Tras la victoria de Agincourt, con Francia dividida en su guerra civil y aplastada militarmente, amen de su monarca completamente demente, los ingleses habían pasado de estar al borde de perder la guerra a estar a punto de ganarla. La única esperanza francesa era el joven e inexperto Delfín, del que se dudaba no ya de sus habilidades sino de su legimitimidad, y comenzó a destacar por su defensa de las partes de Francia no ocupadas ni por ingleses ni borgoñones
Tan sólo la temprana muerte de Enrique V les libró de un posible aniquilamiento final y una total victoria inglesa. Su hermano, John de Monmouth, duque de Bedford, quedó como regente de la Francia angevina en nombre su sobrino, Enrique VI, que, por el tratado de Troyes, debía herederar la corona francesa a la muerte de Carlos VI de Francia, que falleció poco después que Enrique V. Pero el tratado no era aceptado por los franceses, con lo que se entra en al parte crucial de la guerra.
Bedford era consciente de la dependencia de Inglaterra de la alianza con los duques de Bretaña y Borgoña y de lo precario de la situación inglesa, que, aparentemente, era tan poderosa. Para más inri, la cooperación de estos aliados no era, por decirlo finamente, demasiado "de confianza", pues se regían, como es normal, por sus propios intereses.
Pese a ocupar París en conjunción con los borgoñones, la verdadera capital de la Francia angevina estaba en Rouen, Normandía. Se podía decir que al este de París comenzaba la tierra de nadie, una parte de Francia que cambiaba constantemetne de manos. Incluso en la "segura" Normandía había brotes esporádicos de resistencia. Una frontera de facto, a lo alrgo del Loira, separaba la zona de ocupación anglo-borgoñona de la de Carlos VII, que contaban con el sur de Francia, salvo por Guyana, una zona conflictiva en los comienzos de la fase final edl conflicto, reducida, eso si, a operaciones de castigo, escaramuzas y razzias/chevauchées varias, pero el enfasis inglés estaba en el norte de Francia, donde podían contar con el apoyo borgoñón.
Tan sólo la temprana muerte de Enrique V les libró de un posible aniquilamiento final y una total victoria inglesa. Su hermano, John de Monmouth, duque de Bedford, quedó como regente de la Francia angevina en nombre su sobrino, Enrique VI, que, por el tratado de Troyes, debía herederar la corona francesa a la muerte de Carlos VI de Francia, que falleció poco después que Enrique V. Pero el tratado no era aceptado por los franceses, con lo que se entra en al parte crucial de la guerra.
Bedford era consciente de la dependencia de Inglaterra de la alianza con los duques de Bretaña y Borgoña y de lo precario de la situación inglesa, que, aparentemente, era tan poderosa. Para más inri, la cooperación de estos aliados no era, por decirlo finamente, demasiado "de confianza", pues se regían, como es normal, por sus propios intereses.
Pese a ocupar París en conjunción con los borgoñones, la verdadera capital de la Francia angevina estaba en Rouen, Normandía. Se podía decir que al este de París comenzaba la tierra de nadie, una parte de Francia que cambiaba constantemetne de manos. Incluso en la "segura" Normandía había brotes esporádicos de resistencia. Una frontera de facto, a lo alrgo del Loira, separaba la zona de ocupación anglo-borgoñona de la de Carlos VII, que contaban con el sur de Francia, salvo por Guyana, una zona conflictiva en los comienzos de la fase final edl conflicto, reducida, eso si, a operaciones de castigo, escaramuzas y razzias/chevauchées varias, pero el enfasis inglés estaba en el norte de Francia, donde podían contar con el apoyo borgoñón.