Reino Unido de Portugal, Brasil, Mâuritania e Algarves
Tras décadas de lucha contra los infieles, no había en Europa hombres tan católicos ni tan conocedores del yugo islámico como los ibéricos, y así cuando el honorable Rey de Castilla pidió ayuda al Rey Pedro I de Portugal para terminar la Reconquista contra andaluces y bereberes no cabía duda de su decisión:
En Marzo de 1449, mientras los ejércitos castellanos marchaban hacia las ciudades de Granada y Orán, 11.000 infantes y 5.000 jinetes portugueses salían de la ciudad de Tánger hacia Melilla para propiciar el justo castigo a los infieles. Durante la cruzada, miles de hombres de todos los rincones de Europa se unían a las filas portuguesas, que lucharían durante años sin descanso en áridas montañas, valles, playas y desiertos. Aunque la guerra Castellana duró sólo un año, los valientes guerreros portugueses siguieron su campaña en África durante décadas, hasta que en 1479 finalmente se envió al sultán de Marruecos al exilio en Fez: El resto de la región fue proclamada la Corona de Mauritania y fue incorporada a los dominios Portugueses, aunque como muestra de la generosidad ibérica se permitió a todo el mundo conservar su religión y su cultura, y se cedieron territorios a la nobleza local que había sido favorable a la justa conquista.
Durante la guerra, la ocupación de las regiones occidentales permitieron a comerciantes adentrarse en el Atlántico y establecer numerosas colonias comerciales en la costa Africana:
El descubrimiento de nuevos reinos también llenó de furor religioso a la población. Con la intención de convertir al Catolicismo a todas las personas del mundo, se iniciaron viajes en todas direcciones y entre otras hazañas: Se cartografió toda la costa de África y se descubrieron dos continentes nuevos, Asia y América. Aunque Asia aún no ha sido completamente explorada, ya han llegado mapas a Lisboa que detallan el continente Americano desde la costa de Perú hasta las Bahamas. Pero que nadie se haga ilusiones, pues el Papa ya ha ordenado, según el tratado de Tordesillas, que traer los nativos a la civilización Cristiana recae en los hombros de Castilla y Portugal. De los nuevos territorios, el recientemente proclamado Reino de Brasil será un dominio Portugués, a pesar de las amenazas musulmanes.
El Reino de Brasil, aún un poco pequeño