Tamaño y distribución de la población
Los españoles ocuparon un papel preponderante en la sociedad de la Nueva España, pues eran los dueños de la tierra y administradores del gobierno. Retrato del rey Carlos II de España por Juan Carreño de Miranda, 1675.
La Nueva España en principio estaba configurada por los grupos indígenas únicamente, en la época de la conquista. Sin embargo, las epidemias y los trabajos forzados hicieron que los diez millones de indígenas descendieran a ocho millones en el siglo XVII, a siete en el siglo XVIII y a tres y medio en el siglo XIX. Parte importante de este descendimiento fueron los desplazamientos de los grupos indígenas. La mayoría de los presentes en el Bajío, se desplazaron a los reales mineros de Zacatecas y Aguascalientes, mientras que otros se asentaron en las afueras de ciudades como Querétaro, Guanajuato y Orizaba.[46]
La población blanca experimentó un acelerado crecimiento en la segunda mitad del siglo XVI en adelante, al producirse la gran migración a la Nueva España por parte de comerciantes venidos de la península. Muchas veces, los hijos de españoles también eran considerados como tal, pero en la práctica de la administración pública eran llamados criollos. Para 1570 había 63.000 españoles en todo el territorio de Nueva España, en 1759 la cifra aumentó a 600.000 y en 1800 a un millón de habitantes blancos. Los lugares de mayor concentración e importancia para este grupo fueron Ciudad de México, Guanajuato, Puebla, Guadalajara y Oaxaca. Otras plazas de importancia minera relevante fueron Durango y Zacatecas, donde se localizaban villas de producción agrícola y ganadera que fueron aprovechados por los españoles para su explotación. El Bajío adquirió enorme importancia económica en el siglo XVIII debido a las haciendas de españoles situadas en esa parte de la región, donde la presencia de españoles fue de gran importancia.[47]
Los negros fueron importados a Nueva España para realizar trabajos de explotación de minas, en su máximo punto de esplendor llegaron a sumar 20.000, pero al fin del virreinato eran tan sólo 10.000, esto se debió principalmente a su mezcla con otros grupos étnicos. Estaban concentrados en las regiones de agricultura y reales de minas, como México y Puebla. Otro grupo minoritario eran los mestizos, que eran hijos de españoles e indígenas y solían ser discriminados por su origen, a menudo ocultado por ellos mismos. A principios del siglo XVII, este grupo comenzó a aumentar, y en 1805 ya eran más de millón y medio. Se concentraban en ciudades importantes, redes mineras y costas deshabitadas.[48