No me tires de la lengua de Cervera, no me tires...

Cervera fue un derrotista, un fracasado, convencido de que iba a perder y actuó en consecuencia.
Consiguió convertir una flota medio-decente (no eran los "barcos de madera" del chiste) en un tiro al blanco por los norteamericanos. Se empeñó en guarecerse en Santiago cuando la ciudad estaba sitiada y apenas tenían recursos para sí mismos, mucho menos para la flota. Dejo que la flota americana le encerrase.
Estuvo pensando en hundir los barcos y usar cañones y tripulación para defender Santiago... ¡sin disparar un solo cañonazo!
Cuando se le convenció para salir consiguió hacerlo de la peor forma: por la mañana, (con la flota enemiga alerta y despierta) con los buques más lentos primero ("capando" la salida de los torpederos, más rápidos, para romper el cerco), huyendo del combate (dejando que el enemigo pudiera cazar y hundir nuestros buques uno a uno).
En cualquier otro momento se le habría juzgado por desidia e incompetencia, pero claro, quedaba mejor decir que se había perdido ante la superioridad, que los políticos eran culpables... además, a los estadounidenses les gustaba jugar a los "vencedores magnánimos"...
Cervera debió haber sido retirado del puesto, y la flota puesta en manos de Villaamil, comandante de la fuerza de torpederos (creo recordar), que hubiera podido haber hecho muchísimo más.
Ah, y Montojo (Manila), otro incapaz.