Puedes vasallizar a algún elector y entonces te aseguras que te votará. Pero si llega un punto en que siendo emperador los anexionas (o un elector desaparece porque lo conquista otro país) y quieres nombrar a otro de tus vasallos elector... el juego no te lo permitirá, porque es un país dependiente tuya! Lo cual está muy bien pensado porque es una chetada tremenda (que yo iba a hacer :laugh
Para mantenerte como emperador hay que tener las relaciones muy altas y pese a todo siempre habrá electores que se votarán a sí mismos. Bohemia siempre barre para casa y en mi partida con Brandemburgo Sajonia ha pasado de votarme a mí a votarse a sí mismos. Somos aliados y los he dejado crecer demasiado en número de provincias, así que ahora creen que pueden optar al título de emperador. :glare:
Otra opción para mejorar relaciones es defender a los miembros del imperio cuando son atacados por naciones ajenas al mismo. Eso sí, puede uno meterse en guerras costosísimas y que dejen el mampower por los suelos. Yo casi me veo abocado a la ruina por defender a Siena; que en mi partida posee media Sicilia y fue objetivo de ataques por parte de una Uber-Nápoles y España; más los aliados de ambos. Gané las guerras principalmente porque la IA española y portuguesa hacía desembarcos en mis costas con ejércitos de 12 a 15.000 hombres; teniendo yo más de 35.000 efectivos. Una vez que pierden la primera batalla en terreno enemigo solalmente hay que perseguirlos y a la segunda eliminar todo su ejército. En algún momento deberían tocar la IA para que sea más conservadora con estos movimientos.
En mi caso el principal beneficio de ser emperador ha sido que aumenta el límite de tropas que puedes tener sin penalizaciones. Y eso para un país pequeño-mediano te da la vida.