Poitiers feu otra victoria de la defensa inglesa sobre la ineptitud militar francesa, y del arquero sobre el caballero. Fue una gran derrota de la caballería y, además, la segunda gran victoria inglesa de la Guerra de los Cien Años, siendo la primera Crecy.
Desde 1355 los ingleses habían centrado sus cheavauchées por Normandía, Bretaña y las partes de Aquitania en manos francesas, lo que motivó la movilización francesa. Edward III lanzó su cheavauchée desde Calais, pero fracasó, sucediendole lo mismo al Duque de Lancaster, que partió desde Normandía, debido al fracaso de las negocaciones con Carlos de Navarra. Sin embargo, la cabalgada del príncipe Edward fue exitosa, causando graves daños en su avance desde Burdeos a Narbona.
La alianza de Jean II de Francia con Charles de Navarra motivó la siguiente cheavauchée inglesa, para castigar a Jean d'Argmanac, un fiel partidario de Jean. Así pues, en septiembre de 1355 parte la expedición inglesa, con unos 7.000 hombres en sus filas. Su avance encuentra poca resistencia, y va arrasando todo lo que encuentra a su paso, siendo una catastrofe para el Lenguadoc, apenas recuperado de los efectos de la Peste Negra. Sigue hasta llegar al río Loire, donde es incapaz de tomar Tours. El contraataque francés logra recuperar las ciudades perdidas, pero el esfuerzo causa una gran inflacción que devasta la economía inglesa.
Y poco después se pelean nuevamente Jean y Charles, con lo que se rompe su alianza y abre la puerta a Edward III de ganar un valioso aliado, pues Charles es un poderoso noble francés. Phillip de Navarra, hermano de Charles, se alía con Edward III y, con la excusa de socorrer a Phillip, el príncipe Edward lanza una nueva cheavauchée en 1356.
El conde de Warwick presiona en el valle del Garona, mientras los condes de Suffolk, Oxford y Salisbury lanzan incursiones contra Notre Dame de Rocamadour. Mientras los franceses defienden sus ciudades, los ingleses arrasan el campo. Cerca de 30 ciudades caen en manos inglesas, que reciben constantes refuerzos desde Inglaterra, poniendola al límite de sus capacidades logísticas.
Desde 1355 los ingleses habían centrado sus cheavauchées por Normandía, Bretaña y las partes de Aquitania en manos francesas, lo que motivó la movilización francesa. Edward III lanzó su cheavauchée desde Calais, pero fracasó, sucediendole lo mismo al Duque de Lancaster, que partió desde Normandía, debido al fracaso de las negocaciones con Carlos de Navarra. Sin embargo, la cabalgada del príncipe Edward fue exitosa, causando graves daños en su avance desde Burdeos a Narbona.
La alianza de Jean II de Francia con Charles de Navarra motivó la siguiente cheavauchée inglesa, para castigar a Jean d'Argmanac, un fiel partidario de Jean. Así pues, en septiembre de 1355 parte la expedición inglesa, con unos 7.000 hombres en sus filas. Su avance encuentra poca resistencia, y va arrasando todo lo que encuentra a su paso, siendo una catastrofe para el Lenguadoc, apenas recuperado de los efectos de la Peste Negra. Sigue hasta llegar al río Loire, donde es incapaz de tomar Tours. El contraataque francés logra recuperar las ciudades perdidas, pero el esfuerzo causa una gran inflacción que devasta la economía inglesa.
Y poco después se pelean nuevamente Jean y Charles, con lo que se rompe su alianza y abre la puerta a Edward III de ganar un valioso aliado, pues Charles es un poderoso noble francés. Phillip de Navarra, hermano de Charles, se alía con Edward III y, con la excusa de socorrer a Phillip, el príncipe Edward lanza una nueva cheavauchée en 1356.
El conde de Warwick presiona en el valle del Garona, mientras los condes de Suffolk, Oxford y Salisbury lanzan incursiones contra Notre Dame de Rocamadour. Mientras los franceses defienden sus ciudades, los ingleses arrasan el campo. Cerca de 30 ciudades caen en manos inglesas, que reciben constantes refuerzos desde Inglaterra, poniendola al límite de sus capacidades logísticas.