¿POR QUE QUERIA STALIN UNA FLOTA DE ALTA MAR? (II)
¿Eran realistas los objetivos del programa?
Los historiadores navales rusos albergan escasas dudas de que incluso si la Unión Soviética no se hubiera visto involucrada en la Segunda Guerra Mundial (aunque están completamente seguros de que eso no era posible, dada la obsesión de Hitler con atacar Rusia) los objetivos programados eran irreales y de ninguna manera hubieran podido cumplirse. Ninguno de los grandes buques iniciados en 1938 y 1939 hubiese podido entrar en servicio ni aún en tiempos de paz. Ni siquiera "arañar hasta el último céntimo" como dijo Stalin, hubiera cambiado las cosas. La Unión Soviética carecía de gran parte de la infraestructura básica precisa: sus fábricas de artillería no podían aún producir o probar cañones de 16 pulgadas de calibre; hasta después de la guerra no fue posible fabricar calderas para unas turbinas de vapor de tanta potencia; no existía el equipo necesario para fabricar sofisticados equipos ópticos para control de fuego.(51) Multiplicar por once el tamaño de la Flota Roja en un espacio de tiempo entre siete y diez años, dados los limitados recursos y capacidad de la URSS, parece imposible. En 1939 el presupuesto de la Marina había alcanzado 7.500 millones de rublos, un 18.5% de todos los gastos de defensa, y casi el 5% del presupuesto del estado, que era de 153.100 millones de rublos.(52) Pero al año siguiente los cuatro gigantescos acorazados de la clase Sovietskii Soyuz, cuya construcción ya había comenzado, consumieron por si solos casi un tercio de todo el presupuesto de defensa.(53)
[Nota del Traductor: es muy posible, pero parece evidente que para alcanzar sus objetivos Stalin contaba con obtener a cualquier precio ayuda de alguno de los paises que podían suministrar estos elementos o la maquinaria para fabricarlos. Si hubiese podido lograrlo es otra cosa, pero los hechos parecen demostrar que sí, sobre todo si no hubiese estallado la guerra en 1939. Aunque el precio que la Unión Soviética y su gente hubieran pagado hubiese sido ingente, por supuesto...]
Lo que ninguno de los historiadores navales rusos puede explicar satisfactoriamente, sin embargo, es por qué razón Stalin escogió a mediados de los 30 convertirse en uno de los últimos "navalistas" o "mahanianos." Kasatonov considera varias posibles explicaciones, incluyendo la situación internacional, la carrera de armamentos naval y la megalomanía de Stalin, con su obsesión por las grandes cosas, en este caso una obsesión por los grandes acorazados.(54) Al menos un historiador occidental mantiene una opinión distinta. El comandante R. V. Herrick, tal vez el más perceptivo experto americano en el campo del poder naval soviético, considera crucial el juicio meditado de Stalin sobre la Guerra de España y el Tratado de Limitación de armamentos firmado durante la Conferencia Naval de Londres en 1936. Aparentemente Stalin llegó a la conclusión de que los diplomáticos soviéticos no tenían ninguna posibilidad de ser escuchados si no estaban apoyados por los grandes cañones de una flota. Los demás países seguirían mirando a la Unión Soviética de arriba abajo mientras asumieran que todo su potencial naval consistía en pequeños submarinos. Herrick también reconoció correctamente el interés a largo plazo de Stalin en transferir sus buques oceánicos presentes y futuros a mares abiertos en lugar de mantenerlos embotellados en el Báltico y el Mar Negro.(55)
También se afirma que a comienzos de los 30 Stalin no so oponía a la teoría establecida acerca del papel limitado y defensivo de la flota soviética, representado por la Joven Escuela. Y aunque en su interior ya estuviese basculando hacia los grandes buques, no se opuso a la retirada de los viejos jefes de la marina zarista (para muchos de los cuales la "retirada" fue el viaje del que no se regresa) aunque mantenían las mismas posiciones mahanianas que él.(56) Además, la iniciativa de construir una gran flota no pudo venir de instancias militares, porque el Ministerio de Defensa estaba bajo el control del Ejército y tradicionalmente veía a la Marina como un mero apoyo para las fuerzas de tierra. Está claro que existen contradicciones en nuestra comprensión de los hechos, o en la conducta de Stalin, o en ambas.
A fines de 1935, y por orden directa de Stalin, una comisión especial formada por representantes de las más altas instancias decisorias del gobierno soviético en el campo de la seguridad nacional (el Comité de Fortificación y Defensa del Consejo de Comisarios del Pueblo y la Presidencia de la Agencia de Planificación Estatal) para revisar los planes navales presentes y futuros.(57) A comienzos de 1936 la comisión criticó severamente la implementación del programa de construcción naval del II Plan Quinquenal. De los ocho cruceros ligeros previstos solo se habían puesto las quillas de dos. Retrasos similares habían ocurrido durante la construcción de los tres grandes destructores "líderes de flotilla" de la clase Leningrad o "Project 7" que estaban en grada desde 1932 (durante el I Plan Quinquenal). El primero había sido botado en Noviembre de 1933 y tres años después aún no había entrado en servicio. Rodaron cabezas [N. del T. por supuesto... ]
A continuación, entre 1936 y 1937 (y con el telón de fondo de las grandes purgas) se redactaron varios planes de expansión de la flota. Según la versión de Abril de 1936 para 1947 deberían haberse entregado 15 acorazados, 22 cruceros pesados, 32 cruceros ligeros, 162 líderes de flotilla y destructores, 412 submarinos, y gran cantidad de buques auxiliares (en total, más de 1.300.000 toneladas). En Junio el número de acorzados subió a 24, y el de cruceros ligeros bajó a 20; también habría ahora 182 destructores y 344 submarinos.(58) Cuatro o cinco versiones sucesivas continuaron aumentando el tonelaje total hasta que en la propuesta de Agosto de 1939 el número de barcos de guerra había subido a 699 con un desplazamiento total de más de 2.500.000 toneladas, además de varios centenares de buques auxiliares que añadirían casi 500.000 toneladas más.
La renacida Flota del Pacífico debía recibir casi el 40% de este tonelaje, con el objetivo de ser capaz de derrotar a los japoneses en mar abierto, destruir sus pesquerías y sus bases navales, ocupar las Islas Kuriles, y desarticular las comunicaciones navales japonesas. De la Flota del Báltico se esperaba no solo que destruyese la flota alemana, sino también las de Polonia, Suecia, Finlandia y los Estados Bálticos. De los submarinos soviéticos se esperaban 120.000 toneladas de mercantes alemanes hundidos al mes. La Flota del Mar Negro debía destruir las fuerzas navales de Italia, Rumanía, Bulgaria y Turquía. En cuanto a la Flota del Norte, su misión era impedir que Alemania desembarcase fuerzas en el Artico y hostigar las comunicaciones navales en el Atlántico Norte.(59)
Hubo, por supuesto, sustanciales diferencias entre los puntos de vista del Ejército y los de la Marina en este contexto — por ejemplo, sobre los portaaviones. El mariscal Yegorov, jefe del Estado Mayor General, defendía que se construyeran 6, 2 para la Flota del Norte y 4 para la del Pacífico. Orlov solo incluyó inicialmente dos portaaviones ligeros y más tarde los eliminó por completo para complacer a Stalin.(60)
[Nota del Traductor: si esta información es fiable, resulta de lo más irónico que los generales defendiesen que la Marina necesitaba portaaviones, mientras que los almirantes no los querían...]
Estos planes usualmente eran preparados a toda prisa en condiciones de absoluto secreto, y no por expertos navales sino por funcionarios de alto nivel que no usaban los servicios de los especialistas y teóricos disponibles. En cualquier caso expertos como M. A. Petrov ya habían desaparecido de las filas de la Marina. De acuerdo con el testimonio del almirante L. M. Galler, al mando de la Flota del Báltico en 1936, uno de los escasísimos comandantes de la flota zarista que sobrevivió a las purgas, en 1936 Stalin reunió a los almirantes y les preguntó abruptamente "¿Qué clase de barcos y con qué clase de armamento necesitamos?" Galler recordaba que los jefes de las flotas recomendaron unanimemente que los submarinos debían recibir la máxima prioridad pero estuvieron en desacuerdo acerca de los buques de superficie. El jefe de la Flota del Pacífico, M. V. Viktorov, estaba a favor de grandes buques para sus vastos océanos, mientras que el de la Flota del Mar Negro, I. K. Kozhanov, naturalmente prefería una flota compuesta en su mayor parte por destructores, con el apoyo de algunos cruceros. Stalin, impaciente, despidió a los almirantes con el despreciativo comentario "¡Vosotros mismos no tenéis ni idea de lo que necesitáis!"(61)
Temeroso de su ira, el liderazgo de la Marina evitó timidamente cualquier debate interno sobre el tema. El almirante Orlov prohibió el 15 de Julio de 1936 los contactos entre la industria y los profesores de la academia naval.(62) El contraste entre el clima intelectual en la Marina zarista 24 años antes y el velo de silencio que cubrió el programa naval de Stalin no puede ser mayor. Stalin mismo insistió en ello; el GenSek (un término de la época para referirse a Stalin, abreviatura de Secretario General) inspeccionaba personalmente los planos de los barcos pero no permitía que los almirantes supieran qué estaba ocurriendo en sus propios astilleros.(63)
[Nota del Traductor: las abreviaturas rusas puede ser fascinantes...
SekGen = Secretario General (Stalin)
PolitBuró = Consejo Político (el Comité Central del Partido)
GosPlan = La Agencia de Planificación Estatal (elaboraba los Planes Quinquenales y vigilaba su cumplimiento)
STO = El Soviet (o Comité) de Fortificación y Defensa (Soviet Truda i Oborony)
Sovnarkom = Soviet de Comisarios del Pueblo, equivalente al Consejo de Ministros (Soviet Narodnykh Kommissarov)]
NOTAS
51. Monakov, “Zachem Stalin stroil okeanskii flot?” pag. 76; Breyer, “Sowjetischer Schlachtschiffbau”; y A. M. Petrov et al., Oruzhie Rossiiskogo Flota [Armas de la Flota Rusa] (San Petersburgo: Sudostroienie, 1996).
52. Kasatonov, pag. 349.
53. V. N. Krasnov, “Linkory tipa ‘Sovietskii Soyuz’” [los acorazados clase 'Unión Soviética'], Morskoi sbornik 6 (1990), pag. 63.
54. Kasatonov, pags. 337–39; véase también el testimonio de Kuznetsov en A. S. Kiselev, ed., 'El Almirante Kuznetsov' (Moscú: Mosgorarkhiv, 2000), pags. 105, 255–56; V. N. Krasnov, “Stalinshchina v VMF i korablestroenii [La Era de Stalin en la marina y la construcción naval], Sudostroenie 7 (1990), pags. 64–69.
55. Kasatonov, pag. 339; R. V. Herrick, Soviet Naval Strategy: 50 Years of Theory and Practice (Annapolis, Md.: Naval Institute Press, 1968), pags. 38–45.
56. Kasatonov, pag. 343.
57. Ibid., pag. 340. resumido en las notas personales del almirante Kuznetsov y publicado en su obra póstuma, pags. 100–106. El STO (Soviet Truda i Oborony, Comité de Fortificación y Defensa), dentro del Soviet Narodnykh Kommissarov (Comité de Comisarios del Pueblo), fue nominalmente entre 1922 y 1937 la principal instancia decisoria en temas de defensa.
58. Rohwer y Monakov, “The Soviet Ocean-Going Fleet, 1935–1956,” International History Review 18, no. 4 (Noviembre 1996), pag. 830; Kasatonov (pag. 345) incluye cifras distintas para los destructores y los submarinos.
59. Kasatonov, pag. 350; Rohwer y Monakov, “The Soviet Ocean-Going Fleet, 1935–1956,” pag. 856.
60. Kasatonov, pag. 341; Rohwer y Monakov, Stalin’s Ocean-Going Fleet, pag. 97.
61. N. G. Kuznetsov, Nakanune [En Vísperas] (Moscú: Voienizdat, 1969), pag. 282.
62. Kasatonov, pag. 342.
63. Ibid., pag. 349.
¿Eran realistas los objetivos del programa?
Los historiadores navales rusos albergan escasas dudas de que incluso si la Unión Soviética no se hubiera visto involucrada en la Segunda Guerra Mundial (aunque están completamente seguros de que eso no era posible, dada la obsesión de Hitler con atacar Rusia) los objetivos programados eran irreales y de ninguna manera hubieran podido cumplirse. Ninguno de los grandes buques iniciados en 1938 y 1939 hubiese podido entrar en servicio ni aún en tiempos de paz. Ni siquiera "arañar hasta el último céntimo" como dijo Stalin, hubiera cambiado las cosas. La Unión Soviética carecía de gran parte de la infraestructura básica precisa: sus fábricas de artillería no podían aún producir o probar cañones de 16 pulgadas de calibre; hasta después de la guerra no fue posible fabricar calderas para unas turbinas de vapor de tanta potencia; no existía el equipo necesario para fabricar sofisticados equipos ópticos para control de fuego.(51) Multiplicar por once el tamaño de la Flota Roja en un espacio de tiempo entre siete y diez años, dados los limitados recursos y capacidad de la URSS, parece imposible. En 1939 el presupuesto de la Marina había alcanzado 7.500 millones de rublos, un 18.5% de todos los gastos de defensa, y casi el 5% del presupuesto del estado, que era de 153.100 millones de rublos.(52) Pero al año siguiente los cuatro gigantescos acorazados de la clase Sovietskii Soyuz, cuya construcción ya había comenzado, consumieron por si solos casi un tercio de todo el presupuesto de defensa.(53)
[Nota del Traductor: es muy posible, pero parece evidente que para alcanzar sus objetivos Stalin contaba con obtener a cualquier precio ayuda de alguno de los paises que podían suministrar estos elementos o la maquinaria para fabricarlos. Si hubiese podido lograrlo es otra cosa, pero los hechos parecen demostrar que sí, sobre todo si no hubiese estallado la guerra en 1939. Aunque el precio que la Unión Soviética y su gente hubieran pagado hubiese sido ingente, por supuesto...]
Lo que ninguno de los historiadores navales rusos puede explicar satisfactoriamente, sin embargo, es por qué razón Stalin escogió a mediados de los 30 convertirse en uno de los últimos "navalistas" o "mahanianos." Kasatonov considera varias posibles explicaciones, incluyendo la situación internacional, la carrera de armamentos naval y la megalomanía de Stalin, con su obsesión por las grandes cosas, en este caso una obsesión por los grandes acorazados.(54) Al menos un historiador occidental mantiene una opinión distinta. El comandante R. V. Herrick, tal vez el más perceptivo experto americano en el campo del poder naval soviético, considera crucial el juicio meditado de Stalin sobre la Guerra de España y el Tratado de Limitación de armamentos firmado durante la Conferencia Naval de Londres en 1936. Aparentemente Stalin llegó a la conclusión de que los diplomáticos soviéticos no tenían ninguna posibilidad de ser escuchados si no estaban apoyados por los grandes cañones de una flota. Los demás países seguirían mirando a la Unión Soviética de arriba abajo mientras asumieran que todo su potencial naval consistía en pequeños submarinos. Herrick también reconoció correctamente el interés a largo plazo de Stalin en transferir sus buques oceánicos presentes y futuros a mares abiertos en lugar de mantenerlos embotellados en el Báltico y el Mar Negro.(55)
También se afirma que a comienzos de los 30 Stalin no so oponía a la teoría establecida acerca del papel limitado y defensivo de la flota soviética, representado por la Joven Escuela. Y aunque en su interior ya estuviese basculando hacia los grandes buques, no se opuso a la retirada de los viejos jefes de la marina zarista (para muchos de los cuales la "retirada" fue el viaje del que no se regresa) aunque mantenían las mismas posiciones mahanianas que él.(56) Además, la iniciativa de construir una gran flota no pudo venir de instancias militares, porque el Ministerio de Defensa estaba bajo el control del Ejército y tradicionalmente veía a la Marina como un mero apoyo para las fuerzas de tierra. Está claro que existen contradicciones en nuestra comprensión de los hechos, o en la conducta de Stalin, o en ambas.
A fines de 1935, y por orden directa de Stalin, una comisión especial formada por representantes de las más altas instancias decisorias del gobierno soviético en el campo de la seguridad nacional (el Comité de Fortificación y Defensa del Consejo de Comisarios del Pueblo y la Presidencia de la Agencia de Planificación Estatal) para revisar los planes navales presentes y futuros.(57) A comienzos de 1936 la comisión criticó severamente la implementación del programa de construcción naval del II Plan Quinquenal. De los ocho cruceros ligeros previstos solo se habían puesto las quillas de dos. Retrasos similares habían ocurrido durante la construcción de los tres grandes destructores "líderes de flotilla" de la clase Leningrad o "Project 7" que estaban en grada desde 1932 (durante el I Plan Quinquenal). El primero había sido botado en Noviembre de 1933 y tres años después aún no había entrado en servicio. Rodaron cabezas [N. del T. por supuesto... ]
A continuación, entre 1936 y 1937 (y con el telón de fondo de las grandes purgas) se redactaron varios planes de expansión de la flota. Según la versión de Abril de 1936 para 1947 deberían haberse entregado 15 acorazados, 22 cruceros pesados, 32 cruceros ligeros, 162 líderes de flotilla y destructores, 412 submarinos, y gran cantidad de buques auxiliares (en total, más de 1.300.000 toneladas). En Junio el número de acorzados subió a 24, y el de cruceros ligeros bajó a 20; también habría ahora 182 destructores y 344 submarinos.(58) Cuatro o cinco versiones sucesivas continuaron aumentando el tonelaje total hasta que en la propuesta de Agosto de 1939 el número de barcos de guerra había subido a 699 con un desplazamiento total de más de 2.500.000 toneladas, además de varios centenares de buques auxiliares que añadirían casi 500.000 toneladas más.
La renacida Flota del Pacífico debía recibir casi el 40% de este tonelaje, con el objetivo de ser capaz de derrotar a los japoneses en mar abierto, destruir sus pesquerías y sus bases navales, ocupar las Islas Kuriles, y desarticular las comunicaciones navales japonesas. De la Flota del Báltico se esperaba no solo que destruyese la flota alemana, sino también las de Polonia, Suecia, Finlandia y los Estados Bálticos. De los submarinos soviéticos se esperaban 120.000 toneladas de mercantes alemanes hundidos al mes. La Flota del Mar Negro debía destruir las fuerzas navales de Italia, Rumanía, Bulgaria y Turquía. En cuanto a la Flota del Norte, su misión era impedir que Alemania desembarcase fuerzas en el Artico y hostigar las comunicaciones navales en el Atlántico Norte.(59)
Hubo, por supuesto, sustanciales diferencias entre los puntos de vista del Ejército y los de la Marina en este contexto — por ejemplo, sobre los portaaviones. El mariscal Yegorov, jefe del Estado Mayor General, defendía que se construyeran 6, 2 para la Flota del Norte y 4 para la del Pacífico. Orlov solo incluyó inicialmente dos portaaviones ligeros y más tarde los eliminó por completo para complacer a Stalin.(60)
[Nota del Traductor: si esta información es fiable, resulta de lo más irónico que los generales defendiesen que la Marina necesitaba portaaviones, mientras que los almirantes no los querían...]
Estos planes usualmente eran preparados a toda prisa en condiciones de absoluto secreto, y no por expertos navales sino por funcionarios de alto nivel que no usaban los servicios de los especialistas y teóricos disponibles. En cualquier caso expertos como M. A. Petrov ya habían desaparecido de las filas de la Marina. De acuerdo con el testimonio del almirante L. M. Galler, al mando de la Flota del Báltico en 1936, uno de los escasísimos comandantes de la flota zarista que sobrevivió a las purgas, en 1936 Stalin reunió a los almirantes y les preguntó abruptamente "¿Qué clase de barcos y con qué clase de armamento necesitamos?" Galler recordaba que los jefes de las flotas recomendaron unanimemente que los submarinos debían recibir la máxima prioridad pero estuvieron en desacuerdo acerca de los buques de superficie. El jefe de la Flota del Pacífico, M. V. Viktorov, estaba a favor de grandes buques para sus vastos océanos, mientras que el de la Flota del Mar Negro, I. K. Kozhanov, naturalmente prefería una flota compuesta en su mayor parte por destructores, con el apoyo de algunos cruceros. Stalin, impaciente, despidió a los almirantes con el despreciativo comentario "¡Vosotros mismos no tenéis ni idea de lo que necesitáis!"(61)
Temeroso de su ira, el liderazgo de la Marina evitó timidamente cualquier debate interno sobre el tema. El almirante Orlov prohibió el 15 de Julio de 1936 los contactos entre la industria y los profesores de la academia naval.(62) El contraste entre el clima intelectual en la Marina zarista 24 años antes y el velo de silencio que cubrió el programa naval de Stalin no puede ser mayor. Stalin mismo insistió en ello; el GenSek (un término de la época para referirse a Stalin, abreviatura de Secretario General) inspeccionaba personalmente los planos de los barcos pero no permitía que los almirantes supieran qué estaba ocurriendo en sus propios astilleros.(63)
[Nota del Traductor: las abreviaturas rusas puede ser fascinantes...
SekGen = Secretario General (Stalin)
PolitBuró = Consejo Político (el Comité Central del Partido)
GosPlan = La Agencia de Planificación Estatal (elaboraba los Planes Quinquenales y vigilaba su cumplimiento)
STO = El Soviet (o Comité) de Fortificación y Defensa (Soviet Truda i Oborony)
Sovnarkom = Soviet de Comisarios del Pueblo, equivalente al Consejo de Ministros (Soviet Narodnykh Kommissarov)]
NOTAS
51. Monakov, “Zachem Stalin stroil okeanskii flot?” pag. 76; Breyer, “Sowjetischer Schlachtschiffbau”; y A. M. Petrov et al., Oruzhie Rossiiskogo Flota [Armas de la Flota Rusa] (San Petersburgo: Sudostroienie, 1996).
52. Kasatonov, pag. 349.
53. V. N. Krasnov, “Linkory tipa ‘Sovietskii Soyuz’” [los acorazados clase 'Unión Soviética'], Morskoi sbornik 6 (1990), pag. 63.
54. Kasatonov, pags. 337–39; véase también el testimonio de Kuznetsov en A. S. Kiselev, ed., 'El Almirante Kuznetsov' (Moscú: Mosgorarkhiv, 2000), pags. 105, 255–56; V. N. Krasnov, “Stalinshchina v VMF i korablestroenii [La Era de Stalin en la marina y la construcción naval], Sudostroenie 7 (1990), pags. 64–69.
55. Kasatonov, pag. 339; R. V. Herrick, Soviet Naval Strategy: 50 Years of Theory and Practice (Annapolis, Md.: Naval Institute Press, 1968), pags. 38–45.
56. Kasatonov, pag. 343.
57. Ibid., pag. 340. resumido en las notas personales del almirante Kuznetsov y publicado en su obra póstuma, pags. 100–106. El STO (Soviet Truda i Oborony, Comité de Fortificación y Defensa), dentro del Soviet Narodnykh Kommissarov (Comité de Comisarios del Pueblo), fue nominalmente entre 1922 y 1937 la principal instancia decisoria en temas de defensa.
58. Rohwer y Monakov, “The Soviet Ocean-Going Fleet, 1935–1956,” International History Review 18, no. 4 (Noviembre 1996), pag. 830; Kasatonov (pag. 345) incluye cifras distintas para los destructores y los submarinos.
59. Kasatonov, pag. 350; Rohwer y Monakov, “The Soviet Ocean-Going Fleet, 1935–1956,” pag. 856.
60. Kasatonov, pag. 341; Rohwer y Monakov, Stalin’s Ocean-Going Fleet, pag. 97.
61. N. G. Kuznetsov, Nakanune [En Vísperas] (Moscú: Voienizdat, 1969), pag. 282.
62. Kasatonov, pag. 342.
63. Ibid., pag. 349.