Bueno, mejor no saquemos a colación discursos anti-democráticos durante la campaña electoral porque Azaña mismo en uno de sus más moderados discursos instó a expulsar de la vida política a las derechas de una vez por todas, por no mencionar los discursos de los distintos miembros del PSOE.Gauna said:Pero la cuestión es que Alcala-Zamora aparte del discurso del Congreso contaba con toda la campaña electoral y todas las declaraciones de Gil Robles y de sus seguidores. Porque, por poner un ejemplo, la concentración de las juventudes de la CEDA en el Escorial fue en 1934. Y hay discursos suyos sobre ir a la consquista del poder despues de ese posicionamiento. Puede que Alcala-Zamora fuese parcial, pero durante el primer bienio mientras Azaña, al que no soportaba, le presentó delante mayorías parlamentarias no le quedó otro remedio que nombrale Primer Ministro. Si en embargo, Gil Robles nunca se pudo presentar ante el Presidente de la República con una mayoría parlamentaria detrás.
Eso es del todo incorrecto, jamás formaron milicias y mucho menos recibieron ningún tipo de entrenamiento, ni militar ni de ningún otro tipo. Y con solo oir el discurso de Gil Robles de la "parada" en el Escorial de 1934 se ve claramente cual era la funcionalidad destinada a esas juventudes. Lo que no quita, como bien indicaste anteriormente con respecto a la afiliacion a Falange posteriormente, que dentro de sus lineas hubiera miembros más radicales, pero que en ningún momento llevaron a la radicalización de estas juventudes.Gauna said:No te niego que las juventudes de la CEDA fuesen las más pacíficas. Lo que te digo es que eran unas milicias, que recibían entrenamiento como talesy que eran capaces de organizar paradas como la de 1934 y decirles a todos que allí estaban y que se podía tirar de ellas.
Y cuando se la presentó, a la caida de Lerroux por el escándalo del estraperlo, Alcala-Zamora disolvió las Cortes de manera ilegal (reconocido por las izquierdas que luego utilizaron dicha disolución como recurso legal para expulsarle). Y ambos intentos de "golpes" a los que tan amenudo haces referencia iban directamente dirigidos contra Alcala-Zamora, el cual fue el principal escollo para la gobernabilidad durante el bieno radical-cedista (las amnistías ilegales a los organizadores de la revolución en Asturias es un ejemplo de crisis provocado por él, o la utilización del caso del estraperlo del cual Lerroux no era para nada responsable).Gauna said:Así pues, ya que no tengo una mayoría que me respalde para gobernar (ya no hablamos de cambiar la constitución) me organizo un golpe de estado para hacerlo. Eso si soy muy respetuoso con la democracia. ¿Desde cuando separar la iglesia del estado es un ataque a la iglesia?
¿Que desde cuando era un ataque a la iglesia la separación iglesia-estado? pues teniendo en cuenta que la unión había durado hasta 1931 es de comprender que lo entendiesen como un ataque, considera que la época era bastante diferente a la actual.
Teniendo en cuenta que lo que llegaba a las bases y votantes de los partidos era lo que se escribía en los periodicos oficiosos de cada partido y no los discursos parlamentarios (de los cuales se enteraban desde los propios periodicos) considero que no se pueden tomar a la ligera los artículos que se publicaban en ellos.Gauna said:Hay que tomarlas como lo que son, declaraciones en un períodico. Si tuviesemos que tomarnos como como doctrina todo lo que se publicaba en los diarios oficiales de los partidos de lo último que nos enteraríamos es de la realidad de la república y de la realidad de actuación de esos mismos partidos. Todo eso tiene valor dentro de su contexto. De que ocurría esos días, cual era la correlación de fuerzas en el partido, que pretendían lograr. Por si mismas y sin más significan muy poco, a veces nada.
Dudo que nadie de la derecha apoyase a Alfonso XIII por entonces, ya que se le consideraba poco menos que un individuo inepto y debil. Y lo que respecta a Don Juan no tengo constancia de que en ningún momento pretendiese instaurar ningún sistema político de orientación fascista (de todas formas, el peso real de Don Juan era minúsculo por aquel entonces).Gauna said:Qué quieres que te diga, que en aquellos momentos, e incluso despues, Alfonso XIII y Don Juan representaron todo tipo de opciones todas ellas con el común denominador de ser reyes de España pero que iban desde el fascismo a la democracia.
Es posible que su desconocimiento total del tema no sea del todo cierto, el malestar de una gran parte del ejercito por entonces era algo evidente (queda claro con el traslado de Franco a Canarias), pero tanto como conocer los detalles del golpe lo dudo mucho, más que nada porque ni los golpistas mismos tenían certeza de el mismo.Gauna said:Si Gil Robles dice que desconocía el golpe es que es un mentiroso. No te digo que lo apayora, que es muy probable que no, pero que lo conocía eso seguro porque en toda su maquinación y desde el primer día particiapron gente muy cercana a él.
Gauna said:Si, eso se llama disciplina de partido y es algo bastante comun a todos ellos aunque en aquellos años mucho más en los partidos de al izquierda.
Ahí está el principal problema, que sobre todo ha afectado al PSOE, la disciplina de partido, la corriente más agresiva se imponía sobre las demás las cuales acababan aceptándola para evitar la ruptura del partido (colaboración de Prieto con lo del 34) y en el caso del PSOE es más flagrante ya que las corrientes eran extremas que en ninguna otra organización (Largo Caballero/Besteiro). Es muy posible que esa "fidelidad" o "sectarismo" que colocaba al partido por encima de cualquier otra cosa fuese otro empujón más al desenlace final de la República.
Prieto jugó con fuego y acabó abrasado, porque las señales de degradación social eran bastante claras, las peticiones de Gil Robles en el parlamento para que se respetase la legalidad de la República y advirtiendo de lo que podía suceder si no se garantizaba la normalización de la vida pública (discurso del 16 de junio de 1936 en el que presenta los datos sobre la situación social) no dejan lugar a dudas de la situación de inestabilidad tolerada por el gobierno (la supuesta impotencia para controlar las distintas algaradas y altercados no es más que una falacia, ya que controlaba todas las fuerzas de seguridad del estado).