Gran sesión ayer para el pueblo británico. Empezamos tomando Madagascar, campaña en la que el mismo rey se puso al mando de los ejércitos. Ya tenemos esclavos de piel oscura y dentaduras sanas para quien pueda pagar por ellos.
Posteriormente iniciamos una crisis de misiles con España, dado que ante la inactividad del mismo, nos lanzamos a México. Finalmente tras una reunión de ambos monarcas, renunciamos a seguir con dicho avance.
En cambio nos lanzamos a por los indios de Norteamérica, esos salvajes piden ser encerrados en reservas para nuestro goce y diversión. Con ello conseguimos formar sendas naciones coloniales.
En Asia, tras tomar varias pequeñas islas, llegamos a otras dos de mayor tamaño que reclamamos en el nombre de Su Majestad. Las llamaremos Brunei y Australia, y la presencia de otros europeos en las mismas es sinónimo de guerra sin preguntar.
A su vez, iniciamos la (inconclusa) toma de Ceylan, base desde la cual aspiramos a explorar el resto del continente. Seguiremos informamdo sobre su tamaño y gentes, pero también los vemos explotables de alguna manera.
En el plano interno, por fin conseguimos inventar un método para que hombre y mujer se separen después del matrimonio. Lo llamamos divorcio. Como el Papa no se mostró partidario de esta nueva institución, tuvimos que montar nuestra propia Iglesia, con casinos y mujerzuelas.
Y por fin unimos a todo el pueblo británico bajo una única bandera, la del Reino Unido.