Cuando el HMS Dainty navegaba el día 1 de Enero de 1941, a lo largo de la costa en Tobruk, divisó un mastil por estribor. El destructor se dirgió al objetivo, que era la goleta auxiliar de la Regia Marina, Maria Giovanna. Al ver al destructor británico la tripulación de doce hombres entró en pánico y lanzó un bote al agua para ponerse a salvo. Una ráfaga de ametralladora disparada al aire por el destructor les hizo desistir y los italianos se echaron sobre la cubierta de la goleta. Cuando cesó el fuergo se volvieron a poner en pie dando gritos y con los brazos en alto. Gracias a la colaboración de un marinero británico que hablaba italiano se les convenció para que navegasen junto al destructor, pero por si acaso subieron a bordo un teniente de navío y unos cuantos marineros británicos. Sobre la bandera italiana se izó la bandera blanca y se dirigieron a Sollum. Durante la navegación un Savoia 79 inentó atacar a los buques pero los antiaereos del HMS Dainty hicieron que se retirara.
Después de la retirada del avión se divisó otro mástil que pertenecía a la motonave italiana Tiberio, que se capturó y también se le ordenó llegar a Sollum. Los dos barcos italianos se dirigían a Tobruk para embarcar provisiones a Bardia.
La goleta Maria Giovanna, tenía tres palos, con un desplazamiento de 500 toneladas y 50 metros de eslora, con una capacidad de carga de 200 toneladas de carga a una velocidad de 6 nudos. Al llegar a Sollum, el teniente de navío A. B. Palmer que mandaba la barcaza X-39 decidió pedir el mando de la goleta. La X-39 desarrollaba 3 nudos y era el único barco de cierto tamaño disponible para atracar al muelle de Sollum. Como estaba muy bien tripulada el teniente Palmer sostuvo que se podían repartir los hombres entre los dos barcos y así consiguió el mando de la Maria Giovanna.
Como por entonces se desarrollaba la ofensiva británica en el desierto contra los italianos, y estos últimos deponían las armas a la menor escaramuza las playas estaban llenas de prisioneros. El transporte de estos hombres hasta los barcos situados fuera del puerto fue encomendado a la Maria Giovanna. En cada viaje se llevaban 750 hombres y en un sólo día fueron conducidos mas de 14.800 hombres. En el viaje de retorno se transportaban soldados, correo y vituallas. El teniente Palmer encontraba que los italianos no parecían dar importancia a las cuestiones de la limpieza, por lo que en cada viaje dedicaba a 10 prisionesras a limpiar la sucidedad de sus compatriotas.
Muchos de los prisioneros eran difíciles de controlar. En una ocasión se dieron instrucciones para que un grupo embarcara en el barco Knight of Malta, pero este barco no llegó y el Maria Giovanna estuvo 6 horas a merced de los italianos. Se dieron ordenes de transferir 250 al vapor egipcio Farouk, pero cuando el Maria Giovanna llegó junto a él todos los prisioneros se lanzaron a las barandillas deseosos de pasar al barco egipcio. No hubo manera de contenerlos y cuando la goleta llegó al muelle se descubrió que 580 habían embarcado en el Farouk.
El Maria Giovanna fue bombardeado en la costa de Libia ya que el pasatiempo de los italianos era que 50 bombarderos escoltados por cazas atacaran a todo barco que navegara. El armamento de la goleta consistía en dos fusiles, pero mas adelante se le instalo una pieza de 75mm en la proa, una Breda de 12 mm en el puente, una Izzoli de 20 mm y dos Lewis en el centro.
Mientras el avance continuaba la goleta hizo varios viajes a Marsa Matruck para abastecer a las tropas.
El 24 de febrero de 1941 la goleta se encontraba en Tobruk cuando fue llamada a rescatar a los supervivientes del destructor HMS Dainty. El destructor HMS Dainty con el HMS Hasty navegaban fuera de Tobruk al anochecer cuando vieron sobbre tierra la llamaradas y explosiones de un ataque aéreo. Cuando se ponía lo noche oyeron el ruido de aviones y el silbido de una bomba que alcanzó al HMS Dainty en la popa.
El petróleo de los tanques se inflamó y las municiones de los montajes cercanos empezaron a estallar, llegano a alcanzar el pañol de municiones de popa. El comandante del buque ordenó subir a los hombres a cubierta. Estallaron los torpedos y causaron heridos en los botes del HMS Hasty que acudían a recoger a los tripulantes del HMS Dainty.
El HMS Hasty se acercó al destructor para que alguno de sus hombres saltaran al HMS Dainty, pero como había hombres en el agua no podía mover las hélices.
Varios barcos pequeños, entre ellos el Maria Giovanna llegaron al lugar y rescataron a los hombres que el HMS Hasty no pudo recoger.
A finales de febrero el Maria Giovanna recibió ordenes de ir a Alejandría para efectuar reparaciones y acondicionamiento. Estuvo 15 días en el astillero, tras los cuales volvió a Tobruk para efectuar toda clase de servicios.
Cuando empezó la contraofensiva, con los alemanes a la cabeza, el Maria Giovanna fue de los últimos barcos que permaneció en Derna, mientras la artillería alemana disparaba sobre el puerto. Embarcó un regimiento indio con sus oficiales ingleses y se hizo a la mar junto con el mercante Hanne.
En otra ocasión llevó desde Tobruck hasta Marsa Matruk, su cargamento mas delicado, en palabras del teniente Palmer, 64 enfermeras australianas.
A partir de entonces el Maria Giovanna se utilzó en el aprovisionamiento de Tobruk, cercado por las tropas del Eje. Los alemanes habíana asentado una batería a lo largo de la costa que flanqueaba el puerto, por lo que era imposible entrar en el puerto antes de la noche. Además habían numerosos barcos hundidos, algunos de los cuales emergían sobre el agua.
Los alemanes además colocaron en varios puntos de la costa señales luminosas iguales a las que había en Tobruk, con objeto de atraer a los barcos británicos a la costa. En una ocasión el Maria Giovanna estuvo a punto de caer en la trampa, pero el teniente Palmer descubrió el truco y furioso abrió fuego con el cañón de proa contra las luces. Después del cuarto disparo respondieron los alemanes pero Palmer pudo huir.
El 12 de mayo cuando el Maria Giovanna se encontraba en Tobruk, un grupo de JU-87 bombardeo el puerto. Los aviones se concentraron en el cañonero HMS Ladybird. Recibió un impacto en la proa que mató a todos los sirvientes de la pieza de artillería que estaba alli situada. Otra bomba le alcanzó en las calderas pero el cañonero seguía diaparando con los antiaereos. Sólo cuando el fuego llegó a la santabárbara se evacuó el cañonero. El Maria Giovanna recogió a los supervivientes.
Otra vez dos Heinkels se acercaron al Maria Giovanna para barrerlo con fuego de ametralladora y cañón. Los tripulantes esperaron el momento adecuado y cuando se acercaron lo suficiente abrieron fuego: al momento surgió una humareda negra del motor de un avión que trató de huir pero cayó al mar. El otro avión se mantuvo a una distancia prudente y luego se fue. En otra ocasión un Savoia 79 les atacó pero fue también derribado por los antiaereos.
En otra ocasión al noroeste de Tobruk esperando la noche para poder entrar en el puerto, el Maria Giovanna fue atacado por un Macchi. Los antiaereros esperaron la ocasión y cuando el avión empezó el ataque se encontró con el fuego cruzado de los antiaereos y fue derribado.
En otro ataque dos heinkels, le atacaron y el Maria Giovanna salio con 79 agujeros en el casco debidos a metralla o impactos de cañón. Tres tripulantes resultaron muertos y cinco mas heridos, lo cual era una proporción enorme ya que la dotación la componían doce hombres. Con dos metros de agua en la bodega y dos y medio en la sala de máquinas pudo llegar a Marsa Matruk y después a Alejandría.
Entre abril y octubre de 1941 el Maria Giovanna hizo 36 viajes a Tobruk y Marsa Matruk.
En octubre de 1941 dos tripulantes ganaron la Medalla de Servicios Distinguidos y el teniente Palmer, la Cruz de Servicios Distinguidos. Sólo hubo un castigo el traslado de un marinero a otro buque.
A mediados del verano de 1941 el almirante Cunningham, comandante en jefe de la Mediterranean Fleet, quiso hacer una visita a la goleta. Cuando la canoa del almirante llegó al atracadero de la goleta sólo vieron a bordo a un fogonero con pantalones cortos y el gorro echado hacia atrás.
El almirante perguntó si estaba a bordo el comandante. El fogonero se rascó la cabeza sin saber con quién hablaba. Le dijo que creía que si y si quería dubir a bordo. El almirante trepó hasta la cubierta.
¿Quiere usted que le traiga aquí al "viejo"? pregunto el fogonero.
-Todavía no . Antes quiero charlar contigo dijo el almirante.
Estuvieron hablando varios minutos y por fin el almirante le dijo que fuera a buscar a su comandante. Asomando la cabeza en el camarote del teniente Palmer, el fogonero dijo:
-Ahí tiene usted en la cubierta a un señor que parece bastante importante. Por la pinta debe ser lo menos, digo yo, un almirante. Mejor será que vaya a echarle un vistazo.
En noviembre de 1941 cuando empezó la ofensiva británica, el Maria Giovanna siguió su tarea de llevar suministros a Tobruk. Cuatro días despues se recibió un mensaje de un avión de reconocimiento:
"Una goleta, que creemos debe ser la Maria Giovanna, encallada en territorio enemigo".
Efectivamente era ella y estaba a medio naufragar y abandonada. Los tripulantes fueron hechos prisioneros por las tropas del Eje.
Después de la retirada del avión se divisó otro mástil que pertenecía a la motonave italiana Tiberio, que se capturó y también se le ordenó llegar a Sollum. Los dos barcos italianos se dirigían a Tobruk para embarcar provisiones a Bardia.
La goleta Maria Giovanna, tenía tres palos, con un desplazamiento de 500 toneladas y 50 metros de eslora, con una capacidad de carga de 200 toneladas de carga a una velocidad de 6 nudos. Al llegar a Sollum, el teniente de navío A. B. Palmer que mandaba la barcaza X-39 decidió pedir el mando de la goleta. La X-39 desarrollaba 3 nudos y era el único barco de cierto tamaño disponible para atracar al muelle de Sollum. Como estaba muy bien tripulada el teniente Palmer sostuvo que se podían repartir los hombres entre los dos barcos y así consiguió el mando de la Maria Giovanna.
Como por entonces se desarrollaba la ofensiva británica en el desierto contra los italianos, y estos últimos deponían las armas a la menor escaramuza las playas estaban llenas de prisioneros. El transporte de estos hombres hasta los barcos situados fuera del puerto fue encomendado a la Maria Giovanna. En cada viaje se llevaban 750 hombres y en un sólo día fueron conducidos mas de 14.800 hombres. En el viaje de retorno se transportaban soldados, correo y vituallas. El teniente Palmer encontraba que los italianos no parecían dar importancia a las cuestiones de la limpieza, por lo que en cada viaje dedicaba a 10 prisionesras a limpiar la sucidedad de sus compatriotas.
Muchos de los prisioneros eran difíciles de controlar. En una ocasión se dieron instrucciones para que un grupo embarcara en el barco Knight of Malta, pero este barco no llegó y el Maria Giovanna estuvo 6 horas a merced de los italianos. Se dieron ordenes de transferir 250 al vapor egipcio Farouk, pero cuando el Maria Giovanna llegó junto a él todos los prisioneros se lanzaron a las barandillas deseosos de pasar al barco egipcio. No hubo manera de contenerlos y cuando la goleta llegó al muelle se descubrió que 580 habían embarcado en el Farouk.
El Maria Giovanna fue bombardeado en la costa de Libia ya que el pasatiempo de los italianos era que 50 bombarderos escoltados por cazas atacaran a todo barco que navegara. El armamento de la goleta consistía en dos fusiles, pero mas adelante se le instalo una pieza de 75mm en la proa, una Breda de 12 mm en el puente, una Izzoli de 20 mm y dos Lewis en el centro.
Mientras el avance continuaba la goleta hizo varios viajes a Marsa Matruck para abastecer a las tropas.
El 24 de febrero de 1941 la goleta se encontraba en Tobruk cuando fue llamada a rescatar a los supervivientes del destructor HMS Dainty. El destructor HMS Dainty con el HMS Hasty navegaban fuera de Tobruk al anochecer cuando vieron sobbre tierra la llamaradas y explosiones de un ataque aéreo. Cuando se ponía lo noche oyeron el ruido de aviones y el silbido de una bomba que alcanzó al HMS Dainty en la popa.
El petróleo de los tanques se inflamó y las municiones de los montajes cercanos empezaron a estallar, llegano a alcanzar el pañol de municiones de popa. El comandante del buque ordenó subir a los hombres a cubierta. Estallaron los torpedos y causaron heridos en los botes del HMS Hasty que acudían a recoger a los tripulantes del HMS Dainty.
El HMS Hasty se acercó al destructor para que alguno de sus hombres saltaran al HMS Dainty, pero como había hombres en el agua no podía mover las hélices.
Varios barcos pequeños, entre ellos el Maria Giovanna llegaron al lugar y rescataron a los hombres que el HMS Hasty no pudo recoger.
A finales de febrero el Maria Giovanna recibió ordenes de ir a Alejandría para efectuar reparaciones y acondicionamiento. Estuvo 15 días en el astillero, tras los cuales volvió a Tobruk para efectuar toda clase de servicios.
Cuando empezó la contraofensiva, con los alemanes a la cabeza, el Maria Giovanna fue de los últimos barcos que permaneció en Derna, mientras la artillería alemana disparaba sobre el puerto. Embarcó un regimiento indio con sus oficiales ingleses y se hizo a la mar junto con el mercante Hanne.
En otra ocasión llevó desde Tobruck hasta Marsa Matruk, su cargamento mas delicado, en palabras del teniente Palmer, 64 enfermeras australianas.
A partir de entonces el Maria Giovanna se utilzó en el aprovisionamiento de Tobruk, cercado por las tropas del Eje. Los alemanes habíana asentado una batería a lo largo de la costa que flanqueaba el puerto, por lo que era imposible entrar en el puerto antes de la noche. Además habían numerosos barcos hundidos, algunos de los cuales emergían sobre el agua.
Los alemanes además colocaron en varios puntos de la costa señales luminosas iguales a las que había en Tobruk, con objeto de atraer a los barcos británicos a la costa. En una ocasión el Maria Giovanna estuvo a punto de caer en la trampa, pero el teniente Palmer descubrió el truco y furioso abrió fuego con el cañón de proa contra las luces. Después del cuarto disparo respondieron los alemanes pero Palmer pudo huir.
El 12 de mayo cuando el Maria Giovanna se encontraba en Tobruk, un grupo de JU-87 bombardeo el puerto. Los aviones se concentraron en el cañonero HMS Ladybird. Recibió un impacto en la proa que mató a todos los sirvientes de la pieza de artillería que estaba alli situada. Otra bomba le alcanzó en las calderas pero el cañonero seguía diaparando con los antiaereos. Sólo cuando el fuego llegó a la santabárbara se evacuó el cañonero. El Maria Giovanna recogió a los supervivientes.
Otra vez dos Heinkels se acercaron al Maria Giovanna para barrerlo con fuego de ametralladora y cañón. Los tripulantes esperaron el momento adecuado y cuando se acercaron lo suficiente abrieron fuego: al momento surgió una humareda negra del motor de un avión que trató de huir pero cayó al mar. El otro avión se mantuvo a una distancia prudente y luego se fue. En otra ocasión un Savoia 79 les atacó pero fue también derribado por los antiaereos.
En otra ocasión al noroeste de Tobruk esperando la noche para poder entrar en el puerto, el Maria Giovanna fue atacado por un Macchi. Los antiaereros esperaron la ocasión y cuando el avión empezó el ataque se encontró con el fuego cruzado de los antiaereos y fue derribado.
En otro ataque dos heinkels, le atacaron y el Maria Giovanna salio con 79 agujeros en el casco debidos a metralla o impactos de cañón. Tres tripulantes resultaron muertos y cinco mas heridos, lo cual era una proporción enorme ya que la dotación la componían doce hombres. Con dos metros de agua en la bodega y dos y medio en la sala de máquinas pudo llegar a Marsa Matruk y después a Alejandría.
Entre abril y octubre de 1941 el Maria Giovanna hizo 36 viajes a Tobruk y Marsa Matruk.
En octubre de 1941 dos tripulantes ganaron la Medalla de Servicios Distinguidos y el teniente Palmer, la Cruz de Servicios Distinguidos. Sólo hubo un castigo el traslado de un marinero a otro buque.
A mediados del verano de 1941 el almirante Cunningham, comandante en jefe de la Mediterranean Fleet, quiso hacer una visita a la goleta. Cuando la canoa del almirante llegó al atracadero de la goleta sólo vieron a bordo a un fogonero con pantalones cortos y el gorro echado hacia atrás.
El almirante perguntó si estaba a bordo el comandante. El fogonero se rascó la cabeza sin saber con quién hablaba. Le dijo que creía que si y si quería dubir a bordo. El almirante trepó hasta la cubierta.
¿Quiere usted que le traiga aquí al "viejo"? pregunto el fogonero.
-Todavía no . Antes quiero charlar contigo dijo el almirante.
Estuvieron hablando varios minutos y por fin el almirante le dijo que fuera a buscar a su comandante. Asomando la cabeza en el camarote del teniente Palmer, el fogonero dijo:
-Ahí tiene usted en la cubierta a un señor que parece bastante importante. Por la pinta debe ser lo menos, digo yo, un almirante. Mejor será que vaya a echarle un vistazo.
En noviembre de 1941 cuando empezó la ofensiva británica, el Maria Giovanna siguió su tarea de llevar suministros a Tobruk. Cuatro días despues se recibió un mensaje de un avión de reconocimiento:
"Una goleta, que creemos debe ser la Maria Giovanna, encallada en territorio enemigo".
Efectivamente era ella y estaba a medio naufragar y abandonada. Los tripulantes fueron hechos prisioneros por las tropas del Eje.