Historia del Gran Imperio Austriaco
Hijo mío, este invierno tan frío está lacerando mi viejo cuerpo, apenas puedo levantarme de la cama y cuando paso revista a las tropas me resulta muy difícil disimular mi condición. Ojalá Dios me diera fuerzas para terminar la campaña y volver a verte, pero temo que mi final está cerca.
Sé que no tuve demasiado tiempo para compartir contigo, aunque siempre traté de darte la mejor educación para el día que te tocase gobernar este problemático imperio. Sé que has estudiado la historia de nuestra familia y cómo el pequeño Archiducado de Austria acabó convirtiéndose en un Imperio, pero tus tutores no han tenido acceso a muchos documentos privados que han pasado de generación en generación. Me gustaría compartir contigo nuestra historia, que aprendas de ella para no cometer los mismos errores y emular los buenos aciertos.
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En este periodo histórico, Austria tuvo 2 archiduques, que además, fueron emperadores del Sacro Imperio, Federico III y Maximiliano I. Federico murió en 1493 y simplemente trazó una estrategia que Maximiliano quiso dar continuidad.
Se decidió cambiar el estatus de los Países Bajos de vasallos a Marca, la intención era que tuviesen más tropas con las que defender al Imperio. Para que este ejército flamenco fuese importante se inició una política que favoreció su expansión en territorios imperiales, como Geldre, Friesland, Lieja... Esta decisión se demostró absolutamente errónea, puesto que los flamencos, a pesar de su gran grado de independencia y que Austria miraba por su bien favoreciéndoles en todo lo posible, no ayudaron en nada a la estabilidad del Imperio. Más aún, después de lograr sus objetivos expansionistas, contactaron con Francia, Imperio Otomano, Inglaterra y hasta con Los Mamelucos para que apoyaran su causa independentista.
Maximiliano no podía afrontar una guerra contra tantos países, así que a semanas de que los sublevados declarasen la guerra decidió concederles la libertad. No hijo, no fue un acto de cobardía del pobre Maximiliano. Prefirió vivir hoy para poder luchar mañana. Igual Austria no existiría hoy si se hubiese guiado por el orgullo.
Además, el problema flamenco no fue el único que debió enfrentarse. Ya desde el mismo año del 1492, con el gobierno de Federico, tanto franceses como otomanos se aliaron con Bohemía. Sabiendo que Austria tenía legítimas reclamaciones al trono de Bohemia y Hungría las 2 potencias decidieron bloquear cualquier intento de Austria de hacer valer sus derechos.
Por si fuera poco, Polonia aprovechó para conquistar territorio bohemio con la complicidad otomana, además de algunos territorios imperiales más. Castilla, bajo el gobierna de Juana la Loca, perdió la cabeza y abandonó el correcto camino que su madre siempre siguió y bajo influencia de Felipe decidió abrazar la herejía que ese maldito de Lutero extendió por toda la cristiandad. Francia, aprovechando la desidia castellana y el nudo gordiano que le habían puesto a Austria, empezó a extenderse por Italia sin mesura alguna.
Por si esto fuera poco, El Turco se encaminaba a la India y los informes de nuestros espías informaban que el Sultán preparaba un ejército como nunca se había visto para someter a Austria y tomar Viena, ya que el Sultán se había encaprichado de nuestra capital.
Y así hijo mío te expongo los hechos más destacables que tuvieron que enfrentarse nuestros antepasados. Apenas pudieron vasallizar Friesland, conquistar Brescia, anexionar Salzburgo, Augsburgo y la mitad de Lieja, ya que el resto de conquistas se hicieron para los rastreros traidores de los Países Bajos.