Juego: EU3, version 1.3
Pais: Toulouse
Mods: Ninguno
Dificultad: Muy Difícil
Agresividad: Mmmmm... mmmoderada, creo. De momento sólo me meteré con los pequeños de la clase, pero ya veremos donde acabamos (esto no lo había puesto al principio).
Objetivos: Pos como el título da a entender, sobrevivir con Toulouse todo el tiempo posible. El segundo objetivo es ampliar sus dominios territoriales. Y el tercero, hacerle la puñeta al francés mientras cumplo los dos primeros (por lo que veo es el deporte nacional en estos foros :rofl: )
Reglas especiales: Ninguna, pero en general tenderé a aplicar una política conservadora, que es algo que no había hecho hasta ahora en mis partidas.
Índice.
Libro Primero: Del nacimiento del reino de Tolosa
Capítulo I.
Capítulo II.
Capítulo III.
Capítulo IV.
Capítulo V.
Capítulo VI.
Capítulo VII.
Capítulo VIII.
APÉNDICE
Libro Segundo: De la consolidación de Tolosa en Europa
Capítulo IX.
Capítulo X.
Capítulo XI.
Capítulo XII.
Capítulo XIII.
Capítulo XIV.
Capítulo XV.
Capítulo XVI.
François IV.
Dónde vas, Filiberto I, dónde vas, triste de ti...
Qué buenos son los padres tolosanos!!
Dónde vas, Filiberto I, dónde vas, triste de ti...
Qué buenos son los padres tolosanos!!
APÉNDICE
Libro Tercero: "Sacrebleu!!" dijo él, y todos se rieron
Capítulo XVII.
Capítulo XVIII.
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Introducción.
La Taberna del Mediodía
La Taberna del Mediodía
Corría el otoño de 1480 y el mistral soplaba con fuerza por todo el Languedoc. Y con cada ráfaga, como traídos por el viento, nuevos parroquianos hacían su entrada en la taberna del Mediodía. Poco a poco se iban situando en torno al centro de atención, que en esta ocasión resultaba ser un tipo osco y peludo como un oso, y que como el mismo Languedoc se preparaba para afrontar el otoño de su vida con una mirada entre lo turbio y lo puramente etílico.
- Vamos Guifroi –dijo uno de ellos- cuéntanos otra vez la historia de cómo un condado dejado de la mano de Dios acabó haciéndose un sitio entre las naciones del mundo civilizado.
Guifroi giró hacia él su enorme mole tan inexorablemente como un planeta en rumbo de colisión con el mostrador, pero, de hecho, hubo de apoyarse en éste para no perder el equilibrio.
- No será hoy, Roderico, hijo de siete padres provenzales. Hoy os contaré la historia de cómo un miserable campesino que no tenía nada, y por eso nada tenía que perder, acabó sirviendo al más noble Rey que la historia ha conocido. La historia de Guifroi, sargento de armas y el más humilde siervo de Su Majestad François I de Toulouse. Pero no temáis, pues pronto veréis que su historia no es tan distinta de lo que esperabais…
Capítulo I.
François I El Grande
François I El Grande
“Corría el año de 1453 y la guerra entre las naciones de Francia e Inglaterra ya se había alargado demasiado. Ambos contendientes estaban hastiados, cansados y con las arcas tan vacías como las ideas de Roderico. Pero ninguno de ellos estaba dispuesto a ceder en sus aspiraciones. Hasta la noche del 30 de mayo.”
“Al amanecer del día siguiente, el rey mantuvo una conferencia privada con sus más allegados, y aunque ya no quedan orejas en este mundo que oyeran lo que allí se habló, todos conocéis el resultado de aquel conciliábulo: el 31 de mayo de 1453, se firmaban las Capitulaciones del Armagnac; Francia e Inglaterra volvían a estar en paz, y Toulouse, casi dos siglos después, volvía a ser un estado soberano.”
“Desde luego que tal concesión sorprendió a propios y extraños; al rey de Inglaterra, que vio como de la noche a la mañana ganaba un aliado estratégico en la zona; al de Aragón, que inesperadamente tenía la ocasión de expandirse al norte sin afrontar por ello las iras de Francia; y al propio François I, conde de Toulouse, que aunque nunca había renunciado a las aspiraciones de devolver la independencia a la Septimania, nunca esperó lograrlo sin derramar una gota de sangre tulusana. Bueno, tal vez eso no sea exacto… pero tal derramamiento se limitó a los sueños de Carlos VII… ¿y que buen tulusano no habría dado su más onírica sangre para ahogar a ese bastardo..? Y hablando de Carlos, seguro que no fue él el menos sorprendido. Pronto comenzó a preguntarse si aquel sueño no lo habría inspirado el diablo, si los ingleses no habían capitulado con demasiada buena gana, y si Toulouse no habría de volver pronto a ser suelo francés…”
Carlos VII, más feo que pegarle a un padre...
“Entre tanto, tras el estupor inicial, François I no había dado cuartel a la sorpresa; aún no había pasado un mes de los hechos que acabo de narrar cuando ya estaba todo dispuesto en la catedral de St. Étienne para que el entonces conde fuese coronado como Rey de Tolosa a todos los efectos. Pero creedme cuando os digo que su posición no era tan envidiable como uno pudiera imaginar…”
“En efecto, el recién nacido país no contaba con hacienda, ni ejército, ni más aliado natural que sus inesperados amigos ingleses; políticamente, estaba rodeado por la propia Francia y sus perros vasallos de una parte, y por la codiciosa Corona de Aragón de la otra. Tan sólo la Gascuña inglesa por un lado, y por otro la pontificia ciudad de Aviñón, aliviaban en parte la presión de aquellos primeros momentos. A parte de ellos, el Mediterráneo era el único vecino del que nada tenía que temer el reino de Tolosa.
“Pero ya dicen que el buen Dios aprieta, pero no ahoga; aún quedaba una única esperanza para nuestro valeroso pueblo, y no era otra que su joven monarca, François I, bendecido desde su nacimiento con todos los dones que sus súbditos pudieran desear. Tan hábil con los nobles como con los comerciantes, estaba a su vez más que versado en el arte militar. Era, en fin, el mejor escriba que pudiera plasmar sus designios en el blanco pergamino que era Tolosa en aquellos tiempos…”
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