En primer lugar, el acento sureño en los Estados Unidos no es uniforme.
De hecho, si comparamos lo que se habla en Maryland o Kentucky (estados fronterizos), con lo que se habla en las dos Virginias, en las Carolinas, en Alabama o en Texas, no hay demasiados parecidos; a lo sumo, un tono más o menos generalizado que recuerda a Dolly Parton.
Por otra parte, los estados del sur sacan su acento de una peculiar mezcla de inglés de Irlanda, Escocia, Inglaterra, Alemania... Así que no, no se parece demasiado al inglés del XVII.