rusia, Austria y Prusia, no parecían interesados, de momento, en la carrera colonial.
Prusia contaba por aquél entonces con grandes ventajas. Era un país fuertemente implicado en el proceso de industrialización, con una economía fuerte, su ejército era considerado de los más disciplinados y modernos de europa. En cuanto a sus universidades y científicos, eran pioneros en los distintos campos de la cultura y la ciencia. Los súbditos de Prusia tenían también un importante nivel de alfabetización (60%).Sin embargo, Prusia carecía de una flota para ampliar dominios coloniales o enfrentarse en alta mar a las grandes potencias. Se encontraba también en sus fronteras con rivales poderosos: Austria y Rusia, pero sobretodo Francia, recelaban de la prosperidad y las ambiciones prusianas.
En estas circunstancias, un gran hombre de estado, Johann von Schiller, hijo de un importante poeta y dramaturgo alemán, fue ascendido al rango de canciller prusiano ese mismo año. Recomendado por el gran duque de Wurttemberg, había impresionado a los consejeros principales de su majestad Freidrich Wilhelm III. Éste último, en sus últimos años de vida, necesitaba de un canciller joven y conocedor del ambiente de la calle así como de las ideas políticas del momento.
Von Schiller era perfecto para el puesto. Había medrado en pocos años entre los círculos conservadores hasta ser uno de sus oradores más prolijos. Su nacionalismo exacerbado y sus ataques verbales a Inglaterra y Francia arrancaban al público grandes ovaciones. Sin embargo, sus principios políticos no estaban claros, y pese a su prestigio como nacionalista y sus innegables dotes de estadista, algunos rumoreaban sus simpatías por las ideas liberales. Para unos era el líder de la nueva Prusia, otros le consideraban un oportunista descarado y un pretencioso. Sin embargo, a la muerte del anterior canciller, von Schiller fue nombrado casi sin oposición, al no haber otros candidatos claros. Pero el joven albergaba unas ambiciones que nadie podía imaginar. Unas ambiciones que tambalearían el equilibrio europeo en poco tiempo.
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