Cuando encontré esta historia me quedé como cuando leí sobre el Sitio de Baler, es decir, así: 
Todo empieza con un hombre, Hiroo Onoda.
El Subteniente Hiroo Onoda (小野田 寛郎 Onoda Hiroo; nacido el 19 de Marzo de 1922, hoy en día vivo con 88 años) es un antiguo oficial de inteligencia del Ejército japonés que luchó en la Segunda Guerra Mundial y no se rindió hasta 1974, empleando casi treinta años de su vida en la defensa de Filipinas.
Onoda fue entrenado como un oficial de inteligencia en la Escuela Nakano y el 26 de Diciembre de 1944 fue trasladado a la Isla de Lubang en las Filipinas. Tenía órdenes de hacer todo lo que pudiese para dificultar los ataques enemigos en la isla, incluyendo la destrucción del aeropuerto y el muelle del puerto. Su órdenes exigían además luchar hasta el final, sin rendirse, incluso aunque para ello tuviera que suicidarse.
Cuando Onoda desembarcó en la isla, se unió a un grupo de soldados japoneses que había llegado anteriormente. Los oficiales del grupo tenían mayor rango que Onoda y le ordenaron no llevar a cabo sus órdenes, lo que hizo más fácil la toma de la isla por parte de las fuerzas estadounidenses y filipinas cuando desembarcaron el 28 de Febrero de 1945. Poco después del desembarco, todos los japoneses menos Onoda y otros tres soldados habían muerto o se habían rendido. Onoda, que había ascendido a Teniente, ordenó a sus hombres echarse al monte.
Onoda continuó su campaña, vivendo en las montañas con sus tres hombres: El soldado Yūichi Akatsu, el cabo Shōichi Shimada y el soldado de primera Kinshichi Kozuka. La primera vez que vieron un folleto que decía que la guerra había acabado fue en Octubre de 1945. Otra célula había matado a una vaca y encontrado un panfleto dejado por los isleños que decía: "La guerra terminó el 15 de Agosto ¡Bajad de las montañas!". Pese a ello, desconfiaron del folleto ya que hacía unos pocos días otra célula había sido fusilada. Concluyeron que el panfleto era pura propaganda Aliada, además de estar convencidos que no habrían fusilado a sus compatriotas si la guerra hubiera acabado.
Hacia el final de 1945, los panfletos fueron repartidos por aire que la orden de rendición impresa en ellos de puño y letra del General Tomoyuki Yamashita de la Decimocuarta Área del Ejército. A estas alturas llevaban un año escondidos y este folleto era la única prueba del fin de la contienda. El grupo de Onoda examinó atentamente el panfleto para determinar su veracidad, y decidieron que era un timo.
Uno de los cuatro, Yuichi Akatsu, se separó de los otros en Septiembre de 1949 y se rindió a las fuerzas filipinas en 1950 después de deambular solo durante seis meses. Para el resto esto fue un problema para su seguridad, por lo que se volvieron más cautos aún.
En 1952, cartas y fotografías de las familias fueron lanzadas desde aviones urgiéndolos a la rendición, pero los tres soldados decidieron que no era más que otra patraña. Shimada fue alcanzado en una pierna durante un tiroteo con pescadores locales en Junio de 1953, aunque fue curado por Onoda. No tendría tanta suerte el 7 de Mayo de 1954, cuando murió a tiros en un encontronazo con una patrulla de rastreo que iba tras ellos.
Kozuka fue asesinado por dos disparos de la policía local el 19 de Octubre de 1972, cuando Onoda y él quemaron las reservas de arroz que habían recolectado los campesinos, como parte de sus actividades de guerrilla. Onoda estaba solo. Aunque había sido declarado oficialmente muerto en Diciembre de 1959, este suceso sugirió que en realidad estaba vivo, por lo que se mandaron patrullas de búsqueda por él, sin ningún éxito.
El 20 de Febrero de 1974, Onoda se encontró con un colega japonés, Norio Suzuki, que viaja por el mundo buscando "Al Teniente Onoda, un panda y el Abominable Hombre de las Nieves, en ese orden". Onoda y Suzuki se hicieron amigos, pero Onoda rehusó a rendirse, argumentando que estaba esperando órdenes de un oficial superior.
Suzuki volvió a Japón con fotografías de él mismo con Onoda como prueba de su encuentro y el gobierno japonés localizó al oficial superior de Onoda, el Mayor Taniguchi, que se había convertido en librero. Voló a Lubang el 9 de Marzo de 1974, informó a Onoda de la derrota de Japón en la SGM y le ordenó deponer las armas.
El Teniente Onoda emergió se la selva 29 años después del final de la Segunda Guerra Mundial y aceptó la orden de rendición de su superior, cediendo su uniforme, su espada, su rifle Arisaka Tipo 99 que todavía estaba operativo, 500 balas y un puñado de granadas de mano. Esto le convirtió en el penúltimo soldado japonés combatiente de la SGM, por detrás de Teruo Nakamura (Rendido en Diciembre de 1975 en la isla de Morotai, Indonesia).
Aunque había matado a unos 30 filipinos y se había enzarzado en variso tiroteos con la policía, las circunstancias de estos eventos fueron tomados en consideración y Onoda recibió el perdón de manos del Presidente Ferdinand Marcos.
Onoda fue tan popular a su vuelta al Japón que algunos japoneses le pidieron que se presentase para la Dieta. Además lanzó su autobiografía "Sin rendición: Mi guerra de treinta años" poco después de su rendición, en la que detallada su vida como guerrillero en una guerra que hacía tiempo había terminado. Aún así, Onoda era infeliz siendo el centro de tanta atención y con lo que él veía como la fulminación de los valores tradicionales japoneses como el patriotismo, por lo que en Abril de 1975 siguió el ejemplo de su hermano mayor Tadao y emigró a Brasil, donde se hizo ganadero. Se casó en 1976 y asumió el liderazgo de la comunidad japonesa local.
Después de leer acerca de un adolescente japonés que había asesinado a sus padres en 1980, Onoda volvió a Japón en 1984 y estableció la Onoda Shizen Juku ("Escuela Natural de Onoda"), un campo educacional para los jóvenes, en diversos puntos de la geografía nipona.
Onoda visitó la Isla de Lubang en 1996 y donó 10.000 dólares estadounidenses a la escuela local de Lubang. Su mujer, Machie Onoda, se convirtió en la líder de la conservadora "Asociación de Mujeres de Japón" en 2006. Actualmente pasa tres meses al año en Brasil. El 6 de Diciembre del 2004 le fue concedida la Medalla al Mérito de Santos-Dumont de manos de las Fuerzas Aéreas Brasileñas.
Todo empieza con un hombre, Hiroo Onoda.
El Subteniente Hiroo Onoda (小野田 寛郎 Onoda Hiroo; nacido el 19 de Marzo de 1922, hoy en día vivo con 88 años) es un antiguo oficial de inteligencia del Ejército japonés que luchó en la Segunda Guerra Mundial y no se rindió hasta 1974, empleando casi treinta años de su vida en la defensa de Filipinas.
Onoda fue entrenado como un oficial de inteligencia en la Escuela Nakano y el 26 de Diciembre de 1944 fue trasladado a la Isla de Lubang en las Filipinas. Tenía órdenes de hacer todo lo que pudiese para dificultar los ataques enemigos en la isla, incluyendo la destrucción del aeropuerto y el muelle del puerto. Su órdenes exigían además luchar hasta el final, sin rendirse, incluso aunque para ello tuviera que suicidarse.
Cuando Onoda desembarcó en la isla, se unió a un grupo de soldados japoneses que había llegado anteriormente. Los oficiales del grupo tenían mayor rango que Onoda y le ordenaron no llevar a cabo sus órdenes, lo que hizo más fácil la toma de la isla por parte de las fuerzas estadounidenses y filipinas cuando desembarcaron el 28 de Febrero de 1945. Poco después del desembarco, todos los japoneses menos Onoda y otros tres soldados habían muerto o se habían rendido. Onoda, que había ascendido a Teniente, ordenó a sus hombres echarse al monte.
Onoda continuó su campaña, vivendo en las montañas con sus tres hombres: El soldado Yūichi Akatsu, el cabo Shōichi Shimada y el soldado de primera Kinshichi Kozuka. La primera vez que vieron un folleto que decía que la guerra había acabado fue en Octubre de 1945. Otra célula había matado a una vaca y encontrado un panfleto dejado por los isleños que decía: "La guerra terminó el 15 de Agosto ¡Bajad de las montañas!". Pese a ello, desconfiaron del folleto ya que hacía unos pocos días otra célula había sido fusilada. Concluyeron que el panfleto era pura propaganda Aliada, además de estar convencidos que no habrían fusilado a sus compatriotas si la guerra hubiera acabado.
Hacia el final de 1945, los panfletos fueron repartidos por aire que la orden de rendición impresa en ellos de puño y letra del General Tomoyuki Yamashita de la Decimocuarta Área del Ejército. A estas alturas llevaban un año escondidos y este folleto era la única prueba del fin de la contienda. El grupo de Onoda examinó atentamente el panfleto para determinar su veracidad, y decidieron que era un timo.
Uno de los cuatro, Yuichi Akatsu, se separó de los otros en Septiembre de 1949 y se rindió a las fuerzas filipinas en 1950 después de deambular solo durante seis meses. Para el resto esto fue un problema para su seguridad, por lo que se volvieron más cautos aún.
En 1952, cartas y fotografías de las familias fueron lanzadas desde aviones urgiéndolos a la rendición, pero los tres soldados decidieron que no era más que otra patraña. Shimada fue alcanzado en una pierna durante un tiroteo con pescadores locales en Junio de 1953, aunque fue curado por Onoda. No tendría tanta suerte el 7 de Mayo de 1954, cuando murió a tiros en un encontronazo con una patrulla de rastreo que iba tras ellos.
Kozuka fue asesinado por dos disparos de la policía local el 19 de Octubre de 1972, cuando Onoda y él quemaron las reservas de arroz que habían recolectado los campesinos, como parte de sus actividades de guerrilla. Onoda estaba solo. Aunque había sido declarado oficialmente muerto en Diciembre de 1959, este suceso sugirió que en realidad estaba vivo, por lo que se mandaron patrullas de búsqueda por él, sin ningún éxito.
El 20 de Febrero de 1974, Onoda se encontró con un colega japonés, Norio Suzuki, que viaja por el mundo buscando "Al Teniente Onoda, un panda y el Abominable Hombre de las Nieves, en ese orden". Onoda y Suzuki se hicieron amigos, pero Onoda rehusó a rendirse, argumentando que estaba esperando órdenes de un oficial superior.
Suzuki volvió a Japón con fotografías de él mismo con Onoda como prueba de su encuentro y el gobierno japonés localizó al oficial superior de Onoda, el Mayor Taniguchi, que se había convertido en librero. Voló a Lubang el 9 de Marzo de 1974, informó a Onoda de la derrota de Japón en la SGM y le ordenó deponer las armas.
El Teniente Onoda emergió se la selva 29 años después del final de la Segunda Guerra Mundial y aceptó la orden de rendición de su superior, cediendo su uniforme, su espada, su rifle Arisaka Tipo 99 que todavía estaba operativo, 500 balas y un puñado de granadas de mano. Esto le convirtió en el penúltimo soldado japonés combatiente de la SGM, por detrás de Teruo Nakamura (Rendido en Diciembre de 1975 en la isla de Morotai, Indonesia).
Aunque había matado a unos 30 filipinos y se había enzarzado en variso tiroteos con la policía, las circunstancias de estos eventos fueron tomados en consideración y Onoda recibió el perdón de manos del Presidente Ferdinand Marcos.
Onoda fue tan popular a su vuelta al Japón que algunos japoneses le pidieron que se presentase para la Dieta. Además lanzó su autobiografía "Sin rendición: Mi guerra de treinta años" poco después de su rendición, en la que detallada su vida como guerrillero en una guerra que hacía tiempo había terminado. Aún así, Onoda era infeliz siendo el centro de tanta atención y con lo que él veía como la fulminación de los valores tradicionales japoneses como el patriotismo, por lo que en Abril de 1975 siguió el ejemplo de su hermano mayor Tadao y emigró a Brasil, donde se hizo ganadero. Se casó en 1976 y asumió el liderazgo de la comunidad japonesa local.
Después de leer acerca de un adolescente japonés que había asesinado a sus padres en 1980, Onoda volvió a Japón en 1984 y estableció la Onoda Shizen Juku ("Escuela Natural de Onoda"), un campo educacional para los jóvenes, en diversos puntos de la geografía nipona.
Onoda visitó la Isla de Lubang en 1996 y donó 10.000 dólares estadounidenses a la escuela local de Lubang. Su mujer, Machie Onoda, se convirtió en la líder de la conservadora "Asociación de Mujeres de Japón" en 2006. Actualmente pasa tres meses al año en Brasil. El 6 de Diciembre del 2004 le fue concedida la Medalla al Mérito de Santos-Dumont de manos de las Fuerzas Aéreas Brasileñas.