Gesta comitium tolosae (una AAR del Mongolian)
GESTA COMITVM TOLOSAE
LIBER I
Mi larga vida está llegando a su fin y mis pensamientos desaparecerán de este mundo. Fugit irreparabile tempus, por ello es deber de todo hombre dar gracias a Dios y a su Madre bendita por las gracias que le da y debe manifestarlas para que todos tomen buen ejemplo. Contaré aquí la gracia que Dios nuestro creador hizo a mi señor, Raimon, conde de Tolosa, quinto de este nombre, quien era hijo de Alfonso y nieto de Bertran. Mi señor Raimon tuvo a bien darme el honor de servirle como consejero y confidente durante todos los años que Dios le permitió vivir y ahora que mi vista se nubla es mi deber de fiel vasallo y servidor recontar sus gestas como ejemplo de virtud.
Cuando yo entré a formar parte del séquito condal, el dia de la Natividad del señor del año 1149, la situación del país no era del todo buena. Las arcas estaban vacías y los caballeros feudales más dedicados a oír a los trovadores en sus castillos que a velar por los intereses del conde. Y ciertamente nuestro tradicional enemigo, el conde de Barcelona, quien también controlaba el marquesado de Provenza como feudo, no hacía mucho que había añadido el reino de Aragón a sus dominios gracias a su entendimiento con el viejo Ramiro, quien nunca hubiera debido salir de su convento para manipular a su antojo el testamento del rey Alfonso, llamado 'el batallador' por sus súbditos, vencedor de infieles.
Europa hacia 1150...
... y nuestros poderosos vecinos
Estando en tal estado, aconsejé a mi, en esos años, algo impetuoso señor, el ahorro de buenas cantidades de dinero, el aumento de las tasas y el fomento del comercio y el intercambio de productos en nuestros territorios. También sugerí a mi señor mantener por el momento una prudente neutralidad entre los dos poderosos vecinos que nos rodeaban: Aragón por el sur y el este y Aquitania por el oeste y el norte. Una actitud quizá mezquina para algunos de los orgullosos nobles de nuestro condado, pero imprescindible si queríamos hacernos realmente fuertes y mantener nuestra independencia en un futuro. Los meses siguientes nos dieron la razón, pues en la primavera de 1150 la reina Eleonor de Aquitania se alzaba en armas contra el duque de Anjou, y a la siguiente el rey de León, con la ayuda de Aragón y Provenza declaraba la guerra a Portugal. Era difícl en esta situación mantenerse al margen. Los caballeros de Anjou se precipitaban como un torrente sobre las tierras meridionales y la reina Eleanor pronto se arrepintió de su decisión, mientras las escaramuzas entre portugueses y leoneses eran continuas mas indecisas.
El camino seguido por los caballeros angevinos
GESTA COMITVM TOLOSAE
LIBER I
Mi larga vida está llegando a su fin y mis pensamientos desaparecerán de este mundo. Fugit irreparabile tempus, por ello es deber de todo hombre dar gracias a Dios y a su Madre bendita por las gracias que le da y debe manifestarlas para que todos tomen buen ejemplo. Contaré aquí la gracia que Dios nuestro creador hizo a mi señor, Raimon, conde de Tolosa, quinto de este nombre, quien era hijo de Alfonso y nieto de Bertran. Mi señor Raimon tuvo a bien darme el honor de servirle como consejero y confidente durante todos los años que Dios le permitió vivir y ahora que mi vista se nubla es mi deber de fiel vasallo y servidor recontar sus gestas como ejemplo de virtud.
Cuando yo entré a formar parte del séquito condal, el dia de la Natividad del señor del año 1149, la situación del país no era del todo buena. Las arcas estaban vacías y los caballeros feudales más dedicados a oír a los trovadores en sus castillos que a velar por los intereses del conde. Y ciertamente nuestro tradicional enemigo, el conde de Barcelona, quien también controlaba el marquesado de Provenza como feudo, no hacía mucho que había añadido el reino de Aragón a sus dominios gracias a su entendimiento con el viejo Ramiro, quien nunca hubiera debido salir de su convento para manipular a su antojo el testamento del rey Alfonso, llamado 'el batallador' por sus súbditos, vencedor de infieles.
Europa hacia 1150...
... y nuestros poderosos vecinos
Estando en tal estado, aconsejé a mi, en esos años, algo impetuoso señor, el ahorro de buenas cantidades de dinero, el aumento de las tasas y el fomento del comercio y el intercambio de productos en nuestros territorios. También sugerí a mi señor mantener por el momento una prudente neutralidad entre los dos poderosos vecinos que nos rodeaban: Aragón por el sur y el este y Aquitania por el oeste y el norte. Una actitud quizá mezquina para algunos de los orgullosos nobles de nuestro condado, pero imprescindible si queríamos hacernos realmente fuertes y mantener nuestra independencia en un futuro. Los meses siguientes nos dieron la razón, pues en la primavera de 1150 la reina Eleonor de Aquitania se alzaba en armas contra el duque de Anjou, y a la siguiente el rey de León, con la ayuda de Aragón y Provenza declaraba la guerra a Portugal. Era difícl en esta situación mantenerse al margen. Los caballeros de Anjou se precipitaban como un torrente sobre las tierras meridionales y la reina Eleanor pronto se arrepintió de su decisión, mientras las escaramuzas entre portugueses y leoneses eran continuas mas indecisas.
El camino seguido por los caballeros angevinos
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