En el transcurso de una ronda de negociaciones sobre la zona de influencia en el nodo comercial de Astracán, los embajadores otomanos han sido vilmente insultados por los representantes de Moscovia. Ante la petición solicitada al monarca moscovita de que censurara y castigara la actitud de sus emisarios el monarca moscovita de la dinastía Rurikovich no solo se ha negado sino que ha proferido ataques personales contra el Sultán y Califa de los suníes de la dinastía Osmanlí y contra su válido, el visir Carlangas el Grande. Esta afrenta no puede quedar impune. Las negociaciones se dan por rotas y la guerra será inevitable al menos que Moscovia se someta a las justas peticiones turcas, siendo estas:
1- Reconocimiendo de Crimea como posesión exclusiva del Imperio Otomano, lo que implica la renuncia por parte de Moscovia (o Rusia si decide formarla algún día) a emprender cualquier acto hostil para reivindicar estas tierras.
2- Reconocimiento del nodo comercial de Astracán como área de influencia prioritaria del Imperio Otomano. Los mercaderes rusos podrán recaudar comercio en él pero en ningún caso desviarlo hacia nodos de su propiedad.
3- Una disculpa formal del válido de Moscovia, Fegemín, al representante del Sultán, el visir Carlangas el Grande.
4- Ruptura de la alianza con Georgia.
El fallo de cualquiera de estos puntos implicaría la continuación, esta vez en serio, de la guerra actual y que de no solucionarse el contencioso de manera favorable al Imperio Otomano, se prolongaría en próximos años.