• We have updated our Community Code of Conduct. Please read through the new rules for the forum that are an integral part of Paradox Interactive’s User Agreement.

unmerged(55829)

Second Lieutenant
Apr 13, 2006
102
0
LA PATRIA DE ALEJANDRO
grecia.jpg


Capítulo VI: El final de la guerra

Diario de Nicholai Tatopulos.

Atenas, 1 de Diciembre de 1936

Llevo más de un mes sin escribir en mi diario. Y vaya si han pasado cosas en un mes. La guerra, el golpe... toda Grecia ha cambiado. Empezaré por el golpe de estado, o como se llama ahora “Glorioso Día Nacional”.

En el ministerio hubo grandes cambios. El nuevo gobierno es de corte fascista, y como tal, quiere centralizar toda la actividad económica. Los ministerios de comercio, economía, hacienda e industria se han fusionado en un único Ministerio de Economía y Defensa Nacional, liderado por el vicealmirante Alexiou Tsamotos. Tsamotos no tiene ni idea de economía y lleva el gigantesco ministerio como si de un cuartel se tratara. Su obsesión es preparar la economía para un rearme naval. Y por supuesto es a nosotros a los que nos toca aguantar sus payasadas. No obstante, he escuchado rumores de que Metaxas puede sustituirlo por el antiguo ministro de economía en cuanto acabe la guerra con Bulgaria. Espero que sea así, de lo contrario temo que Grecia va a terminar encontrándose con un montón de bonitos barcos pero sin dinero para mantenerlos.

Lo que empieza a ser claro es que el nuevo régimen no es algo pasajero como pudiera haber parecido al principio. El propio Metaxas ha aclarado que el nuevo gobierno no es una solución coyuntural a la guerra, sino que es la expresión de una nueva Grecia. En las últimas semanas, la radio solo ha emitido discursos de Metaxas y de otros ministros explicando su programa de gobierno, basado en el nacionalsocialismo alemán de Hitler. De hecho, Metaxas repite una y otra vez su admiración por Alemania y por Hitler.

Metaxas ha prometido reformas sociales y una vuelta a los valores tradicionales. De hecho dice que debemos recuperar las formas espartanas basadas en la fuerza, la sangre y el honor. Bonitas palabras que encierran una realidad más terrible: Grecia, que ha sido una democracia desde 1866, ahora es una dictadura. Todos los partidos políticos han sido disueltos y sus bienes embargados por el estado, excepto aquellos a los que el régimen considera de confianza: la Unión Nacional Helénica, muy vinculada al ministro de la guerra Papagos, el Partido Nacionalsocialista Griego, y el antisemita grupo Sidera Irini. Aunque claro, estos partidos tampoco tienen mucho margen de maniobra. La semana pasada fueron englobados por el gobierno en un Movimiento Nacional Helénico, y puestos bajo la dirección personal de Metaxas.
fascismo%20griego.jpg

Manifestación patriótica del Movimiento Nacional durante los primeros meses del régimen

Con todo esto no quiero decir que no me guste la nueva situación. Es cierto que Grecia llevaba un camino hacia la perdición, y que es mejor una dictadura que acabar como los pobres españoles: con una guerra civil. Pero aún así sé que una dictadura, por muy bien intencionada que esté, solo lleva a la muerte y a la opresión.

Lo que si hay que reconocerle a Metaxas es su capacidad para restablecer el orden. Hay toque de queda por las noches y el derecho de reunión ha sido suspendido. La gran oleada de huelgas comunistas que se esperaba para el día siguiente al golpe nunca ocurrió. Algo influiría el hecho de que más de doscientas personas acusadas de ser comunistas fueron detenidas la noche antes.

Y con respecto a la guerra que puedo decir. La guerra fue la que llevó a Metaxas al poder, y es ahora su mayor quebradero de cabeza. A comienzos de Noviembre, lanzamos un ataque contra la capital búlgara, Sofía. Durante cinco días nuestras tropas lucharon, y a pesar de triplicar el número de soldados enemigos, fueron vencidas. Los búlgaros lucharon como demonios y estaban muy fortificados. El frente está estancado y Dios quiera que la guerra no dure demasiado.
---------------------------------------------------------------------------

Cota 128, a 25 kilómetros de Sofía. 1 de Diciembre de 1936.

Tarquino tiritaba de frío. Les habían dicho que la guerra terminaría antes de que empezara a helar, y una vez más les habían engañado. Una gruesa capa de nieve lo cubría todo. La trinchera en la que se encontraba estaba húmeda y embarrada. Deseó volver a su casa en el Peloponeso, la cual era humilde pero al menos era más caliente.

Stephanos y el sargento Vanópulis se sentaron a su lado. Ambos tiritaban también.
-Sabes Tarquino –dijo Stephanos- quizás tengamos un poco de suerte hoy. Los de la segunda sección dicen que tienen un caballo cojo.
-¿Y para que queremos un caballo cojo?
-¿Es que el frío te ha podrido el cerebro? –dijo el siempre brusco sargento- ¿Para que coño sirve un caballo?
-Para llevar un carro o para montarlo –respondió Tarquino.
-Pues entonces hijo mío piensa: si un caballo esta cojo ¿para que lo queremos? Pues para zampárnoslo. De un caballo podemos conseguir carne para varios días. Y sin olvidar el buen caldo que podemos hacer con los huesos. Recuerdo una vez en el 13 que...

El sargento empezó a contar una de sus historias. Lo cierto era que la guerra estaba demostrando lo anticuado que era el ejército heleno. Incluso contra un enemigo como Bulgaria, las deficiencias eran evidentes. La artillería era escasa y databa de la Gran Guerra. El equipamiento de invierno brillaba por su ausencia. Los mosquetes tenían varias décadas de antigüedad y la ausencia de una fuerza aérea dificultaba los avances.

El gobierno prometía modernizar el ejército. Ya había diseñado una nueva organización de divisiones más moderna, y ahora estaba planificando nuevas líneas de suministros. Pero todo eso les daba igual a los soldados que ya estaban en el frente. Los nuevos equipos tardaría meses, lo mismo que la mejora de las líneas de suministros. Ellos estaban ahora pasando frío y hambre en las trincheras.
tecno3.jpg


Un ordenanza le dijo al sargento Vanópulis que el capitán quería verle.
-Bueno muchachos. Voy a ver lo que desea la oficialidad. Estad al tanto de lo del caballo ¿eh?

Regresó pocos minutos después.
-¡A ver hatajo de gandules! Todos preparados para el combate. Dentro de diez minutos saltamos la trinchera, y no vamos a parar hasta llegar a Sofía ¿Entendido?

Tarquino y Stephanos se prepararon. Recogieron sus cosas y cargaron sus mosquetones. El fuego artillero griego empezó a machacar las trincheras enemigas. Ambos habían participado en el primer asalto contra Sofía, y sabían que un nuevo intento sería difícil. Aunque ahora las tropas estaban mas descansadas y contaban con mayor experiencia, también los búlgaros habían tenido tiempo para reforzarse. En el último asalto, los griegos habían llegado hasta los suburbios de la ciudad, pero el fuego enemigo y el cansancio por haber estado atacando durante semanas, hizo que las líneas terminaran rompiéndose y las fuerzas atacantes se replegaran. 5000 muertos había costado ese esfuerzo inútil. ¿Cuantos costaría esta vez?
-Vamos muchachos –el sargento Vanópulis saltó de la trinchera- Esta vez el propio general Metaxas nos dirige. Vamos a exterminar a esos malditos eslavos. ¡Eleftheria i Thánatos!

La compañía saltó la trinchera y empezó a avanzar. Una lluvia de balas búlgaras los recibió. La segunda batalla de Sofía había comenzado.
batallasofia.jpg


--------------------------------------------------------------

Sofía, 12 de Diciembre de 1936.

Algunas tropas búlgaras continuaban luchando por la ciudad. Aunque oficialmente la ciudad ya estaba bajo ocupación griega, la realidad era muy distinta. La artillería de ambos países seguía disparando obuses, que causaban graves daños para desesperación de los habitantes de la ciudad.

A pesar de todo, el final de la guerra se intuía próximo. Sofía estaba casi controlada, y en el otro lado del país, el general Metaxas había lanzado una ofensiva relámpago que había ocupado Varna, la segunda ciudad del país y el único puerto por el que los búlgaros recibían suministros. Bulgaria estaba acabada.

Tarquino y Estephanos estaban disparando contra un grupo de soldados. De repente dejó de escucharse el sonido de los disparos y las explosiones. El capitán Lafre llegó corriendo.
-¡La guerra ha acabado! ¡La guerra ha acabado! Los búlgaros se han rendido. El rey Boris ha firmado la capitulación. La guerra ha terminado.

Tarquino y Stephanos se abrazaron. Incluso el sargento estaba eufórico. Grecia conseguía su primera victoria de importancia desde 1913. Realmente era cierto lo que decía el nuevo gobierno: Grecia estaba renaciendo.
anexion.jpg