Capítulo veintiocho: Heredero al trono
Cuando la familia Romanov se embarcó en el viejo crucero acorazado
Emperador Carlos V el 8 de abril de 1917 y abandonó Rusia, un observador imparcial podría haber considerado que el zarismo había llegado a su final. Nicolás II, ahora simplemente Nicolás Alexandrovich Romanov, llegó con su familia a España y, en apariencia satisfecho con haber sido liberado de la responsabilidad de gobernar la mayor nación de la Tierra, se instaló en Madrid para vivir tranquilamente. A su ruso, alemán, inglés y francés añadió un poco de castellano, dedicó su tiempo a sus seres queridos y ver crecer a sus cuatro hijas y a su heredero, ya trabajar en el jardín de su casa. Adoptó, en suma, un sencillo modus vivendi y se olvidó de Rusia. El buen tiempo español pareció hacer maravillas en la salud de su hijo Alexei, que pareció superar su hemofilia, a pesar de algunos ataques.
Mientras los Romanov le daban la espalda al mundo, este pareció olvidarles también. Incluso los exiliados rusos se hartaron de un zar que les escuchaba con amable compasión pero que poco hacía por ellos. Hacia 1920 la mayoría abandonó España y regresó a París, donde se encontraba el grueso de la comunidad exiliada zarista. Unos pocos se quedaron, como el barón Pyotr Nikolayevich Wrangel, Mikhail Drozdovsky o Aleksandr Kolchak, que se hizo famoso por su escapada de la cárcel de Irkutsk, dónde fue encarcelado por los bolcheviques tras ser derrotado. La calma no habría de durar por la enervante necesidad de un heredero. Así, mientras Alexei crecía en apariencia saludable, la presión para casarlo fue en aumento.
Padre e hijo haciendo las tareas del hogar y disfrutando del invierno español, no tan bruto como el siberiano, pero que también se las trae cuando quiere.
Aquí llegaron los problemas. Ya que las leyes Paulinas eran bastante restrictivas con respecto a quien podía convertirse en zarina, la cuestión era complicada. Una princesa alemana, tras la Gran Guerra y el odio que todavía generaba la esposa de Nicolás, Alejandra Feodorovna, nacida Alix von Hesse und beim Rhein, no era una buena idea. Por ello se sugirió abandonar el obsoleto criterio de escoger casas nobles germanas y reemplazarlas por las supervivientes casas nobles rusas, como las familias descendiente de la casa de Rurik (los Baryatinsky, los Belosselsky-Belozersky, los Dolgoruky, los Gagarin, los Obolensky, los Repnin y los Tatishtchev) o los descendientes del mismo antepasado de los Romanovs, Andrey Kobyla: los Babarykin, los Kolychev, los Konovnitzin, los Lodyginsky, los Neplujev y los Sheremetev. La solución, sin embargo, fue encontrada en Rumania: la princesa Ileana, hermana de Carol II, que tenía unas ganas locas de perder de vista a su popular hermana.
Dicho y hecho. Alexei tenía 21 años e Ilea 16. La boda tuvo lugar en Madrid el 23 de abril de 1925, pero no duró mucho. Apenas un mes después, el 26 de mayo, el zarevich murió como consecuencia de una neumonía y sin un hijo Por ello el gran duque Mihail Alexandrovich, que vivía en Paddockhurst, Sussex, se convirtió de nuevo en el heredero de su hermano .
Mikhail Aleksandrovich Romanov (1878 - 1955)
Meientras, en los Estados Unidos, como consecuencia de la creciente tensión en Europa y Sia, el presidente Roosevelt solicitó al congreso que aprobara un presupuesto de 1,3 billones de dólares para expandir las fuerzas armadas estadounidenses, incluyendo dos portaaviones (los USS Wasp y USS Hornet) y dos acorazados (los dos de la clase North Carolina: el USS North Carolina y el USS Washington), además de nuevas alas de cazas y bombarderos, dos nuevas divisiones de infantería de marina y el desarrollo de las divisiones mecanizadas y motorizadas del ejército de tierra, además de mejorar las defensas terrestres de las islas del Pacífico, incluyendo Hawaii, Wake y Guam), para protegerlas del expansionismo japonés, que se había incrementado desde que el príncipe Fumimaro Konoye se convirtió en primer ministro.
Aquí podemos ver a Fumimaro Konoye dejando claro que en Japón el Estado te mira fijamente...
Entonces la denominada "carretera de Birmania" devolvería la atención británica a Asia.