Capítulo 29: Las bodas polacas del rey
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La primera, en la frente
En Collserola, Invernalia-que-baila-con-Peti-Nieblas y su hijo, Lile-el-que-baila-con-Pantojas, estaban hablando con su primo, Nemas-el-que-baila-con-Eva, y su tío, Carolus III-el-que-no-baila, sobre sus planes de rebelión contra la tiránica emperatriz Palo, pues no estaban dispuestos a suscribirse al "Hola" y la nueva infanta les importaba un pimiento cuando llegaron tremendas noticias: había nuevo gobierno.
-Jodete -dijo Invernalia, apenas recuperado del linchamiento-. Me han hecho ministro del Clima.
-La revista? -preguntó ilusionado Lile.
-No, del tiempo, gilipollas -contestó algo molesto Inver, mientras Nalia considera estrangular a su díscolo y bailón hijo.
Mientras la guerra con el rebelde asturiano seguía, Jaume contrajo matrimonio, para calma de Steiner, que se temía algo. La escogida fue la polaca María Swinka, por el simple motivo de que era una buena administradora. Las bodas se celebraron el 14 de noviembre de 1177 y lo primero que hizo la nueva reina fue firmar un recorte de gastos considerablemente serio.
Jaume, de repente, comenzó a estar a disgusto con la reina, y, ni corto ni perezoso, se puso en camino para la guerra, y, con la mayor fiereza del mundo, comenzó a aplastar cruelmente a su rebelde noble.
La firma de la reina en las nuevas leyes presupuestarias
El Palacio de Palockingham estaba sobresaltado. Los ministros del gobierno que no habían sido decapitados -es decir el de defensa Scare, el de Inteligencia (ein?) Ignikharion, el de asuntos exteriores, Enrique Lister, el de prensa GothmogDeMorgul, el de hacienda Tomás de Tomassi, y el de asuntos religiosos Pater Pater- esperaban ansiosos la llegada de los nuevos compañeros, por el simple motivo que cuanto más fueran, más sería a la hora de repartir culpas.
El primero en llegar fue Jacme, ministro del Interior, para sorpresad e todos, en especial del Grupo Palospecial, que conocían sus desmanes occitanoetílicos. Pese a todo, incluída la taja que llevaba, entró con gran dignidad, y, mirando a la emperatriz, como buen borracho, comenzó a cantar el "Asturias, Patria querida". El Primer Ministro, Kur Ty, no pudo por menos que sonreirse ante tal banda sonora, pues la borrachera tenía su lado práctico. La emperatriz, emocionada, le pegó un tiento al culete primerministrinero. Su marido, el emperador consorte, miró a Kur. que le replicó en voz baja:
-A ella porque es ella, pero como tú me toques el culo, te comes la corona, y te escondo las galletas.
La entrada auxiliar de Palockingham
Era enero de 1178. Steiner miraba como Pelayo, anterior duque de Asturias, colgaba de un pino, con dos palmos de lengua fuera. Sonriendo, viendo el campo de batalla donde las reducidas fuerzas astures habían sido inmisericordemente masacradas, se dijo que no había sido tan mala cosa, pues ahora el nuevo duque de Asturias era un cobardica acabado que no daría problemas, visto lo sucedido a su anterior.
Calmado en parte el reino, el rey se puso a trabajar en la cuestión del heredero. Y pronto dieron resultados sus esfuerzos, pero no en el sentido esperado. Entre 1178 y 1884 nacieron nada más y nada menos que seis vástagos -cuatro niñas y dos niños-, de las cuales sólo sobrevivió María. Jaume, sabiendo que las leyes hereditarias no permitían el ascenso al trono de las mujeres, y que sus nobles no lo permitirían, comenzó a sentir un profundo deshasosiego. Pese a todo, encargó al Obispo Rampa que comenzara a sondear a los estamentos del consejo de Ciento sobre un posible cambio legislativo.
Las respuestas no fueron positivas -1-
-Que se niegan a mi propuesta?!?!?!? -gritó furioso Jaume
-Eso parece-replicó Steiner, calmado
-Esto es inadmisible!!!!! -exclamó el monarca, caminando como una fiera herida arriba y abajo, por los jardines reales- No soy el rey !?!?!?! No es mi voluntad ley, acaso!!!! -le rugió en la cara el monarca a su fiel aunque cabrón consejero.
-Recordar que sois primus inter pares, majestad...
-Maldita sea, todo es culpa de la vacaburra de mi mujer.
La gloriosa victoria catalana sobre los rebeldes astuarianos.
El siguiente ministro en llegar fue Dark Reborn, ministro de logística -o dicho de otro modo, maese friegaplatos
-, recién llegado de Mañolandia, donde se había labrado fama con un buen arado. Cinco minutos después se sentaba con una amplia sonrisa, el ministro de Alimentación y Bebidas, Viden, con una lata de Duff en cada mano, aunque era raro ver dos latas de cerveza en la Edad Media.
"En fin -se dijo Palo, mirandole el culete a Steiner-, cosas del reino... y que con Kurty todo es posible..."
La emperatriz se volvió a mirar a sus dos damas de compañía, Lady Angeline -que había reemplazado a Lady Lla, de desafortunadas costumbre higiénicas- y Lady Dawn. No le gustaban un pelo, pero si su fiel Kur las había recomendado, por algo sería.
"Bueno, mientras nadie me mira, me ventilaré un culín de sidra... he dicho culín?"
El primer ministro dio un respingo al notar la mano imperial de su dueña reconociendole la retambunfa. Pero no dijo ni mu.
A lo lejos, Rose Damarsal y sus compañeras seguían pidiendo el voto femenino y vampírico. La emperatriz Palo estaba por darselo, por lo de femenino, pero lo de vampírico no le convencía demasiado, así que nombró a tres insignes nobles, Lord Wittman, Lord Lile y Lord Nemas, ex miembros del servicio secreto del Forinofis y del Escolanllá los dos primeros, ex agente 006'999 el tercero- para que estudiaran la cuestión. Su primera medida fue encerrarse en un garito, rodeados de mozas y vino, para proceder a dicho estudio.
Jaume comenzó a mover cielo y tierra para divorciarse de su reina, pero el Papa no daba el brazo a torcer. Se enviaron numerosas masivas y más cartas que estrelals tiene el cielo, pero la respuesta del Papa fue siempre la misma: "Va a ser que no"
Entonces fue cuando Jaume estalló...
...y que la reina se quedó embarazada otra vez.
A todo esto, entre nacimientos y demás, comenzó a darse un extraño caso de concentración de poderes. Por los matrimonios habidos entre ellos, de repente cuatro familas nobles reunían en sus manos cuatro poderosos ducados, a saber:
-Los d'Empuries, duques de Toledo.
-Los Jimenez, duques de Zaragoza. -por un caprichjo del destino, aún mantenían sus titulos
-Los de Haro, duques de Asturias -tras la extinción inesperada del pelele anterior-
-Los Braganza, duques de Braganza.
Entre estas cuatro famílias se repartían la práctica totalidad del centro y norte de España y Portugal. Jaume, decidido, se determinó a romper este dominio y se juró que estos cuatro ducados engrosarían los títulos de sus hijos.
El plan se puso en movimiento en 1180, cuando Henrique, duque de Braganza, enviudó. Casado en tres ocasiones y con numerosos vastagos, no vio la amenaza en el regalo envenenado que se ocultaba en la mano de Beatriu, princesa catalana y hermanastra del rey por las segundas nupcias de su difunto padre. Cegado por el honor que aparentemente le confería el rey, sólo puedo aceptar palabras de agradecimiento. Y tan apasionado estaba por su bella dama que enseguida engendró un hermoso varón. Entonces comenzaron los accidentes.
En 1181 casóse el heredero de los d'Empuries, Narcís, con Elionor, hermana del rey, de hermosura dudosa, pero de tremenda fertilidad y que sólo oler el vestido de su marido, quedóse preñada en el mismo altar. Nacido su hijo, un varón, comenzaron los accidentes.
Ajenos al peligro, celebraronse esponsales en Asturias entre Catalina, hermanastra del rey por las segundas nupcias de Ramón Berengeur, y Diego Jiménez, señor de Cuenca y heredero único de su padre, por lo que se había titulado, ostentosamente, Príncipe de Aragón. Apenas nació su hijo, Alberto, falleció en un accidente de caza. No hubieron más accidentes en Aragón. En las casas de Braganza y Empuries continuaron, si bien de manera inconexa y al parecer aleatoria.
Los recien nacidos continuaban su ascenso hacia sus futuras herencias. Y hacia su infausto destino.
Es de suponer que tanta muerte cegó la mente de más de uno, ycomo demostraron los de Haro, con lo que se reanudaron las hostilidades en el norte. Diego de Haro, señor de Oviedo y heredero único de su padre y que se había titulado, ostentosamente, Príncipe de Asturias, se rebeló en nombre de su padre, encabezando dos rebeliones, una en 1182 y otra en 1184, rebelión esta que le costaría, a la postre, la cabeza y los títulos, que pasaron a engrosar los títulos de Jaume, que sonrió al ver uno de sus problemas solucionados sin tener que hacer casi nada -2-.
Entonces, la reina dio a luz a un príncipe, Eduard, el 21 de marzo de 1185.
La noche anterior...
-Es muy posible que nazca un varón, majestad -murmuraba Steiner-, no os debeis preocupar.
-Y si es una niña? El reino necesita una mano firme, y no es la de una mujer.
-Pero porqué no una niña?
-No funciona, este país no es así, lo sé!
Al día siguiente, la reina falleció inesperadamente. Su reemplazó no tardó en llegar, para gozo del enamorado viudo, que llevaba tiempo cortejando a la bella dama.
Steiner, sacudiendo la cabeza, vio que aquello no iba a acabar bien.
El día de la boda
-1- Dicho de otro, tres intentos hice de cambiar las leyes, tres caídas en picado de la lealtad que acabaron en degollina en dos de ellas (de hecho, fulminé a media nobleza a dagazos por pura frustración) asi que nada, me pilló en un momento tonto y regresé al save original
-2- Sublevar, lo que se dice sublevar, no lo hizo, sólo se declaró independiente, que para el caso y para mi es lo mismo. Asi que, muerte al canto. Algún problema?
