"RASPLATA": LA REVANCHA
En 1905 Rusia sufrió la peor derrota naval de toda su historia. El desastre fue aún más humillante porque a ojos de los rusos los vencedores eran advenedizos asiáticos. Los rusos tuvieron que enfrentarse al hecho anonadador de que habían sido aplastados por marinos japoneses que habían aprendido el oficio de la noche a la mañana y que navegaban en barcos comprados recientemente en el extranjero. Pero además no fueron solo el ejército y la marina de Rusia los que se derrumbaron en el Lejano Oriente, sino eventualmente el país mismo como potencia colonial; una revolución generada por fuerzas sociales y étnicas sacudió el interior del vasto imperio eurasiático, y las ondas de choque generadas por este devastador revés naval continuaron afectando a la marina rusa mucho después de la Revolución de Octubre.
[N. del T. dejémonos de corrección política: fue aún más humillante porque habían sido derrotados por "monos amarillos". Estamos hablando de tiempos en los que el racismo campaba a sus anchas por todo lo que se llamaba el mundo civilizado. En cambio, creo que exagera en el resto; para 1905 los japoneses ya tenían por detrás unos 40 años de occidentalización, y sus marineros habían nacido por lo general después de la Revolución Meiji. Tenían tanto (o tan poco, según se mire) contacto con la tecnología moderna como el marinero ruso medio, los dos eran campesinos hijos de campesinos. Y en esta época yo le tendría mucho más respeto a un modernísimo acorazado construido en Gran Bretaña que a uno puramente japonés...]
Pero el año 1905 también debería recordarse por un intento asombrosamente rápido de restaurar el poderío marítimo de Rusia. Dos de sus mejores flotas habían sido destruidas en rápida sucesión en el Lejano Oriente, primero la del Pacífico en Port Arthur y sus cercanías, y después la flota del Báltico, después de un épico viaje alrededor del mundo, en Tsushima. Rusia se encontró sin una flota de guerra con la que proteger la capital imperial, San Petersburgo, y la costa del Báltico.
Sin embargo, el concepto Mahaniano de una flota de combate oceánica destinada a luchar por el dominio del mar no fue la única política propuesta. La Joven Escuela (llamada así por la "Jeune Ecole" francesa, un movimiento nacido en la década de 1880 y abanderado por el almirante Aube [N. del T. esta escuela de pensamiento defendía que los grandes buques se habían vuelto demasiado vulnerables a dos nuevos inventos, el torpedo y la mina, y que en el futuro los buques ligeros empleando estas armas dominarían los combates navales]) en apariencia se adaptaba mejor a las necesidades estratégicas de Rusia. La enorme longitud de sus costas, la escasa profundidad de la aguas costeras, y la virtual falta de acceso al mar abierto hacían que las primeras prioridades lógicas fueran la defensa costera y la guerra de minas en en el Báltico y el Mar Negro. Además, la Joven Escuela basaba su posición en las lecciones de la receinte guerra ruso-japonesa. La mayoría de los analistas navales basó su interpretación de la guerra en la experiencia de los japoneses, que favorecía abrumadoramente las tesis de Mahan. La Joven Escuela tenía que enfrentarse al argumento de que el éxito del Japón se había debido a su agresivo y eficiente empleo de una flota de grandes buques, culminando en una batalla decisiva librada entre los acorazados y cruceros de ambos bandos. Pero la flota del almirante Heihachiro Togo contaba originalmente con seis modernos acorazados; había perdido dos, ambos en campos de minas rusos. Los rusos solo podían enorgullecerse de otro éxito en la guerra naval, los agresivos raids de sus cruceros contra la navegación japonesa durante la primera etapa de la guerra. El capitán Nikolai O. von Essen, del veloz crucero Novik, perteneciente al escuadrón de Port Arthur, y el escuadrón de cruceros de Vladivostok, habían desarticulado las comunicaciones entre la metropolis y las tropas japonesas en el continente.(8)
Von Essen fue ascendido, y en Noviembre de 1908 recibió el mando de la flota del Báltico. Allí concibió un nuevo e innovador plan de inspiración antimahaniana. Su idea consistía en no esperar pasivamente a que la Flota de Alta Mar alemana, muy superior, saliese al Báltico a ofrecer batalla, una batalla que se reduciría a un duelo artillero; en su lugar la flota del Báltico se concentraría en el puerto de Libava (hoy en día Liepaja), que estaba libre de hielos todo el año y muy cercano a la frontera alemana. Desde esta base los rusos lanzarían profundas operaciones nocturnas de minado ofensivo de las aguas enemigas en las rutas más probables desde Kiel, Stettin y Danzig. Este plan era inconfundiblemente similar a las tácticas de guerra de minas empleadas por los rusos y los japoneses en el Pacífico durante la guerra de 1905.
Pero el Estado Mayor Naval no aprobó su plan, al que consideró demasiado peligroso, y sugirió que la flota fuera trasladada a Kronstadt y asumiera que su misión principal era la defensa de la capital contra ataques navales. Von Essen respondió con un plan de compromiso, según el cual la defensa de San Petersburgo se concentraría en el punto más estrecho del Glofo de Finlandia, entre Nargen (en las cercanías de Reval) y Porkkala; las defensas consistirían en campos de minas avanzados, emplazamientos de artillería de costa en las dos orillas, y en el núcleo de la flota del Báltico, que se situaría en una posición central al este de la isla de Hogland (9) Este era el plan vigente en la marina zarista en 1914.
La única flota de guerra rusa rusa disponilbe para demostrar la validez de la doctrina mahaniana del poder naval después de la batalla de Tsushima era la del Mar Negro, que había sobrevivido al frenesí masoquista de los patriotas rusos, que en el punto álgido de la guerra habían querido enviar todo lo que flotase contra los japoneses [N. del T. ironicamente gracias a la hostilidad de Turquía, que no hubiera permitido que los barcos rusos cruzaran los estrechos] El líder de esta corriente había sido el más conocido mahaniano de Rusia, el capitán Nikolai L. Klado (1862–1919), responsable de los principales cursos de estrategia impartidos en la Academia Naval Nikolaevsky de San Petersburgo (10)
La fuerza principal de la flota del Mar Negro consistía en cinco acorazados predreadnoughts (y otros dos similares que aún no habían entrado en servicio). Sus dotaciones, en un estado de motín semipermanente, eran probablemente más peligrosas para sus oficiales que para el enemigo (11) Además, su valor estratégico era nulo fuera del Mar Negro, donde estaba embotellada por la enemistad de Turquía (el intento aliado de forzar los Dardanelos en 1915 acabaría en un completo fracaso) En estas circunstancias el costoso plan de añadir cuatro dreadnoughts a esta flota en apariencia tenía muy poco sentido. La débil y obsoleta marina turca no era ninguna amenaza, y siguió sin serlo hasta que el crucero de batalla alemán Goeben se unió a ella en 1914, permitiendo a los turcos hostigar las costas rusas).
[Nota del Traductor: no está de más mencionar que la flota turca se reforzó en este periodo; en 1914 contaba con dos predreadnoughts procedentes de la marina alemana y estaba a punto de recibir dos dreadnoughts nuevos de fabricación británica, que no fueron entregados a causa del estallido de la guerra]
En lo que respecta al Lejano Oriente después de Tsushima el sentimiento dominante en Rusia era el deseo de saldar cuentas y cobrarse venganza, encarnado en el término "Rasplata" (Revancha) el título del libro más vendido en Rusia durante estos años (12) Este sentimiento aunaba el deseo de recuperar lo perdido, sentido como un acto de autodefensa contra el "Peligro Amarillo", y un miedo irracional; no pocos rusos temían una invasión combinada chino-japonesa de Siberia que no se detendría hasta llegar a Irkutsk(13) Para contrarrestar esta amenaza hubo que dedicar grandes sumas a doblar las vías del Ferrocarril Trans-Siberiano y a completar una nueva rama a lo largo del Amur (necesaria para proporcionar una ruta alternativa que permitiera llegar a Vladivostok después de la retirada rusa de Manchuria).
La aplastante derrota militar en el Lejano Oriente encarnada en la palabra "Tsushima" permaneció grabada a fuego en el corazón de los patriotas rusos hasta que cuarenta años despues Stalin, en un discurso del que estuvo notablemente ausente el internacionalismo proletario, anunció jubilosamente la reocupación de Port Arthur por la marina soviética después de la rendición del Japón.
NOTAS
8. En los primeros días de la guerra el crucero Novik, acompañado por destructores, lideró varias salidas destinadas a hostigar a los buques japoneses que bloqueaban Port Arthur. El Novik fue hundido en 1904, pero su nombre fue asignado a una nueva clase de veloces destructores construidos en el Báltico en 1912. Véase Charles E. Adams, “Der Wiederaufstieg der russischen Kriegsmarine in den Jahren 1905–1914,” Marine-Rundschau 1 (1964), pags. 12–22.
9. Evgenii F. Podsoblyaev, “The Russian Naval General Staff and the Evolution of Naval Policy, 1905–1914,” Journal of Military History, no. 66 (January 2002), pags. 57–69; y J. N. Westwood, Russian Naval Construction, 1905–1941 (London: Macmillan, 1994), pag. 34.
10. Entre sus más de un centenar de trabajos sobre historia y estrategia naval los más frecuentemente mencionados son: 'Voenno-morskaya istoriya' [Historia Militar, 1901]; 'Sovremennaya morskaya voina: Morskie zametki o russko-yaponskoi voinei' [La Guerra Naval Moderna: Notas marítimas sobre la Guerra Ruso-Japonesa, 1905]; y 'Etyudy po strategii' [Ensayos sobre Estrategia; 1914].
11. El ejemplo más conocido es obviamente el legendario motín de los marineros del acorazado Knyaz Potëmkin Tavritchesky, inmortalizada durante el periodo soviético en la magistral película de Sergei Eisenstein, rodada en 1925. Después de la rendición de los amotinados el buque, caido en desgracia, bue rebautizado Panteleimon.
12. A. P. Semenov, 'Rasplata' (1906, repr. St. Petersburg: Gangut, 1994).
13. M. Rimskii-Korsakov, “La Amenaza de Oriente” Morskoi sbornik 1 (1907), pags. 61–73. Para un análisis del slogan propagandístico "Peligro Amarillo" véase mi trabajo '¿Qué es Asia para nosotros? El corazón asiático de Rusia ayer y hoy' (Boston: Hyman Unwin, 1990). [Nota del Traductor: el término 'heartland' que he traducido como 'corazón' no tiene un buen equivalente en español; unos como 'corazón' o 'patria' no incluyen claramente el territorio, la tierra; otros, como 'núcleo territorial' carecen de fuerza, de la emoción necesaria; tal vez algo así como "tierra madre" fuese la traducción más literal]
En 1905 Rusia sufrió la peor derrota naval de toda su historia. El desastre fue aún más humillante porque a ojos de los rusos los vencedores eran advenedizos asiáticos. Los rusos tuvieron que enfrentarse al hecho anonadador de que habían sido aplastados por marinos japoneses que habían aprendido el oficio de la noche a la mañana y que navegaban en barcos comprados recientemente en el extranjero. Pero además no fueron solo el ejército y la marina de Rusia los que se derrumbaron en el Lejano Oriente, sino eventualmente el país mismo como potencia colonial; una revolución generada por fuerzas sociales y étnicas sacudió el interior del vasto imperio eurasiático, y las ondas de choque generadas por este devastador revés naval continuaron afectando a la marina rusa mucho después de la Revolución de Octubre.
[N. del T. dejémonos de corrección política: fue aún más humillante porque habían sido derrotados por "monos amarillos". Estamos hablando de tiempos en los que el racismo campaba a sus anchas por todo lo que se llamaba el mundo civilizado. En cambio, creo que exagera en el resto; para 1905 los japoneses ya tenían por detrás unos 40 años de occidentalización, y sus marineros habían nacido por lo general después de la Revolución Meiji. Tenían tanto (o tan poco, según se mire) contacto con la tecnología moderna como el marinero ruso medio, los dos eran campesinos hijos de campesinos. Y en esta época yo le tendría mucho más respeto a un modernísimo acorazado construido en Gran Bretaña que a uno puramente japonés...]
Pero el año 1905 también debería recordarse por un intento asombrosamente rápido de restaurar el poderío marítimo de Rusia. Dos de sus mejores flotas habían sido destruidas en rápida sucesión en el Lejano Oriente, primero la del Pacífico en Port Arthur y sus cercanías, y después la flota del Báltico, después de un épico viaje alrededor del mundo, en Tsushima. Rusia se encontró sin una flota de guerra con la que proteger la capital imperial, San Petersburgo, y la costa del Báltico.
Sin embargo, el concepto Mahaniano de una flota de combate oceánica destinada a luchar por el dominio del mar no fue la única política propuesta. La Joven Escuela (llamada así por la "Jeune Ecole" francesa, un movimiento nacido en la década de 1880 y abanderado por el almirante Aube [N. del T. esta escuela de pensamiento defendía que los grandes buques se habían vuelto demasiado vulnerables a dos nuevos inventos, el torpedo y la mina, y que en el futuro los buques ligeros empleando estas armas dominarían los combates navales]) en apariencia se adaptaba mejor a las necesidades estratégicas de Rusia. La enorme longitud de sus costas, la escasa profundidad de la aguas costeras, y la virtual falta de acceso al mar abierto hacían que las primeras prioridades lógicas fueran la defensa costera y la guerra de minas en en el Báltico y el Mar Negro. Además, la Joven Escuela basaba su posición en las lecciones de la receinte guerra ruso-japonesa. La mayoría de los analistas navales basó su interpretación de la guerra en la experiencia de los japoneses, que favorecía abrumadoramente las tesis de Mahan. La Joven Escuela tenía que enfrentarse al argumento de que el éxito del Japón se había debido a su agresivo y eficiente empleo de una flota de grandes buques, culminando en una batalla decisiva librada entre los acorazados y cruceros de ambos bandos. Pero la flota del almirante Heihachiro Togo contaba originalmente con seis modernos acorazados; había perdido dos, ambos en campos de minas rusos. Los rusos solo podían enorgullecerse de otro éxito en la guerra naval, los agresivos raids de sus cruceros contra la navegación japonesa durante la primera etapa de la guerra. El capitán Nikolai O. von Essen, del veloz crucero Novik, perteneciente al escuadrón de Port Arthur, y el escuadrón de cruceros de Vladivostok, habían desarticulado las comunicaciones entre la metropolis y las tropas japonesas en el continente.(8)
Von Essen fue ascendido, y en Noviembre de 1908 recibió el mando de la flota del Báltico. Allí concibió un nuevo e innovador plan de inspiración antimahaniana. Su idea consistía en no esperar pasivamente a que la Flota de Alta Mar alemana, muy superior, saliese al Báltico a ofrecer batalla, una batalla que se reduciría a un duelo artillero; en su lugar la flota del Báltico se concentraría en el puerto de Libava (hoy en día Liepaja), que estaba libre de hielos todo el año y muy cercano a la frontera alemana. Desde esta base los rusos lanzarían profundas operaciones nocturnas de minado ofensivo de las aguas enemigas en las rutas más probables desde Kiel, Stettin y Danzig. Este plan era inconfundiblemente similar a las tácticas de guerra de minas empleadas por los rusos y los japoneses en el Pacífico durante la guerra de 1905.
Pero el Estado Mayor Naval no aprobó su plan, al que consideró demasiado peligroso, y sugirió que la flota fuera trasladada a Kronstadt y asumiera que su misión principal era la defensa de la capital contra ataques navales. Von Essen respondió con un plan de compromiso, según el cual la defensa de San Petersburgo se concentraría en el punto más estrecho del Glofo de Finlandia, entre Nargen (en las cercanías de Reval) y Porkkala; las defensas consistirían en campos de minas avanzados, emplazamientos de artillería de costa en las dos orillas, y en el núcleo de la flota del Báltico, que se situaría en una posición central al este de la isla de Hogland (9) Este era el plan vigente en la marina zarista en 1914.
La única flota de guerra rusa rusa disponilbe para demostrar la validez de la doctrina mahaniana del poder naval después de la batalla de Tsushima era la del Mar Negro, que había sobrevivido al frenesí masoquista de los patriotas rusos, que en el punto álgido de la guerra habían querido enviar todo lo que flotase contra los japoneses [N. del T. ironicamente gracias a la hostilidad de Turquía, que no hubiera permitido que los barcos rusos cruzaran los estrechos] El líder de esta corriente había sido el más conocido mahaniano de Rusia, el capitán Nikolai L. Klado (1862–1919), responsable de los principales cursos de estrategia impartidos en la Academia Naval Nikolaevsky de San Petersburgo (10)
La fuerza principal de la flota del Mar Negro consistía en cinco acorazados predreadnoughts (y otros dos similares que aún no habían entrado en servicio). Sus dotaciones, en un estado de motín semipermanente, eran probablemente más peligrosas para sus oficiales que para el enemigo (11) Además, su valor estratégico era nulo fuera del Mar Negro, donde estaba embotellada por la enemistad de Turquía (el intento aliado de forzar los Dardanelos en 1915 acabaría en un completo fracaso) En estas circunstancias el costoso plan de añadir cuatro dreadnoughts a esta flota en apariencia tenía muy poco sentido. La débil y obsoleta marina turca no era ninguna amenaza, y siguió sin serlo hasta que el crucero de batalla alemán Goeben se unió a ella en 1914, permitiendo a los turcos hostigar las costas rusas).
[Nota del Traductor: no está de más mencionar que la flota turca se reforzó en este periodo; en 1914 contaba con dos predreadnoughts procedentes de la marina alemana y estaba a punto de recibir dos dreadnoughts nuevos de fabricación británica, que no fueron entregados a causa del estallido de la guerra]
En lo que respecta al Lejano Oriente después de Tsushima el sentimiento dominante en Rusia era el deseo de saldar cuentas y cobrarse venganza, encarnado en el término "Rasplata" (Revancha) el título del libro más vendido en Rusia durante estos años (12) Este sentimiento aunaba el deseo de recuperar lo perdido, sentido como un acto de autodefensa contra el "Peligro Amarillo", y un miedo irracional; no pocos rusos temían una invasión combinada chino-japonesa de Siberia que no se detendría hasta llegar a Irkutsk(13) Para contrarrestar esta amenaza hubo que dedicar grandes sumas a doblar las vías del Ferrocarril Trans-Siberiano y a completar una nueva rama a lo largo del Amur (necesaria para proporcionar una ruta alternativa que permitiera llegar a Vladivostok después de la retirada rusa de Manchuria).
La aplastante derrota militar en el Lejano Oriente encarnada en la palabra "Tsushima" permaneció grabada a fuego en el corazón de los patriotas rusos hasta que cuarenta años despues Stalin, en un discurso del que estuvo notablemente ausente el internacionalismo proletario, anunció jubilosamente la reocupación de Port Arthur por la marina soviética después de la rendición del Japón.
NOTAS
8. En los primeros días de la guerra el crucero Novik, acompañado por destructores, lideró varias salidas destinadas a hostigar a los buques japoneses que bloqueaban Port Arthur. El Novik fue hundido en 1904, pero su nombre fue asignado a una nueva clase de veloces destructores construidos en el Báltico en 1912. Véase Charles E. Adams, “Der Wiederaufstieg der russischen Kriegsmarine in den Jahren 1905–1914,” Marine-Rundschau 1 (1964), pags. 12–22.
9. Evgenii F. Podsoblyaev, “The Russian Naval General Staff and the Evolution of Naval Policy, 1905–1914,” Journal of Military History, no. 66 (January 2002), pags. 57–69; y J. N. Westwood, Russian Naval Construction, 1905–1941 (London: Macmillan, 1994), pag. 34.
10. Entre sus más de un centenar de trabajos sobre historia y estrategia naval los más frecuentemente mencionados son: 'Voenno-morskaya istoriya' [Historia Militar, 1901]; 'Sovremennaya morskaya voina: Morskie zametki o russko-yaponskoi voinei' [La Guerra Naval Moderna: Notas marítimas sobre la Guerra Ruso-Japonesa, 1905]; y 'Etyudy po strategii' [Ensayos sobre Estrategia; 1914].
11. El ejemplo más conocido es obviamente el legendario motín de los marineros del acorazado Knyaz Potëmkin Tavritchesky, inmortalizada durante el periodo soviético en la magistral película de Sergei Eisenstein, rodada en 1925. Después de la rendición de los amotinados el buque, caido en desgracia, bue rebautizado Panteleimon.
12. A. P. Semenov, 'Rasplata' (1906, repr. St. Petersburg: Gangut, 1994).
13. M. Rimskii-Korsakov, “La Amenaza de Oriente” Morskoi sbornik 1 (1907), pags. 61–73. Para un análisis del slogan propagandístico "Peligro Amarillo" véase mi trabajo '¿Qué es Asia para nosotros? El corazón asiático de Rusia ayer y hoy' (Boston: Hyman Unwin, 1990). [Nota del Traductor: el término 'heartland' que he traducido como 'corazón' no tiene un buen equivalente en español; unos como 'corazón' o 'patria' no incluyen claramente el territorio, la tierra; otros, como 'núcleo territorial' carecen de fuerza, de la emoción necesaria; tal vez algo así como "tierra madre" fuese la traducción más literal]