Fuente: Campaign 45: Majuba 1881, Osprey
Antecedentes.
La guerra de 1881 fue una de esas numerosas "pequeñas guerras" que jalonan la historia la Inglaterra Victoriana en la segunda mitad del siglo XIX. Esta vez, sin embargo, acabó con poca gloria para los británicos, sólo derrota y humillación. Para unos fue la Rebelión del Traansval; para otros, la Guerra de la Independencia del Traansval. Hoy es generalmente conocida como la Primera Guerra Anglo-Boer, y se puede decir que fue la causa de la Segunda.
Todo comenzó medio siglo antes, con el masivo éxodo de colonos de parla holandesa de la Colonia del Cabo, que se adentraron en el continente africano escapando de las interferencias de las autoridades coloniales británicas. Los británicos, al hacerse con la propiedad de la tierras del cabo de Buena Esperanza al final de la geurras napoleónicas, se encontraron con los boers, a los que impusieron sus leyes. Cuando los ingleses ordenaron la emancipación de todos los esclavos en el imperio en 1834, los boers decidieron buscarse otro lugar donde vivir con sus esclavos. Así fue como cruzaron las montañas Drakensberg y entraron en Natal, siguiendo por el río Vaal. Los británicos no se dieron por vencidos y extendieron su autoridad hasta más allá del Vaal.
Esto se traduciría en algunos enfrentamientos (1842 y 1845) y en la anexión británica de toda la zona situada entre los ríos Vaal y Orange, lo que resultaría en otro enfrentamiento en 1848. En las tres ocasiones los boers fueron derrotados. Finalmente, los cambios producidos en el Imperio llevaron a la Convención del Río de Arena (Sand River), de 1852, que dejó libres a los boers que vivían más allá del Vaal. El Transvaal se convirtió en la Republica Sudafricana, a la que se sumaría, dos años después, el Estado Libre de Orange.
Gran Bretaña se hubiera olvidado alegremente de estas dos repúblicas de no haber sido por el descubrimiento de minas de diamantes en esa zona en la década de 1860 y comenzaron de nuevo las interferencias británicas. Se propuso que estas dos repúblicas formaran una confederación con el imperio y, tras la fracasada guerra contra el rey Sekukume, el gobierno del Transvaal se encontró al borde de la bancarrota y rodeado de enemigos. Así fue como los británicos se anexionaron la República Sudafricana el 12 de abril de 1877, sin que los boers pudieran evitarlo. Para más inri, las promesas británicas a los boers no tardaron en caer al olvido, y las dos comisiones enviadas a Londres para deshacer la anexión fueron ignoradas olimpicamente. Peor aún, se envió a un nuevo gobernador, el coronel Owen Lanyon, cuyas maneras militares y arrogancia acabarían por ganarle el odio de todo boer que le conociera.
En enero de 1879 Gran Bretaña entró en guerra con los zulues debido a varias disputas fronterizas. Para sorpresa de los británicos, pocos boers se sumaron a la guerra contra sus eternos enemigos. Lo cierto es que la mayoría de ellos esperaban la derrota británica. Las negociaciones entre boers y británicos se reanudaron en 1879. Esta vez el Alto Comisionado de Natal era sir Garnet Wolseley, que tampoco fue muy diestro al tratar con los susceptibles boers. En 1880, con los boers sulfurados por los impuestos, Wolseley regresó a Londres, creyendo que el Transvaal iba a entrar en una paz eterna. En realidad, los boers sólo esperaban su momento. No tardó en llegar. En abril de ese año, los liberales llegaron al poder, y de inmediato se olvidaron de los boers y de las promesa. Y Owen Lanyon, ahora sir Owen, fue nombrado gobernador del Traansval.
En noviembre de 1880, un boer llamado Piet Bezuidenhout, fue convocado a responder por sus impuestos impagados. Se le reclamaron 27 libras, pero él demostró que sólo debía 14. Se aceptó esta alegación, pero Bezuidenhout tuvo que hacerse cargo de la minuta del juicio, que, después de todo, estaba originado por un error del gobierno. Logicamente, se negó. El magistrado confiscó su carreta y se preparó para subastarla. El día de la subasta cien boers armados se presentaron ante el magistrado, tomaron la carreta y se marcharon. Lanyon ordenó que las tropas pusieran orden.
Los boers convocaron una reunión masiva, que fue declarada ilegal por Lanyon y a la que acudieron 4.000 boer, que se reunieron en una granja llamada Paardekraal. Se decidió reclamar la restauración de la República Sudafricana, y se formó un triunvirato (Paul Kruger, Piet Joubert y Martinus Pretorius) para organizar el gobierno. Se escogió Heidelberg como capital provisional y un gran número de jinetes se reunión en Potchefstroom para organizar la impresión de la demanda. Las tropas enviadas por Lanyon se atrincheraron, mientras los boers tomaban la ciuadd. Los ingleses intentaron negociar, pero los ánimos no tardaron en caldearse y pronto comenzaron los disparos.
La guerra había empezado.
Antecedentes.
La guerra de 1881 fue una de esas numerosas "pequeñas guerras" que jalonan la historia la Inglaterra Victoriana en la segunda mitad del siglo XIX. Esta vez, sin embargo, acabó con poca gloria para los británicos, sólo derrota y humillación. Para unos fue la Rebelión del Traansval; para otros, la Guerra de la Independencia del Traansval. Hoy es generalmente conocida como la Primera Guerra Anglo-Boer, y se puede decir que fue la causa de la Segunda.
Todo comenzó medio siglo antes, con el masivo éxodo de colonos de parla holandesa de la Colonia del Cabo, que se adentraron en el continente africano escapando de las interferencias de las autoridades coloniales británicas. Los británicos, al hacerse con la propiedad de la tierras del cabo de Buena Esperanza al final de la geurras napoleónicas, se encontraron con los boers, a los que impusieron sus leyes. Cuando los ingleses ordenaron la emancipación de todos los esclavos en el imperio en 1834, los boers decidieron buscarse otro lugar donde vivir con sus esclavos. Así fue como cruzaron las montañas Drakensberg y entraron en Natal, siguiendo por el río Vaal. Los británicos no se dieron por vencidos y extendieron su autoridad hasta más allá del Vaal.
Esto se traduciría en algunos enfrentamientos (1842 y 1845) y en la anexión británica de toda la zona situada entre los ríos Vaal y Orange, lo que resultaría en otro enfrentamiento en 1848. En las tres ocasiones los boers fueron derrotados. Finalmente, los cambios producidos en el Imperio llevaron a la Convención del Río de Arena (Sand River), de 1852, que dejó libres a los boers que vivían más allá del Vaal. El Transvaal se convirtió en la Republica Sudafricana, a la que se sumaría, dos años después, el Estado Libre de Orange.
Gran Bretaña se hubiera olvidado alegremente de estas dos repúblicas de no haber sido por el descubrimiento de minas de diamantes en esa zona en la década de 1860 y comenzaron de nuevo las interferencias británicas. Se propuso que estas dos repúblicas formaran una confederación con el imperio y, tras la fracasada guerra contra el rey Sekukume, el gobierno del Transvaal se encontró al borde de la bancarrota y rodeado de enemigos. Así fue como los británicos se anexionaron la República Sudafricana el 12 de abril de 1877, sin que los boers pudieran evitarlo. Para más inri, las promesas británicas a los boers no tardaron en caer al olvido, y las dos comisiones enviadas a Londres para deshacer la anexión fueron ignoradas olimpicamente. Peor aún, se envió a un nuevo gobernador, el coronel Owen Lanyon, cuyas maneras militares y arrogancia acabarían por ganarle el odio de todo boer que le conociera.
En enero de 1879 Gran Bretaña entró en guerra con los zulues debido a varias disputas fronterizas. Para sorpresa de los británicos, pocos boers se sumaron a la guerra contra sus eternos enemigos. Lo cierto es que la mayoría de ellos esperaban la derrota británica. Las negociaciones entre boers y británicos se reanudaron en 1879. Esta vez el Alto Comisionado de Natal era sir Garnet Wolseley, que tampoco fue muy diestro al tratar con los susceptibles boers. En 1880, con los boers sulfurados por los impuestos, Wolseley regresó a Londres, creyendo que el Transvaal iba a entrar en una paz eterna. En realidad, los boers sólo esperaban su momento. No tardó en llegar. En abril de ese año, los liberales llegaron al poder, y de inmediato se olvidaron de los boers y de las promesa. Y Owen Lanyon, ahora sir Owen, fue nombrado gobernador del Traansval.
En noviembre de 1880, un boer llamado Piet Bezuidenhout, fue convocado a responder por sus impuestos impagados. Se le reclamaron 27 libras, pero él demostró que sólo debía 14. Se aceptó esta alegación, pero Bezuidenhout tuvo que hacerse cargo de la minuta del juicio, que, después de todo, estaba originado por un error del gobierno. Logicamente, se negó. El magistrado confiscó su carreta y se preparó para subastarla. El día de la subasta cien boers armados se presentaron ante el magistrado, tomaron la carreta y se marcharon. Lanyon ordenó que las tropas pusieran orden.
Los boers convocaron una reunión masiva, que fue declarada ilegal por Lanyon y a la que acudieron 4.000 boer, que se reunieron en una granja llamada Paardekraal. Se decidió reclamar la restauración de la República Sudafricana, y se formó un triunvirato (Paul Kruger, Piet Joubert y Martinus Pretorius) para organizar el gobierno. Se escogió Heidelberg como capital provisional y un gran número de jinetes se reunión en Potchefstroom para organizar la impresión de la demanda. Las tropas enviadas por Lanyon se atrincheraron, mientras los boers tomaban la ciuadd. Los ingleses intentaron negociar, pero los ánimos no tardaron en caldearse y pronto comenzaron los disparos.
La guerra había empezado.