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    Real Strategy Requires Cunning

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Capítulo 6. Vidas cruzadas

Parte II: Numiel



“Hay una vía elevada, manifiesta en el cielo sereno; tiene el nombre de Láctea y es visible por su propia blancura.
Por aquí hay un camino para los dioses hacia el palacio del gran Tonante y hacia su morada real.
A derecha e izquierda se llenan los atrios de los dioses nobles, abiertas las puertas.
La plebe vive en lugares apartados entre sí.
En esta parte los poderosos e ilustres habitantes del cielo colocaron sus Penates.
Éste es el lugar al que, si se le concediera audacia a mis palabras, no temería llamar el Palatino del Gran Cielo”




Numiel avanzaba por el pasillo 0-V1D-10 de la popa de “su” nave. Le gustaba referirse a ella así, recalcando que era de su propiedad. Enfatizándolo. Incluso la había bautizado de forma extraoficial con el nombre de “Vidas Kruzadas”. En realidad, solo era el capitán y la nave pertenecía a los Kustodi0s del N0-Di0s…bueno, al Imperi0 Kustodi0, casi nadie utilizaba ya el antiguo término, que había quedado limitado a su uso como un mero formalismo. Muchas voces, las menos conservadoras, pedían un cambio definitivo en el nombre. Numiel sabía que a Anael le preocuparía más la posición en las estadísticas de la Red Galáctica que el nombre con el que aparecía. Por eso era el mejor y más sabio líder Kustodi0.



Se dirigía a la habitación de Linno, un Kustodi0 que había sido preseleccionado por Rizoel como principal responsable para difundir la doctrina “anaeliana” en el siguiente destino al que se dirigía, la nueva colonia Xhampiñia en el sistema Sastran. Un planeta árido que había servido para afianzar las fronteras en la parte norte y darle un “mordisquito” más al territorio de unas muy debilitadas orugas. Un punto muy estratégico dentro del mapa geopolítico de esa zona del Anill0.



Y cuyo objetivo sería abarrotarlo de esclavos fungoratas que produjesen importantes cantidades de minerales y comida para el imperio, a un coste bajísimo. A quien le importaba la calidad de vida de los infectos fungoides varelviv. Eran animales, inferi0res. Estaban allí para servirl0s. “Otro éxito de Anael”, pensaba Numiel.



Linno era uno de tantos; aquellos que preferían abandonar la vida en la luna de Alahelada, dónde solo podían habitar Kustodi0s, para “calentar sus alas” durante un tiempo en mundos áridos o desérticos, aunque estuviesen llenos de sucios esclavos fungoratas y babosas.



El plan de estos Kustodi0s siempre era hacer dinero rápido y crearse un buen curriculum durante unos años para intentar luego alcanzar un hueco en la selecta, sectaria y elitista sociedad de la Catedral. O -¿por qué no permitirse soñar?- en los magníficos mundos del anillo del Coraz0n de Di0s.



Por ello, Linno viajaba junto con algunos miles de Kustodi0s más, que formarían parte del cuerpo militar y policial en la nueva colonia. Básicamente, se dedicarían a reprimir todo posible atisbo de revuelta fungorata. Sabiendo que el viejo sanguinari0 de Luciferus era el nuevo gobernador de la colonia, Numiel tenía claro que lo harían con verdadera mano dura. De hecho, el título que ahora ostentaba Luciferus era el de Gobernador de Sector.



El Imperi0 había atravesado una situación macrologística sin precedentes en cuánto al límite de colonias, por lo que se había decidido dotar de cierta autonomía legal y fiscal a esta nueva colonia. A Numiel no le había gustado esta decisión pero Rizoel, el “ala derecha” del emperador, le había explicado que había sido una obligación ineludible. El imperio no atravesaba ahora problemas de energía ni de minerales. Su economía estaba bastante saneada. Pero sufrían una crisis de “influencia” importante. Numiel sabía que no era culpa de Anael...


Era debido a que las arcaicas estructuras organizativas del imperio se habían resentido tras una expansión tan rápida.

Era lógico, no habían sido diseñadas para una sociedad que se llegase a extender por tantos planetas, a varios años luz del Oj0 de Di0s. Con un estructura social tan compleja. Rizoel aseguraba que ese era el principal motivo de la “Iniciativa anaeliana”, aunque sus enemigos políticos, como el propio Luciferus, lo acusarían de Tiran0 si se enteraban de sus planes. Por eso se estaba preparando todo de forma secreta, encubierta.
En realidad, Numiel entendía muy bien al joven Linno. La vida en Tundra Titán, de donde él mismo procedía, no era más fácil que en Alahelada. No todos los Kustodi0s procedían de una Estirpe de renombre...o sabían cómo falsearla.



Lo cierto es que vivir en estos planetas de climas tan adversos tenía efectos devastadores en el “bienestar” Kustodi0.



Numiel pretendía también ganarse un buen puesto en la capital kustodia, algún cargo político relevante cuando se formase la facción de forma oficial, quizás incluso solicitar una adopci0n de un Tanque…En ese momento, sonó la alarma de la nave. La voz de uno de sus asistentes en la cubierta le dijo a través del intercomunicador que era un situación conflictiva en una de las bodegas de carga fungorata de la zona trasera de la nave.

Numiel decidió entonces dirigirse en persona hacia allí inmediatamente, ya que en realidad se encontraba bastante cerca físicamente. Solo debería coger un ascensor que lo llevase 165 pisos más abajo y estaría justo al lado de la puerta de la bodega. ¡Qué curioso! Era exactamente el mismo almacén donde había eliminado a la espía humana hacía unas semanas, el número N1-V3N, y donde ahora estaban reubicados muchos fungoratas, para de esta forma optimizar el espacio libre disponible en la nave de transporte, tras la parada en el mundo-anillo.

Legar al lugar serían menos de diez minutos. El asunto del candidato Linno tendría que esperar. Numiel no quería problemas en la “Vidas Kruzadas”. No quería llamar la atención y que su secreta misión pudiese verse perjudicada. Cuando por fin llegó a dicho almacén, pudo observar con sorpresa por la holopantalla de la entrada que el propio Linno, junto con otro grupo de Kustodi0s, estaban atacando con armas láser el cargamento de fungoratas. Varios cadáveres varelviv yacían ya por el suelo.

Numiel se quedó horrorizado. No por las importantes pérdidas económicas ya perpetradas por el grupo, tampoco porque Linno estuviese totalmente fuera de sí, estrangulando a un fungorata con sus propias manos mientras gritaba incoherentes eslóganes xenófobos …sino porque en una holopantalla cercana, el mismísimo Luciferus presenciaba toda la escena, hablando con Linno y animándole, como si existiese cierta complicidad entre ellos….en su nave.

Tendría que hablar con Rizoel inmediatamente para buscar un nuevo candidato.
 

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Capítulo 6. Vidas cruzadas
Parte III. Dykariak


Dykariak sentía como las placas de varelquitina se iban resquebrajando poco a poco debido a la extraordinaria presión que ejercía la mano del Demoni0 sobre su cuello. Los Kustodi0s tenían una fuerza descomunal en comparación con los "enclenques" Varelviv., a quienes la madre naturaleza los había dotado con otros atributos.



Sentía como empezaba a asfixiarse. En ese momento, comprendió que moriría en menos de un minuto y toda su larga vida le pasó por delante en un rápido flashback.



Nacido en Funginia hacía más de ocho décadas, Dykariak había sido capturado y arrastrado por la fuerza a un campo de trabajo tras la invasión kustodia del planeta sabana, cuando su micelio aún era joven. En aquella época, los Varelviv tenían una compleja y desarrollada sociedad de tintes anarcocapitalistas -materialista e igualitaria - que atravesaba ya una era atómica. Incluso habían sido capaces de desarrollar la primera estación orbital alrededor de su planeta natal en el sistema Trab. Pero luego llegaron aquellos enormes Kustodi0s con su inmenso poder militar, sus naves y sus ejércitos… y acabaron imponiendo a los varelviv su depravada y maliciosa manera de entender el mundo. Esclavizaron a todo aquel que dejaron con vida.



Dykariak fue separado para siempre de toda su “fungilia”, la asociación de fungoides con los que compartía sus hifas, esporas y cuerpos fructíferos desde que había nacido. Aún recordaba cómo vivían en aquella perfecta armonía competitiva…las luchas que habían tenido que combatir con otras fungilias por obtener los mejores territorios.



Ahora, los Kustodi0s movilizaban continuamente a los Varelviv con criterios meramente económicos, sin tener en cuenta los milenarios lazos que unían a los diferentes vástagos de estas colonias o familias Varelviv. Aunque el individuo no llegaba a morirse por romper su lazo fungilial, el Varelviv tendía a la depresión, la paranoia y a comportamientos agresivos o antisociales.

Al principio habían intentado organizarse y resistir al invasor, a los que empezaron a llamar Demoni0s (aunque el varelviv había sido ateo durante toda su existencia). Él mismo recordaba haber participado en varias revueltas contra sus dominadores



Pero estas revueltas siempre fueron aplastadas por las Legi0nes y sus H0rdas humanas. El propio Dykariak, al cabo de unos años, acabó siendo detenido y deportado a un lejano planeta desértico llamado Vertedero Venusiano, donde fue procesado y puesto a trabajar en una granja de ganado sondrithano.



Dykariak supo tiempo después que millones de fungoides Varelviv habían sido esclavizados, deportados por la fuerza y empleados como mano de obra barata en las minas y granjas a lo largo de todo el Imperio Kustodi0.



A pesar de que su inconstancia les impedía ser buenos soldados, los Kustodios valoraban muy positivamente el efecto que tenían los “fungoratas” sobre la felicidad de otras especies, en lo que se conocía como “varelvivcorriza”. Esta especie emitía una serie de feromonas y esporas que tenían efectos sedantes y generaban euforia en aquellos que se encontraban a su alrededor. Como una especie de droga atmosférica sintetizada biológicamente. “Las babosas van felices al matadero, sin estrés, por lo que la carne es de mucha mayor calidad”, pensaba nuestro varelviv, recordando los comentarios de los soldados Kustodi0s durante todos aquellos años. Aún sufría pesadillas.



Desde luego, con el paso de las décadas, algunos Varelviv se dejaron influenciar por las éticas del Imperi0 que los dominaba, empapándose de su falso e interesado espiritualismo, pero incluso hoy día, la mayor parte de estos fungoides siguen creyendo en la igualdad universal. Como marcaban las tradiciones varelviv desde hacía milenios. Seguían resistiendo, aunque pareciesen estar “dormidos”.



Y cada vez eran más. Las poblaciones varelviv alcanzaban los 26 mil millones y casi habían igualado a las de los Kustodi0s. Si las tres especies diferentes de esclavos se pudiesen llegar a unir algún día...



Dykariak había promovido estas ideas igualitarias también en Vertedero V., no solo entre los miembros de su nueva fungilia, sino también entre los los moluscoides sondritanos. Especialmente una vez que los Kustodi0s habían prohibido su degenerado uso como alimento y empezarona ponerlos a trabajar como esclavos. Dykariak les había dicho que jamás se fiasen de los Demoni0s. El término parecía afectar más a los espiritualistas sondrithanos de lo que lo hacía sus compatriotas.

Sin embargo, una vez que las granjas de sondrithanos cerraron, Dykariak se había quedado sin trabajo y, al cabo de un año, fue de nuevo deportado con destino a una nueva colonia kustodia. Sabía que era un maravilloso planeta sabana al que los Kustodi0s habían puesto de nombre Xhampiñía. Dykariak había pasado todo este largo viaje lo mejor que pudo, intentando ver el lado positivo de la dura situación. Era viejo, estaba cansado de luchar toda su vida contra los Kustodi0s y esta era una buena oportunidad para estar tranquilo durante lo que le quedase. Se asentaría en Xhampiñía e intentaría reconstruir por tercera vez nuevos lazos con otros fungoides. Su retiro final.



Pero otros Varelviv más jóvenes, que habían sido deportados por primera vez, sentían todo esto de una forma muy distinta. Desde el principio del viaje habían estado pensando en cómo organizar un motín en la nave. Luego quisieron ver un mensaje casi profético en aquella palabra grabada en la pared del nuevo almacén al que los habían movido. “LUCHA”. ¿Quién y cuándo lo habría escrito allí?¿Con qué objetivo?.

Quizás todo hubiese quedado en nada, pero hoy habían llegado aquellos Kustdi0s y se habían puesto a cazar a un par de ellos por diversión…y fue la gota que colmó el vaso. Varios fungoides atacaron a los Kustodi0s por sorpresa, pero de nuevo su tremenda fuerza y sus armas se impusieron.

Dykariak no quería luchar, su mente le decía que se mantuviese alejado…pero al final le pudo su instinto. El mayor de todos los Kustodi0s, aquel que parecía el jefe del grupo, no lo había dejado ni acercarse a sus pies. Lo había enganchado rápidamente con su mano y elevado casi tres metros del suelo. Ahora sabía que iba a morir…

- “¡¡¡Linno!!!. Suelta inmediatamente a esa fungorata. Esa mercancía me pertenece..ehm…pertenece al Imperi0 Kustodi0. Está bajo mi responsabilidad.”
- “¿Por qué? Son sucios alienígenas y merecen morir…”
, respondió Linno sin desviar la mirada del fungoide.
- “No te lo voy a repetir ni una vez más. Se encuentra en mi nave. Aquí soy la autoridad… ya harás lo que te plazca cuando llegues a Xhampiñía…tú y ese amigo tuyo, Luciferus”- dijo Numiel mirando a la holopantalla, en la que el viejo Aliberado seguía presenciando la escena. "Y tu y tus amig0s pagaréis con vuestro dinero las pérdidas ocasionadas con toda esta escenita."
- “De acuerdo, de todas formas, ya casi hemos llegado. No te podrás ir muy lejos, fungorata”
. El Kustodi0 arrojó a Dykariak contra la pared del almacén y se alejó hacia la puerta de salida seguido de su cohorte. “¡Ah, Numiel! Y no vuelvas a llamarme por mi antiguo nombre o te arrepentirás. Luciferus me ha aceptado como miembr0 honorific0 en su Estirpe. ¡Ahora soy Linnoel!”. Le dió un puntapié a un fungorata que se encontró por el camino y salió de la estancia.

Dykariak se encontraba muy malherido, respiraba con dificultad y le dolía todo su micelio. El Kustodi0 había estado a punto de seccionarle totalmente su cabeza del resto del cuerpo con aqulllas tenezas que tenía por manos. Pero sobreviviría, una vez que volviesen a regenerarse y soldarse sus placas quitinosas de cuello, extremidades y espalda. Se prometió así mismo que jamás volvería a permitirse dejarse llevar por la tentación de rendirse, de dejar de luchar. Comprendió entonces el mensaje en la pared de almacén. ¡Era un recordatorio!. Se arrastró hacia allí y grabó con un trozo de su propia varelquitina, que aún le colgaba de uno de los lados de su cara, las palabras:

“SON DEMONI0S”.

 

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Capítulo 6. Vidas cruzadas

Parte IV. Xib’alba




El sondrithano llevaba meses mirando esos dos mensajes grabados en la pared. “LUCHA” y “SON DEMONI0S”. Aunque ambos estaban escritos en el idioma oficial del imperio Kustodi0, claramente presentaban diferente caligrafía entre ellos. Diferentes autores…puede que incluso de ¿especies distintas?. ¿Quién habría gastado su agua en un esfuerzo así? Y lo que es más importante, ¿con qué intención?. No dejaba de darle vueltas al tema.
A Xib’alba lo habían forzado a subir a aquella enorme nave a base de golpes y descargas eléctricas, junto con miles de hermanos sondrithanos más, en el planeta Vertedero Venusiano. Allí, él y su gente habían sido tratados como ganado durante años hasta que por fin decidieron concederles el “gran privilegio” de pasar a ser solo esclavos. En condiciones “infra-caracólicas”, explotados en las industrias kustodias en turnos de 20 horas diarias, en aquel mundo cuyo exterior alcanzaba los 450 grados centígrados de temperatura. Derrochando millones de litros de agua en las granjas hidropónicas para mantener la ostentosa dieta de los Kustodi0s, mientras ellos solo recibían resecos cactus. Un infierno.



Algunos moluscoides decían que incluso preferían los viejos tiempos del matadero. Al menos, en aquella época los alimentaban bien durante un tiempo y luego los sacrificaban, sin tener que soportar todo este sufrimiento. Tan solo la presencia de aquellos fungoides Varelviv había hecho menos insoportable su existencia. Una gran ironía de los dioses, pues los sondrithanos habían sido xenófobos durante siglos.
Xib’alba incluso había conocido personalmente a uno de ellos, de nombre Dykariak. Fue él quien le había enseñado a “fantasear”, a figurarse la realidad de otra manera. Sin clases, sin amos. Incluso sin dioses. Hasta ese momento, Xib’alba jamás se había imaginado que el mundo pudiese funcionar de esa forma. Él era un sin-agua, un rese’col. Sus ancestros habían sido esclavos de las élites sondrithanas durante siglos o habían sobrevivido gracias a los dzo’not, aljibes subterráneos poco frecuentes que se encontraban en las grutas kársticas del subsuelo de los planetas desérticos que habitaban las clases más bajas. Su propio padre había sido esclavo durante varios años en Moluscago’Nova, hasta la invasión kustodia de lo que ahora llaman Caracol Ahumado, pero que antes se llamaba Naff’Bhor.

El resto es Historia. Toda la ciudad se levantó en armas contra los Kustodi0s, pero sin ayuda ni apoyo oficial alguno, acabaron siendo masacrados en sus propias casas. La mayor parte de su familia había muerto aquel día. Sler’Fuj y las élites sondrithanas de La Cooperativa abandonaron a sus iguales, aun sabiendo que serían tratados como ganado. Y todo esa vil traición a su propio pueblo, para acabar siendo sometidos ellos mismos en otra guerra poco más de diez años después.

A Xib’alba no le extrañaría que la Cooperativa acabara siendo totalmente integrada en el Imperi0 Kustodi0. Y Sler’Fuj lo único que hacía era malgastar saliva “lamiéndole” las botas con su gorda rádula a sus nuevos dueñ0s. En realidad, a Xib'alba ya poco le importaba servir a unos o a otros.



“También fue Dykariak quien llamó Demoni0s a los Kustodi0s una vez”, pensó Xib’alba...”¿o su memoria le estaba jugando una mala pasada?”. En todo caso, Dykariak desapareció un día sin dejar más rastro y sus revolucionarias ideas se fueron secando poco a poco en los desiertos de Venus V., lixiviadas y corroídas por las torrenciales lluvias de ácido sulfúrico y mercurio que allí arreciaban con cierta frecuencia.

Ahora se dirigían a este misterioso nuevo mundo, aún más al norte de la galaxia…



La propaganda kustodia les decía que era un magnífico planeta, más cercano al mundo-anillo que ahora veneraba su pueblo. Algunos sondrithanos estaban entusiasmados con la idea del viaje. Realmente creían que Quetzal’col era el responsable de aquella vasta megaestructura. También decían que los Kustodi0s habían sido magnánimos con ellos antes, por lo que confiaban en que les estuviesen llevando a un auténtico mundo paradisiaco, como prometían las Antiguas Palabras. De hecho, el propio Anael había bautizado este sistema como “Anillo de Dubbiel”, en honor a su tío y héroe de guerra Kustodi0. Tenía que ser un lugar excepcional, místico…algunos soñaban ya incluso con su Concha.

Xib’alba era bastante más escéptico. Él ya había sido desplazado una vez desde Caracol Ahumado hasta V. V. con el único objetivo de emplearlo como semental para la cría de cientos de hijos, que serían después devorados por las abominaci0nes. A él ya no le engañaban los Kustodi0s.



Cuando por fin llegaron al sistema y pudieron observar algo por las pequeñas ventanas de las bodegas de carga, algunos se llevaron una gran desilusión. Se sentían estafados. Este famoso Anill0 no era más que un gran cinturón de asteroides, similar al que había en el sistema Oj0 de Di0s, donde se encontraba Vertedero V. No tenía nada de especial, solo millones de rocas carbonatadas o silicatadas de muy diferente tamaños, orbitando alrededor de la estrella.

El descontento fue aún mayor cuando por fin llegaron al planeta. Un mundo desierto más. Ni rastro de la serpiente emplumada. Otro lugar sin esperanza, vacío, en el que serían de nuevo esclavizados para servir a los Kustodi0s hasta su muerte. Ni siquiera tendrían a los fungoides varelviv para animarlos.

Y para más inri, los kustodi0s le habían puesto ese ofensivo nombre…”Realmente son Demoni0s”, pensó Xib’alba.



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Numiel estaba eufóric0. Mañana por fin emprendería el viaje de regreso a La Catedral, tras varios años viajando con la “Vidas Kruzadas” por gran parte del imperio Kustodi0. Aunque ahora él y su nave descansaban en un hangar del nuevo espaciopuerto del planeta “Sin Concha, Ni Paraíso”, Numiel ya había estado antes en los otros dos sistemas recientemente colonizados, llevando esclavos inferi0res y fomentando la Palabra de Anael de forma encubierta.

Ahora ya no era necesario todo aquel secretismo, ya que por fin la facción “Fuerza desde la Unidad” se había constituido de forma oficial. Aún no tenían mucha fuerza, contaban con unos 5 mil millones de seguidores aproximadamente, pero el culto al emperador y el autoritarismo se irían extendiendo poco a poco por el Imperi0. O con eso soñaba Numiel.



Al final, el sillón principal del Partid0 se lo había quedado Rizoel, quien lo compaginaría con sus labores como gobernador de La Catedral. Lo más just0, pues era la mano derecha del futuro emperador Anael. Pero Rizoel le había asegurado a Numiel, en la conversación que habían mantenido por el Interc0m, que ya lo estaban aguardando en La Catedral para premiarlo adecuadamente por su gran esfuerzo y dedicación a la causa. Numiel “soñaba” con no tener que volver a su helado hogar en Tundra Titán. Sin embargo, se había tenido que quedar un par de días más en aquel desértico planeta para cumplir un encargo especial de Rizoel. Nada complicado, tan solo conseguir unas babosas de buen tamaño para celebrar con un gran banquete la fundación de la facción. Estaba prohibido su consumo, pero las clases altas podían permitirse el alto precio que ahora alcanzaba en el mercado negro. Ya estaban almacenadas en la bodega…

En ese momento, sonó una enorme explosión y todas las alarmas de la nave empezaron a sonar al unísono. Numiel se levantó sobresaltado de su habitácul0 personal, salió al pasillo y empezó a correr hacia el Puente de Mand0. Por el camino, pudo observar con horror por los ventanales que muchas naves de los hangares vecinos al suyo estaban envueltas en llamas. Incluso pudo ver un gran incendio al fondo, donde se encontraba la pequeña capital planetaria. ¿Las Orucchias? ¿Han roto la tregua y nos están atacando?.
Justo antes de llegar al puente, Numiel casi se dio de bruces con un numeroso grupo de babosas. Parecían realmente enfurecidas y llevaban pistolas de plasma y cuchillos láser de fabricación kustodia. Dos guardias Kustodi0s yacían en el suelo, unos metros más atrás en el pasillo. ¡Era una revuelta de esclavos!.



Numiel intentó darse la vuelta y escapar, pero las babosas le vieron y empezaron a dispararle. Varias ráfagas de energía atravesaron la c0raza del Kustodi0, que acabó cayendo al suelo, donde empezó a desangrarse. Una de las babosas se acercó a él y se quedó mirándolo fijamente durante unos instantes. Casi parecía que pudiese verlo a través de la máscara. De repente, súbitamente enfurecido, realizó varios cortes con su cuchillo-láser, amputando todas las extremidades y las alas del Kustodi0, que aún seguía con vida. Por último, le seccionó la cabeza de un limpio corte.

- Xib’alba, ¿incendiamos también ésta nave?.
- No. Esta la dejaremos tal y como está. Quedará como un monumento conmemorativo de este gran día…


Después, se fue reptando hacia aquel almacén donde había pasado tantas horas encerrado y, aún con el cuchillo totalmente ensangrentado, decidió escribir su propio mensaje…




"En verdad, aquel Gucumatz llegó a ser un jefe Sabio.
Una hebdómada para subir al cielo;
una hebdómada caminaba para descender a Xibalbá.
Una hebdómada él era serpiente, se volvía realmente serpiente (...)
una hebdómada aún, sangre coagulada, volviéndose solamente sangre coagulada..."
 

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Capítulo 7. Anillos y escudos de gigantes.
Parte I: Habitat0pía en DEFC0N 5.




Rizoel se dirigía hacia el Despach0 Col0nial de la sección del mundo-anillo conocida como “Anael El Elegid0”, para reunirse con el líder Kustodi0 cuyo nombre conmemoraba la colonia. El gobernador de La Catedral y líder de la facción “Fuerza desde la Unidad” era, además del hombre de más confianza de Anael y su mejor amig0, el Kustodi0 más capacitado y preparado de su época. Había dejado en evidencia a otros Kustodi0s mucho más veteranos, como Luciferus.



De ser una gran promesa cuando fue promovido por Anael durante el principio de su Mandat0, Rizoel había pasado a ser un gobernador veterano, capacitado y el hombre con más peso del Imperi0, a sus apenas sesenta años…por detrás del líder Kustodi0, por supuesto. Él mismo había propuesto y diseñado varias estrategias y decisiones políticas importantes adoptadas por los Kustodi0s en los últimos años. Ante la progresiva falta de interés por cuestiones de Estad0 que parecía mostrar Anael últimamente, era Rizoel quien se reunía con ingenieros y militares para decidir ciertas cuestiones, y luego transmitírselas a su Señ0r para su Apr0bación. Era también su enlace con la Kuria.

Él mismo había propuesto todo el plan final de ataque de la Tercera Guerra Orucchia, que ahora mismo se estaba decidiendo “encima de su cabeza” en el mismo sistema de Coraz0n de Di0s, mientras viajaba a gran velocidad en una lanzadera por los largos pasillos de aquel mundo artificial, lleno de extraña e hiperavanzada tecnología alienígena.



Ambos segmentos del anillo, bautizados como Anael El Elegid0 y Ansiel El Iluminad0, habían sido ya “depurados” de sucias orugas y las nuevas poblaciones kustodias y humanas estaban impulsando enormemente la economía y desarrollo científico Kustodi0s. ¡Y eso que aún estaban prácticamente despoblados!.



Además, la doctrina anaeliana había calado entre la población. Le vino a la cabeza aquel pobre “diablo”, capitán de nave de transporte de esclavos, aunque no pudo recordar su nombre.



Rizoel no sabía si toda esta megaestructura ancestral era obra del N0-Di0s o no, pero tampoco se lo planteaba demasiado. Él era pragmátic0, no un erudit0. Tampoco se dejaba llevar por las (((voces))). Adoptad0 por una estirpe modesta, se había dedicado siempre en cuerp0 y alma a hacer crecer al Imperi0. Y a sí mismo.



Rizoel observó las grandes holopantallas que mostraban la “batalla” que estaba teniendo lugar. Todo salía según lo planeado. Su flota, apoyada por las estaciones militares construidas en el sistema, estaba aniquilando los dos puertos espaciales de las orugas. La Mente no sería tan estúpida de enviar su flota a una muerte segura.

Tras la Segunda Guerra, las Orucchias habían quedado muy afectadas económica y militarmente. Habían pasado de ser el imperio más fuerte de la galaxia -tras los dos imperios “caídos”- a un mero actor secundario de la geopolítica galáctica. Aunque habían pasado ya 12 años desde aquella guerra, no habían sido capaces de recuperarse todavía. Los Kustodi0s casi habían exterminado a la Plaga.



La producción industrial de la Crisálida debió caer en picado al perder los dos segmentos principales del mundo-anillo a manos de los Kustodi0s. Además los otros dos segmentos que conservaban se encontraban aislados del resto de la Crisálida. Fue cuestión de tiempo hasta que los Kustodi0s decidieran quedarse con toda la magnífica megaestructura para ellos.



Rizoel se había pasado semanas planificando el ataque. Hasta el mínimo detalle. Había colaborado desde el primer momento en el diseño y construcción de una flota magnífica, que ahora mismo comandaba Dubbiel hacia una nueva victoria para los Kustodi0s.



Seguía una proporción aproximada de 1-3-18 (Cru-Des-Cor) que era la que mejores resultados estaba dando, aunque Rizoel quería aumentar poco a poco el número de cruceros. Actualmente, las “joyas de la corona” eran las versátiles armas cinéticas, tanto los conocidos cañones de nivel II como los nuevos cañones automáticos, con mayor potencia de fuego en las distancias cortas. Complementadas, eso sí, por los efectivos aceleradores de plasma recientemente desarrollados, con una mejor optimización de la energía. Una pequeña parte de las corbetas también irían equipadas con armas explosivas más generalistas como misiles y torpedos que, aunque eran las menos interesantes para Rizoel, causarían daños en enemigos como los sondrithanos o las Orucchias, que no poseían defensas de punto ni ninguna otra contramedida para contrarrestarlas.



Cuando por fin entró en el habitáculo, se encontró al líder Kustodi0 inmerso en una de sus maratonianas sesiones de Jueg0. No esperaba menos. Anael tenía una auténtica adicci0n y se pasaba semanas enfrascado entre tácticas, fichas y pantallas. En este caso, había construido un inmenso escenario que simulaba una especie de estación espacial al completo, compuesta por varios cañones holoproyectores, microprocesadores cuánticos, una zona verde ajardinada, dispensadores de comida, un obelisco y demás parafernalia. Por dentro de dicho edificio semi-virtual, deambulaban varios esclavos de las tres diferentes razas: humanos, babosas y fungoratas.

Se podría haber acercado sin que se diese cuenta, pero los guardias allí presentes hicieron sonar sus varas para anunciar su llegada en cuanto atravesó la puerta de entrada. Anael levantó la cabeza, se quedó unos segundos pensativo y luego se acercó corriendo a recibirlo.

- ¡Rizoel, amig0!.¡Alabad0 sea el Señ0r! ¿Qué tal ha ido el viaje?
- Muy bien, Señ0r. ¡Alabado Seas!. Bueno, la verdad es que estaba muy ocupado en La Cat…
- ¡Oh, vamos Rizoel! Nos conocemos desde que salimos del Tanque. Menos formalismos. Pero…¿me vas a decir que no estás impresionado con todo esto?.
- Si, por supuesto. Pero en realidad, ya es la segunda vez que visito el mundo-anillo y…
- ¡¿Mundo-anillo?! ¡Te hablo de mi nuevo jueg0, idiota!. Lo llamo Habitatopía en DEFCON. Es un simulador increíble, mucho más entretenido que Tabler0 o Fortaleza Fungoide. Los discos de información obtenidos en Tierra Destruida son una fuente inacabable de informaci0n. Estos provienen de la zona superior, de la que menos restos hemos podido obtener, ya que estaban a cierta distancia de las ruinas del colisionador de hadrones.
- Bueno, parece interesante, Anael, per…
-¿Intere..
-…peeero, y perdone que le interrumpa mi Señ0r, la situación en el Imperi0 exige toda nuestra atención ahora mismo.
- Precisamente por eso, Rizoel. Este juego es ideal. Da respuesta a todos los problemas y preocupaciones que tenemos. Es como un imperio en miniatura, en el que el jugador va adecuando el entorno y construyendo infraestructuras en función a los intereses de la sociedad que quiere crear. A medida que las poblaciones de los hábitats crecen, van generándose situaciones diversas y las decisiones que tomes influirán en su felicidad…y en su supervivencia. ¡Hay rebeliones, Rizoel!.
- Bueno, ahora que lo mencionas, ese es un tema del que quería hablarte. Las sucias babosas de “Sin Concha, Ni Paraíso” siguen dando problemas. Ahora se han declarado en huelga de hambre. ¿Qué hacemos?¿Cedemos en sus pretensiones?




- Por si fuese poco, Señ0r, también se les han unido ahora los esclavos fungoratas de Funginia.



- Lo sé, lo sé, leo tus informes, Rizoel… de hecho, los integro en toda esta simulación. Los tuyos y los de todo el mundo. Por eso te lo decía, precisamente. Lo que vamos a hacer es lo mismo que yo haría en el jueg0. Dejarlos morir. Y aumentar la vigilancia y la represión. Recluta más ejércitos defensivos. Lo mismo con las fungoratas. Aunque esos endebles quizás necesiten también una figura de autoridad. Por ello, promocionaremos a Iaoel. He oído que es de “es0s a los que les gusta quitarse las alas”, pero la verdad es que es el más adelantado de su promoci0n. Y un gran jugad0r…mejor que tú en tus tiempos.



- ¡Venga ya! Lo dices solo por cabrearme, Anael. Sabes que le podría vencer en cualquier tabler0 o simulad0r en el que nos enfrentásemos...
- Pero ya no juegas. No te parece importante.
- No tengo tiempo. Y tú lo sabes.
- ¡Es tu jefe quien te propone que juegues ahora! Relájate.
- Bueno, parece divertido…y profundo… pero me gustaría discutir antes otros asuntos para conocer tu opinión.
- ¡Oh!Y no has visto nada, Rizoel. Nada. Está enlazado con otra simulaci0n más, totalmente distinta, centrada en la parte exterior de los hábitats en una escala macro. En ella se relacionan los diferentes “imperios”, tanto el del jugad0r como el de sus adversarios, simulados o kustodi0s.



- Tiene una serie de niveles de riesgo o DEFC0M, que van desde 1 a 5 de menor a mayor peligrosidad. El otro día, un simulad0r me “limpió” cinco hábitats orbitales con un ataque increíble!. Lo mismo que vamos a hacerles a esas sucias orugas!



- Eso parece, Señ0r.
- ¿Eso parece?. Te preocupas sin necesidad, Rizoel. Chamuel ya está lanzando a sus Legi0nes y H0rdas humanas a acabar con esas sucias orugas
–continuo Anael, mientras señalaba hacia la holopantalla del interc0m. Si la realidad fuese este jueg0, estaríamos en DEFCON 5.



- Además, todo este jueg0 me ha hecho ver el Anill0 con otros ojos, como si estuviese dividida físicamente en dos bloques, como si viviésemos una especie de “guerra fría” entre los dos imperios dormidos, la Eclesiastía y los Hadadeshi, ¿entiendes?. Los imperios “normales” de uno y otro lado tienen totalmente limitada su interacción ante el cierre de fronteras permanente de los dos "gigantes".



- Desde luego, es una teoría innovadora, Señ0r. ¿Cree que alguna vez estuvieron en guerra entre ellos?.
- Eso aún lo desconozco. Probablemente. Pero desde luego, esta visión de la galaxia es más interesante que los viejos informes del tío Dubbiel, que además están llenos de imprecisiones y errores. ¿Lejano Oeste Reptiliano? Ni siquiera sabe orientarse. Parece que se pasó los viajes “colocado” de mu-opioides. Solo hay que ver las continuas incorrecciones de sus diarios.
- Si, eso he oído.
- Y además te voy a confesar una cosa, entre toda la nube distorsionada de información que pudimos obtener de esa zona, te admito que esta imagen me llamó la atención…



- ¿Pero qué…?!-

Rizoel se había quedado verdaderamente sorprendido ante la imagen de una hembra humana, dotada de alas similares a las suyas propias. Incluida en la simulación del jueg0 de Anael, constituía una auténtica herejía que la Kuria no toleraría. Anael soltó una gran carcajada y le dio un golpe en la espalda a Rizoel. Después se alejó de la simulación y se acercó a una gran mesa, sobre la que había una bandeja de plata maciza con un montoncillo de una sustancia multicolor. Anael esnifó una gran parte del montón que allí había a través de su máscara .

- ¡Aarggh!.- El líder Kustodi0 gritó y movió la cabeza hacia los lados- Es polvo de ala de orucchia, cada vez queda menos. Me hace mantenerme lúcido. ¿Quieres un poco, Rizoel?
- No, gracias. Ya sabes que no me gusta la extraña excitación que produce.
- Pues…como quieras. ¡Eres un verdadero aguafiestas!. Continúa con esos asuntos tan importantes, me estás empezando a aburrir.
- Eeeeh, bueno, tenemos una serie de cuestiones que comentar. En primer lugar, como ya sabes, la guerra entre los pulpos Moij-Huxgano y la Soveranía Panaxao ha terminado…




- Si, lo sé. Ha sucedido lo más lógico, Rizoel. El poder militar del Reino del Medio es muy superior. De hecho, tras la victoria, ahora mismo constituyen el imperio más fuerte de la galaxia.



- Si, Señ0r. Pero es que además, tras la victoria, la población del propio Imperium ha sufrido una fuerte conmoción y sus gobernantes han decidido cambiar la política del imperio hacia posturas xenófilas…



- ¡Qué asunto más desagradable, Rizoel!. Por suerte, están al “otro lado” de la barrera creada por los imperios caídos…no tendremos que preocuparnos por ellos en varias décadas. De momento, no tomes ninguna decisión diplomática al respecto.
- De acuerdo, Anael. Otro tema. La estación minera de Urano ya está a pleno funcionamiento. El gas litúrico obtenido del planeta ha mejorado enormemente los escudos de nuestras naves.




- Perfecto. ¿Algún asunto más?¿Cómo evoluciona todo el asunto del Instituto del Bucle?. Es importante probar nuestro Am0r por el N0-Di0s, no debemos olvidar nuestro Camin0…
- Pues tras la finalización de las investigaciones realizadas por Och, ya estamos construyendo institutos en varios de nuestros mundos. Los edificios deberían de estar listos a finales del año que viene.




- Parece ser que mi idea de contratar los servicios de los Cuidadores ha tenido éxito, ¿verdad?
- Pues sí. Totalmente. Debo confesarte, Anael, que al principio la idea me había suscitado dudas, eso de ser ayudados por alienígenas. Hemos tenido que ahorrar durante un lustro entero, pero todo nuestro desarrollo tecnológico se ha visto acelerado enormemente desde entonces.





- Claro que si, Rizoel. Tú ocúpate de los pequeños asuntos y déjale a tu futuro Emperad0r las grandes ideas. Además, es bueno que mantenga la distancia con la Kuria, que me vean como inalcanzable, como un ser Superi0r…
- Lo que ordenes, Anael. Pero te aseguro que no están demasiado satisfechos con todo este tema de una posible reforma de nuestras instituciones…
- Sus opiniones pronto serán irrelevantes, Rizoel. Solo necesitamos acumular un poco más de influencia. Ahora, déjame un momento para que finalice todo este tema de las Orucchias… ¡y luego vamos a jugar tú y yo una partida de Habitat0pía para celebrarlo!. Además, este magnífico jueg0 me ha dado otra idea que quiero comentar contigo. Una forma de solucionar el problema de escasez de mundos habitables que nos estamos encontrando en el Anill0 mediante la construcción de hábitats 0rbitales…aunque aún faltan varias décadas para poder desarrollar una megaestructura así…




Rizoel observó como Anael se alejaba para ponerse en frente de una holopantalla. La guerra contra la Crisálida Orucchia había terminado. El Imperio había vencido y ya disponían de todo el mundo-anillo. Su producción económica y su capacidad naval se desarrollarían a cotas inimaginables. Pronto serían imparables.



Rizoel pensaba que su amig0 y líder estaba realmente trastornado, pero le sería fiel mientras fuese la mejor opción en el Tron0. Aunque lo conocía desde hacía muchos años y sabía que había que tener cuidado con él. A Rizoel le encantaba jugar, pero le ponía muy nervioso enfrentarse a Anael. Sin ninguna duda, le dejaría ganar en esta partida. Aún recordaba lo que había pasado con su amigo común Uriel cuando le había puesto en apuros en aquella partida de Tabler0, hacía un par de décadas.

En todo caso, habían sido unos años muy movidos y se había ganado el derecho a unas buenas vacaciones. El Imperi0 parecía más fuerte que nunca y pronto habría que enfrentarse a nuevos retos. Le vendría bien un descanso.
 
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Capítulo 7. Anillos y escudos de gigantes.
Parte II. La confabulación de Hagen.


“pero el hombre debe buscar por sí lo la senda de su destino,
alumbrado por una luz divina, no la del poderío
y la riqueza, sino la del amor.
Sélo el amor traerá la dicha y
la eternidad a la raza liberada
a través del holocausto de los héroes
y de los dioses inmortales.”




En el planeta sabana Funginia del sistema de Trab, al sur de las fronteras kustodias y cuna de los fungoratas, estaba teniendo una reunión de alt0 secret0 entre tres importantes personajes, miembros de la Kuria y con importantes puest0s en el Imperi0.



Sabían que podrían ser acusados de alta traici0n si se llegase a filtrar toda la conversación que estaba teniendo lugar bajo aquel gran campo de fuerza que recubría todo el edificio de gobernación, en el Despach0 Col0nial del gobernador Iaoel. Y los espías anaelianos estaban por todas partes.
Los tres se encontraban sentados a una gran mesa llena de comida y bebida, servida por esclavos fungoratas controlados por Oj0s, y que serían eliminados tras acabar su servicio de aquella noche. Era más práctico que mutilarlos. A los tres les repugnaba tener que ser atendidos por alienígenas, pero en aquel planeta los humanos no podían sobrevivir.



En realidad, podían vivir en muy pocos sitios, esos endebles “monos enanos”. Para ell0s, era una prueba más de que el único destino que merecían era su total extermini0. Eran aliberados. Pero sabían que, de momento, necesitaban a los humanos para sus Tanques de Cría. Ya llegaría su momento.



La verdad es que no es que ser servidos por humanos fuese su mayor ilusión, pero estaban más acostumbrados. Era más tradici0nal. Pero, ¿estos asquerosos fungoratas?¿Con sus nubes de feromonas y esporas estimulando artificialmente los centros de placer de su cerebro?. Era repugnante.
Si había algo que les uniese más a los tres que su marcada xenofobia, era el odio que sentían por el Kustodi0 Superior Anael, quien los había puesto en una complicada situación. Los había desplazado, marginado, ignorado e infravalorado sistemáticamente. Querían llegar a un acuerdo común, limar asperezas entre ellos tres, para así poder unir sus esfuerzos en un plan que derrocase por fin al Tiran0. Antes de que fuese demasiado tarde…

- Es que tú aún eres muy joven para entenderlo, Iaoel.- dijo Luciferus mientras devoraba la comida que tenía delante- No eres consciente de todos los riesgos que estamos corriendo al aceptar a un maldit0 alienígena entre nuestro equipo científico. ¡Y a qué precio! Con toda esa energía desperdiciada podríamos haber terraformado un mundo entero. Solo por eso, el Tribunal de Inquisici0n debería reunirse para decidir el Sacrifici0 de esa sabandija de Anael...si no estuviese controlado por él mismo. ¡Sátrapa!



- Por supuesto, y vosotros no sabéis lo desagradable que es compartir lugar de trabajo con un ser así. – añadió Och mientras apuraba su copa - Anael le ha dado total disponibilidad de nuestras instalaciones. Ese sucio primate incluso ha mandado a la calle a un compañer0 veterano como Kazfiel, que ahora tiene que deambular por la galaxia con una nave de investigación.



- No me habéis entendido. No os digo que tener a ese tal Xib en nuestros laboratorios sea de mi agrado. – respondió el joven gobernador, algo molesto- Lo que afirmo es que la progresión científica y tecnológica debe ser siempre una prioridad. ¡Y tú deberías estar de acuerdo conmigo dada tu carrera profesional, Och!. Fíjate, por ejemplo, en los nuevos escudos planetarios desarrollados recientemente por Tzadkiel. ¡Son una verdadera obra de arte!. Los planetas se convierten en auténticos búnkeres, mejoran su habitabilidad, a la vez que producen un beneficioso efecto en la confianza y felicidad de las poblaciones.



- Desde luego, no seré yo quien reste méritos a la importancia del desarrollo científico. -respondió Och, mientras lanzaba una fuerte descarga eléctrica mediante el Oj0 a un fungorata que se estaba demorando a la hora de rellenar su copa- Y para qué negarlo, me siento mucho más protegido ahora bajo estas cúpulas energéticas, aunque eche de menos la púrpura iluminación que alumbraba nuestros mundos…



- No es cuestión de luces púrpuras, Och. –le interrumpió Luciferus, algo exaltado- El problema es que se utilicen asquerosos xenos para facilitar nuestro progreso. Es inadmisible. Si el N0-Di0s quiere que progresemos a cierto ritmo, será por un Motiv0. Es Su Camin0. Fijaros por ejemplo en todos esos acuerdos heréticos que el mocos0 hijo de Ansiel ha establecido con otros imperios alienígenas. ¡Les estamos dando nuestros minerales y compartiendo nuestros secretos con ellos!.



- Tienes toda la razón, Luciferus. Pero no había terminado de explicarme. – respondió un ofendido Och – No es solo el tema de las luces de nuestros planetas. También me parece demasiada casualidad que, pocas semanas después de instalarlos, hayamos detectado ese mundo al que las babosas llaman Aeon, con un campo de estasis que lo hace totalmente impenetrable a nuestros sensores. Un verdadero misterio.



- Es cierto. Había oído algo del tema, aunque parece ser que la tecnología del escudo es muy diferente a nada que hayamos podido desarrollar nosotros. Yo creo que ha sido una coincidencia, Och. Por cierto, ¿cómo van las investigaciones al respecto?¿Sabes algo? – preguntó Iaoel.
- Pues lo cierto es que sí. Kazfiel me ha informado justo antes de esta reunión de que nuestros esfuerzos no han tenido éxito alguno. No hemos sido capaces de “derribar” ese campo de estasis que mantiene al planeta en un constante “bucle cronométrico”. No obstante, hemos obtenido información sobre un lejano sistema, cercano al territorio de las serpentoides Natfankanas, en el que podría haber alguna respuesta a los interrogantes que ha abierto este descubrimiento. Quizás restos de una antigua civilización o señales del N0-Di0s.



- ¿Bucle cronométrico? ¿No será otro “truquito” de Anael como el del Templ0 del bucle? – Luciferus casi echaba espumarajos a través de su máscara por la rabia acumulada durante años hacia el líder Kustodi0- En todo caso, a mí me parece una pérdida de tiempo y de recursos. Son “callejones sin salida”. Lo mismo que el extraño “círculo” de estaciones militares detectado en el territorio de los sucios humanos polymauthopos. ¡Ese imbécil quiere hacernos creer que la man0 del N0-Di0s está en cada puñetera ruina que nos encontramos en esta galaxia!.



- Bueno, Gazardiel ha informado de que necesitaremos desarrollar mejores sensores para poder investigar el sistema de Vanth…de momento, permanecerá como un misterio.- añadió Och.
- ¡Pues por eso mismo! Existen otras cuestiones mucho más importantes ahora mismo que perder el tiempo investigando sistemas perdidos por el Anill0…- ahora Luciferus ya estaba totalmente fuera de sí, dejando entrever uno de sus habituales ataques de cólera- ¡Nuestro imperi0 se está llenando de alienígenas!. Y nuestro supuesto líder está pensando en dar un G0lpe de Estad0, declararse a sí mismo Rey y Emperad0r…para así poder seguir con sus “jueguecitos” y sus condenadas investigaciones de ese maldito planeta llamado Tierra Destruida, lleno de apestosas ruinas humanas. ¡Es un ultraje de todo por lo que lucharon nuestros Antepasad0s!



- Tienes razón, Luciferus, pero el Imperi0 es ahora más fuerte que nunca…- respondió Och.
- Los tiempos han cambiado. Nos hemos desarrollado y expandido por el Anill0. Hemos ganado guerras y colonizado planetas. Incluso hemos conquistado el mundo anillo- agregó Iaoel. Anael incluso ha confiado en ti como nuevo Gobernador de Sect0r debido a todo lo que se han expandido nuestras fronteras.



- ¿No entiendes que eso no sirve de nada si se hace con la ayuda de mugrientos alienígenas?. No sirve de nada si nuestro almirante es un maldito K3rubin. Lo que ha hecho es aislarme, alejarme de La Catedral, una vez más. ¿Gobernador de Sector? ¡Si ya ni siquiera se me permite comer babosas!- Luciferus arrojó al suelo toda la comida que tenía delante con un violento y desdeñoso gesto de su musculado antebrazo. ¡¿Quién os asegura que todos estos descubrimientos sean obra del N0-Di0s?! El mundo-anillo, el mensajero, las centrales del bucle…hace décadas que no sabemos nada de esa supuesta deidad. ¿Y si estamos adorando a un falso ídol0?
- Sea como sea, Luciferus, la conquista del mundo-anillo le ha dado mucho crédito a Anael entre la población kustodia…-
añadió Och. – Lo cierto es que los cuatro mundos construidos artificialmente son una maravilla de la ciencia y de la ingeniería. Sus tecnologías parecen casi “mágicas”. Y los ricos macrobiomas que soporta el anillo presentan muchas analogías con los que tenemos en nuestro propio planeta de origen, La Catedral. Los análisis de ADN que estamos realizando con las especies de fauna y flora de…

En ese momento, Luciferus se levantó de su asiento de un salto, cogió con su mano derecha una gran bandeja metálica de la mesa y se la lanzó con fuerza a un esclavo fungorata que estaba detrás de Och, seccionando su cuerpo en dos partes. El cuerpo del fungoide cayó sin vida en ese mismo lugar, pero la cabeza rodó varios metros, rebotando por el suelo, hasta que llegó Luciferus la atrapó con sus manos. Le dio un largo trago a la sangre y los sesos del fungoide antes de continuar hablando.

- ¡Estoy harto de oír hablar de alienígenas! Y más harto aún de Anael. ¡Maldito hij0 bastard0! Terminará acabando como su padre…

Luciferus arrojó el cráneo al suelo. Och y Iaoel se miraron nerviosos. Ambos conocían muy bien, especialmente el más veterano científico, los acontecimientos de la desaparición de Ansiel, el padre de Anael. La pr0paganda oficial había acabado mesianizado y cubierto de misticismo a todo aquel extraño suces0, profetizando que el antiguo Kustodi0 Superi0r había Ascendid0 y que ahora servía directamente al No Di0s. Pero en realidad, y de forma extraoficial, muchos otros pensaban que alguien lo había asesinado y lo había hecho desaparecer por su propio interés.

- Luciferus. ¿No estarás sugiriendo que fuiste tú quién… ?
- ¡No sugiero nada! Os aseguro que yo no fui responsable de la muerte de ese c0barde ególatra de Ansiel. Lo conocí muy bien, creedme. Y de tal palo, tal astilla. ¡¿Qué se cree ese mocos0?! Yo estaba aquí mucho antes de que él fuese concebido en el Tanque. ¡Yo merecía el Tron0! ¿El Elegid0? ¡Já! El elegido por los idi0tas de la Kuria, a los que ahora pretende traicionar…
– Luciferus derribó toda la mesa de una patada, haciendo que los otros dos comensales se tuviesen que levantar súbitamente.
- Eran tiempos revueltos, Luciferus. La Kuria quería evitar otra guerra civil y…- intentó replicar un conciliador Och, mientras se recuperaba del susto.
- ¡No me vengas con esas!. Sé que tú apoyabas a Ansiel y por eso votaste a favor de su hij0. Pero no importa, ahora has abierto los ojos. ¿Quieres que ese maldit0 bastard0 sea tu Emperad0r?¿Que borre de un plumazo todo nuestro sistema político, adaptándolo a sus propios intereses?.
- No, por supuesto que no…

- Si tiene que haber guerra, habrá guerra. ¡Anael!¡¿Crees que eres el único que escuchas (((voces)))?! – Luciferus ahora parecía más hablar consigo mismo que con sus dos interlocutores, que le miraban extrañados mientras hacía gestos hacia el techo del Despach0.- ¡Yo llevo retorciéndome bajo esta tortura de recuer0s desde hace décadas!- Luciferus se iba excitando progresivamente, hablando cada vez más alto- ¡¡¡Maldito bastard0 prepotente!!! Yo llevo torturándome casi un siglo, atando cabos, buceando en ese mar de lamentos que nos persigue…...Yo he visto mi máscara caer delante de un espejo, yo conozco el Verdader0 Rostr0 del Kustodi0 y no te gustaría ver lo que se esconde bajo ella, niñat0…¿Crees que estás poseid0 por August0 Octavian0?¿O que sigues los pasos de Tutm0sis? ¡Maldit0 Seas, amante de human0s! Yo te aseguro que eres más parecido a Sigfrid0, presumid0, con tu mundo-anillo y todo tu “oro” …¡pero yo seré quien te aseste la merecida puñalada en tu espalda!

“…Cuando el señor estaba inclinado sobre la fuente
le clavó la jabalina en la cruz señalada en la espalda.
Por la herida le brotó abundante la sangre que salía del corazón,
hasta manchar las ropas de Hagen.
Nunca podrá héroe alguno cometer tamaña felonía.”


¡¡¡Yo soy la maldad que yace en todas esas Historias de la Tierra, que tanto te gustan!!!¡¡¡Yo soy el Caos, la Venganza, la Traición, la Ira, los Celos, el Dolor!!! ¡¡¡Yo soy el negro tumor enquistado en el cerebro de todos esos humanos, las nubes oscuras que atormentaron su alma, el sumidero de toda su energía vital!!!¡¡¡Yo soy el Señ0r de la Oscuridad!!!

Luciferus está ahora totalmente fuera de sí mismo. Se levanta y se quita las alas con un rápido gesto, que caen al suelo del habitáculo. Después, saca su látigo-flecha y arremete violentamente contra todos los endebles esclavos fungoides allí presentes, que poco pueden hacer ante el ataque de la abominaci0n. Uno a uno, son asesinados por el maléfico Arcángel, golpeados, electrificados, amputados o quemados bajo su C0lera. Cuando termina, todo el Despach0 de Iaoel es un verdadero caos, con muebles rotos, comida y cadáveres cubriendo gran parte del suelo. Luciferus toma aire por un segundo y luego continúa hablando, algo más calmado. Mantiene su puño derecho levantado en el aire, goteando sangre fungoide, mientras lanza sus proclamas.

- Por eso, amig0s, os pido, ¡os exijo!, vuestro apoyo en mi campaña con el Frente por la Supremacía Kustodia. Con vuestro Voto en la Kuria, tendré la influencia necesaria para hacerlo de forma oficial. Probaremos primero según establecen las tradici0nes de nuestros Antepad0s. Ese Tiran0 aún no tiene la influencia suficiente para realizar su despótica reforma, por lo que dentro de apenas diez años tendrá que convocar Elecci0nes. ¡Crecerem0s!¡Ganarem0s!¡Gobernarem0s!



- Y después empezaremos a Purificar la Obra del Señ0r, seguiremos el Verdader0 Camin0, purgando toda presencia alienígena de esta galaxia. Empezando por esos sucios monos humanos a los que nos encadenaron, yo no tengo muy claro quién o por qué, pero me temo lo peor. Pronto, gracias a ti amig0 Och, con suerte no los necesitaremos para reproducirn0s. Pronto todo este Anill0 galáctico será poblado solamente por nuestra noble raza, pues esa es nuestra Verdadera Senda. ¡¡¡Alabad0s Sean Los Kustodi0s Aliberad0s!!!¡¡¡Alabada sea la Única Especie, los Elegid0s!!!



Luciferus termina su discurso subido a la mesa volcada por él mismo. Se queda entonces mirando fijamente hacia abajo, hacia los dos Kustodi0s. La visión del enorme y fuerte Kustodi0 en medio de aquella esperpéntica sala, con su coraza cubierta de sangre y su puño en alto era realmente terrorífica. Och y Iaoel dudan por un segundo, se miran entre ellos y finalmente también levantan sus puños derechos en alto y responden al unísono, como si lo hubiesen ensayado:

¡Alabad0 Seas tú, Luciferus, el Aliberad0, Autentic0 Señ0r de la 0scuridad!



Notas

- Los acontecimientos del sistema Aeon y el planeta con el escudo son parte del mod “Relics of a fallen empire”, que he traducido para uso propio. De momento el autor no lo ha integrado en steam. Si tenéis interés, os paso los archivos.

https://steamcommunity.com/workshop/filedetails/?id=818638477

- Ha sido casualidad que justo encontrase ese mundo tras activar el mod de escudos planetarios, pero no están relacionados. También ha sido coincidencia que me ha sorprendido que haya sido Luciferus quien finalmente lidere la facción xenófoba, por cierto.

- Los leviatanes que me he encontrado en el sistema de Vanth están incluidos en el mod LEX, del que ya os he hablado varias veces. Ese si lo tenéis traducido en steam directamente, aunque tengo que revisarlo cuando saque algo de tiempo porque el auto está ampliando bastante el contenido estas últimas semanas. Si no lo conocéis, echadle un vistazo. De verdad, el tío es un auténtico artista. Y el mod ofrece unos desafíos en el late-game que mejoran mucho el contenido del juego base en esa fase.

https://steamcommunity.com/sharedfiles/filedetails/?id=792416294
 

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Anda! ¿De que juego es la screen que has puesto en el capítulo anterior de lo que parece el interior de un mundo anillo? Me pica la curiosidad.
Startopia, un clásico que pillé en las rebajas de steam por poco más de un euro. La otra captura es del DEFCON, con el mod space activado. Ambos juegos muy recomendables a pesar de que tienen ya sus años.
 

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Bueno, pues ya estoy de vuelta.

Durante este tiempo, no he abandonado el AAR en ningún momento. Ha sido un trabajo "durillo", pero espero que merezca la pena y que os guste. Primero me tomé un tiempo para leérmelo entero. Las semanas anteriores me había dedicado a avanzar y avanzar, lo cual ha generado una importante cantidad de información. Era ya hora de revisarlo. De este proceso, han surgido varias ideas que ya me venían rondando la cabeza desde hacía tiempo.

- La primera y más importante, he hecho una importante corrección de todos los textos. Erratas, ortografía y sintaxis, pequeñas incoherencias, etc. También he añadido algunos pequeños párrafos o frases aclaratorias en algunos capítulos. Nada realmente importante, pero creo que el AAR es ahora más coherente y dinámico.

- Todo este nuevo texto corregido lo he decidido recopilar en un único documento, con las imágenes incluidas. Creo que facilita la lectura y además evitará que el AAR sufra con posibles caídas futuras del servidor de imágenes que utilizo (imgur). He subido a mega dos archivos con el AAR completo, en dos formatos distintos: epub y pdf

- Además, también he decidido utilizar loquendo para generar una versión "sonora" del relato. Quizás no guste a todo el mundo por ser una voz autogenerada, algo robótica, pero una vez que te acostumbras es muy cómodo escuchar los libros mientras haces otras cosas. Y a mí me viene muy bien a la hora de revisar rápidamente ciertos capítulos. La he subido a mi canal de ivoox, donde podréis encontrar también otros libros de ciencia-ficción y fantasía que me gustan, si tenéis interés. Este es el enlace concreto del AAR en formato audiolibro.

- Más adelante, si estas innovaciones gustasen, pretendo también hacer videos de acontecimientos importantes, como batallas, con narraciones de fondo incluidas.

Este fin de semana quiero jugar otra vez y a continuación ponerme a continuar con la historia. Espero que os hayan gustado las noticias!
 
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Capítulo 8. Un nuevo y oscuro Despertar
Parte I. Anael de Babel.


[Edifiquemos una ciudad y una torre
cuya cúspide llegue hasta el cielo]


Anael había abandonado el mundo-anillo a bordo de su magnífica nave personal, acompañado por su cada vez más abundante Séquit0 y Guardia Pers0nal, que lo escoltarían en todo momento en varias naves de combate privadas, armadas con cañones de plasma y de proyectiles cinéticos. Todos estarían dispuestos a sacrificarse por Él si la situación invitaba a ello, mientras durase todo aquel viaje hacia el Oj0 de Di0s.

Dejaba atrás el mundo-anillo, el Tor0ide…aquella vasta joya de la macroingeniería aeroespacial, aquel Milagr0 que había cautivado al líder Kustodi0 y constituía su auténtica residencia actual, permanentemente, desde que la habían conquistado a las Orucchias.



“La Bizcorneada Flecha de Nimr0d” o simplemente “La Flecha”, como así había Bautizad0 la nave el Kustodi0 Superior, era un magnífico y lujoso diseño que había sido construido con Su Beneplácit0 y el del N0-Di0s en el puerto espacial de “Anael, El Elegid0”, hacía ahora más de cinco años. Se trataba de una nave de un tamaño descomunal, un prototipo mucho mayor que el crucero normal de la flota, del orden de varios kilómetros de longitud y cientos de niveles diferentes. Una muestra previa del tamaño de nave Kustodia que estaba por venir: el acorazado. El poder de la flota kustodia experimentaría un incremento exponencial con aquellas naves de alas inmensas.



Aunque aún faltaban varios años para que terminasen de desarrollar dicha tecnología, Anael sabía que la experiencia acumulada en esta investigación ayudaría además a abrir nuevas “puertas” hacia la megaconstrucción espacial. “Futuros Kustodi0s nacidos en el vací0, en hábitats orbitales, en Kasas en los Ciel0s. Altares que nos acercarán al N0-Di0s”.

Lo cierto es que ni siquiera los mejores científicos Cuidadores podían predecir dicha relación, en aquella vorágine aleatoria de descubrimientos interrelacionados que era la progresión científica. Pero Él sí que lo sabía, aunque los perr0s herejes alienígenas lo acusasen de loco a sus espaldas. Sabía que su Mente era Superi0r. Presciente, pues era capaz de sentir el futuro. Postciente, ya que era sensible al pasado.

Él era el Elegid0 del N0-Di0s.

Creía firmemente que los Kustodi0s todavía se estaban “despertando”, seis generaciones después. En sus Serm0nes, hablaba incluso del Venider0 Segund0 Despertar, por el cual los Arcángeles Kustodi0s desarrollarían su verdadero P0tencial, físico y mental, del que aún no eran siquiera plenamente conscientes. Y muchos lo empezaban a creer., independientemente de la facción política por la que sintiesen simpatía.

También hablaba de que esa era la Senda Anaeliana, la que los haría acercarse al N0-Di0s. La que los transportaría a una nueva Dimesi0n, donde podrían hablar y servir directamente a su Señ0r, el Cer0 Infinit0. Pronosticaba que algún día serían capaces de construir Monument0s al No-Di0s tan grandiosos como aquel mundo-anillo del Coraz0n, con el que se había encontrado gracias al Alabad0. Anael pensó en todo lo que le había cambiado su larga estancia en él, alejado de la Kuria, de traidores y de espías. Incluso de amig0s.



Aunque, de momento, los monumentos artísticos serían de dimensiones algo menores y exclusivamente dedicadas a Él mismo, puesto que Él era El Elegid0 del N0-Di0s. El Primer Pr0feta entre los Hij0s del Ourobor0s tendría su propio “Etemenanki”.



Pero ahora había tenido abandonar todo aquello, dejándolo a medio terminar, en aquella teóricamente gigantesca nave que, tras años sin salir del Coraz0n, le resultaba ahora ridículamente minúscula. Casi claustrofóbica. Y eso que contenía en su interior toda una megalópolis, con sus miles de habitáculos, dispositivos tecnológicos e infraestructuras de diversa índole. Aunque en esta ocasión solo transportase a un único tripulante despierto en su inmenso interior. De hecho, Anael la había estrenado con este imprevisto viaje a la capital, en el que llevaba atrapado varias semanas. Demasiado tiempo perdido dentro de aquella exigua “lata”.

La Convocat0ria de la Reuni0n de urgencia de la Kuria en el Templ0 del Bucle de La Catedral le había trastocado todos sus planes, por lo que viajaba especialmente malhumorado. No había deseado compañía alguna en todo el trayecto, quería el “poco” aire disponible solo para él. Había decidido pasarse el viaje resolviendo asuntos de estado pendientes, creando Serm0nes y Discurs0s con su nuevo Grabad0r fotomnemónic0, diseñando futuros Jueg0s y, en definitiva, poniendo en orden diferentes asuntos dentro de su cabeza.

En ninguna ocasión había utilizado las cápsulas de s0mnacion, en las cuales yacía en suspensión criogenizada todo un regimiento de su guardia personal de confianza en aquel momento. Sus mejores Centuri0nes. Si la situación lo requería, los soldados serían despertados, de forma manual o automáticamente de forma remota, para acudir en rápido auxilio de su líder. Los Kustodi0s no necesitaban dormir y, además, él no era un vago y débil K3rubín como su tío Dubbiel.

Lo cierto es que las elecciones estaban ya relativamente cerca, solo restaban algunos años para que su Primer Mandat0 llegase a su fin. No podía descuidarse.



Evidentemente, dados todos sus éxitos y conquistas recientes, Anael confiaba en renovarl0 sin demasiados problemas. Aunque esta vez, se rumoreaba en la red Kustodia que tendría algún competidor más que su padre, contra quien no se había presentado nadie. “Nabu-apla-utsur también lo había tenido más fácil que Nabû-kudurri-uṣur, pero el segundo era el favorito de Neb0, el que oye desde lo lejos”. Él no hacía Kampañas y viajes propagandísticos como su padre. Tenía su propio estilo.



En realidad, tanta seguridad y protección no habían sido idea suya. Su “Man0 derecha” Rizoel y todos sus asesores personales temían por su vida constantemente. El líder Kustodi0 estaba harto de que le recordasen una y otra vez la misteriosa desaparición de Ansiel, su padre, hacía algo más de tres décadas. Lo estaban volviendo más paranoico de lo que ya era de por sí, con todo aquel desmedido despliegue de medios. Con toda aquella Coh0rte que llevaba consigo. Rizoel era su amig0 desde la “infancia” y, probablemente, uno de sus mayores y más fieles seguidores. Pero Anael empezaba a estar cansado de que intentase controlarlo absolutamente todo alrededor suyo. Había bloqueado comunicaciones él durante un tiempo por su insistencia en que regresase a La Catedral con la flota hacía unos cuantos años.

“Además, a veces, es mejor que la mano derecha no sepa todo lo que hace la izquierda”, había pensado para sus adentros al despegar de “Anael El Elegid0”, mientras observaba desde la holopantalla principal de cubierta una nave de transporte de civiles acercándose a la sección del mundo-anillo que llevaba su nombre.



El líder había pensado que, casi con total seguridad, el transbordador espacial transportaría ingenieros, topógrafos y técnicos Kustodi0s, así como sucios obreros humanos, desde el planeta La Catedral. Ninguna otra especie tenía permitido pisar el mundo-anillo en el Coraz0n de Di0s, tras haber exterminado a todas los demoni0rugas que lo habían infestado previamente.

La voracidad en la demanda de personal para su nuevo megaproyecto no conocía límites. Había tenido que invertir mucha influencia en todo aquel proceso, mover muchos Hil0s, además de una considerable inversión en recursos minerales del Imperi0. Ya que, si bien la idea básica de la 0bra había sido suya, había tenido que encargar a aquellas “lechugas” Steccashi el diseño final de la misma.



A parte del Monument0, Anael había obtenido por fin la aprobación para declarar oficialmente como mundo sagrad0 aquel Segment0 del mundo-anillo, lo que favorecería enormemente la migración y desarrollo de la colonia.



De hecho, esto era solo el primer paso, ya que tenía entre sus planes futuros convertir el segmento en la auténtica capital del Imperi0. Solo por no tener que desplazarse hasta La Catedral por asuntos tan nimios como aquel que le ocupaba ahora, que le había obligado a abandonar el control directo de su megaproyecto a regañadientes, merecería la pena el cambio.

Pero la Kuria no aprobaría tan fácilmente una decisión así, especialmente la rama más conservadora. Y, de momento, estaba supeditado a las Decisi0nes y Juici0s del Consej0 Sacerd0tal. El Gran Cambi0 político tendría que esperar hasta después de las elecciones, cuando resultase ganador y su red de influencia aumentase lo suficiente. Entonces, todos aquellos traid0res dejarían de tener peso alguno en la toma de decisiones importantes. Sería su Mandat0 y V0luntad hasta el final de sus días.

[Y Nimrod paulatinamente convirtió su gobierno en una tiranía,
viendo que la única forma de quitar a los hombres el temor a Dios
era el de atarlos cada vez más a su propia dominación.
Afirmó que si Dios se proponía ahogar al mundo de nuevo,
haría construir una torre tan alta que las aguas jamás las alcanzarían...]


Aquella Kuria ,casi al completo, le había insistido en varias ocasiones que el Imperi0 tenía que dar prioridad a la integración de los territorios de sus vasallos sondrithanos, dirigidos en la actualidad por el gobierno-títere del Coordinador Goll, que había sustituido al inefable Sler’Fuj tras su suicidio. “Al final, aquella vil babosa había conseguido lo que llevaba años intentando”, pensó Anael mientras analizaba el poder actual de la flota de sus vasallos en la holopantalla de su Vis0r. Las babosas ya tenían la impuesta condición de apoyarlos en cualquier conflicto armado futuro que pudiese surgir y ahora mismo no parecían plantearse su independencia.



Por ello, Anael no opinaba lo mismo sobre aquella integración ya que, aunque mejoraría en gran medida la economía y capacidad militar de los Kustodi0s, el aumento en el número de planetas también traería consigo bastantes problemas, como posibles rebeliones o una menor Unidad del Imperi0. Las arcaicas instituciones Kustodias ya habían tenido que hacer un gran esfuerzo administrativo para poder gestionar de forma cohesiva todos los planetas y sistemas estelares que ahora aglutinaba su territorio. Y donde aún les quedaba mucho espacio libre para desarrollar su no0sfera.

Y además, la Tentación aguardaba en los territorios sondrithanos, concretamente en el sistema Balawar. El “fruto prohibido” era en esta ocasión un magnífico planeta gaia llamado “El Retiro del Profeta”, con unas características similares a La Catedral. Algunos Kustodi0s opinaban que sus macrobiomas, análogos a los de su planeta capital en cuanto a su geomorfología, distribución y diversidad de especies de flora y fauna y características de su atmósfera, tenían que ser obra del mismo Cread0r que los de su planeta natal. Anael sabía que la Kuria presionaría para su colonización una vez que estuviese dentro de las fronteras Kustodias ya que era un planeta ideal para cualquier especie.

Sin embargo, Anael sabía por los secretos informes de Dubbiel que también era un planeta considerado sagrado para el imperio “dormido” de la Eclesiarquía de Ganvius y lo último que quería el Kustodi0 Superior era meterse en problemas con aquellas poderosas plantoides del sur del Anill0. Incluso aunque solo hubiese sido una alucinación de su tío, era mejor prevenir que correr el riesgo de meterse un conflicto así.



Por otra parte, los sondrithanos no se habían atrevido a pisar con sus mugrientas placas reptadoras “El Retiro del Profeta” ni una sola vez en todos estos siglos, a pesar de todas aquellas leyendas menores del paraíso del gusano emplumado, la Concha y todas aquellas herejías de Inferi0res que salían por su asquerosa boca de babosa. “Algún motivo importante, de mucho peso, tuvieron que tener para que los antepasados de esos estúpidos e irreflexivos seres moluscoides, que llegaron a secar sus propios mundos, se contuviesen de esa manera y no intentasen colonizarlo”, pensaba Anael.
El Kustodi0 Superi0r creía, por todo ello y algún otro motivo más, que aún no era el momento adecuado para la integración de las babosas, aunque sabía que tarde o temprano tendría que ceder ante las continuas presiones kuriales. Le habían puesto el ejemplo de sus “aliados” los Djomar, que ya habían anexionado diplomáticamente a la Asociación de Gauzor.



¡Maldit0s Djomar! ¡Sucios traidores! Había llegado a confiar en ellos, a pesar de la herejía materialista que caracterizaba su Directorado.
Los Kustodios se habían reunido varias veces con los representantes del Poderoso Mandato a través de la Red InterGaláctica para concretar diferentes acuerdos a lo largo de aquellas dos últimas décadas. El último encuentro había sido hacía menos de un año, con objeto de establecer un contrato de investigación conjunta entre ambos imperios. Aquellos moluscoides eran unos exploradores eruditos a los que les volvía locos obtener cualquier tipo de conocimiento disponible -ellos mismos decían que su “curiosidad” estaba implantada en sus genes- por lo que el acuerdo había sido especialmente ventajoso para el Imperi0 Kustodi0.



Para saber lo importante que sería este acuerdo para su desarrollo bélico, solo había que echar un vistazo a los nuevos modelos de crucero que tenían las flotas djomaro, con disruptores avanzados, recubrimientos del casco y blindajes especiales, unos postquemadores que aumentaban la velocidad de combate de las naves… ¡e incluso motores de hipersalto de tercera generación!. Con ellos instalados en “La Flecha”, este viaje hubiese sido mucho menos tedioso.



En aquella ocasión, el mismísimo Director General Nuvoll le había mirado fijamente a la Máscara a través de la holopantalla y le había asegurado, con supuesta franqueza en sus ojos, que sus relaciones mutuas eran muy buenas, a pesar de que los Kustodi0s tuviesen rivalidades importantes con miembros de su Alianza Norte, como los hombres-árbol sidimati o los humanos polymauthopos. Incluso habían llegado a comprender y aceptar el hecho de que los Kustodi0s hubiesen considerado moralmente ético devorar especies conscientes durante bastante tiempo, y eso que aquellas “babosas” eran tan moluscoides como los propios djomar.

El líder djomaro llegó a decirle que su pueblo tenía la filosofía de que toda existencia era una “experiencia empírica única” y que, por tanto, no era su función en este mundo emitir juicios de valor acerca de ella. Su única obsesión, su cometido, era conocerlas a todas para poder estudiarlas y archivarlas en el Directorado. Aunque de eso último se ocupaban ahora máquinas computacionales desarrolladas por especializados burócratas hombres-árbol sidimati, que les hacían “el trabajo sucio” de indexación, clasificación y galacto-taxonomía a los moluscoides. Así, estos disponían de más tiempo libre para teorizar y reflexionar sobre el conocimiento adquirido en sus sistemáticas actividades intelectuales y experimentales.



Lo cierto es que, a pesar de las grandes diferencias, la relación parecía muy cordial entre ellos también en el plano personal. Anael había llegado a compartir ciertas informaciones sobre la galaxia con el djomar, como su idea de la “guerra fría” existente entre los dos imperios caídos, la Eclesiarquía y el Fragmento, así como la división del Anill0 en dos zonas causadas por la misma y el continuo cierre de fronteras. A diferencia de la mayor parte de su propia Kuria, que lo consideraban parte de “sus” locuras, el alienígena djomar Nuvoll, una eminencia científica de aquel imperio tecnócrata, había demostrado ser un ser verdaderamente racional al darle totalmente la razón. Incluso le felicitó. Le congratuló. Le aseguró que todo su pueblo compartiría su misma opinión si le afirmaba allí mismo que el nombre de Anael aparecería para siempre en grandes letras en los libros de la Historia Djomaro por aquella teoría. Y también por ser el primero en hablarles de aquella Eclesiarquía.

De hecho, Nuvoll también le había asegurado a Anael que los djomar la tendrían muy en cuenta a la hora de tomar decisiones futuras. “¡Maldito bich0! Vaya que si lo hicieron…” –pensó con rabia, mientras se conectaba a la R.IG. desde su holopantalla personal, en un lateral del Persitil0 de su “Camarote Imperat0r”. Uno de los grandes habitáculos, de varios kilómetros de superficie, con diferentes Sal0nes temátic0s influidos por un periodo concreto de la parcialmente reconstruida historia de Tierra Destruida.



En este caso, una de sus épocas favoritas junto con “La Cámara del Fara0n” y, últimamente, también gustaba de pasear por los aterrazados jardines del “Zigurat Mesopotámic0”. Este último periodo le había inspirado especialmente a la hora de concebir su Monument0. Pero a diferencia de los estúpid0s humanos, Él lo erigiría para acercarse a Di0s, no para enfrentarse a Él. Su flecha apuntaba en la dirección correcta.

Pero el caso es que, aprovechando la tregua kustodia con la Crisálida, y lo debilitada que había quedado tras la última guerra contra los arcángeles, los djomar habían declarado su propia guerra a las Orucchia para hacerse con todo su territorio restante. Si ganaban aquella fácil contienda, se extenderían hasta las mismas fronteras kustodias de Xhampiñía.



La oligarquía del Poderoso Mandato Djomaro había resultado ser un imperio verdaderamente peligroso. Los miembros de su especie, aun conservando toda su individualidad, mantenían unos lazos muy estrechos entre ellos formando una protointeligencia colectiva. No era la Crisálida, pero el objetivo general se anteponía casi siempre al individuo y sus necesidades particulares. Compartir algo con uno de ellos, aunque fuese su líder, era compartirlo con todo el Directorado. O, al menos, con todos los miembros de las élites soberanas, conocidas como Grandes Filos.
Anael conocía este hecho previamente por los informes de Dubbiel, pero esperaba que se tomasen sus palabras como un mero mensaje de advertencia, no que se “aterrorizasen” y lanzasen un ataque a la Orucchia al poco tiempo. Les había entrado la prisa por ampliar su territorio, al intuir que aquella galaxia no era tan extensa como pensaban. Eran unos cobardes.

Como los Kustodi0s se seguían negando a compartir las cartas estelares con ellos y las Orucchias les tenían cerradas las fronteras permanentemente, la mayor parte del anillo aún era desconocida para unos djomar que también estaban bloqueados por su parte este por el imperio caído militarista del Fragmento. Además, los moluscoides aún no había olvidado la estrepitosa derrota que las Orucchias habían infligido a la Alianza hacía un par de décadas y habían decidido vengarse en el momento más propicio y aprovechar así para estudiarlas más en detalle, antes de que fuesen extinguidas por el imperialismo Kustodi0. Y se abrirían una salida para seguir estudiando el resto de la galaxia.

Justo en ese momento, en la holopantalla de Anael saltó un mensaje de [intercomunicación] urgente. Era Rizoel, interrumpiendo la cena que había decidido tomar tumbado en aquellos jardines.
 

8igualdos0s

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(continuación Cap. 8. Parte I.)



- Dime, Rizoel. Te había dicho que no me molestases en todo el viaje y aún me faltan varios días para llegar a la Catedral. Te voy a bloquear. O meterte un condenado djomar dentro de tu cuerpo por donde más daño pueda hacerte. Lo que me apetezca en ese momento.
- Perdone, Señ0r. ¡Alabado sea su aliment0!
–el gobernador de La Catedral le llamaba desde sus aposentos personales en el planeta.
- Como todos los días siete veces, como cualquier Kustodi0…supongo que no me interrumpirás solo por eso. -dijo Anael secamente, levantando por fin la cabeza de su plato y dejando el cochlear a un lado.
- No, claro que no, pero he visto que acababas de hacer el hipersalto al Oj0 de Di0s y pensé…- intentó justificarse Rizoel.
- Y pensaste en incumplir una orden directa de tu Kustodi0 Superi0r. – respondió Anael de forma aún más cortante, depositando el cáliz del que acababa de beber la rebajada y endulzada babosamborsía, que solo unos pocos elegidos podían conseguir en el mercado negro, a precios exorbitantes.
- Lo siento, Señ0r, solo quería felicitarle por haber tenido un viaje tranquilo con su nueva nave, pero interrumpo la comunicación inmediatamente, si así es su Dese0. –dijo un afectado Rizoel.
- Da igual, Rizoel. La cortaré yo mismo en cuanto me aburras o importunes demasiado. Ha sido un viaje largo, sabes que estoy ocupado en el mundo-anillo con mi proyecto. Así que no me felicites por eso. Además, tengo la Bendici0n del N0-Di0s, soy su Elegid0. No tengo por qué preocuparme. Y tú tampoco. Por cierto, hacía tiempo que no venía al Oj0 y me ha sorprendido ver la cantidad de transporte privado que hay ahora en el sistema.- añadió Anael.



- Supongo que tu plan de liberalización empresarial está dando sus frutos. -continuó el Kustodio Superi0r.



- Si, Ilustrísim0. – respondió ahora un animado Rizoel. A partir de ahora existirá la posibilidad de subcontratar naves-colonia privadas a cambio de créditos energéticos, con el consiguiente ahorro para el Imperi0 en bienes minerales. Y además el espacio parece un lugar mucho más “vivo” ahora, ¿verdad?.
- Bueno, no está mal del todo. Pero habrá que controlar más su presencia. Acabo de pasar cerca de un megacomercial de una proyectonave privada que no debería estar ahí. Esa teoría todavía no está desarrollada.



- ¡Ah! Lo siento. Pensé que te gustaría, Anael. Yo mismo le había dado mi aprobación personalmente. Como la teoría psiónica fue una idea inicial de tu nuevo gran amigo…



- A veces me recuerdas a una condenada hembra humana, Rizoel -respondió Anael con una mezcla desgana y desprecio. Sabes que Samyazal es un magnífico científico, aunque sea algo… excéntrico.
- ¡Un verdadero Maníaco!
– respondió rápidamente Rizoel, subiendo ligeramente el tono.
- Un maníaco, un loco, lo que tú quieras. Pero esta teoría va a revolucionar todo el imperio. Nos abre una nueva senda como especie que expandirá nuestras mentes hasta lugares inimaginables. Hazme caso, Rizoel. – dijo ahora Anael en un tono más conciliador. Todo esto será mucho más importante que el limitad0r de Och.



- Veremos, Señ0r, lo cierto es que me fío totalmente de su opinión. – respondió Rizoel, para añadir al cabo de unos segundos- Aunque supongo que os surgiría la idea en una partida de algún nuevo jueg0, “colocados” con polvo de Orucchia.
- Voy a cortar la comunicación, Rizoel. Es el primer y último aviso. Y estoy pensando que un día de estos voy a acabar “amputándome la mano derecha” si no deja de “tocarme” las alas
- amenazó Anael con voz grave.
- Perdone, Señor. No lo pude evitar, me azotaré después por mi pecad0 para no hacerle perder ahora su preciado tiempo. Hablando de Och e ideas revolucionarias. ¿Qué opinión tiene de todo este asunto de la antigua pirámide hallada recientemente en el Templ0 del Bucle?. ¿Y de la teoría del alineamiento omega que propone Och? Llevábamos tantos años sin hablar, que no sé ni cuál es tu opinión al respecto. Las lecturas de los sensores se vuelven locas al analizar su interior, que parece tener mucha mayor superficie que lo que se puede estimar por las medidas de su parte externa.



- ¿Qué pienso? Bueno, Rizoel, deberías saberlo. Supongo que habrás visualizado mis Discurs0s y Serm0nes al respecto en la red, como es Mandamient0. Está claro que está relacionada con la nave del mensajero, el Metatr0n, que fue quien nos habló de dicho templo en un primer momento. –respondió mecánicamente Anael, para ir animándose a la vez que continuaba hablando – [No sé exactamente lo que puede contener en su anómalo interior, pero intuyo que es una verdadera obra del N0-Di0s. Como el propio planeta en el que se ubica, nuestra Kuna. Quizás sea su Palabra, su Verdader0 N0mbre, el Tetragrammat0n. ¡Alabad0 Sea Nuestro Señ0r! No sé qué clase de beneficios podrá traernos ese alineamiento o en que consiste esa promesa de inmortalidad, pero desde luego apoyo totalmente a Och en esta tarea, a pesar de nuestras marcadas diferencias en otros temas…[/i]



- ¿Me vas a soltar todo ese rollo del Punto 0mega? Yo mataría por esa idea si tú me lo ordenases, pero sabes que es algo inverosímil. -respondió Rizoel, de forma precipitada otra vez. Parecía costarle controlar ciertos impulsos.
- No es un rollo inverosímil, maldito traid0r escéptic0. Cada día me hueles más a la Kuria, deberías dejar La Catedral cuanto antes. Es Axi0ma de Fe. El Punto 0mega es donde el final se hace principio, donde la serpiente muerde su cola - respondió con acritud Anael- no es el resultado final del universo físico, ya que el N0-Di0s trasciende esos límites, sino que son el Anill0 galáctico y el resto del Univers0 los que crecen y se desarrollan como resultado de la presencia pre-existente y omnipresente del N0-Di0s. Su Ka0s les da Sentid0. Y yo encabezaré su Parusía, recibiendo con mis alas extendidas su Regres0.
- Vamos, Anael, tampoco me vas a dar tu opinión sincera en todo este tema. Sé que tu mente engendra alguna duda al respecto, te conozco desde que salimos del Tanque. ¿Vas a mantenerme al margen, como con todo el asunto de Gazardiel?-
inquirió Rizoel con cierto aire de inmadurez poco característico en él.

Anael cortó la comunicación inmediatamente y con un rápido gesto de su mano bloqueó cualquier otra petición entrante de su supuesto amig0. “Maldito Rizoel”, pensó con rabia, mientras se levantaba de la mesa, con casi toda la cena aún en los platos de aquella magnífica porcelana kraak original, redecorados con oro y diamantes, excepcionales piezas recuperadas de Tierra Destruida que, aunque no encajaban con el estilo del Camar0te, habían sido traídas de otra Habitáculo hacía algún tiempo porque a Anael le encantaban. “A veces, incluso ser demasiado fiel puede representar un gran problema, como en este caso, cuando se convierte en un celo tan posesivo como el de Rizoel. Se preocupa tanto por un ataque terrorista y luego descuida una norma de discreción básica. Además es un sociópata, si por él fuese hablaría conmigo todos los meses.”

Por muy cifrada que estuviese la comunicación, Anael sabía que el Tribunal de Inquisic0n o uno de sus numerosos enemigos podían tener pinchada la comunicación con NeoEscrutinad0res. Había muchas más batallas virtuales entre troyanos-0culares, psicomalware y esferofirewalls en las redes de [intercomunicación] que de naves espaciales en el espacio. “Con un poco de suerte, si así lo deseaba el N0-Di0s, nuestra mente pronto no necesitará de condenadas máquinas para comunicarse al instante. Kustodi0s Psiónic0s, teletransmisi0nes mentales. Descargas de información directamente en el cerebro. La mente sobre la materia.”

Anael estaba pensando que seguro que tendría que acabar bloqueando a Rizoel también con su propio pensamiento, si quería tener un segundo de tranquilidad, disponiéndose a cruzar el Camar0te en dirección a la salida, cuando en su Vis0r saltó un mensaje importante que pasó a proyectar en la holopantalla principal.



El conflicto entre los Moij-Uxgano y la Soveranía Panaxao, el tercero que los enfrentaba en los últimos cuarenta años, había terminado.



Un nuevo genocidio de los pulpos replicantes del emperador Dov’Ace I sobre las espiritualistas plantoides, a las que cada vez les quedaba menos saVia a la que adorar. Anael había visto el inicio de la batalla final sobre el planeta capital Mitanium hacía unos días, cuando el almirante Fern’hus lanzó toda el poder de la flota cefalópoda sobre las impotentes Panaxao.



Lo cierto es que ya en aquel primer momento, Anael intuía que se daría el resultado más lógico, con las azules naves plantoides siendo exterminadas por la superior flota Moij-Huxgano. Las estaciones defensivas de las Panaxao no pudieron igualar la contienda.



El Kustodi0 conectó ahora la holopantalla con el sistema Ovastivum, donde estaba teniendo lugar otra desigual batalla, ésta entre los djomar y las mermadas orucchias.



El resultado parecía evidente. Los moluscoides derrotarían a las Orucchias y decantarían la guerra muy a su favor. El Poderoso Mandato hacía honor a su nombre.



La Kuria le presionaría en la Reuni0n del Templ0 para que actuase, aunque él ya tenía la decisión clara desde el principio, sin tener que desplazarse a años luz de distancia para someterla a una innecesaria Aprobaci0n. Los Kustodi0s declararían una guerra-exprés a las Orucchias en cuanto terminase la tregua, dentro de unas pocas semanas, eligiendo un objetivo rápido para evitar así que a los djomar les diese tiempo a comerse todo el “pastel de orugas”.



El planeta más al sur, al que los asquerosos gusanos artropoides llamaban “Célula de Cría”, sería una fácil conquista con la que Anael esperaba contentar a la Kuria y a los lobbies del ejército. Y de paso, un nuevo toque de atención a los djomar. Anael esperaba que esta vez entendiesen el mensaje de forma correcta. “O mandaría a la Justicia del N0-Di0s con Dummiel al mando para demostrárselo”, pensó con rabia. "Algún día aquel djomar sería el plato principal de un banquete en su Hon0r".

El líder Kustodi0 estaba de peor humor que nunca. Decidió que iría a su lugar favorito de la nave el resto del viaje. Comería allí mismo los días que le quedaban, alejado de todo tipo de [comunicaciones] e información exterior. Atravesó todo su amplio Camar0te con el Karr0, un vehículo de oro macizo propulsado sobre campos de fuerza. Aquel habitáculo repleto de holopantallas, campos de fuerza y ordenadores cuánticos. Esta moderna tecnología contrastaba con la decoración que Anael había elegido para la estancia, llena de antiguas ruinas, objetos extraídos de Tierra Destruida. El suelo sobre el que se deslizaba estaba lleno de coloridos mosaicos dedicados a antiguas deidades caídas en el olvido largo tiempo atrás.

Mientras avanzaba en el dorado Karr0, su larga y negra túnica ataviada con una holoimagen con el ofidíc0 y alad0 símbolo del N0-Di0s, su firma personal, ondeaba con la corriente de aire generada en el desplazamiento.



Pensó que si la teoría del excéntrico Samyazal resultaba ser cierta, quizás también esa tecnología kustodia se convirtiese en obsoleta muy pronto, como aquel gran acueducto de piedra que quedaba ahora a su derecha y que solo servía para decorar, puesto que los innumerables jardines ornamentales, cultivos y bosques de la nave eran irrigados por los avanzados sistemas de control ambiental de “La Flecha”.

Samyazal, el joven científico, que aún no tenía ni la mayoría de edad Kustodia, estaba adquiriendo experiencia rápidamente. Sabía que eso era lo que había puesto celoso a Rizoel. A diferencia de su Man0 derecha, Samyazal si tenía una edad adecuada para poder ser Adoptad0 como heredero de Anael, aunque de momento el líder no tenía esa intención.



Anael llegó por fin a la entrada de sus aposentos y se montó en la lanzadera-ascensor, cuyas paredes eran transparentes, permitiendo al viajero observar las tripas de “La Flecha” mientras era desplazado hacia su destino. “A la maqueta del Monument0”, dijo distraído. El habitáculo se puso rápidamente en marcha, deslizándose a varios kilómetros por hora por las diferentes zonas de la nave, saliendo del abovedado puente de mando donde se ubicaban sus Aposentos Personales, que concentraban más de 4000 años de historia en sus varios kilómetros de superficie, para atravesar después una parte de la vacía y apagada megalópolis interior y las extensas zonas ajardinadas mantenidas con luz ultravioleta artificial.

Toda la zona de hábitats rotativos estaba semi-apagada. Después pasó por las zonas de almacenamiento criogénico donde yacían más de cuatro mil Kustodios en las cápsulas de ensomnaci0n, aunque había espacio para casi cincuenta mil más. Su Séquit0, sus n0bles Legi0nes personales. El destino se encontraba ya cerca, en una de las zonas de almacenamiento donde había espacio libre suficiente para albergar los inmensos cañones holoproyectores que requería la reproducción virtual del monument0, lugar indigno para su 0bra que había tenido que improvisar antes de partir inesperadamente del mundo-anillo.

En todo ese tiempo en el ascensor, lo cierto es que Anael no había prestado atención alguna a su alrededor, ensimismado como estaba en sus pensamientos. Por un lado, había hecho ese viaje en innumerables ocasiones a lo largo de las últimas semanas y se lo conocía de memoria. Por otro, Rizoel le había importunado al hablarle de Gazardiel. Y ahora Anael no podía quitarse al viejo científico de la cabeza.

El mismo Anael le había cedido el control de la facción militarista “La Vanguardia de los Elegid0s” hacía más de tres décadas, cuando el hijo de Ansiel había ascendido al Tron0. Con este gesto, se había granjeado su apoyo en todas las reuniones de la Kuria desde entonces.



Se habían reunido hacía unos meses en el mundo-anillo, cuando Anael había invitado a Gazardiel a conocer en persona su Monument0. Todo había sido planificado a espaldas de Rizoel. Una mente empírica como la de Gazardiel valoraría enormemente aquel prodigio de la arquitectura y Anael deseaba presionarlo para que lo apoyase en ciertas decisiones futuras. Incluso fue a recibirlo al espacio-puerto con parte de su Guardia Personal, que desfilaron ante ellos.

Ambos se habían montado después en una plataforma propulsada por campos de fuerza para poder recorrer en persona las obras, junto con toda la comitiva formada por los más importantes funcionarios y sacerdotes Kustodi0s de la sección de “Anael, El elegido” que habían tenido el honor de acompañarlos. Todos ellos seguidores de la monárquica facción anaeliana.



Anael por fin llegó a la b0dega de la Maqueta y abandonó el ascensor. La portentosa imagen virtual de la T0rre, actualizada en tiempo real, mostraba a escala el progreso de las obras en el mundo-anillo. La comunicación era posible, a pesar de la gran distancia, gracias al importante aumento del alcance máximo de los sensores producido por la nueva instalación de !Observatorios" en los puertos espaciales, que también contribuirían a una mayor producción científica y tecnológica de los planetas en los que se instalasen.



Alcanzaba ya los veinte kilómetros de altura, por lo que atravesaría toda la troposfera artificialmente generada en el mundo-anillo gracias a la dispersión Rayleigh y la casi mágica gravedad producida por la rotación de la esfera de dyson. “Esta torre no podrá ser derribada por lluvias, vientos ni incendios, como aquellos patéticos intentos humanos”, le había explicado a Gazardiel.

La visión del Monument0 provocó una extática oleada natural de serotonina y oxitocina que relajaron levemente al líder Kustodi0, aunque toda la zona superior, la Esagila, donde iría ubicada su Estatua y a cuyos pies estaría el Tron0, aún quedaba por construir en su mayor parte.

Mientras avanzaba, seguía recordando el encuentro y su discurso ante Gazardiel. “Su color negro, resultado del recubrimiento con una sustancia denominada criobetún, un nuevo polihidrocarburo biosintético producido mediante el empleo de bacterias presentes en los océanos del anillo, que actuará como aislante protector absorbiendo además toda la luz de la estrella, generando la energía necesaria para el mantenimiento de toda la construcción, incluidos los láseres anti-colisiones. Además, este oscuro cromatismo hará que destaque aún más toda la parte de la Kúpula Superi0r. Realmente dará la impresión de que el Kustodio Superi0r se siente en un Tron0 que flota sobre las nubes, en el Ciel0”.



Mientras ascendían por la T0rre en la plataforma, Anael le hizo notar a Gazardiel que llegaba un momento en que mirases hacia arriba o hacia abajo, solo se veía la escalonada construcción extendiéndose hacia el infinito, hacia la luz del astro del Coraz0n, perdiéndose de vista el suelo del mundo anillo, tal era la inmensidad de su 0bra. Anael también le explicó que la obra tardaría aún algunos años hasta poder estar terminada, pero que cuando lo hiciese sería una obra tan colosal que todo Kustodi0 desearía visitarla al menos una vez en su vida, para regocijo de los anaelianos autóctonos allí presentes.



El líder Kustodi0 le había explicado a Gazardiel que la obra representaba un abandono de la existencia física kustodia en su eterna búsqueda para acercarse al N0-Di0s. La moralidad alienígena, que consideraría a los Kustodi0s unos salvajes por tener esclavizados a millones de humanos durante las obras de construcción, perdía su validez ante la magnificencia de la T0rre. Era un constructo mejorado que opacaría todos los traumas que arrastraban sus v(((0))ces, pruebas de la fragilidad de la sociedad humana de Tierra Destruida, que había fracasado al perder su fe.

Evidencia de ello era la larga cola de humanos que transportaban materiales de construcción y víveres en una fila sin fin, serpenteando a lo largo de todo el Monument0. Una auténtica ciudad en continuo movimiento, como una cinta de Moebius, subiendo y bajando por la T0rre durante toda su patética vida, en aquella caravana de interminable pesar y sufrimiento.

“Y levantaron la torre; trabajaron sin pausas
y como eran muchos los brazos que intervenían,
comenzó a levantarse muy rápidamente.”


Muchos nacerían, crecerían, serían padres y morirían construyendo aquel monumento. Toda su mísera existencia transcurriría ascendiendo y descendiendo por aquellas interminables escaleras, mientras eran azotados por los látigos Kustodi0s, cumpliendo justa penitencia por el herético atrevimiento de sus antepasados. Otros no eran más que simples y musculadas bestias de carga, deformados por el programa J0sef del Doct0r Terr0r hasta límites insospechados. Todos ellos hablando por fin una única lengua, la del sometimiento ante el N0-Di0s.

Aunque el viejo Gazardiel no se había atrevido a poner objeción alguna a lo largo de toda la visita, Anael podía sentir el escepticismo que impregnaba sus comedidos gestos. Los espías de Anael le habían confirmado que el traid0r pretendía utilizar la gran influencia y fama que le había proporcionado el liderazgo de la Vanguardia para intentar presentarse en las próximas elecciones a Kustodi0 Superi0r. Criticaba duramente a Anael, acusándolo de convertir el Mandat0 en una auténtica Iglesia. Su actitud en persona se lo había confirmado totalmente. ¡Como si Anael no tuviese ya suficiente con tener controlado a Luciferus y los suyos!.

Cuando estaban en la zona más alta del Monument0, Anael hizo un gesto levantando su mano izquierda con la palma levantada hacia arriba y se giró, dándole la espalda a Gazardiel, con la túnica negra ondeando y las alas extendidas, meciéndose majestuosamente por el viento. Tal y como aparecería en la estatua final que coronaría la titánica construcción.

Varios de los Kustodi0s que los acompañaban reaccionaron rápidamente ante ese gesto, sujetando inmediatamente al científico Kustodio. Ante la sorpresa de Gazardiel, cogido totalmente desprevenido por esta encerrona claramente premeditada, los esbirr0s de Anael procedieron a cortarle las dos alas con armas de energía que llevaban ocultas entre sus togas, haciéndolo de forma tan brusca que el Kustodi0 empezó a sangrar abundantemente por su espalda y las alas cayeron construcción abajo, arrastradas por el peso de los componentes metálicos más pesados, soltando algunas plumas ensangrentadas en el suelo. Después lo arrastraron hasta el mismo al borde del monumento, forzándolo a postrarse sobre sus rodillas.

Anael volvió a darse la vuelta y se acercó al genuflexo Gazardiel. Tras bajar la mano izquierda, que había mantenido levantada todo aquel tiempo, el Kustodi0 Superi0r la puso apoyada directamente en el pecho de la C0raza del científico y clamó con su potente voz:

“Tu Sacrificio, traid0r desagradecido, calmará la ira del N0-Di0s y bendecirá este Monument0. Yo te Perdon0, Gazardiel el Durader0.”

Pasaron varios segundos. Los Kustodi0s que sujetaban a Gazardiel se miraron entre sí y lo soltaron lentamente. El científico, que había tenido todo el tiempo la cabeza agachada, aguardando su inevitable final, levantó la máscara con renovada esperanza y comenzó a levantarse...

- ¡Alabad0 Sea! -gritó Anael.



En ese momento le dio un fuerte empujón al científico, que se precipitó en caída libre por el kilométrico precipicio que formaba la T0rre. Sin que de su Máscara llegase a surgir ningún tipo de grito o lamento, Anael observó con placer como su cuerpo se iba empequeñeciendo al descender a gran velocidad hacia el lejano suelo del mundo-anillo. Se desintegraría antes de llegar al mismo o un láser de defensa lo carbonizaría antes, si se acercaba en exceso a la construcción. El resto de los Kustodi0s presentes en la escena del crimen serían eliminados a la vuelta, poco después de que la plataforma aterrizase en el suelo del mundo-anillo. Aunque le habían jurado fidelidad, Anael no quería testig0s.

[Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego,
que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él,
y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.
Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia,
sea descuartizado, y su casa convertida en muladar;
por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.]


En la nave personal de "La Flecha", Anael no pudo reprimir una sonrisa bajo su Máscara al recordarlo. “Al final, no era tan Durader0, el muy estúpid0. Esperemos que Kazfiel, el Fiel haga más honor a su Apod0...o, en caso contrario, durará aún menos en el cargo". La teoría oficial de la muerte de Gazardiel que propagaron las [redes] fue que falleció a causa de un ataque terrorista humano. Lo que a su vez le permitió obtener permiso para disponer de más ejércitos defensivos en "Anael, El Elegid0".



"Condenada generación de Ancian0s pre-limitad0r". Anael había intentado hacer una buena purga entre ellos, poco a poco, a la vez que introducía “nuevas alas” entre la Kuria. Aunque aún le quedaba pendiente el más peligroso, el esquivo Luciferus. "Mientras el lobo gris estuviese vivo, las ovejas seguirían estando en peligro". No obstante, uno de sus agentes había conseguido eliminar a un esbirr0 del xenófobo, llamado Linnoel. Y había obtenido información "jugosa" sobre las costumbres del Aliberad0.

Decidió volver hacia el puente de mando. Había pasado varias horas con su maqueta. Se encontraba de mucho mejor humor que cuando había llegado. Había visto como la 0bra progresaba a buen ritmo y ya casi estaba en La Catedral. Pronto terminaría aquel molesto viaje y podría regresar a su verdadero hogar. Quedaba mucho trabajo por hacer antes de las elecciones.

Antes del Venider0 Segund0 Despertar.



Nota: Para todos aquellos jugadores de Stellaris nostálgicos del comercio privado de Distant Worlds Universe, con naves comerciales viajando por la galaxia "a su bola", existen dos mods "standalone" en el workshop de Stellaris que "apañan" un poco el tema:

- Uno estético, Living Systems que es el que uso en este capítulo de la partida.
- Otro llamado Civilian Trade que tiene bastante más miga.
 

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Capítulo 8: Un nuevo y oscuro Despertar
Epílogo Parte I: El Fin de la Plaga


El año 2277 es considerado por muchos como el auténtico final de la Crisálida, la mente-colmena Orucchia que tuvo aterrorizada a la parte oeste del Anill0 durante más de cincuenta años. El que llegó a ser el imperio más fuerte y avanzado de la galaxia fue finalmente castigado por su gran sacrilegio: haber puesto sus patas en el mundo-anillo del Coraz0n de Di0s sin tener el Beneplacit0 del N0-Di0s.

Aún muy tocada económicamente y con solo tres colonias restantes tras las sucesivas guerras contra los Kustodi0s, no pudo hacer frente al ataque a su capital, la colonia Iota, por parte de la my superior Flotilla Abisal de los Djomar, que buscaban venganza tras la estrepitosa derrota en la anterior guerra contra la Alianza...y más espacio para expandirse.

Parte Uno

La "puntilla" final se la asestó la declaración de guerra de Anael, El Elegid0 y el posterior ataque Kustodio en la zona sur, en Célula de Cría, donde la flota "La Justicia del N0-Di0s" y los ejércitos de Chamuel conquistaron el planeta para el Imperi0, en reacción al expansionismo previo djomaro.

Parte Dos

La Mente supo que aquel momento sería su final. Los divergentes habían tenido la suerte de conseguir derrotarla con sus engaños y con sus tretas. Todos unidos contra ella. Envío la orden a todos los zánganos de las tres colonias para que comenzasen a suicidarse. Su noble especie artropoide jamás compartiría espacio con ninguna abominación genética diferente a la suya. No podía vivir fuera de la Crisálida. Una vez que lo hubiesen hecho, la consciencia colectiva se apagaría, diluyéndose para siempre. Y con ella, el sueño de que la Mariposa llegase alguna vez a extender las alas...
 
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Versión en audiolibro: https://www.ivoox.com/19931596
PDF:
(pendiente)

Capítulo 8: Un nuevo y oscuro Despertar
Parte II. Primeros brotes negros entre tercios y tercetos.


¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.
(((sayo de hierro acá yo estoy vistiendo,
cota de acero, arnés, yelmo luciente,
que un claro espejo al sol voy pareciendo))).
¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.


Farnesius mantenía la geométricamente perfecta formación junto con el resto de Centuri0nes de su unidad militar, conocida como “El MilAgr0 de Empel”, unidos casi c0raza contra c0raza, refulgiendo bajo el incandescente astro del Coraz0n de Di0s. Las túnicas negras que vestían sobre sus trajes biomecánicos se habían secado rápidamente bajo el calor de aquella estrella roja.



En caso de resultar necesario, lucharían de forma feroz combinando la variada potencia armamentística de la que disponían, principalmente, las armas de energía como la pika que sostenía Farnesius firmemente, con los mosquet0nes cinéticos de mayor alcance que portaban sus compañer0s en los flancos y en la parte trasera. Divididos en grupos de veinticinco soldados, servían directamente al kab0 Liguriel, que volaba unos metros por encima de ellos agitando sus alas biomecánicas, dándoles órdenes y corrigiendo alguna posición. Había cientos como él, controlando sus respectivas unidades, hasta donde se perdía el horizonte. Lo hacían sin que de su Máscara, aquel Morri0n que refulgía con una potenciada aura purpúrea, tuviese que brotar palabra alguna. Los soldad0s mantenían entre sí unos lazos de sensibilidad psíquica que podrían llegar a considerarse como comportamientos prototelepátic0s.



Estaba integrado en aquella ordenada red psíquico-física, conectad0 y sincronizad0 con miles de PsicoTerci0s más, estructurados en C0mpañías de trescientos soldados, que a su vez se agrupaban en Escuadr0nes, siendo el Maestre de Camp0 de todo aquel ejército el mismísimo Chamuel “El Escorpi0n”, una leyenda viva que ahora también se hacía llamar “ChAmuel”, remarcando la letra “A”, para hacer explícita su cercanía y apoyo a Anael.



Aunque había demostrado ser un Arkángel de opinión bastante voluble, pues también había apoyado primero al xenófobo Luciferus y después al militarista Gazardiel en el pasado. Era un buscador de gl0ria sin escrúpulos pero, eso sí, en el campo de batalla era inigualable. Un auténtico “GrAn CApitán”.

Lo cierto es que la ocasión requería tal despliegue. Era un acontecimiento verdaderamente importante. Un evento histórik0 para la aún joven civilización Kustodia. Mantenían un perímetro de seguridad impenetrable alrededor de toda la escultura que coronaba la T0rre de Anael, cuya cúpula estaba debidamente protegida por un gran campo de fuerza, y a cuyos mismos pies se situaba el Tron0, desde el cual el líder Kustodi0 estaba dando el Serm0n de InvestidurA en aquellos mismos momentos.

Formaban Su Sequit0 Pers0nal, la nueva élite dentro de la infantería Kustodia. Los primeros “brotes” del llamado Oscur0 Programa PsicoKustodi0 que había promulgado Samyazal, el que pronto sería conocido por el Apod0 de “El Maniac0”.



Se creía que ese poder psíquico latente, que hasta el momento solo habían demostrado algunos Kustodi0s importantes, como por ejemplo aquella capacidad de escuchar las v(((0)))ces, de sentir vibraciones del pasado de Tierra D., estaba aumentando también entre el Puebl0 llano. Farnesius era un claro ejemplo de ello, aunque la causa de ese “segundo despertar” fuese aún desconocida.



- “¡H0plitAs, ciudadanos soldad0 de la Repúblika!¡Sois los Hijos del Cer0, los sierv0s del PatriarkA!, sobre vuestras pikAs y m0squetes se sostendrá el futuro de este Gran Imperi0”- había clamado Anael casi al principio del Discurs0- “y esas armas que ahora esgrimís en vuestras manos escribirán las mejores páginas de nuestra Leyenda NegrA”.

El psic0soldado Kustodi0 se había sentido realmente orgullos0, mientras sujetaba aquella oscura pikA, una variación de la Vara tradicional, más larga y fina que ésta, fabricada con un resistente y ultraligero polímero denominado flexi-fraxinus, obtenido a partir de la electromisci0n de cierta especie arbórea presente en el mundo-anillo con una neoaleación metálica, estando terminada en una afilada punta de criocarbono.
Además de su uso como potente lanzador de plasma de media distancia, podía emplearse directamente como arma blanca en el cuerpo a cuerpo, en combinación con los escudos energéticos que portaban los lancer0s. Y, lo que quizás era más importante, actuaba también como una potente “antena psíquica” de más de siete metros de longitud, amplificando la capacidad sensorial de unos soldados que, de momento, solo eran sensibles a la actividad psíquica y ondas cerebrales generadas por miembros de su misma especie. Solo podían (((comunicarse))) entre ellos y de forma algo rudimentaria. Por sensaciones, por pálpitos. Casi por intuición.

Aunque Samyazal pronosticaba que, en unas pocas décadas, este poder psiónico se incrementaría hacia una total capacidad telepática… y mucho más allá.



Lo cierto es que solo podían acceder a aquel puesto verdaderos veteran0s de guerra que hubiesen demostrado una auténtica fidelidad al líder desde su Alumbramient0 en el Tanque, especialmente afiliad0s al partid0 anaeliano y espiritualistas devot0s. Aquellos elegidos que confirmaban poderes mentales en las pruebas del Oscur0 Pr0grama, tras un largo y duro entrenamiento en las EskuelAs de la propia Torre, podrían tener el Gran H0n0r de enc0mendar su alma a la protección del líder.



A diferencia de las N0bles Legi0nes regulares, los PsicoTerci0s no se parapetarían en la retaguardia tras protecciones de neohormigón, sino que encabezarían la primera línea de combate, controlando de cerca a las H0rdas humanas con los Oj0s y aniquilando a sus enemigos en el cuerpo a cuerpo.
¡Eran temibles! La base de su poder residía, no solo en su portentoso físico, sino en esa continua (((comunicación))) mental entre ellos, que les permitía desplegarse sobre el terreno de forma perfectamente acompasada. A la vez que escuchaban el Serm0n de Anael, recitaban a coro cánticos de guerra para honrar y alabar a su líder, mientras golpeaban sus varas o picas en el suelo con un rítmico golpear, como el latido de un Coraz0n, compartiendo recuerdos de antiguas leyendas de Tierra Destruida que les susurraban las v(((0)))ces.

¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.
(((yo de honroso sudor cubro mi cara,
y de sangre enemiga el brazo tiño,
cuando con más furor muerte dispara.)))
¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.


Habían acabado con la rebelión de babosas en Ni Concha, Ni Paraíso en unas pocas semanas, aplastando a todos los sucios sindicalistas y líderes huelguistas que llevaban años causando problemas.



A pesar de ello, el ejército Kustodi0 desplazado al desierto planeta del sistema “Anillo de Dubbiel” se había encontrado con mayor resistencia de la esperada, ya que las babosas parecían conocer algunos de sus movimientos con antelación. “¿Tendrían poderes mentales también las babosas?” –habían bromeado en su día dos compañeros a su lado. Aunque el KAb0 corrigió de inmediato con severidad a quien generase o compartiese tales pensamientos pecaminosos. “¡Os comportáis como bisoñ0s y todos vosotros sois veteranos piquer0s de primera línea!”.
Anael llevaba ya más de una hora en su Púlpit0, predicando el Serm0n por el que se autoproclamaría PatriarkA Suprem0, en lo que las “malas lenguas” habían calificado de un golpe de estado sin escrúpulos, tras haber ganado las elecciones a Rizoel en lo que muchos sospechaban que se trataba de un “pucheraz0”.



El propio Anael había reconocido entre sus pocos allegados que había tenido que emplear todo su poder de influencia para alzarse finalmente con la victoria, ante un Rizoel que había sido capaz de aglutinar todos los votos disc0rdantes debido a su cercanía al pueblo de La Catedral, su magnífico plan económico y la falta de otro candidato “sólido” en la oposición, tras la renuncia final de Luciferus a presentarse al Karg0.



Algunos decían que Luciferus se había “vendido” a cambio del magnífico cargo como gobernador en la tercera sección del mundo-anill0 del Coraz0n, recién bautizada como “Nieto de Anael”. Otros pensaban que fue extorsionado por el líder, que según ellos tendría información comprometedora sobre el Arkángel xenófobo. O que tuvo miedo tras la muerte de Gazardiel. Una verdadera sorpresa que, por el motivo que fuese, no hubiese intentado detener al Tiran0. “El lobo tenía el rabo bien escondido entre sus patas”.



En cualquier caso, el líder de la propia facción anaelista, Rizoel, sí que había cogido desprevenidos a todos al enfrentarse contra su gran amig0 Anael en el Porces0 Electiv0, en un último intento de establecer un gobierno de corte monárquico. Anael sabía que su “Man0 Derecha” tenía que haber sido manipulado por la Kuria para traicionar así la profunda fidelidad que había demostrado por Él durante todos aquellos años.

¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.
“Mientras estáis allá con tierno celo,
de oro, de seda y púrpura cubriendo
el de vuestra alma vil terrestre velo”.
¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.


Ante el inevitable derrumbe de la oligarquía kustodia como sistema de gobierno imperante, lo que significaría el fin de su propia existencia como Instituci0n, la Kuria y las élites Kustodias de las Grandes Estirpes habían visto un mejor futuro como Corte de una posible monarquía que como simples ciudadan0s, sin privilegi0 especial alguno.

¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.
“Mientras que a cada cual con su desiño
urdiendo andáis allá mil trampantojos,
manchada el alma más que piel de armiño”
¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.


Farnesius creía que esos malditos Arkángeles traid0res le debían haber lavado el cerebro a la Man0 derecha de Anael, manipulándolo para sus propios intereses.



En todo caso, la decisión de Rizoel había cogido totalmente desprevenido a un confiado Anael, demasiado centrado en la guerra que pondría fin para siempre a la plaga Orucchia. “Sin que la Mariposa llegase a abrir las alas…”.



La victoria había traído consigo la conquista de una nueva colonia, bautizada como “Polvo de Orucchia”, pero había constituido desde el principio un verdader0 quebradero de cabeza para Anael, puesto que no existían el en Imperi0 especies que pudiesen habitar ese tipo de mundos…y las Orucchias estaban suicidándose en masa.



Pero si algo había mantenido a Anael ocupado, eso era la finalización de las obras de su Monument0 en el mundo-anillo, que finalmente se había terminado en un tiempo récord para poder albergar este Acontecimiento.



La C0losal T0rre sería un Templ0 dedicado al N0-Di0s en sus pisos inferiores, que atraería a millones de fieles y peregrinos Kustodi0s desde todo el Imperi0. Pero también sería empleada como EskuelA de guerreros psiónicos y, en su parte más alta e inaccesible, como centro de operaciones y Aposent0s personales de Anael. El efecto de la construcción sobre el crecimiento de un mayor sentimiento de unidad en la colonia, y en todo el Imperi0, era innegable. Con los consecuentes beneficios para una cada vez más próspera superpotencia kustodia.



Por ello, tras la victoria y dada su MagnanimidAd InfinitA, Anael había decidido perdonarle la vida a su traid0r amig0, apartándolo después de las “malas influencias” presentes en la que todavía era la capital del Imperio, La Catedral, para desplazarlo al mundo anillo del Coraz0n de Di0s, en la sección de “Ansiel, El Iluminad0”.



Más cerca de Él físicamente, aunque no hubiesen vuelto a hablar en persona o por holopantalla desde entonces. A sus espaldas, había quien acusaba a Anael de ser un pusilánime. Un sentimental. Si la ley de la Kuria siguiese vigente, Rizoel hubiese sido Sacrificad0 en el Templ0, como tuvo que hacer su padre Ansiel con Soquedhozi. Pero el Dictad0r había decidido no hacer Juici0 de Inquisici0n alguno a su amig0. Él era ahora la ÚnicA Ley. Magister populi.

Farnesius, por el contrario, pensaba que el gesto de ClemenciA era una demostración de Verdader0 P0der, no una muestra de debilidad. Respet0 por el amig0 que había luchado a su lado tantos años. Y (((sentía))) que toda su unidad opinaba igual. ¡AmabAn al PatriarkA!, ¡El Elegid0!, con un torrente de fervor religioso que inflamaba todas sus potenciadas sinapsis neuronales.

Tras las elecci0nes, el líder Kustodi0 había instaurado inmediatamente una Dictadura Te0crática, justificando que era un paso previo a la implantación de una estructura verdaderamente imperial. Primero había que “templar” los egos de los antiguos Miembr0s de la Kuria durante algunos años, para evitar un auténtico “baile de tron0s” en su futura sucesión. De esta forma, al no saberse con certeza quién sería el futuro Hereder0, Anael pretendía que hubiese una tensa calma y una sana competitividad entre todos ellos.



- ¡Os prometo, Herman0s Kustodi0s, que muy pronto seré vuestro Rey-Emperad0r! Sé que es lo que queréis la mayoría, pero el Camin0 del N0-Di0s nos ha enseñado l virtuosismo de la PacienciA.

Sin embargo, Farnesius no estaba prestando toda la atención que le gustaría al Serm0n de Anael. Aunque todo estaba tranquilo en la cúpula superior de la Efigie, bajo la roja luz del Coraz0n, una gran tormenta eléctrica azotaba toda la parte baja de la T0rre, lanzando rayos hacia la superficie del mundo-anillo. Él había creído sentir una “sombra”, una miodesopsia intermitente que revoloteaba en su visión mental, una extraña corriente en el tranquilo mar de sensaciones que inundaba su sistema hiperlímbico. Algo estaba revuelto bajo aquella tranquila superficie.
Intentaba focalizar todo su poder psíquico en identificar y localizar a la sombra, que podría tratarse de un kustodi0 traid0r que quisiese atentar contra el PatriarcA. Necesitaba concentrarse al máximo. Por ello, había apagado el Oj0 con el controlaba a sus humanos, aquel obsoleto cacharro que parecía provocar algunas interferencias en la (((sensibilidad))) del Kustodi0. Volvió a sentir la anomalía, realmente cerca. Se sorprendió que procediese de la propia H0rda de humanos que controlaba la unidad. ¡Eso era imposible!

Inmediatamente comprendió con horror lo que sucedía, cuando un relámpago de lucidez recorrió todo su neocórtex. ¡Uno de sus humanos más veteranos de la H0rda era un terrorista!. Era el número 6-punto-0r4n63, uno de los vélites.

Ya le había parecido extraño todo su comportamiento durante el “Ascenso a la T0rre”, la ceremonia que había inaugurado aquel Serm0n de InvestidurA. Los Psic0Terci0s habían eliminado a todos los esclavos humanos que habían participado en su construcción, persiguiéndolos y asesinándolos nivel por nivel, piso por piso, como una muestra de poder del líder y un noble Sacrifici0 al N0-Di0s. Había sido un espectáculo soberbi0, que había terminado con cientos de miles de moribundos humanos desangrándose bajo la abundante lluvia de aquella tormenta, provocada previamente de forma artificial mediante el bombardeo de un cóctel reactivo de yoduro de plata y hielo seco a la atmósfera del mundo-anillo. Otros humanos directamente habían preferido ahorrarse la experiencia, saltando sin honor torre abajo, en búsqueda de una rápida muerte, como ratas cobardes abandonando un barco a punto de hundirse.

Pero aquel soldado humano, aquel espadachín escuder0, siempre parecía matar a sus congéneres rápidamente, evitando así la mayor parte de su sufrimiento. Aunque no le había dado más importancia en aquel momento de la Ascensi0n, Farnesius se había dado cuenta ahora de su naturaleza traid0ra porque había percibido un pensamiento, una imagen mental generada por el humano… y que, sorprendentemente, había recibido su cerebro de forma nítida.



En un primer momento, Farnesius pensó que la hembra de la imagen, aquel sucio recuerdo humano que inexplicablemente se había colado en su mente Kustodia, sería la pareja del soldado humano. Los “monos enanos” parecían estar siempre obsesionados con la cópula y todo lo que la rodeaba, gastando innecesarias energías en el cortejo y envolviendo toda la Procreaci0n con un falso y repulsivo halo sentimental. Egoístas, siempre preocupados del físico y otras banalidades, habían olvidado el verdadero amor al Cread0r.

¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.
“Mientras andáis allá con la memoria llena
de las blanduras de Cupido,
publicando de vos llorosa historia”
¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.


Gracias a la divina Intervenci0n del N0-Di0s, los Kustodi0s no tenían ese problema y podían centrarse en objetivos más nobles e importantes.¡PalabrA de Anael!.

Pero después, Farnesius reconoció a la figura de la hembra humana como una de las cabecillas de la revolución de esclavos humanos que se estaba extendiendo por las diferentes secciones del mundo-anillo desde hacía unas semanas.



“¡Malditos homínidos traidores!”. Parecía que, por vez primera desde que los habían despertado hacía casi un siglo, los humanos habían empezado a luchar de verdad por su derecho a la libertad. ¡Herejes!. ¡Ilotas desagradecidos!, ¡¿Cómo se atrevían a intentar desafiar la PalabrA del PatriarcA?!
Farnesius, poseído por la ira, se dispuso a acercarse a aquel humano para atravesarlo por la mitad de un solo golpe con su larga pika, pero antes de que pudiese dar más de un paso fuera de la formación, pudo (((sentir))) una comunicación mental de su superior. Farnesius expandió su sensibilidad.

- ((¡Rehágase soldad0!. ¡No rompa la falange!))).- le transmitió Liguriel, como un latigazo en sus células gliales.

¡¡¡Bang!!!. ¡¡¡Bang!!!. ¡¡¡Bang!!!.
(((Concededme valor siempre,
siempre a vuestro servicio.)))
¡¡¡Bang!!!. ¡¡¡Bang!!!. ¡¡¡Bang!!!.
(((y derrota la tiranía
que me destroza el corazón.)))
¡¡¡Bang!!!. ¡¡¡Bang!!!. ¡¡¡Bang!!!.


El humano cayó fulminado al suelo por la sarta de proyectiles cinéticos disparados por los mosquet0nes de sus compañeros. Farnesius había transmitido subconscientemente (e inconscientemente) a toda la unidad el descubrimiento del traid0r… y sus camaradas habían reaccionado casi al instante, eliminando la posible amenaza de la forma más óptima y eficaz. Un engranaje perfecto. Casi Divin0.

El piquer0 Kustodi0 respiró hondamente y volvió a colocarse el Oj0 para acabar de escuchar el Serm0n, más intranquilo por el extraño lazo psíquico que lo había mantenido unido con el humano, que por la más que probable riña del Kab0 Liguriel.

En el Tron0, Anael ponía casi fin a su Discurs0, sin que el conato de ataque terrorista lo hubiese afectado en lo más mínimo.

- “¡Kustodi0s, Hij0s Mí0s, mi Senda nos llevará al N0-Di0s! Hoy inauguramos el Venider0 Segund0, como ya os había predicado. Soy Vuestro SerAfín. Vuestro PatriarcA. ¡Vuestro ProfetA!”-la transmisión incorporaba extraños efectos, hipno-modulaciones y multi-entonaciones a la grave voz de Anael - “Y os aseguro que esto solo son los primeros “brotes”. Profetizo que pronto vendrá Su MalignA 0scuridAd a visitarnos a nuestra casa. En Cuerp0 Presente. Será el Tetragrammat0n.–Anael hizo un gesto señalando hacia sus nuevos ases0res personales- Y que así aparezca simulado, grabado y escrito en los Archivos Históricos Kustodi0s para el resto de la eternidad”.



“Aunque hoy celebremos, en esta magnífica T0rre, el inicio de un Nuevo DespertAr y también el fin de una plaga, nuevos retos y misterios se presentan en el h0rizonte. Como ese nuevo mundo-anillo descubierto en territorio sondrithano, gemelo de éste sobre el que nos encontramos, pero que se encuentra totalmente destruido, por motivos que aún desconocemos. Hay quien llama a su estrella el Cerebr0 de Di0s.Es evidente que es otra señal, otra prueba del N0-Di0s.”



“Y tampoco es menos cierto que, tarde o temprano, tendremos que enfrentarnos a la Alianza Norte, esa herética unión endemoniada de estúpidos troncos adoradores de falsos ídolos tecnológicos y humanos libres eco-demócratas".- Anael enfatizó una gran arcada, aunque quedó como un gesto algo forzado- “A los que ahora se han unido los pseudoanimales draconianos del Kaleshifato. Un estúpido pacto ya que jamás podrán ayudar a sus aliados debido al bloqueo norte del Fragmento” –Anael transmitía para todos los soldados directamente a través del Oj0, pero su voz se oía nítidamente en toda aquella abovedada cúpula, amplificada por efecto de ciertas características especiales del escudo que los envolvía.
“Y por si eso fuera poco, todos ellos liderados por los que una vez dijeron que eran nuestros amigos, los sucios Djomar, y que ahora han declarado ‘non gratus’ al Imperi0 en las relaciones diplomáticas.” – Anael detiene el discurso por unos momentos y luego continúa con un tono más alto- “Pese a que, en realidad, nosotros nunca confiamos en ellos, su simple gesto merece todo nuestro desprecio”.



“Hij0s Mi0s, estos últimos años he comprendido que las traiciones duelen más cuánto más cercano se haya quien las comete.” – Anael levantó el puño derecho cerrado y lo mantuvo en alto, para luego dejarlo caer con fuerza contra el Estrad0 de mármol y malaquita que tenía delante- “Pero habrá represalias, dejemos que se confíen los traidores.”–En ese momento, Anael se giró y miró hacia abajo, directamente hacia la tribuna del Koro, donde se encontraban los gobernadores y demás gente importante de la Administraci0n, incluido Rizoel. Tras un segundo que pareció eternizarse, se volvió a girar y continuó hablando.– “Cuentan antiguos refranes que la venganza es un plato que se sirve frío. Y también que la carne de djomar es más jugosa a esa temperatura.

¡Alabado sea el No-Di0s!.”

Farnesius, su unidad, el resto del ejército, los afiliados al Partid0, el pueblo llano Kustodi0 del mundo-anillo y los miles de peregrinos que se habían desplazado para subir la T0rre a pie para participar en el espectáculo del Ascens0 e, incluso, los miembros de las antiguas élites kustodias allí presentes, comenzaron a alabar a Anael, con inusitado entusiasmo:

“¡Alabad0 seas Tú, Nuestro PatriarcA! Tu Senda es nuestra senda.
¡Alabad0 seas Tú, Nuestro PatriarcA!
¡Alabad0 seas Tú, Nuestro PatriarcA! Tu Senda es su Camin0.”


Durante la CeremoniA, todos los Kustodi0s presentes habían sido manipulados mentalmente a través del prototipo de cañón psicotr0nico que había añadido Samyazal al escudo protectivo, de forma que su discurso sonase como música celestial para sus oídos. Nada invasivo, solamente un suave “colocón” de ondas morfo-betoides. Y algunas frases subliminales de motivación. Pr0paganda de nueva generación, lo que estaba por venir en el Imperi0.



Era como aquel viejo truco de la formación de tormentas y auroras boreales, auténticos artificios y atracciones de feria para el pueblo. Anael sabía que en este tipo de eventos, la elegancia se mostraba en los pequeños detalles. Y, además, no quería hér0es irrumpiendo su discurso, delante de toda la Red InterGaláctica.

Todo su plan marchaba según lo previsto. Pero, aunque jamás lo reconocería, tenía algo de Mied0 por lo que creía percibir sobre el futuro…sentía que la teoría del Alineamient0 Omega lo cambiaría todo. Muy pronto.

¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.
(((yo reconozco el sitio y la trinchea
deste profano a Dios vil enemigo,
sin que la muerte al ojo estorbo sea.)))
¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.
¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!.
¡¡¡Pum!!!. ¡¡¡Pum!!!....

¡¡¡Pum!!!.
 

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¡Gran AAR! Tengo ganas de ver que pasa con el gusano temporal.
¡Me alegro de que estés intrigado!

Estoy finalizando ya la parte III (y con ella el capítulo). Creo que no dejará indiferente. Esta sería una hipotética portada:

 

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Última parte de este capítulo 8. Espero que os guste.

La versión pdf la actualizaré mañana en el pimer post. El audiolibro lo tenéis aquí.


Parte III. La Divina TragediA.

“Dobla, dobla pronto la rodilla;
he aquí el ángel de Dios; une las manos;
nunca verás semejantes ministros del Señor.
Mira cómo desdeña los medios humanos,
pues no necesita remo, ni otras velas que sus alas,
entre tan apartadas orillas.
Mira cómo las tiene elevadas hacia el cielo,
agitando el aire con las eternas plumas,
que no se mudan como el cabello de los mortales”




¡Oh, Durante, Amor de mis entrañas! Hasta ahora erais para mí poco más que un distante recuerdo, casi tan lejano en el tiempo como la propia Creación. Confundido en mi memoria junto a otros miles. Pero, justo en este momento, he sentido, he entendido, que, en realidad, ¡os hallabais siempre a mí lado!. Aún suspiro por cuando nos conocimos, en tan diferente esfera de la que ahora me encuentro.



Dicen que un día se llamó de otra forma, tú eras hombre versado, de buen seguro la conocías, recuerdo que le decías aquel que enrojecía hacia Poniente las aguas marinas. ¿Su nombre, ahora? La Catedral, La Gran Flor, como aquella que se empezó a construir tras mi extraña partida y en la que nunca pudimos entrar juntos, cogidos de nuestras manos. He tardado en darme cuenta de que, ciertamente, esta es la casa de los Virtú, los espíritus militantes de los combatientes por la fe.

Durante diez centurias he permanecido en silencio, pero hoy es, ésta vez de forma irremediable, el último día de mi larga vida, puesto que la Verdadera Oscuridad del Infierno vendrá a visitarnos muy pronto, y no podía por menos que escribirte alguna línea, en respuesta a tan magníficos sentimientos que tú plasmaste con tinta, tras lo que llamaste un sueño, pero que en realidad fue una visión presciente de nuestro futuro.



Tendrás que perdonarme por mi pobre estilo, yo no tengo a Virgilios sugiriéndome tercetos al oído. Solo tengo, a mi lado, a miles de mujeres, a punto de ser sacrificadas en honor a lo Oscuro. Do seguro, malas maestras serían, la mayoría nunca han sostenido en sus manos un libro siquiera. Empezaré desde el principio pero, dada mi difícil situación, entenderás, mi amado, que sea más breve que tú en mi disertación. Aunque no por ello más pequeña haya sido mi odisea.

Todo empezó a la mitad del viaje de nuestra vida, cuando tú, adormecido, tomaste el camino de la selva negra y a mí me diste por muerta. Supongo que tanto deseaste mi vuelta, que casi me hiciste eterna. Hasta ahora, no sabía quién sería esa que dijiste ver en el Paraíso, porque tal cosa jamás llegué a conocer en estos mil ciclos. Tampoco sonrisa alguna surca mis labios. Pero ahora he entendido que, como siempre, hablabas con preavisos.
Lo que mis ojos si presenciaron fue a la Obra de Dios, a la humanidad, crecer y caer. Equivocarse. Enfrentarse. Una y otra vez. Vi carros de fuego, vi aves de metal, realidades cuadradas y candelabros de rayos que no causaban ningún mal. ¡Hasta nos vi llegar a recorrer las estrellas fijas del firmamento! Llegamos a habitar los nueve círculos del paraíso concéntrico, llegamos a llamar al cielo nuestro hogar.

Pero cuanto más crecemos, más grande es nuestra caída, tal es nuestro Tormento. Pues crecemos solo por fuera, más nunca por dentro. Los mismos pecados de entonces, Amor, los cometieron los tataranietos de los hijos que nunca pudimos tener. Nunca la gracia divina pudo en el hombre florecer.

Después nos encontramos con el Eterno, la Maligna Serpiente, y hubo de nuevo división entre los hombres, bien sabes de lo que te hablo. Pero esta vez la guerra fue tan grande, güelfo, que casi acabó con nosotros. La tierra, esa que tú un día pisaste, estaba tan sucia que producía muerte con solo mirarla, tal fue el desastre.



Algunos se marcharon en búsqueda de otros Cielos, esos de los que tanto hablabas, ciegos sus ojos. Otros se enterraron en vida, más allá del Aqueronte, buscando el infierno y la ciudad de Dite, donde Lucifer sus almas acogiese.



Y, otros, por último, preferimos dormir para despertarnos algún día de aquel mal sueño, para lo cual construimos unas cristalinas camas de curioso diseño. Pero cuando lo hicimos, en esta verde esfera de la que te hablo, todo era Purgatorio. Así de grande debió ser nuestro Pecado. No debimos creer que podíamos igualar la obra de Dios, pues ella solo vendrá a nosotros si del Bendito es Deseo. Si el hombre fuese Teseo. ¡Y en la cumbre de esa montaña, esa enorme torre de oscuro negror, no hay Edén ni expiación, sino infinitos mal y dolor!

“están confundidas
entre el perverso coro de los ángeles
que no fueron rebeldes ni fieles a Dios,
sino que sólo vivieron para sí”.


La guerra entre los Alados, en eso también debías estar equivocado. Ninguno era obra de Dios, ni estaban allí para guiarnos. Solo para castigarnos y torturarnos.



Quizás fue porque ganaron los rebeldes, los Negros, los que adoran a la serpiente. Y de igual modo que a ti, a todos nos marcaron, en la frente, con varias letras, pero cerradas estaban todas nuestras sendas y puertas.

Todo encaminado a hacer próspero y expandir su negro Coro.



“Los ángeles, hermano, y el país libre y puro en que estás,
pueden decirse creados tales como son, en su eterno ser;
pero los elementos que has nombrado,
y aquellas cosas que de ellos se componen,
tienen su forma de una potencia creada.
Creada fue la materia de que están hechos;
creada fue la virtud generatriz de las formas
en estas estrellas que giran en torno suyo”.


Tras algunas décadas bajo su yugo, centenares de mundos conocidos, estos ángeles han repetido algunos de nuestros propios errores cometidos.



Hasta que con Él se han vuelto a encontrar, por mucho que creímos que, de nuestro sino, lo habíamos conseguido alejar. Y solo a Él, estos condenados ángeles, son capaces de amar.

Todo esto lejos, muy lejos, en un lugar que parece el mismo que tú conociste, pero que luce en verdad diferente, sobre todo si no lo miras de frente, más desde la distancia. En sí es un Círculo, como todos esos de los que tanto tú hablabas…

“Como afanoso geómetra procura,
sin hallar el principio que le mueva,
del círculo encontrar la cuadratura”.


Ahora recuerdo que siempre fuiste un apasionado de los números, del 3, del 9, del 7 e incluso del 10. Supongo que en tus cantos, preferiste obviar toda referencia a la Oscuridad del Cero. Ese que guarda Cerbero. Ese que ahora nos abre sus Puertas. ¡Ese que hace que tiemblen blandas mis piernas!.

Ahora sé que siempre has estado conmigo. A mi lado. Pronto estaremos juntos, Amado. En ese Paraíso del que tú tanto me has hablado. Allí donde cuatro círculos forman tres cruces, allí donde un nuevo día se une al día. Allí, te esperaré, bella y sonriente de nuevo. Vuelta hacia el lado izquierdo, mirando hacia el Cielo. Mirando hacia el Sol.

Para, esta vez, por fin caminar juntos hacia la luz, hacia el Trono que pronto me abrirá sus puertas.

Eternamente tuya,

B.P.


“Con sus plantas sobre éste, dominante
estaba el ángel, al umbral sentado,
que parecióme piedra de diamante.”




El PatriarcA Anael se encontraba en sus Aposent0s de la Torre en el mundo-anillo, observando el Sacrifici0 de cientos de hembras humanas en los jardines del Templo del Bucle por una de sus holopantallas. Era uno de los múltiples eventos que formaban parte de los Festej0s de Celebraci0n previos al Advenimient0. “Sucios humanos, siempre con la procreación en sus pensamientos, incluso en un momento tan importante como este”, pensó el líder Kustodi0, mientras analizaba el contenido de la extraña carta incautada a una de las hembras.



Lo cierto es que los humanos habían dejado de ser “mansas ovejas” y se habían rebelado en varias secciones del mundo-anillo. Aunque Anael “El Elegid0” estaba bien defendido por los escuadrones de Psicoterci0s y su vida no corría peligro alguno, lo cierto es que los Inferi0res habían sabido organizarse especialmente bien, a pesar de sus diferentes éticas, especialmente en “Hijo de Anael”, sección que había sido bautizada así hasta que se supiese el nombre de su Suces0r.



Aunque Anael no se encontraba en La Catedral físicamente, había podido seguir todos y cada uno de los acontecimientos desde su amplio y lujoso habitáculo personal de mármol negro, a varios años luz de distancia. A pesar de que, en sus Serm0nes proyectivos, animaba a todos los Kustodi0s a confiar ciegamente en el N0-Di0s, había sido una medida preventiva adoptada por él y por muchos otros líderes del Imperi0. Solo algunos científicos permanecerían allí, atados a sus investigaciones. Lo cierto es que estaban “jugando” con una tecnología totalmente desconocida y cualquier precaución era poca.


Anael meditaba y reflexionaba en la soledad de su habitáculo las horas antes del acontecimient0. Habían sido unos años bastante movidos tras su InvestidurA, aunque en apariencia el Imperi0 pareciese más fuerte que nunca.



Primero, todo aquel tema del Páramo de Traxis, punto estratégico que había sido el último reducto de las desaparecidas Orucchias y que, en un principio, se habían repartido entre los djomar y los Kustodi0s.



Los sucios moluscoides, aunque seguían bajo el mandato de Duvoll, se habían cambiado hasta el nombre. Ahora se hacían llamar “Consejo de Djo Feh’Mari”, pero seguían siendo tan traicioneros y falsos como siempre. “¡¿Y se atrevían a acusarnos de mentirosos a nosotros, por adorar a nuestro Di0s?! Lo pagarán caro.” –gritó Anael, en la soledad de sus aposentos.



Esos herejes djomar no tenían honor alguno. Eran la viva reencarnación de las “demoniorugas” de la Crisálida, con su aberrante mentalidad colectiva. Incluso habían pretendido aprovechar toda la turbulenta situación en el Páramo para intentar colonizar un antiguo planeta en el sistema de Rengor, que durante siglos había pertenecido a sus amigos los hombres-árbol sidimati. Los hombres-árbol lo habían perdido tras la Guerra Orucchia y, de no haber reaccionado tan rápido como lo hicieron, ahora estaría lleno de moco moluscoide.



Anael no tenía pruebas, pero sospechaba que también eran los responsables de la extraña desaparición del puesto avanzado fronterizo que los Kustodi0s habían ubicado cerca de Polvo de Orucchia para fijar las fronteras en la zona.



Al final, toda aquella encubierta lucha por la posesión de la zona fue en vano. Las orucchias que quedaban con vida en las antiguas colonias de la Crisálida se habían ido suicidando y, al no ser habitables aquellos planetas ni por los djomar, ni tampoco por ninguna especie del Imperio Kustodi0, habían quedado libres de nuevo.



 

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(continuación parte III)

Anael tenía muy claro que, más pronto que tarde, el Imperi0 tendría que enfrentarse a aquellos dos imperios alienígenas para poder reclamar todo aquel territorio, aunque esperaba poder apurar ciertas opciones “legales” antes de tener que hacerlo por la fuerza. Era menos arriesgado, ya que la Alianza del Norte poseía mayor capacidad de flota que los Kustodi0s, a pesar del forzado apoyo de las babosas sondrithanas.
Todavía no habían podido integrar los territorios de sus vasallos en el Imperi0, puesto la acción exigía una cada vez mayor capacidad de influencia y, además, Anael sabía que tal aumento dispersaría la unidad el imperio y lastraría su progresión científica.
No obstante, para aumentar la influencia del Imperi0 en la comunidad galáctica y poder afrontar planes como aquel en un futuro más o menos cercano, Anael había decidido declarar también como rivales a los humanos libres polymauthopos y a los pulpos replicantes Moij-Huxgano. Enfrentados ahora a casi toda la galaxia. Como los verdaderos y únicos defensores de la fe.



Lo cierto es que los Kustodi0s se estaban ganando muchos enemigos. Aunque la poderosa Eclesiarquía aún los miraba con relativos “buenos ojos”, dado su espiritualismo compartido. Anael seguía sin fiarse de aquel imperio dormido de plantoides.



El Kustodio encendió una holopantalla secundaria, conectada con el puerto espacial de la colonia en la que se encontraba.



La proyección le transmitió una imagen de la poderosa flota de la “Justicia del N0-Di0s” que hizo sentirse a Anael un poco menos frustrado. Había decidido dejarla allí atracada a las órdenes de Dubbiel, lejos del Oj0 de Di0s y de la visita de su Oscuridad. El Kustodio amplió la imagen para poder ver más de cerca el acorazado, la nueva joya de la corona de la flota imperial.



El diseño acicular, conocido como “La Flecha”, había sido una idea inicialmente suya, que más tarde los ingenier0s habían desarrollado de forma muy eficiente en los nuevos diques secos ampliados del espaciopuerto. Era una nave inmensa, dotada de tres núcleos armamentísticos diferentes, en lo que irían montadas las mejores armas disponibles.



De hecho, Anael espera que pronto le fuesen instalados los nuevos cañones cinéticos de riel, con aceleradores electromagnéticos, que generarían una potencia y velocidad de proyectiles mucho mayor.



En ese momento, el líder Kustodi0 rechazó la enésima comunicación entrante de Rizoel. Aunque su antiguo amig0 parecía querer solucionar sus problemas e incluso le había ofrecido múltiples disculpas y justificaciones a su pasado comportamiento en las elecciones, el PatriarcA no quería saber nada de él nunca más.

De hecho, solo lo mantenía temporalmente en el cargo como gobernador de “Nieto de Anael”, hasta que encontrase un mejor sustituto… y una forma adecuada de concederle tal jubilación. Además, Rizoel había fracasado en lo único que le había ordenado, no habiendo sido capaz de calmar el descontento de la facción monárquica que encabezaba. “¡Inútil traidor! Fracasas en todo lo que intentas”, pensaba Anael, dejándose llevar por la rabia contenida.



La inestable situación interna, con la facción monárquica y la revolución humana, había llevado a Anael a tomar la decisión de aumentar el Orden del Imperi0, decidiendo darle prioridad a esta tradición por delante de otras como la Fé o el Misticismo, que quedarían pendientes para más adelante.



De nuevo, Anael recibía otra comunicación entrante, en esta ocasión de Och. Esta si sería aceptada. “Las vueltas que da la vida bajo los designios del Oscur0”, pensó. Anael sentía ahora más cercanía con el xenófobo Doct0r Terr0r que con el que una vez fue su mejor consejero y su habitual compañero de jueg0s.

- ¡Ave, Señ0r, PatriarcA y Dictat0r del Imperi0! Tú PalabrA es... –empezó a recitar el científico, que transmitía directamente desde la pirámide recientemente construida en La Catedral.



- Dime Och. Puedes prescindir de formalismos. –cortó secamente Anael– No quiero más retrasos, llevamos cinco meses esperando, por muchas Festejos que hayamos organizado para hacer menos tensa la espera. ¿Cómo avanzan nuestros esfuerzos en crear el punto de entrada?.
- Me enorgullece anunciarle que todo está listo para el Alineamient0 Omega, solo pendiente de su Aprobación. – respondió rápidamente Och-. Parece que este es el final del principio...o el principio del final.



Och había encabezado todo aquel proyecto desde el principio, cuando se habían encontrado con el objeto en el antiguo Templ0 del Bucle. Tras años de investigación, el científico había llegado a la conclusión de que se trataba de un antiquísimo plano, sobre el que los Kustodi0s se habían basado después para construir la inmensa pirámide en el planeta capital.



La enorme construcción tetraédrica, además de contener en su interior un verdadero Milagr0 paradójico que contravenía las leyes más básicas de la física y que, por ello, estaba produciendo grandes avances en dicho campo científico, se había revelado como un instrumento que permitiría crear un agujero de gusano artificial. Un puente de Einstein-Rosen, tendido a una dimensión desconocida. Un P0rtal que los Kustodi0s pensaban que los pondría en contacto directo con su venerada deidad, el N0-Di0s. Una senda que muchos, como Och, creían que les llevaría a la inmortalidad…pero que una voz en la cabeza de Anael le sugería que era el Ap0calipsis.



Anael le dio a Och la escueta orden de encender los aceleradores del dispositivo que generarían la pseudosingularidad. La suerte estaba echada. Cortó toda comunicación entrante. Después, el PatriarcA se sentó en el magnífico sillón aterciopelado y se sirvió una abundante copa de babosambrosía, lo único que le calmaba un poco toda la ansiedad que le producía aquella tensa situación, que observaría por las gigantescas holopantallas. “¡Si al menos me quedase algo de polvo de orucchia!”, pensó, agitado, revolviéndose en su asiento sin encontrar una posición cómoda.

En ese momento, todas las luces y sensores del Oj0 de Di0s se apagan, dejando al sistema incomunicado con el resto de la galaxia. Sus holopantallas se vuelven locas, retorciéndose en una extraña forma de fractal, formando bucles sin fin. A Anael se le cae la dorada copa al suelo, o puede que más bien la dejase caer. Sus peores temores parecían hacerse realidad. Intentó comunicarse de nuevo con Och, pero no encontró respuesta.
Después de unos segundos que parecen eternos, todas las comunicaciones se restablecen de nuevo. En la Catedral, toda la población parece aterrorizada en las imágenes que Anael recibe con cierto retraso. Muchos Kustodi0s corren inútilmente en busca de un lugar en el que esconderse, horrorizados bajo aquel extraño eclipse. En ese momento, una nueva luz inunda todo el planeta, todo el sistema estelar, y cuyo origen parece estar en el propio centro. (((“allí donde un nuevo día se une al día”))).



En el medio de la estrella del Ojo de Di0s, una enorme sombra con forma ofídica parece retorcerse, agitada, como atrapada entre ambas dimensiones. ¡El Advenimient0 del Ourobor0s!. La Oscura Presencia empieza a envolver el núcleo de la estrella del Oj0. El PatriarcA siente como se empequeñece. Quizás se hubiesen precipitado, quizás no estuviesen aún listos para sentir la Oscura Presencia, el Tetragrammat0n.
Justo entonces, Anael recibe una extraña comunicación, directamente en su mente. El 0mnipotente N0-Di0s no requiere de proyectores ni holopantallas para transmitir su Palabra. (((¡¡¡Lo que fue será, lo que será fue!!!))), le repite una y otra vez, en un bucle infinito, la v(((0)))z dentro de su cabeza. No es realmente una pregunta, ya que la respuesta fue dada hace tiempo.



En ese preciso instante, las holopantallas muestran como todas las poblaciones de La Catedral detienen su inútil huida, se quedan parados durante un breve instante, para después caen al suelo, completamente sin vida. Anael, nervioso y angustiado, manotea y activa diferentes controles holográficos. La situación es la misma en Alahelada y en Tundra Titán. Múltiples accidentes tienen lugar, colapsando la actividad de los planetas. Las pérdidas económicas serán inmensas. Miles de millones Kustodios yacen en silencio. También los humanos parecen haber entrado en ese profundo sueño. Incluso las babosas y los fungoratas de Vertedero Venusiano parecen haber perecido bajo el influjo del Advenimient0.
Un instante después, la estrella del Oj0 de Di0s, ese enano sol amarillo, evoluciona rápidamente aumentando su densidad hasta el infinito, toda la secuencia de Hertzsprung-Russell en el dilatado tiempo de un simple pestañeo humano, para después morir, dejando como palpitante remanente estelar un inmenso agujero negro, del que nada, ni siquiera la luz, puede escapar.



Anael siente entonces cómo su mente se sumerge bajo una oleada de placer extático, aún desde la gran distancia a la que se encontraba, mientras inmensos ríos de dopamina, serotonina y oxitocina recorren todo su cerebro. Paralelamente, el Am0r del N0-Di0s se extiende por todo el Oj0, modificando cada átomo existente, alcanzando cada célula y cada fibra de ADN, desenrollándose y volviendo a enrollarse levógiramente.
En las holopantallas, el líder Kustodi0 observa ahora como las poblaciones comienzan poco a poco a despertarse de su extraño letargo, levantándose del suelo como resucitados lázaros, totalmente desorientados. Son los mismos, pero a la vez han cambiado para siempre. Se han Oscurecid0 ante la presencia del N0-Di0s. Ya no pueden considerarse siquiera la misma especie.



Anael se da cuenta de que los Kustodi0s del sistema han sufrido una extraña “mutación” durante todo este proceso. Los campos de fuerza de sus máscaras parecen haberse fundido, dejando entrever parte de las hasta ahora ocultas caras, para luego volver a recristalizar, generando una indescriptible amalgama orgánico-energética. ¡La imagen es verdaderamente desagradable, con lo que parecen restos de pelo, piel y cartílago entremezclados, parcialmente visibles a través del aura!. El PatriarcA tiene que reprimir una arcada de nauseas ante la repugnante visión. También las poblaciones de humanos y alienígenas parecen haber sufrido extraños cambios que, aunque no tan explícitas y evidentes, provocan similar efecto de repugnancia en el líder Kustodi0.

Pero los cambios del Ojo de Di0s producidos por el Advenimient0 no se restringen a los seres vivos. Casi todos los planetas y satélites del sistema han sufrido profundas transformaciones, convirtiéndose en mundos-tumba análogos a Tierra Destruida y los restos de su luna. La Catedral, aquel que una vez fue un colorido paraíso lleno de vida silvestre, luce ahora como un enorme y mortecino páramo gris.



Sin embargo, las poblaciones kustodias autóctonas parecen haberse adaptado rápidamente a este nuevo entorno. Es más, celebran el Advenimient0 con orgásmicos vítores y cánticos de alabanza al N0-Di0s. Anael también observa como las poblaciones de Alahelada y Tundra Titán son más felices que nunca en aquellos mundos, otrora planetas con baja habitabilidad para los Arkángeles.



Anael empieza a tranquilizarse. Respira profundamente, dándose cuenta de que había estado guardando el aliento durante todo este tiempo. De hecho, empieza a vislumbrar las posibilidades que todos estos cambios traerán consigo para el futuro del Imperi0.



También es capaz de prever algunos posibles problemas, dada esta salom0nica división que había sufrido su puebl0. Los “nuevos” Kustodi0s, los repugnantes Oscurecid0s, constituirían un inmenso “arma”, pero su filo sería peligrosamente doble. Espera que no se repitan de nuevo eventos parecidos al Conflicto de Enoch. El líder se da cuenta de que tiene que transmitir rápidamente un importante mensaje a todo su pueblo desde su Tron0.

¡El Segund0 DespertAr había tenido lugar!.


“Así fue como sucedió todo. Así fue como volvimos a estar unidos. Como en un sueño lúcido. O, más bien, como en una trágica pesadilla.”



“Con mis alas, tan alto no volaba,
cuando repercutir sentí en la mente,
un fulgor que su anhelo condensaba:
ya mi alta fantasía fue impotente;
mas cual rueda que gira por sus huellas,
el mío y su querer movió igualmente,
el amor que al sol mueve y las estrellas”.
 

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Joder con el gusano. ¿Aparte de la mayor adaptabilidad para las pops afectadas hay algún otro efecto positivo en el cataclismo?
Más que mayor adaptabilidad, lo que hace es cambiar el tipo de planeta habitable a mundo tumba. Positivos? Bueno, en las primeras fases los edificios (central, pirámide...). Después ya, solo si por roleo te interesa el trait de repugnante, como es mi caso...
 

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  • Stellaris: Megacorp
  • Stellaris: Distant Stars
  • Stellaris: Apocalypse
  • Stellaris - Path to Destruction bundle
  • Stellaris: Leviathans Story Pack
  • Stellaris: Digital Anniversary Edition
  • Stellaris
  • Victoria 2
  • Stellaris: Synthetic Dawn
  • Crusader Kings II: The Old Gods
Finalizando el próximo episodio del AAR, que constituirá el Interludio Tercero . Tendrá como protagonista a una humana, pero no una esclava del Imperi0 precisamente...¿tenéis ganas de que continúe la historia? :)