The kingdom of England (1492 – 1506)
Pocos años son los que han pasado desde que comenzara la partida, y varios han sido los errores cometidos, aunque de todos se ha aprendido...
El primer capítulo de la partida vino marcada, la verdad, por Francia y la presencia de sus monarcas. La primera época, hasta 1501, los acontecimientos vinieron marcados por la declaración de independencia de Eire, a pesar de la pronta reacción de las tropas inglesas. Rápidamente se redujo a su ejercito y se redujo al país a su mínima expresión.
En el plano diplomático, España ofreció continuar durante un largo periodo la alianza existente, y el Reino de Inglaterra decidió honrar la fidelidad de su aliado manteniendo la alianza. En este punto cabría hacer un paréntesis para saber cuales son las pretensiones de Inglaterra para eel resto de la partida.
Los consejeros de los monarcas que van a gobernar la nación son de corte especialmente económica, así que se va a intentar justificar cualquier acción desde el plano económico. Inglaterra, en el siglo XVI no tiene la sobriedad del imperio español, ni la capacidad diplomática de los austriacos, ni tierras indómitas en las que expandirse, como el Imperio Otomano, ni, por supuesto, la elegancia, la clase y contundencia de su odiado y a la vez amado socio francés. Inglaterra tiene eso sí, la ventaja de estar al “margen” de la Europa continental, y su deseo principal es hacer del país una potencia económica comparable a cualquiera de los grandes imperios europeos (y musulmanes

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Así pues, tras la declaración de guerra de Milán a la alianza comandada por Francia, y puesto que el jefe de la alianza no había hecho caso de los consejos de nuestros diplomáticos para que echara de la alianza a este efímero Estado Italiano, Inglaterra es de la opinión de ser leal a la alianza (porque siempre que pueda lo será) y declara la guerra a Francia. Sus intenciones no son más que financiar los costes de dicha guerra, puesto que sus miras están en otros puntos. Rápidamente con un ejercito de 18.000 soldados, una buena parte nobles de las tierras medias inglesas, pone rumbo a la capital francesa, más como un acto de defensa, para “acobardar” al enemigo francés que para obtener recompensa. Calais debía ser defendida y la única forma era atacando. Los soldados ingleses repelieron cualquier ataque francés, con varias batallas saldadas en todos los casos con victorias... Pero los socios franceses eran demasiado poderosos, y un ejercito procedente de Lorena, con la friolera de 42.000 soldados no hace sino retroceder al ejercito inglés que se ve obligado a volver a la isla británica por medio de Flandes. Al final, una buena negociación de nuestro aliado español evita que Calais sea perdida...
Las secuelas de la guerra fueron, así pues, mínimas, pero el consejo del Rey clamaba por levantar la economía de un Reino cuyos puntos fuertes no estaban precisamente en su poder militar terrestre.
En 1501, el talante de Francia cambia y se inician conversaciones. Francia es poderosa y temible, pero Francia no puede con todos, y Francia debe saber que en Inglaterra no tiene un enemigo. Por ello, tras las presentaciones de rigor, propone a su colega europeo sentarse a hablar sobre Calais. Calais es una provincia amada por la soberanía inglesa, pero rechazada por el pueblo insular. Así pues, el consejo decide que Calais debe ser entregado a los franceses y por lo tanto, hay que negociar. Sabido es que cualquier monarca desea derramar la menos sangre posible y así se hará. Por ello, Francia propone a Inglaterra no pisar suelo Americano, a cambio de Calais. Inglaterra acepta con la condición de que el pueblo de Lenape caiga en manos inglesas. Si este hecho se retrasase más de lo necesario, Inglaterra se compromete a cederla, pero siempre que se asegure que Francia, aunque noble como es ella, no ponga los pies en América.
Con España, fruto de la alianza y el respeto mostrada por ambos a la misma, Inglaterra firma un reparto de América. Así, este nuevo continente, necesitado del conocimiento de la verdadera Fe, se repartiría de la siguiente forma: de Tierra del Fuego hasta el Imperio Azteca para los españoles y el resto, al norte del Imperio Azteca para los ingleses. En el reparto se incluyen algunas islas, como las Bahamas para Inglaterra.
Finalmente, en el plano diplomático, Inglaterra busca oportunidades para mejorar sus relaciones con Austria y el Imperio Otomano, pero el Consejo está convencido que más tarde o más temprano tendrá el placer de sentarse en la misma mesa.
Pero volvamos al mapa. El Consejo mira a Inglaterra y la encuentra falta de recursos. Es cierto que las gestiones diplomáticas han permitido que Inglaterra posea derechos sobre unas tierras que existen, pues nuestros hombres ya las están pisando y anuncian que son fértiles aunque llenas de peligros desconocidos, pero la economía inglesa está mal. Está mal porque la gente es pobre y paga pocas tasas y está mal porque no hay posibilidad de colonizar. Así, pues, el Consejo decide que se necesitan ingresos extraordinarios estables. Rápidamente pone su punto de vista en Escocia... es gente ruda y con sentimientos hostiles a Inglaterra, pero al fin y al cabo son parte de Inglaterra, fue así y debería haber sido de no existir personajes como un tal Wallace J, que propició que en el siglo XIV las perdiéramos. Pero Inglaterra es otra, más abierta a la gente y vas comprometida con lo que unos siglos después se llamaría el “Estado del Bienestar”. Se decidió así, establecer vínculos con este Reino. En un principio se pensó en la diplomacia, pero no dio frutos, así que aprovechando el ejercito bien estructurado resultado de la guerra contra Francia, Inglaterra le declara la guerra a Escocia. A España le pide una presencia testimonial y su fiel aliado acepta. El avance del ejercito inglés es lento pero seguro. Los escoceses demuestran ser un pueblo de la casta y empeño dignos de la propia Inglaterra, pero en 1505, Escocia rinde vasallaje a Inglaterra... por fin teníamos ingresos extraordinarios.
Durante la guerra, se sensibilizó a la población, y con los ingresos extraordinarios obtenidos, se procedió a la mejora de las estructuras de las provincias irlandesas. Son parte de Inglaterra, tienen los mismos deberes, así pues, también debían tener los mismos derechos.
Así pues, en 1506, Inglaterra consigue reunir bajo la misma Corona a la práctica totalidad de las Islas Británicas, en espera que Eire comprenda que nos necesita.
Lamentablemente, durante nuestro “affair” Escocia, y a pesar de los intentos de Inglaterra por mantener la paz, Francia declara la guerra a España. Lamentablemente y aunque el Consejo decide honrar la alianza, los recursos de nuestra isla son limitados y no podemos ayudarle.