capitulo III.- Casio Querea.
Casio Querea.
Magnicida de: Cayo Calígula.
Capítulo III sobre C. Querea.
El magnicidio. febrero del año 41
Doy una reconstrucción "novelesca".
primero imaginaros un pasillo oscuro... ¿ya? ... os ayudo...
... el grupo se dirigía al teatro a la cabeza del tribuno de pretorio Casio Querea. Justo detrás de él estaba el Emperador, disfrazado de Neptuno, junto a Calisto y detrás el prefecto de pretorio y Sabino. El cortejo lo cerraban dos centuriones. Se adentraron en un oscuro pasillo abovedado; la única luz que se veía al fondo del corredor. Casio Querea miraba subrepticiamene hacia atrás tenso como en Teutaburgo porque como le había dicho su amigo Sabino, Roma guardaba más peligros que toda Germania.
La decisión estaba tomada y esa era la ocasión.
Todos los músculos de Querea se tensaron su rictus era el mismo que en combate; llevo la mano diestra a su gladius... iba a utilizarla.
¡Que la plegaria sea escuchada! -fórmula que se utilizaba para un "sacrificio" porque era eso un sacrificio a la añorada República de un enajenado que había humillado a un fiel servidor de Roma.
Cayo comprendió instintivamente que había llegado su hora y que el asesino era quien menos se lo podía esperar ... un simple tribuno ... nadie más se había atrevido a alzar la mano contra un dios...
Nada pudo hacer para evitar el fatal golpe que recibió entre los hombros con inusitada violencia. Se desplomo de rodillas, agonizante. La confusión, en la obscuridad y estrechez del pasillo, era total.
Caligula en el suelo tenía los ojos muy abiertos y asombrados, la herida era mortal, y en su último estertor pronunció: "soy un Dios no puedo mor..."
Todos los demás empezando por Sabino (el otro conjurado) se ensañaron con el muerto.
El prefecto de pretorio tras escupir al cadáver exclamó "a vuestros puestos".
lo demás es Historia...
Cuando la noticia se difundió, todos pensaban que era una treta del emperador para coger en falta a todos sus enemigos. Al confirmarse su muerte, el Senado pensó en restaurar la República, pero mientras se discutía esta cuestión la guardia pretoriana, habiendo asesinado con anterioridad a Cesonia y a su hija, eligió a Claudio como nuevo emperador. Los restos de Calígula fueron parcialmente incinerados y enterrados apresuradamente. Sobre su memoria cayó, por orden senatorial, la damnatio memoriae, borrándose su nombre de los monumentos y destruyendo sus retratos; sin embargo, ello no pudo impedir que el recuerdo de sus locuras, a través de la imagen que dieron los historiadores romanos posteriores, haya permanecido hasta nuestros días.
El nuevo emperador no podía permitir que Querea y Sabino siguieran con vida y mandó ejecutarlos.
fin de la historia de Casio Querea. espero que haya sido de vuestro agrado