Cap. XXXXII. 1581-Febrero. La audiencia del rey Prudente.
La noticia cayó como una bomba: Austria se había rendido a la Orden Hospitalaria pagando 300 florines. David había vencido una vez más a Goliath. Inmediatamente, el rey convocó a sus ministros y secretarios.
-Parece que hemos sobreestimado a esos austriacos... Si una potencia insignificante puede derrotarlos de tal manera, qué no podríamos hacer nosotros?
El rey parecía enfadado, casi diría que furioso, pero, de momento, se contenía.
-Majestad, nuestra política no va dirigida contra Austria.
-Cierto, va dirigida contra Francia, pero ¿acaso no será este también un gigante con pies de barro? Lleva años con una Estabilidad negativa. En el norte, varias provincias están en poder de rebeldes, Cornualles ya se ha pasado a nuestro bando, y su tecnología militar parece estancada, así como sus colonias.
El secretario del Nuevo Mundo tomó la palabra.
-Lo que decís es cierto, Majestad, pero tened en cuenta que precisamente es esta situación la que más nos conviene: Una Francia gigantesca, pero débil, ni permite que otros países colonicen, ni coloniza ella misma. Deberíamos esforzarnos por mantener esta situación el mayor tiempo posible.
El general Jovelloso fue el siguiente en hablar.
-Majestad, tened en cuenta que la mitad de nuestro ejército está en América, y Francia, aunque estancada, está a punto de equipar a sus fuerzas con mosquetes (Nivel 14, nuevo CRT). Nosotros estamos aún lejos, por lo que, si declaramos la guerra estando armados con arcabuces como estamos... nuestros hombres tendrían una gravísima desventaja.
-Además, necesitamos el oro que producimos para la colonización y conversión de nuevas tierras en Ultramar. No podemos permitirnos una guerra ahora mismo. No tenemos dinero para todo.
El condestable habló con vehemencia, y el rey no pudo sino asentir.
-Teneis razón en todo, pero pensad cuánto tiempo habrá que esperar para que Francia vuelva a estar en una situación de postración semejante. Ahora mismo, su Estabilidad es de -3, y su hastío por la guerra que mantienen con Prusia de +2 en su capital...
-Cierto, Majestad, y si les declarásemos ahora la guerra, subiríamos gratis esa Estabilidad, el país haría piña en torno a su rey, y le ahorraríamos mucho dinero...
-Tenéis razón en cuanto decís...
El condestable se atrevió a interrumpir al mismísimo rey, que lo miró sorprendido.
-Hay muchas tierras de paganos que serían presa fácil para nuestros hombres, sin necesidad de buscarnos la ruina en Europa contra la mayor nación conocida.
El rey le respondió con calma pero con contundencia.
-¿Olvidais cómo afectan esos paganos a nuestra Estabilidad? Os recuerdo que hace poco fue preferible pedir un crédito para ayudar a una familia noble que reducir nuestra Estabilidad, y ello debido a que el ritmo de conversiones en América, pero también en Europa es demasiado... bajo.
La mirada del rey hacia el Arzobispo de Toledo era poco amigable...
El rey parecía decidido a forzar la guerra con Francia, pero los argumentos de sus hombres eran sólidos.
-Bien. A patir de ahora dedicaremos nuestro Presupuesto mensual a armar al ejército con esos nuevos mosquetes, y si logramos ese objetivo cuando Francia alcance la Estabilidad 0... la guerra será cosa hecha.
El condestable, que tenía un miedo cerval a Francia, todavía propuso una vía alternativa.
-¿Y una guerra con Holanda? Es presa fácil, y podríamos arrebatarle las colonias que está creando en el Nuevo Mundo.
-Precisamente, Condestable, precisamente. Esperad a que esas colonias sean un buen bocado, y entonces caeremos sobre ellas...
El rey se levantó y se dirigó a la puerta con las manos a la espalda. Parecía decepcionado por tantas pegas. Uno de los criados le oyó decir...
-Quien sabe, quizá los austriacos nos hagan el trabajo.
Los paganos eran tan numerosos que España prefirió pedir un préstamo a la familia fugger antes que ver disminuida su Estabilidad.