A Royal Diary | 1492 - 1527
1492 - 1498: A Brave New World
Comienza la historia... Es 1492, un año brillante, parecía uno como cualquier otro, pero sería el año en que el mundo cambiaría para siempre y en el que los Sunnies serían expulsados de la península de la peor forma tras más de 700 años de convivencia.
El Rey Henry VII Tudor de Inglaterra, por los comiencos de este año, firmó una más que aceptable paz con Francia según la cual Bretaña seguiría siendo parte de Francia, mientras que Calais, junto con su importante puerto, seguiría siendo legitimamente parte de Inglaterra.
Henry, pocos dias después, movilizo sus levas permanentes hacia la frontera de Escocia, donde tropas escocesas se encontraban amenazantes, y sin pensarselo dos veces prefirió tomar la iniciativa antes que esperar a un inminente ataque. El ejercito escoces fue aplastado gracias al efecto sorpresa, y se retiró hacia el norte de Escocia, mientras que las tropas inglesas se quedaron asediando la capital. Con la capital caida, los ejercitos ingleses se adentraron a las frias tierras de Escocia, tomaron rápidamente toda la tierra sin ninguna resistencia en su camino, y les mandaron propusieron a los escoceses un trato más que aceptable: Escocia pasaría a estar bajo el liderazgo del valiente monarca inglés, pero mantendría su estatus como nación. Sus gentes, hartas del estrepitoso gobierno del rey escocés, aceptaron, pues igualmente veían a los ingleses como sus hermanos. Así pues Henry VII pasó a ser Rey de Inglaterra, Gales y Escocia. Mientras todo esto sucedía, más abajo los aventurados exploradores ingleses estaban descubriendo algo importante.
Los exploradores habían descubierto y hecho mapas de la costa africana de Mali y Jolof, las cuales estaban al alcance del suministro inglés. Pero algo terrible estaba pasando allí. Los ibericos, en un intento furioso de impedir a Inglaterra descubrir mundo, tomaron toda esa costa con una rapidez asombrosa. Los ingleses se habían quedado sin colonia posible a la que llegaran suministros. Todas estaban demasiado lejos. Todas, excepto una, una que sin duda los ibericos estaban a punto de tomar. La costa de Gabu, propiedad de Mali. Henry no se lo pensó ni un momento, embarcó la mitad de sus tropas rápidamente en la Royal Navy y las puso rumbo a África, y al llegar la flota allí, declaró la guerra a Mali, sin justificación de jure, pero con justificación de facto, pues no llegar a poner pie en África hubiera supuesto la muerte colonial de Inglaterra.
1498 - 1503: Poniendo el pie en África
Las cosas se pusieron feas en Mali. Las tropas inglesas disponian de 15.000 hombres para derrotar a Mali y todos sus aliados, que juntos, conseguian sumar más de 80.000 tropas. A eso había que añadirle el sofocante clima y extraño terreno al que los ingleses no estaban nada acostumbrados. La atrición era brutal, y diezmaba a las tropas, que caían como moscas sin siquiera haber entablado batalla.
Pero lo peor estaba por llegar, cuando aparecieron las salvajes tropas enemigas. Miles, decenas de miles de salvajes incivilizados, deseosos de sangre atacaron a nuestras tropas. Era una situación desesperada, pero el viejo monarca inglés no se dió por vencido, y dispuso a sus hombres para atacar, tomando la iniciativa de nuevo.
Fue difícil, pero los ingleses, cada uno de ellos, lucharon sin temor en sus mentes, lo dieron todo, y vencieron, vencieron a los salvajes aun a pesar de estar en grave inferioridad. La guerra ya estaba ganada. Hubieron más batallas, pero nunca tantos enemigos consiguieron juntarse de nuevo. Se ocupó Mali, y se anexionó la provincia costera, así como todas las que producian oro. La guerra duró 5 largos años, durante los cuales Inglaterra perdió casi todas sus reservas de hombres listos para la guerra reponiendo bajas y deserciones, así como incontables cantidades de dinero. Pero estaba hecho: Inglaterra se hallaba por fin en África.
1503 - 20/09/1516: Expansión, protestantismo e Irlanda
Tras la guerra, Inglaterra estubo unos buenos años en paz, al menos de cara al exterior, puesto que en el interior, a pesar de los primeros años de bonanza, se cocía una guerra civil, que estalló en forma de "guerra religiosa" cuando, nada más aparecer el protestantismo, Inglaterra se declaró la primera potencia seguidora de la nueva rama pura del Cristianismo, lo que afectó gravemente al país, a pesar de la rápida conversión.
Durante todo esto, Inglaterra se expandió, tanto colonialmente como ligeramente en Europa. Se colonizó una pequeña isla en el Caribe, así como la Costa de Oro y una arida provincia de Mejico para poder entablar relaciones diplomáticas con el gran Imperio Azteca. También se subyugó las provincias restantes de Irlanda, que pasaron a ser propiedad de Escocia y Dinamarca.
20/09/1516 - 26/07/1526: El Decenio de los Ibericos Sangrientos
Era el año de nuestro señor 1516. En un aún caluroso día de septiembre, nuestros barcos comerciales se encontraban trabajando en el mar de St. Jorge. Entonces sucedió.
Nadie los vió venir, nadie se explica cómo ni porque. Todo lo que se sabe es que pasó. Que lo hicieron.
Un total de 42 navios castellano-portugueses atacaron a los 8 pequeños barcos que comerciaban pacíficamente. Declararon la guerra, y no en cualquier momento, pues la Royal Navy se encontraba media en África y la otra mitad en Inglaterra y América, así como más de la mitad del ejercito Inglés que también se encontraba en las colonias, mientras que gran parte del ejercito castellano ya estaba desembarcando en Irlanda. La sorpresa había sido total, y había dejado a Inglaterra lo que parecía ninguna posibilidad.
Pero Inglaterra no estaba dispuesta a ceder ante tal ataque.
Todo inglés que se hallase en América fué armado y puesto a ocupar las provincias enemigas en el Caribe. Se quemaron dos grandes colonias a punto de ser ciudades, que además eran importantes centros de comercio. Las demás fueron todas ocupadas.
Se repararon las 5 carracas de la Royal Navy que se encontraban en Inglaterra, y junto con los 2 barques que sobrevivieron se puso rumbo a echar la flota castellana que se hallaba aún amenazante en Irlanda. Siete navios contra 19. Se entabló batalla, y la flota enemiga, viendo la inminente derrota debido a las bajas, se retiró para volver más tarde con la flota aliada de Portugal. Destruyendo la flota Aragonesa más tarde, la Royal Navy perdió los dos barques y una carraca. De las otras 5 carracas que se hallaban en África, solo consiguió regresar a Inglaterra una. Eso dejaba a la Royal con un total de 5 carracas, ni un solo barco más, ni siquiera para transportes.
Pese a eso los anglosajones seguían sin darse por vencidos. Todo constructor naval se puso manos a la obra, y se empezó la construcción de otras 4 grandes carracas. En este momento fué cuando volvió la flota castellana, reforzada por la de Portugal. Habiamos vuelto a perder el control maritimo, y los ibericos ya estaban intentando que firmaramos la paz, pues nos daban por derrotados.
Y aquí fue cuando pasó. Los Daneses, eternos enemigos históricos de los sajones, decidieron dar la vuelta al asunto. 8 Galeras danesas, 14 transportes y 3 barques se unieron a la lucha naval contra el imperialismo iberico.
Así fue como, una vez construidas las 4 nuevas carracas, la Royal Navy y la flota Danesa se separaron, una para ir por el norte, otra por el sur: se impidió la retirada a la flota enemiga y se entabló batalla.
La flota enemiga fue diezmada, perdiendo más de 4 carracas. Habian perdido el control maritimo definitivamente, lo que, en condiciones normales hubiera supuesto perder la guerra. Pero por desgracia aun seguian en Irlanda, y no pensaban marcharse.
Esto fue en el año 1518. La guerra se alargaría 8 años más.
Con el tiempo, Inglaterra, para poner fin a la guerra, decidió dividir la flota y el ejercito: quería conquistar toda la ultramar de los ibericos. Pero fue un error que casi salió muy caro. Cuando la mitad de esa flota se encontraba en África, los ibericos atacaron la flota danesa que defendía el estrecho entre Irlanda y Escocia, y no quedó más opción que la retirada a puerto. Los Ibericos no ganaron con esto el control del mar, puesto que la Royal Navy volvió de inmediato para reestablecer el orden, pero ya era demasiado tarde. Los Ibericos habian cruzado satisfactoriamente al corazón de Inglaterra. Más de 41.000 soldados castellano portugueses se hallaban en Escocia. La guerra había terminado, debieron pensar. Nada más lejos de la realidad.
Ingleses, Daneses y Escoceses se dispusieron a frenar y acabar con tal pesadilla, a hacer un último intento desesperado. Así, se desplegaron en las provincias de Cumbria y Northumbria, con la intención de que no pudiera seguir el enemigo más adentro de la isla. Y allí, en Northumbria, se decidiría por fin la guerra. 24.000 ingleses y escoceses, junto con 17.000 valientes daneses, estubieron en defensa de la libertad. Era una batalla a la desesperada, un todo o nada, pero el Rey, recordando las palabras de Sun Tzu, así lo dispuso:
Ponga a sus soldados en posición cuando no se haya escapatoria posible, y preferiran antes la muerte que la huida. Si se enfrentan a la muerte, no hay nada que no puedan lograr.
Y lucharon, ingleses, daneses y escoceses, hombro con hombro, sin dar ni un paso atrás. Y a pesar de estar en desventaja numérica, lucharon y ganaron. Y la guerra terminó.
Se firmó una paz blanca. Inglaterra había perdido dos colonias durante la guerra, y Portugal otras dos, pero seguiamos en África y el Caribe. El coste de la guerra en dinero, hombres y tiempo fue increiblemente elevado en esta guerra comenzada y movida por las ansias de expansión ibericas.