Cap. CVIII. 1770-Febrero. El plan del Secretario Rivera.
En el Secretariado de Guerra, la actividad era febril, pero no tanto como unos meses atrás. El Secretario Rivera había concebido un plan para afrontar la Quinta Guerra Mundial, y el plan se basaba más en los movimientos ejecutados durante la paz que en las luchas que llevaríamos a cabo en la guerra.
Básicamente, el Secretario había propuesto un plan de siete puntos:
1º Una pequeña fuerza se quedaría en el interior del país velando por la seguridad del mismo. Más o menos alrededor de 350.000 hombres.
2º El resto del ejército se colocaría repartido por las fronteras del país, centrándose en Asia. Más concretamente, se centraría en la zona del Caspio, el norte de la India, Chinae Indochina. También habría importantes contingentes en la desembocadura del Nilo y en Arabia.
3º En cuanto algún país declarase la guerra, los ejércitos españoles cruzarían la frontera, tomando al asalto cuantas provincias pudieran, evitando, en la medida de lo posible, las mejor fortificadas.
4º Se obligaría a los países más pequeños a firmar una paz que los convirtiese en uniprovinciales, con vistas a una futura anexión.
5º Con los países grandes, el tratamiento sería a la inversa, aceptando la paz que nos propusiesen, para evitar una sangría de Diplomáticos y con la esperanza de que la paz que ofreciesen fuera mejor que la que la conseguiríamos arrancarles.
6º Suecia era un caso especial. Muchos pensaban que había llegado la hora de los escandinavos, pero el Secretario impuso su criterio: para atacar a Suecia, primero habría que anexionar Moscú, de forma que fuera fácil acceder a la zona de finlandia, la peor defendida. Además, Suecia no corría prisa. En cuanto pasaran diex años tras la paz, sería anexionada, lo que no podía pasar con otros países como Delhi o China, que eran por tanto más urgentes.
7º Mientras durase la guerra, no se reclutarían tropas.
Este último punto hizo que el Mariscal del reino, enemigo jurado del Secretario, y otros muchos, pusieran el grito en el cielo. Sin embargo, el Secretario del Tribunal de Cuentas expuso sus razones y acabó por convencer a la mayoría, la reina incluida.
El Secretario pensaba que la paz con algunos de los países fronterizos generaría nuevas guerras con nuevos vecinos. Eso haría que la guerra se alargara más de la cuenta, haciendo difícil concluirla en un plazo corto. Si reclutásemos tropas durante la misma, el hastío subiría, y necesitaríamos más tiempo para disiparlo, con lo que podría comenzar una nueva guerra antes de que lo lográsemos.
El plan del Secretario Rivera consistía en firmar algunas paces generosas para evitar tener que reclutar tropas y conseguir que el período de paz contemplase suficientes meses como para reducir el hastío, si lo había. En ese período, además, el Secretario pensaba reclutar un enorme ejército por toda Europa, capaz de suplir las pérdidas. El Secretario contaba con el dinero ahorrado durante la guerra al no reclutar tropas y tener menos soldados que mantener cada vez.
El plan era muy arriesgado, pero permitiría la realización de una BB-War cada 5 ó 6 años, en lugar de cada 10, como era lo normal. Pronto veríamos si el Secretario era un genio o un loco.
La guerra comenzó con la paz con Suecia y la anexión de Nubia. Una de cal y otra de arena.
El primero de los escenarios importantes de la guerra fue el Caspio, donde Astracán fue el primer país en caer.