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Capítulo 33: Rey de Inglaterra?
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El Gran Norte
-Leches -dijo Lord Wittman-. Aún tengo toda la estantería en su sitio.
-Un poquito de porfavor, por favor -exclamó la emperatriz Palo-. Algui sabe que pasó con la muerta?
-Creemos que sigue muerta -exclamaron profudamente convencidos Nemas-el-que-juga-sin-pararla, y Lile-el-que-baila-en-los-fusbolines, que, instantamente, cayeron fulminados por sendas collejas de Sendai-el-que-no-es-más-Sucia-porque-no-se-lava, que pasaba por allí.
El extraño vestido de negro, que seguía comiendo donuts y pasteles de cereza a dos carrillos mientras hablaba con una grabadora a la que llamaba Diane y del que nadie parecía acordarse, dijo:
-No se preocupen, aunque sigo sin acordarme del sueño en el que la muerta me dicho quien lo hizo, me he encontrado con un pájaro que fue testigo, y ya tengo información del que lo vio todo.
-Ah si? -preguntó Lord Witt- Quien fue?
-Waldo.
-La mató un tal Waldo? -preguntó Lile, antes de volver a quedar inconsciente.
-No, el pájaro se llama Waldo y lo vio, todo, todo, y todo.
Palo se quedó mirando a Steiner y le dijo:
-Tu amigo me está estresando...
-Nos vamos al catre y te desestreso, majestad? -le dijo Steiner, que, de repente, sintió un dolor inesperado en esa parte de la anatomía donde la espalda pierde su bello nombre. Al girarse, vio a su amada requete, que, con las chirucas puestas, le dijo:
-Quieres otra coz?
Lo que los historiadores ingleses llamaron como la "Gran Revolución de 1199" comenzó de la manera más inesperada. Apenas recuperados de los enfrentamiento en Tierra Santa, los nobles europeos vieron como Richard II de Inglaterra perdía los papeles por motivos extraños [Nota: un ataque de esquizofrenia tremendo fue el causante, pero eso no se sabía en esa época].
Lo sucedido es difìcil de explicar, pero parece ser que, en un ataque de locura, Richard mandó asesinar a diversos nobles que, en su enferma mente, eran declarados enemigos de la corona. El resultado se saldó con sendos ataques contras Thomas de Fitzalan, conde de Warwick, Richard de Arundel, conde de Arundel y Thomas de Woodstock, duque de Gloucester. Lo cierto es que Richard de Arundel fue encontrado muerto en sus habitaciones y que poco después, Robert de Vere, favorito del rey, fue asesinado en una extraña pelea a la salida de una taberna londinense. Lo que sucedió después es difícil de explicar, pues las crónicas no son claras al respecto.
El rey: Jopetas, menudo culebrón
Steiner: A este paso, veo a vuestro hijo como nuevo rey de Inglaterra.
El rey: Eso estaba pensando... Que se sabe de Palo Chan, por cierto?
Steiner: Que está más guapa que un sol, majestad. Y que Sir Triki está tontísisismo por ella y ella por él.
El rey: Dita sea... pero si yo sólo quiero casarme con ella... Vos, que parece que gozais de su favor... que consejo podeis darme?
Steiner: A mi sólo me quiere por mi cuerpo, lascivamente, vamos
El rey: Pues se conforma con poco...
Steiner: Majestad, usando una conocida frase de Palo...
ORIENT!
Un frío día de marzo de 1199 Richard fue encontrado muerto con una daga en su corazón y otra en un ojo. Dejando un heredero de cuatro años, Waleran, y con los duques y condes absolutamente incapaces de jurar lealtad a un niño, no tuvieron demasiados problemas en inhibirse cuando Eduard, el catalán duque de Lancaster, hizó el estandarte de rebelión y marchó hacia el sur.
El consejo de regencia reaccionó rapidamente, y los ejércitos del rey Waleran y de Lancaster se encontraron en la llanura de Salisbury, no muy lejos del mítico lugar donde Arturo se había enfrentado con Mordred, según contó Malory. Era junio de 1199. La batalla duró poco, pese a que el ejécito real, menor en numero, mantuvo sus lineas con persistencia mientras sus arqueros llovían flechas sobre las líneas lancasterianas, hasta que el mismo Eduard cargó con sus caballeros desde la retaguardia y rompió al ejército real en dos. El resto no fue una batalla, sino una carnicería. Sin ejército, sin protector, Waleran fue cercado en el castillo de Salibury y capturado un mes después. Si tio Eustace, que organizó un ejército en Anjou, regresó apresuradamente y en septiembre ofreció batalla, siendo rapidamente derrotado, pues su valor no era igual a su ingenio militar.
Mientras, Steiner y Jaume contemplaban el asunto con una envidiable y aparente tranquilidad, casi como si la cosa no fuera con ellos. Lo cierto es que no se perdían notícias, pero no intervenían directamente para no dar una excusa al emperador germanico para actuar. De todos modos, no fue necesaria su intervención.
Por un tiempo se mantuvieron las apariencias, siendo Lancaster poco más que el protector del Reino, mientras Waleraen permanecía encerrado en el castillo de Ludlow para su seguridad. Como era de esperar, la incapacidad del rey niño hizo que los nobles ingleses finalmente ofrecieran la corona a Eduard, duque de Lancaster, que la aceptó, tras presentar un documento firmado por el mismo Waleran renunciado a su corona en favor de Eduard de Lancaster que, fue coronado, a los quince años, un brillante 16 de abril de 1200 como rey de Inglaterra en la catedral de Westminster, rodeado de los barones de Ingalterra, que juraron lealtad a su nuevo monarca.
Así el Casal de Barcelona, de la manera más inesperada y maravillosa, vio como la corona inglesa se aposentaba en la cabeza del futuro heredero de sus dominios de la Peninsula Catalánica. Jaume, a sus 45 años de edad, no disimulaba su orgullo, aunque compartía con Steiner un cierto temor a que algo raro pasara.
-Mirarlo por el lado positivo, majestad -exclamó Steiner, palmoteando la espalda de su monarca catalán-. Vuestro hijo se puede volver inglés... cervecero... incluso gay, que en esas tierras soplan vientos muy raros. Pero no se hará castellano.
-Cabrito...
Así comenzó a buscarse una novia para el monarca catalán de Inglaterra y a preparar el asalto al imperio germano. Mientras tanto, un asesinato inesperado sacudió a Europa cuando el dux de Venecia fue encontrado muerto con una butifarra saliendole de cada orificio nasal. No habían sospechosos, pero media Europa miraba hacia Barcelona y la otra mitad hacia Steiner. El mar Adriático parecía congerlarse... Steiner sonreía.
Calmado así el asunto inglés, de manera harto accidental e inesperada, ciertamente, volvía a salir a la palestra el asunto germánico...
-Majestad... una cosa... -comentó Steiner.
-Si, mi fiel aunque cabrón consejero?
-Mmmh... estaba pensando... os gusta el té?
-Steiner, cuando yo muera, mi hijo Eduard será rey de Aragón e Inglaterra, no al revés.
-Tranquilo, majestad, no pensaba proponer que fuera rey de Inglaterra y de Aragón...
-Me refiero a que no quiero ser yo rey de Inglaterra...
-No, lo es vuestro hijo.
-Y quiero que siga siendolo.
-Ni que yo estuviera pensando en impedirlo...
-Seguro que no habeis pensando en quitarlo de enmedio para darme a mi la corona?
-Que va, que va... De todos modos, que se supone que tendría que haber dicho a mi asesino de confianza?
-"Quiero que mates al rey de Inglaterra".
-A la orden, majestad.
-
CABRONAZOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!
Cumplirá Steiner la orden que Jaume no le ha dado?
Le pedirá Tommasi royalties a Steiner?
Wittmann descubrirá quien mató a Laura Palmer?
Se desestresará la emperatriz Palo con Steiner o la niña de Steiner lo freirá a fuego lento en sus jugos -los de él, no los de ella, aunque nunca se sabe...-?