Los historiadores romanos nos cuentan que los pueblos hispanos empleaban basicamente dos tipos de infantería: scutarii y caetrati (salvo los lusitanos, que solo usaban caetrati).
Los scutarii usaban un gran escudo largo, muy parecido al celta, mientras que los caetrati usaban en cambio uno pequeño y redondo. Ambos tipos de infantería eran capaces de operar perfectamente en las colinas y terrenos quebrados que tanto abundan en la península, pero los scutarii combatían en formación más cerrada que los caetrati, que como tenían un equipo más ligero se movían con mucha más agilidad y en orden más abierto. Al contrario que los celtas, que usaban una espada larga pensada para cortar de arriba abajo, dando sablazos, los hispanos usaban el gladius que adoptaron las legiones, una espada mucho más corta apta tanto para pinchar dando estocadas como para cortar (y dada su escasa longitud, probablemente más en el plano horizontal, con cortas tarascadas, que en el vertical al estilo celta).
La explicación habitual suele ser que los celtas combatían en una formación muy cerrada, y la única forma práctica de pelear para ellos era levantar la espada y descargarla de arriba abajo, porque no tenían sitio para más, mientras que los hispanos y los romanos combatían en una formación mas abierta y cada soldado tenía a su alrededor espacio suficiente para que la espada y el escudo les dieran más juego (y para arrojar jabalinas antes del choque, cosa que los celtas no hacían)
Los romanos también son unánimes en afirmar que al contrario que los demás bárbaros, que combatían ferozmente en la primera carga pero se desanimaban con rápidez si las cosas les iban mal, los hispanos tenían mucha mayor resistencia moral, perseveraban, y los combates con ellos salían muy caros aunque acabasen en victoria.
También en la caballería las representaciones artísticas muestran jinetes tanto con escudo grande como con la pequeña caetra, pero no está claro en este caso si había dos tipos de caballería, una más ligera y otra más pesada, o no. En cualquier caso los romanos no tenían tanto respeto por la caballería hispana como por la infantería, y el país, quebrado, montañoso y mucho más boscoso que hoy en día, no se prestaba mucho para maniobrar con ella.