Nuestro prestigio como gran nación que somos ha quedado mermado, nuestro ejército aplastado y cientos de miles de alemanes han perdido la vida. Solo la economía ha mantenido su curso gracias a las ayudas británicas y al buen hacer de los trabajadores de nuestro gran Imperio.
Este mal que asola a nuestro pueblo tiene un nombre y no es otro que el imperialismo ruso. El Zar, no contento con el vasto imperio que gobierna sigue hambriento de nuevas tierras y poco ha tardado en invadir la región de Galicia, la cual legítimamente es propiedad del Imperio Austriaco. Sea como fuere, lo decimos desde ya, nunca renunciaremos al sueño de recuperar nuestro territorio soberano. Cada vez más voces se alzan en el imperio por la venganza, cada vez más voluntarios se alistan en el ejército dispuestos a tomar los fusiles por su Kaiser y por la integridad de su Imperio. Los héroes de Novy Sacz jamás serán olvidados...
Nos ofrecieron ceder nuestro territorio con buenas maneras primero, ¿!vender nuestra sacra tierra!? ¿!como si de un mercadillo se tratara la cuestión de la integridad imperial!? La propuesta era inaceptable y rápidamente la rechazamos; la invasión rusa era cuestión de tiempo.
Noticias llegaron de mobilización por toda Rusia, ante las cuales estaba claro que la guerra era inminente.Comenzó la construcción de fuertes por la frontera y rápidamente se dispuso la mobilización en todo el país, soldados y campesinos marcharon hacia Galicia, a defender su tierra hasta las últimas consecuencias. Si se iba a ceder esta tierra, el Zar lo iba a pagar caro en sangre y no en oro como pretendía.
Comenzó la ofensiva por toda la línea del frente, la superioridad numérica rusa era más que evidente, la cual les permitía una capacidad de maniobra que ya habría soñado el Kaiser disponer. Los soldados austriacos atrincherados en los bosques y colinas de Galicia aguantaron oleada tras oleada hasta que no fue posible permanecer en la posición y retirarse a los Cárpatos se tornó una necesidad. Por suerte llegaron los compañeros de la coalición antirrusa liderados por Baviera cruzando Alemania en dirección a Polonia, lo cual supuso una distracción y un desgaste al ruso que alivió en cierta manera el frente de Galicia.
De todas formas ya no quedaba esperanza, Galicia se había perdido y tan solo quedaban las colinas de Novy Sacz.
Allí se dispusieron las últimas voluntades del ejército austriaco que atrincheraron fuertemente las colinas en espera del invasor. Éste no tardó en aparecer, lanzándose al asalto con sus hordas como ya hicieran en Ternopil, Lvov, Przemysl... mas no contaban con nuestra artillería concentrada, la cual arrasaba a las líneas rusas en cada oleada que se acercaba.
Las tropas rusas, tras más de 60.000 bajas frente a las algo más de 20.000 austriacas tuvieron que retirarse.
¡Así es la grandeza de Austria, que incluso en la derrota halla la gloria!
A pesar de esta gran victoria en las colinas de Novy Sacz, en 3 meses las hordas rusas estaban listas para lanzar un nuevo ataque tras aniquilar a las tropas de la coalición en Polonia, y así sucedió. Poco más se podía hacer por defender Galicia, y mucho se había hecho ya.
Pocos pedazos de tierra valen tantas vidas... en concreto Galicia se ha cobrado más de medio millón de almas.
El Kaiser, muy a su pesar se vio en la obligación de capitular a fin de evitar un mal mayor. Galicia quedaba en manos rusas.
Hoy día, nuestro Imperio se rearma con fuerzas renovadas, tal es el ímpetu que nos provoca la sacra tarea de recuperar nuestra tierra.
Hay mucho trabajo por hacer, pero nuestro pueblo sabrá estar a la altura como tantas veces lo ha demostrado.
Por otro lado, ha comenzado el proceso de democratización en Austria y estamos orgullosos de anunciar la monarquía parlamentaria de corte prusiano. Atrás queda el absolutismo
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