Capítulo Cuarto:
Intrigas postrevolucionarias que causan más revoluciones
8. Gran Bretaña (1800-1820)
A comienzos del siglo XIX Gran Bretaña era uno de las grandes potencias mundiales junto con Francia. Austria-Hungría y Prussia, por su parte, eran potencias en sus zonas inmediatas y Rusia pintaba como una posible potencia mundial
Tras las Guerras Revolucionarias, Gran Bretaña era un país triunfador, que había batido a Francia en las Americas y había conseguido evitar que París ganara un poderoso aliado con el colapso español (además de, en cierto modo, aprovecharse de la nueva situacion en la America Española).
Un elemento importante de la política británica del periodo 1805-30 era el Dominio de Nueva Inglaterra. Los lazos que habían reforzado con Nueva York (luego con la nueva capital, Boston), había supuesto un gran éxito para el Reino Unido que pronto se notó en el crecimiento del comercio y la nueva riqueza del Imperio. Con America del Norte segura, la atención de Londres se fijó en Africa, el Pacífico y China.
Y, por supuesto, Irlanda. Allí estallaría una rebelión en 1814, siguiendo, tal vez, el ejemplo francés y americano, que no llegó a ningún lado. La última Reform Act, que había dado mayores derechos a los católicos, había calmado a la mayoría de los irlandeses, de manera que la rebelión fue liquidada en 1816, con la mayoría de las tropas leales siendo irlandeses. El gobierno británico, liderado por el conde de Liverpool, decidió recompensar a los leales irlandeses y, pro ello, en 1818 se aprobó la Union Act formando el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. La isla esmeralda recibía ahora mayor autonomía, aunque Westminster retenía el verdadero poder.
Mientras tanto, en Gran Bretaña se empezaron a escuchar peticiones para una "gran" reforma y pidiendo la república. El movimiento republicano comenzó a figurar de manera evidente en el panorama político británico a partir de 1805, de maenra que para 1830 el parlamento británico ya contaba con una pequeña representación de prorepublicanos, justo cuando la salud de Jorge IV comenzó a decaer con peligrosa rapidez y sólo una hija como heredera...
Intrigas postrevolucionarias que causan más revoluciones
8. Gran Bretaña (1800-1820)
A comienzos del siglo XIX Gran Bretaña era uno de las grandes potencias mundiales junto con Francia. Austria-Hungría y Prussia, por su parte, eran potencias en sus zonas inmediatas y Rusia pintaba como una posible potencia mundial
Tras las Guerras Revolucionarias, Gran Bretaña era un país triunfador, que había batido a Francia en las Americas y había conseguido evitar que París ganara un poderoso aliado con el colapso español (además de, en cierto modo, aprovecharse de la nueva situacion en la America Española).
Un elemento importante de la política británica del periodo 1805-30 era el Dominio de Nueva Inglaterra. Los lazos que habían reforzado con Nueva York (luego con la nueva capital, Boston), había supuesto un gran éxito para el Reino Unido que pronto se notó en el crecimiento del comercio y la nueva riqueza del Imperio. Con America del Norte segura, la atención de Londres se fijó en Africa, el Pacífico y China.
Y, por supuesto, Irlanda. Allí estallaría una rebelión en 1814, siguiendo, tal vez, el ejemplo francés y americano, que no llegó a ningún lado. La última Reform Act, que había dado mayores derechos a los católicos, había calmado a la mayoría de los irlandeses, de manera que la rebelión fue liquidada en 1816, con la mayoría de las tropas leales siendo irlandeses. El gobierno británico, liderado por el conde de Liverpool, decidió recompensar a los leales irlandeses y, pro ello, en 1818 se aprobó la Union Act formando el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. La isla esmeralda recibía ahora mayor autonomía, aunque Westminster retenía el verdadero poder.
Mientras tanto, en Gran Bretaña se empezaron a escuchar peticiones para una "gran" reforma y pidiendo la república. El movimiento republicano comenzó a figurar de manera evidente en el panorama político británico a partir de 1805, de maenra que para 1830 el parlamento británico ya contaba con una pequeña representación de prorepublicanos, justo cuando la salud de Jorge IV comenzó a decaer con peligrosa rapidez y sólo una hija como heredera...