------------------------------------------------------------------------Entrevista a Xuan Cándano, autor de El Pacto de Santoña (1937):
"La capitulación del PNV, a espaldas de la República, precipitó la caída de Asturias"
Comunicador de vocación profunda, Xuan Cándano (San Pedro de Bocamar, 1959) intuye que se embarca en aventuras como El Pacto de Santoña para huir de las absurdas imposiciones del trabajo cotidiano. Tal vez por eso, se tomó cinco meses sin sueldo e inició su investigación. Califica su libro, que mañana, lunes, presenta en Bilbao, de macrorreportaje histórico. Piensa con toda calma el inicio de cada respuesta y acaba envolviéndola en una justificada argumentación imposible de confinar en una página de diario. El Pacto de Santoña está editado por La Esfera de los Libros.
Oviedo, Eugenio FUENTES - La Nueva España - 26/3/06
-Los nacionalistas vascos traicionaron a la República, se rindieron a los italianos y sentenciaron la guerra civil.
-No hay ningún género de dudas. Lo hicieron tras unas larguísimas negociaciones de tres meses que culminaron en el llamado Pacto de Santoña, en agosto de 1937. Una capitulación, a espaldas del Gobierno republicano, que precipitó el desmoronamiento del frente del Norte. La República quería resistir hasta el invierno en Asturias, lo que paralizaría la ofensiva nacional. Pero Asturias cayó en octubre, dos meses después del pacto. Franco decía que había ganado la guerra con la toma de Bilbao, en junio, donde ya se empezó a ejecutar el acuerdo que aún se estaba negociando.
-Durante años ha habido un muro de silencio en torno al Pacto de Santoña.
-Porque a ninguna de las partes le interesaba airearlo. A los nacionalistas vascos, por la traición a la República. A los italianos, porque acabaron humillados por Franco, que impidió la ejecución de las garantías dadas a los vascos. A Franco, porque demostraba la presencia extranjera en España y le ofendía que fuese a los italianos, y no a él, a quienes se rindiesen los vascos. Y a la República, porque demostraba la división en sus filas y desmoralizaba a sus tropas. Además, el PNV -católico y conservador- era un buen aval ante Europa, que denunciaba los excesos de la zona roja.
-Los vascos se rinden a los italianos y no a Franco.
-Sencillamente, porque no son españoles. Para el nacionalismo vasco sería inadmisible rendirse a los invasores españoles. En la negociación, la primera consigna del PNV era explicar al Gobierno italiano que los vascos no eran españoles. Ciano, el ministro de Exteriores de Mussolini, creía que el euskera era un dialecto del castellano. Además, fue Italia la que se dirigió a los vascos para negociar. Al igual que el Vaticano -iban al unísono- consideraban insólito que un territorio católico combatiese con los republicanos.
-¿Cuándo comienza a romperse el muro de silencio?
-En realidad, con este libro. Se sabía lo básico, pero por increíble que parezca tras 70 años, ésta es la primera monografía. Sólo se había publicado el libro del principal negociador vasco, el cura Alberto Onaindía, que reprodujo las actas de la negociación tras un silencio de 46 años y venciendo la presión del PNV. Pero pasó desapercibido. En la cultura oficial nacionalista aún se considera que la rendición era inevitable tras quedar copado el Ejército vasco, y que la capitulación ahorró muchas vidas.
-¿Es falso?
-No sólo no quedó copado, sino que en la negociación se indicaba a los italianos por dónde debería ir la ofensiva de los franquistas para simular que los vascos quedaban copados y dar la sensación de que arrojar las armas era inevitable.
-De todas formas, los vascos no habían sido nunca fieles aliados de la República.
-Al PNV su ideología conservadora y católica le unía más a los golpistas que a los republicanos, con los que sólo compartían la defensa del autonomismo. Había tres sectores en el PNV: los franquistas, los republicanos y los sabinianos ortodoxos, que no querían saber nada de la guerra, porque la veían un problema entre españoles. De hecho, las milicias del PNV no entraron en guerra hasta la concesión del Estatuto de Autonomía, en octubre de 1936. Se limitaban a mantener el orden público, evitar la quema de iglesias y vigilar a los rojos. Su lucha era Euzkadi -se escribía con zeta- y, perdido el territorio vasco, se acabaron los motivos para luchar.
-¿Qué territorio gobernaba el Ejecutivo autonómico vasco?
-Álava y Navarra fueron franquistas desde el principio y en ellas el PNV no se resistió. Guipúzcoa había caído en manos rebeldes. Así que sólo gobernaba Vizcaya. Hubo una independencia de facto, ya que el Gobierno republicano no tenía control. En esos nueve meses de gobierno de coalición de todos los partidos, bajo presidencia del PNV, se creó la ikurriña, el nombre de Euzkadi, la Ertzaintza, la Universidad vasca, moneda propia, una selección de fútbol y un Ejército que llegó a dirigir el lendakari Aguirre.
-¿Hubo dos ejércitos vascos?
-Dos ejércitos con mandos diferentes: el republicano, formado por milicias de partidos y sindicatos de izquierda, y el nacionalista, del que estamos hablando desde el principio, cuyo mando supremo recaía en el PNV y no en el mando militar republicano.
-¿Eran una sola cosa Gobierno autónomo vasco y PNV?
-Una característica del nacionalismo vasco es que el partido siempre se impone al Gobierno. Aguirre, al tomar posesión, tuvo que jurar fidelidad al PNV.
-¿Cómo se gesta el pacto?
-Los nacionalistas habían tenido conversaciones con Mola ya al inicio de la guerra. La decisión se toma en vísperas de caer Bilbao. La negociación se inicia el 11 de mayo de 1937 y los franquistas toman Bilbao el 19 de junio. Ya habían roto el cinturón de hierro, que era de seda. La reunión definitiva es en Biárriz, el 17 de agosto, y el 23 se hace público el abandono del bando republicano.
-¿Qué se pacta?
-Aunque no hay constancia de que el acuerdo haya sido firmado, se pacta evitar la destrucción del País Vasco -la industria pesada queda intacta-, la evacuación de los dirigentes políticos y militares, y un trato de favor para los combatientes, que debían ser hechos prisioneros por los italianos y quedar exentos de combatir junto a Franco. Pero la negociación se prolongó por una táctica de los vascos que acabó siendo suicida: dilatarla para obtener mayores beneficios.
-¿El balance?
-Una chapuza. No fueron capaces de cumplir los plazos de evacuación por mar marcados por los italianos ni de que atracaran en Santoña los 14 barcos que iban a fletar. Por falta de dinero sólo llegaron dos, en los que embarcaron unas 3.000 personas. Pero no lograron evacuar, por imposición de Franco, que convirtió la negociación en papel mojado.
-Aunque la conocía.
-Al dedillo, porque Onaindía enviaba copia de cada acta al nuncio vaticano en París, que se la hacía llegar. En total se rindieron, como mucho, unos 15.000 combatientes y 3.000 oficiales. Pero los prisioneros acabaron en manos de Franco y, según el PNV, 321 fueron ejecutados. Eso sí, durante tres días -del abandono del bando republicano a la capitulación-, los batallones nacionalistas vascos proclamaron la República vasca de Santoña. La primera independencia de Euskadi duró tres días y fue en territorio santanderino.
-¿Ha entonado el PNV algún mea culpa por su traición?
-En absoluto, aunque haya un sector deseoso de asumir ese pasado. La patria, para los nacionalistas, es lo más importante y todo se le supedita. La lección de Santoña es comprobar hasta qué extremos de vileza puede llevar el patriotismo. No obstante, hay que señalar, en justicia, que por ese patriotismo los dirigentes vascos no abandonaron a sus tropas. Tampoco hay que olvidar que el PNV es el único partido que no tiene las manos manchadas de sangre en la guerra civil y que, en el País Vasco, en lo posible se respetaron los derechos básicos de los ciudadanos. Además, no es sólo el PNV el que tiene que asumir su pasado. También la derecha, los socialistas, los comunistas, los anarquistas
pues eso, que os parece??? lo he encontrao por internet , tampoco conozco al autor y se si el es objetivo o tira demasiao hacia alguna tendencia y lo que dice es interesado