Capítulo VI: El Imperio contra la Confederación
Capítulo VI: El Imperio contra la Confederación
La situación era desesperada. Los Brasileros forzaban las fronteras y se internaban en el litoral. Ya habían ocupado gran parte de la zona. Mientras tanto los antes burlados Farrapos lanzaban un feroz ataque al reciente ocupado Uruguay.
Todo el juego diplomático-militar argentino había dado a tierra. Con una guerra que no se podía terminar, se empezaba otra mucho peor.
En el recinto de la casa de Palermo la gente se agolpaba para oír una respuesta, una señal de esperanza, algo... Pero nada pasaba. Los ministros y consejeros estaban enfrascados en un tema que nadie sabía como había aparecido. Y sin embargo ay estaba. Los enemigos marchando furiosos sin la más mínima oposición.
-¿Que opciones tenemos?-Preguntó Don Juan Manuel más nervioso que de costumbre.
-No mucho... Debemos resistir en el asedio de Alegrete y esperar que los imperiales no reaccionen a tiempo. Si tomamos la capital Riograndese se echaran a las negociaciones. Trataremos de obtener la mejor tajada pero sin ilusiones. No podemos jugar con el tiempo. Luego ya podremos establecer una ruta de suministros con Paz. Tenemos reclutas listos para enviarlos allí. Luego el se encargara de los Brasileros en nuestro territorio. Eso si, siempre y cuando no lo rodeen antes. Si se ve obligado a entablar combate tanto con farrapos como con imperiales yo mismo voy a la corte de Pedro rendido...-Contestaba García ministro de Guerra
-Esta bien, esta bien. Y cuantas tropas componen su ejército. ¿No convendría crear una fuerza aquí mismo para defendernos?-Pregunto el Restaurador.
-Al menos 4000 combatientes. Puede ser.-Refiriéndose a la otro pregunta- No será bueno para el tesoro pero ante esta situación...-Terminaba García con aire lúgubre.
Para el 14 de Enero de 1842 las guarniciones de Alegrete entregaron las armas después de un largo sitio. Y tal como se pensó en Buenos Aires los Farrapos aceptarían una paz ventajosa a pesar de su avanzada en Montevideo. Paz ya tenía órdenes de firmar el cese de hostilidades cuanto antes. Cuando entraron las tropas del general al la ciudad no se distinguía entre sitiadores y sitiados. El ejército estaba en sus peores condiciones, sin comida, sin ropa y municiones. El acuerdo se llevo a cabo sin mucha presentación. Las tropas en el Uruguay se retirarían y se obtenía las provincias de San Pedro, limítrofe al Uruguay y Porto Alegre, antigua capital de la republica. Este tratado era casi nominal ya que los brasileros estaban prestos ante cualquier eventualidad. y rápidamente ocuparían lo recién ganado.
Una vez concluido la tan esperada paz el ejército se dirigió a Paysandú, donde se empezaba a alistar los nuevos reclutas para engrosar las filas y combatir a los brasileros.
Una vez reforzado completamente el general Paz se dispuso a expulsar a los brasileros del litoral. Donde ya hacían estragos. Se entablaron varios combates de poca envergadura donde los argentinos salieron victoriosos gracias a la aplastante superioridad numérica y al genio de Paz.
En vista de la nueva situación y considerando que los frutos en el litoral se perdían hubo un cambio de dirección en el mando Imperial. El nuevo mariscal Luís Alves de Lima e Silva conocido con Barón de Caxias se presento como un líder indiscutible de las tropas. Había luchado innumerables veces contra farrapos. Y ante la nueva situación argentina lideró un ataque proveniente de Villa do Príncipe hacía la Banda Oriental. Rápidamente ocupo San Pedro, y una por una todas las provincias orientales.
Barón de Caxias. Militar de carrera, una leyenda entre su pueblo
En Buenos Aires se había formado el nuevo ejercito que en seguida marcho hacía el norte, exactamente a Corrientes. Era un plan arriesgado, atacar a los brasileros en su tierra fuera de todo alcance posible.
El recién formado ejercito marcha hacia el norte
Ante la reacción imperial Paz tomo una reacción. Se dividió el ejército. Una parte para reocupar el litoral y la provincia de Mailin y otro liderado por él, para hacer frente a la nueva ofensiva del Barón cerca del río Paraná.
Y finalmente se midieron las fuerzas de Paz y el Barón en Colon. Todos los ejércitos imperiales se reunieron prestando batalla. Esta fue cruenta pero, perdida de antemano para los Imperiales, ya que los refuerzos argentinos retrasados en el litoral estaban por llegar para finalizar el combate.
Batalla de Colon, en el momento de la llegada de los refuerzos
Pero el broche de oro para jaquear a las posiciones brasileras se encontraba cerca de sus tierras. Ya que en el norte el ejército salido hace poco de Bs. As. se encontraba en Pelotas, y podía cortar los suministros a las tropas de la Banda Oriental, o lo que era peor, cerrarles la retirada.
El plan tan bien elaborado por Manuel García ministro de guerra era una obra maestra. Y fue apremiado en Buenos Aires. ¿Como reaccionaria Caxias y el mismo emperador cuando se entere de que su ejército estaba varado y rodeado en Montevideo?
Pero los Imperiales de Caxias no se daban por vencido, cedieron la ciudad de Colonia palmo por palmo antes de retirarse a Montevideo. Y aun se pensaba en realizar otra ofensiva, pero finalmente el Barón tubo que aceptar lo inaceptable, tarde o temprano tenía que capitular, sin una reacción del gobierno para romper el cerco no podría continuar.
En la corte de Pedro se vivía otro mundo. Cada segundo era insoportable sabiendo que la guerra estaba ganada y ahora perdida. Era como un mal sueño. Parecía que aquel bárbaro del sur mañana vendría con su gente a saquear los palacios de Rió. Y a formar otra república de Rio Grande en su lugar. Se esperaba algún mensajero con la celeste y blanca y con palabras tan altivas y groseras que se derrumbaría el mundo.
Buenos Aires nunca estuvo más feliz, en todos lados se reía incluso algunos lloraban ante lo que les contaban. ¡¡La guerra se ganaría y de que forma!! Se eliminarían todos los ejércitos brasileros de Uruguay.
Pero el gobierno tuvo que ceder ante algo fuera de términos. El dinero. Con tantos ejércitos arriba ya no quedaban cosas para vender y costear la guerra. Así que finalmente se envió un diplomático ni altanero y grosero pero si que supo sacar provecho. El Imperio cedía el estado de Pelotas a la confederación Argentina y por supuesto se aceptaba como legitimo argentino el territorio de la Banda Oriental y las provincias obtenidas de los Farrapos.
Situación al finalizar la guerra
Ahora si por fin se podría realizar actividades menos nobles como la industria y la economía, ¡pero con más espacio!