capítulo 10: A las cruzadas!
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De lo oportuno que es el Papa a veces
Recién llegado de León, Steiner comenzó a repasar el árbol genealógico del casal catalán, pensando que ya era hora de volver a por Occitània, cuando llegaron noticias inesperadas. El Papa llamaba a los cristianos a las armas para recuperar Jerusalén y Tierra Santa a los infieles musulmanes. A Guillem le atrae la idea, por lo que comienza a preparar una expedición con la que recuperar los Santos Lugares –más que nada, por que se acuerda de cómo su abuelo se desentendió de una petición similar (que acabó como el rosario de la aurora) y el orgullo de ser el Guardián del Santo Sepulcro le nubla el entendimiento-. Steiner, que no está nada feliz, tiembla al pensar que el heredero, Jaume, tiene sólo un añito, y que Guillem tiene demasiado ardor guerrero en sus venas. En esas, nace Vidal –“uy, que pena que no fueran gemelos, pues el otro podría ser Sassoon”, comentó Steiner-, en un parto muy difícil que dejó a su madre bastante tocadilla. Pero eso no detuvo los planes cruzados de Guillem, sino todo lo contrario.
Zarpan las naves a principios septiembre de 1106, pues Guillem tiene prisas. Como el estado de la mar no acaba de ser demasiado bueno, y como hay que asegurar las comunicaciones, la cruzada catalana desembarca en Cerdeña –ocupada por los tunecinos- y procede a liberarla para la gloria de Dios... y la de Catalunya. Asegurada la isla, y como hay prisas, pues Genoveses, Pisanos y Venecianos parece que tienen prisa por llegar los primeros a tierra santa, se zarpa con rapidez, y como hay que llegar rápido a Jerusalen....
... se desembarca en Sicilia. Guillem, que no tiene las cosas claras, se desespera por el retraso, aunque no cuesta demasiado conquistar casi toda la isla, aunque el jeque musulman no duda en presentar batalla, pese a su inferioridad numérica. Que se hace más acusada tras la batalla de Trapani, en la que es aniquilada gran parte de su ejército y en la que un joven escudero, Scare Pallantiano, se gana las espuelas de caballero al arrancarle el turbante y lo que iba debajo del mismo al jefe de la guardia mora. Sin apenas oposición, rápidamente se toman Palermo, Trapani y Agrigento, en cuya toma destaca un arrojado guerrero, Molonchu, que, al perder su espada, arrancó un árbol con los dientes y se puso a repartir mandobles. Mientras, el normando duque de Apulia se apodera de Siracusa. “Bueno”, se dice Steiner, “tenemos una bonita lanzadera para dar el asalto a Oriente”. Lugar de tránsito naval importante, paso obligado para las rutas Este-Oeste, y un manantial del dorado cereal, se ha conseguido una auténtica joya en mitad del azul Mediterráneo. Ya llegará el momento de borrar a los normandos de la faz de la isla.... "Ay Señor, -piensa Steiner-, se me acumula el trabajo... hay tanto que conquistar..."
Entonces, llegan las malas noticias. Si bien en Alemania todo sigue relativamente tranquilo, con la guerra civil en su curso tonto, pues tan pronto el Emperador ha derrotado a sus enemigos y los tiene arrinconados como es a la inversa. Lo más notable es que el "aliado" Hohenstaufen se ha visto salpicado por un escándalo cuando le ha salido un hijo bastardo, llamado Karl Olus der Dritte. Frederich, que no tiene mucho tiempo para las sutilezas, le encierra en un monasterio, de donde no tarda el joven Karl en huir, secuestrando, en el proceso a dos jóvenes novicias del convento vecino. Pero eso no es todo... El “aliado” leonés ha optado por ir a la cruzada a su manera, y ha conquistado Lisboa, mientras el Emir de Sevilla le vuelve a declarar la guerra al conde rey (“jodío Al Jasef”, se oyó rezongar a Steiner, “que ganas tiene de irse dormir caliente, leñe”). Así que, dejando a su mariscal favorito al frente de las tropas en Sicilia, Guillem regresa, dispuesto a finiquitar el asunto sevillano para siempre. Steiner, preocupado por el visible mal genio y la tendencia a tomárselo todo a las bravas, viaja junto a su protegido.
En diciembre desembarca Guillem en el sur, tomando Cádiz con rapidez y marchando hacia el norte, dispuesto a dejar Sevilla hecha unos zorros y llevarse la Giralda de recuerdo. Por su parte, su hermano Bernat, con parte de los efectivos reales que quedaron en la Peninsula, ha conquistado Cuenca. En ese momento, a Steiner se le ocurre una idea, mirando el mapa...
-Ahora que me fijo... si tu vienes por ahí, y ese viene por allá, y nos juntamos en el medio... –le comenta a Guillem-. Que tal si... mmmh... majestad... que tal solucionamos este asunto antes de ir a por Jerusalen? Si mis planes salen bien, podemos dejar el tema sentenciado y León contento, feliz... y listo para ser devorado
Guillem, perplejo por lo respetuoso del tono de Steiner y por su sonrisa amplia y alegre, se pregunta que maldad estará planeando. Al conocer los planes, sonríe.
Reunidas las tropas, se comienza la ofensiva, con un ataque simultaneo desde el norte y el sur que, sin embargo, no sale como esperaban. Si bien los ejércitos avanzan sin hallar excesivas resistencias, diversas fortalezas se resisten a su avance. En el norte se toma Cuenca, Plasencia y Alcántara –conquista en la que se distingue el setero mayor del reino, GothmogDeMorgul, puesto que tanto va el cántaro tolkiendili a la fuente, que al final, se queda con todas las setas, amén de las fajas de unas cuantas mozas, pues Goth nunca pierde el tiempo, y puede hacer dos cosas a la vez. Sin embargo, Toledo resiste y no permite el enlace entre ambas alas del ataque, para furia de Guillem, que no está nada complacido con lo que considera un fracaso de su mariscal, el cual, urgellino él, tampoco está muy alegre por la resistencia. Y encima el frente granadino ni se mueve, por culpa de la resistencia del infiel Al Fegemé (1). Al menos la toma de Badajoz y Cáceres permite la conexión norte-sur, y conseguir el propósito principal de Steiner: impedir que el castellano pueda tener una ruta de acceso terrestre al resto de la península. León queda confinado a conquistar Portugal, cuya costa atlántica ya domina. Steiner está satisfecho, pues sus planes han salido “bien”. Así concluye el portentoso bienio de 1106-1107, que sólo queda ligeramente empañado por los constantes recordatorios papales de que Jerusalen está por el otro lado. Parece que el Santo Padre ha oído hablar de la fama de gran viajero que Darkael tiene y no se fía demasiado de Guillem.
De repente, llegan noticias: parece ser que Ermessinda está muy ilusionada por uno de sus pretendientes, Sancho, un segundón de la casa de Navarra. Sir Triki, desesperado, amenaza con colgarse de un pino.
-Ay, señor –murmura Guillem-, y ahora que hacemos? Que le han hecho a este los pinos? Que solución propones, mon senhèr Kurt?
-Buscar una cuerda, majestad, y tambien un buen pino... ah! y que sea alto, para que todos vean el espectáculo –replica Steiner, con su habitual ingenio.
Guillem, que no está para tonterías, comienza a negociar el matrimonio de su augusta hermana con el navarro Sancho, tipo simpático, buenote, pero un tanto... simple (2)
-Lástima que haya tantos candidatos por delante de él –murmura Steiner al oído de su rey-, sería bonito, aunque complicado, hacerse con esa corona un día de estos... –mientras dice eso, Steiner acaricia una pequeña ampolla con una misteriosa inscripción “KK”.
-Si ese lerdo de nuestro cuñado llega a rey –replica sonriente y en voz baja Guillem- no dudo que Padre Pater llegue también a Sumo Pontífice.
PLAF!!!!!!
El estolazo deja a Guillem sin sentido, mientras Steiner, por si acaso, se acerca al obispo de Tarazona para preguntarle a cuanto va el kilo de Papa.
La estola homicida
Aquella misma noche...
-Majestad? –asoma Steiner la cabeza por la puerta, con su habitual prudencia.
-Demontre, Steiner, es que no descansáis nunca? –replica Guillem, que todavía tiene un ojo morado por el incidente paternal.
-Si... esto... si, luego contesto a esto....- la cara de Steiner es un poema, toda perplejidad y preocupación- Majestad, tengo dos buenas noticias y dos malas.
Guillem salta de la cama y, mientras se apresura a su gabinete secreto, se teme lo peor. En esas, apenas cerrada la puerta, le espeta Steiner:
-Primera noticia buena: fijo que vuestra hermana tiene pronto descendencia, lo cual nos favorece para el futuro, si todo me... nos, quiero decir nos, es decir, si todo nos sale como planeo... planeamos... ya me entendéis, majestad.... coño Guillem, no me seáis tan susceptible, leñe! Primera noticia mala, mientras vuestra hermana está asegurándose la descendencia, vuestro cuñado duerme plácidamente.
La cara de Guillm se vuelve violeta, púrpura, mientras Steiner se sienta calmadamente. Furioso, el monarca pregunta:
-Es decir... que mi hermana... cuernos.... cuñado...Y las otras noticias?
A lo lejos se escuchó una voz fantasmal que decía “Kuuuuurtyyyyyy.... cabronceteeeeeeee.... que todavíaaaaa me acueeeeeerdooooo de tu bromitaaaaaaaa”. Steiner, murmurando no se que del poco sentido del humor de algunos, optó por quitarle hierro al asunto.
-Los cuernos, majestad, os recuerdo que son una tradición familiAAR...
-Una que?
Steiner, impertérrito, pese a que se vuelve a escuchar un fantasmal y lejano “cabróóóóóóón”, prosigue, mientras se pregunta en su fuer interno porque diantres es el único que puede escuchar la voz del difunto.
-La siguiente buena noticia es que no creo que el marido se entere en mil años, porque ronca como un bendito. Eso si, va a tener dos percheros gratis para poder colgar la ropa de por vida... Y no me refiero a los encantos de ... nada, nada, nada, majestad, que me desvío del tema...
-Ah, pues eso si que es bueno... creo... verdad, Steiner?
-... y la siguiente mala noticia... que vuestros sobrinos y sobrinas van a tener, me temo, una cierta tendencia a ser devoradores compulsivos de galletas...
Guillem se queda perplejo. Y Steiner todavía más, cuando al día siguiente llega un enviado de las cortes aragonesas llamado Tomás de Pardeza y Tommassi. “A que será primo o algo asín de aquel otro. Aquí ya sólo falta la sucia aquella de Sen... nada, nada, que me pierdo....”
A lo lejos, se escucha un risa fantasmal. El año del Señor de 1108 promete ser muy entretenido.
(1)De hecho, el frente granadino está inmóvil no por mérito de los moritos, sino porque no he atacado ahí, pues no es el momento. Pero así queda mejor y Al Fegemé y Al Jasef me comparten estrellato
(2)Con decir que Baldrick es más listo que el cuñao navarro creo que queda todo dicho, no?