Esto es un cacho de AAR que tenia hecha para una partida que tenia con España. No esta completa y no se si lo completare por falta de tiempo mayormente. Espero que os guste.
- Parece mentira como pasa el tiempo.
- Es cierto, Don Julian. Precisamente el otro dia estuve pensando como hace ya 6 años desde que acabo la guerra y parece que fue ayer.
- Si, y sin embargo los 3 años de guerra parece que hubieran sido 30.
- Es como si interiormente uno hubiera acelerado el paso de los dias en el recuerdo.
- Debe ser cosa de las preocupaciones. Ahora poco nos preocupa que nos tilden como la tertulia liberal en las otras mesas del salon pero hace relativamente poco hubieramos sido detenidos y quien sabe que mas, de inmediato.
- Si, como Maragall. ¿Os acordais? Cuando llegaron los realistas franceses.
-¿Maragall? Pero este tuvo suerte, con eso que conocia no se que aristocrata en Madrid solo lo mandaron al exilio.
- Es cierto, siempre sacaba tajada de sus extrañas amistades. Un tipo curioso este Maragall.
- ¿Extrañas?
- Hombre, ya me diras. Un liberal de pasquin, siempre en reuniones clandestinas, siempre corriendo delante de migueletes, siempre hablando en corros en publico, pero luego te lo encontrabas saliendo de entrevistarse con el Obispo en la sacristía de la catedral o con el Intendente del Puerto en Ca´n Roseta. A saber que habra sido de el. Fue al exilio a Inglaterra hace como veinte años y nunca quiso volver, ni siquiera ahora se sabe nada de el.
- El dia que menos te lo esperes nos lo vemos pidiendo un cognac a Federico.
- Seguro.
La tertulia liberal era como se conocia comunmente a los amigos de Don Gonzalo. Un grupo algo heterogeneo de comerciantes, intelectuales, rentistas y un aristocrata un poco aventurero. Don Gonzalo mismo era comerciante y se dedicaba especialmente al vino. Vendia envases vacios y los compraba llenos. Todo un negocio que daba sus frutos cuando vendia finalmente los vinos en el norte de Europa o en las colonias, lo que quedaba de ellas y las ultimas gloriosas conquistas. Los ultimos coletazos del sistema que habia pasado a mejor vida con el fin de la guerra Carlista, segun la tertulia liberal habia zanjado. Ellos hubieran apostado mejor por seguir con la politica de ampliacion del comercio y la industria, como ya se iniciara con la expansion de las fabricas de acero en Burgos y Valladolid. Sin embargo la vuelta de las tropas despues de 3 años combatiendo rebeldes en ultramar se aprovecho para iniciar una campaña que partio precisamente de Valencia, en Abril del 39, apenas 3 meses despues del tratado de La Pinilla. Salieron las tropas con destino desconocido incluso para los mismos soldados, se reforzaron las unidades y se pertrecharon y despues de 3 semanas de travesia amanecieron delante de Alejandria. Cuando la noticia llego a Valencia lo hizo junto con la de la pronta caida de la capital del delta y Dumyah, desguarnecidas por los egipcios, ocupados como estaban defendiendose de los otomanos, aliados de España por quien sabe que avatares de la politica internacional.
Campaña de Egipto 1840
Tres años habia de durar aquella extraña guerra. Extraña mayormente porque nadie se explicaba a santo de que iban nuestros jovenes hasta el pais del Nilo a terminar no se sabe que cruzada. Y al final por un puñado de territorios que poco parecian tener que ofrecer aparte de problemas cronicos con la heterogenea poblacion local.
La guerra en si no tuvo mucho de militar y si bastante de logistica. Egipto era un pais retrasado en todos los aspectos pero con un numerosisimo ejercito. Los aliados otomanos propiciaron las condiciones necesarias para que con apenas 70000 soldados se terminara ocupando todo el territorio evitando grandes batallas que solo harian empeorar la situacion politica en la metropoli, hastiada ya tras 5 años de continuas guerras.
Egipto 1841
En febrero de 1842 venia a firmarse el tratado de Nicosia por el que Creta, Chipre, la costa del Levante y unos pocos territorios deserticos pasaban a soberania española. Se escucharon rumores de presiones politicas y de la plana mayor del ejercito que veia como a pesar de haber ganado la guerra la opcion cristina, la tropa, o mejor dicho los oficiales, simpatizaban en realidad con la opcion absolutista que habian ayudado a derrotar. Es por lo que como medida preventiva se decidio mantener ocupado al ejercito aprovechando una guerra que poco tenia que ver con España y con sus intereses, aunque esto ultimo no estaba tan claro para la tertulia liberal de Don Gonzalo, que debatio encendidamente sobre las posibilidades y consecuencias de la adquisicion de los nuevos territorios.
La Paz de Nicosia
Mientras, el resto de Europa seguia con sus disputas habituales, la mas grave de las cuales fue el asunto de la crisis del Rin en enero del 40, que sirvio para poner de manifiesto la inoperancia de los franceses en los asuntos alemanes. Prusia iba a tomar un papel mucho mas protagonista a partir de entonces en la orbita germana. Quizas por aquello de no perder la grandeur, Francia miro al sur, y ya que no podia manipular nada en el este se dedico a garantizar la independencia española ante los ojos de Europa con la que España en realidad se llevaba inmejorablemente neutral. Por su parte España, por no tomarlo como un insulto, hizo lo propio y garantizo la independencia francesa.
En España, la celebracion de la victoria y de la paz permitio la relajacion de la vida publica. Se empezaron a acometer reformas para dotar al pais de una economia mas saneada, comenzando la industrializacion de Aragon y el Cantabrico. La tertulia por su parte colaboraba con una asociacion cultural que promovia la apertura de un museo sobre los nuevos estilos que las vanguardias estaban apuntando. Sin duda los contactos de Don Gonzalo y Don Segismundo, un aristocrata de muchos recursos especialmente en la capital del reino, fueron determinantes para que el gobierno anunciara una dotacion de 500.000 reales de vellon para la consecucion del proyecto.
El 2 de Febrero del 43 se inauguraba por fin el tan ansiado museo de cultura contemporanea promovido por la asociacion cultural La Concordia, con una inolvidable parrafada del maestro de ceremonias, Don Mateo Espínola, un avejentado terrateniente de toda la vida que hacia lo que podia por no quedar atras en la efervescente vida publica valenciana. Su discurso fue como decimos inolvidable para todos los asistentes, para todos menos para el, que de hecho lo olvido y tuvieron que salir varios miembros de la asociacion a sacarle del aprieto. Se acordaba Don Gonzalo bastante bien de la fecha porque coincidio con la declaracion de guerra a Marruecos. Su hijo, Enrique, estaba destinado como Capitan en la guarnicion de Alhucemas y ,gracias a un par de favores que alguien le debia en el gobierno militar de la region sur, evito que éste fuera movilizado para la guerra en Egipto, muy a pesar de su impulsivo vastago. La verdad es que probablemente le salvara de haber muerto deshidratado a las afueras del Cairo o en algun camino perdido del Sinai como tantos y tantos que padecieron la falta de preparacion logistica de un ejercito mas acostumbrado a las tabernas del barrio del boquete en La Habana que a hacer marchas por los Monegros o similares.
La guerra con Marruecos no dejaba ninguna via alternativa para Enrique. Como capitan en servicio en Tafersit desde hacia casi 2 años su experiencia con la poblacion y su conocimiento (al menos sobre el papel) del norte de Marruecos lo hicieron un candidato perfecto para incorporarlo a la division de caballeria de la Guardia Real, donde se distinguio por su arrojo y valentia, a veces un poco de forma temeraria pero que le ayudo incluso a destacar sobre otros oficiales en una guerra que fue hecha para la galeria. Sin embargo el pais, el pueblo, empezaba a tener problemas para asimilar tantos años de guerra sin un resultado tangible que llevarse a la boca, solo viudas y huerfanos y familias desatendidas. Este malestar fue lo que prvoco la primera gran huelga de la historia de España. Apenas 20 dias despues de la declaracion formal de guerra (los preparativos llevaban haciendose desde hacia medio año), las fabricas de municiones y armas de Merida y Toledo paraban la produccion. La noticia corrio rapidamente incendiando otros puntos de la geografia, los telares de Cataluña (aun manuales por aquel entonces), las fundiciones de Castilla. Tambien llego la huelga a las pocas semanas hasta Valencia, retrasando para desesperacion del comercio local el transporte y el correo maritimo especialmente con el levante de oriente (como se le empezó a llamar para no caer en confusiones). Valencia se estaba conviertiendo en el puerto del comercio principal para aquella zona y bien que se iba a beneficiar con los futuros acontecimientos. Cuando la huelga paralizo las fabricas de suministros de Andalucia el gobierno comprendio que se arriesgaba a una rebelion en toda regla del ejercito destacado en Marruecos. Sin que le temblara el pulso al ejecutivo se ordeno la represion sin paliativos de cualquier acto de insimision civil provocando un estado de guerra no declarada que hizo empezar a brotar una conciencia obrera en algunos sectores.
En apenas 10 meses todo Marruecos fue ocupado, obligando al rey alahui a refugiarse en su palacio de Alcazarquivir. Para España quedaba el resto del pais, con el recien descubierto llacimiento de oro de las montañas del Atlas.
Enrique, habia sido ascendido a Brigadier, un jovencisimo brigadier de caballeria de apenas 28 años. La cadena de mandos habia sido bastante castigada en la guerra de Egipto y eso habia abierto muchas posibilidades para jovenes ambiciosos como el hijo de Don Gonzalo. Tan solo 4 meses despues de firmar los acuerdos de Rabat tropas españolas cruzaban la frontera argelina. Parecia que el ejercito español queria recuperar en 10 años lo que habia perdido en los 20 anteriores. Enrique vio otra oportunidad de escalar aun mas alto en el escalafon, no veia un techo para su ascenso y precisamente este ansia fue lo que provoco su caida. Su brigada fue enviada a ayudar a la legion portuguesa en la toma del Tremecén, una rica provincia argelina limitrofe con Marruecos y famosa por sus contrabandistas que bien conocia Enrique. Al entrar en la ciudad se le dio el mando del sector del puerto y no pudo vencer la tentacion de, aprovechando sus contactos con "pescadores" de Melilla, organizar una operacion para vaciar dos almacenes de cueros, tejidos de lana y productos aromaticos tipicos de la region. Esta mercancia habia sido ya contabilizada y requisada por los oficiales de intendencia del cuerpo de ejercito numero 3, por orden del coronel medico Velazquez, que apreciaba mucho las sustancias alcalohides para "facilitar" las amputaciones de campaña.
Las motivaciones de Velazquez poco tenian que ver con el juramento hipocratico como bien sabia Don Gonzalo. El Coronel medico era un viejo conocido para el. Habia sido Director del Hospital Militar de Valencia y gracias a ello y de acuerdo con el Intendente del puerto, se dedicaban al contrabando de alcoholes y cristal robados que escondian en los depositos que facilitaba Velazquez. Uno de esos robos se perpetro precisamente en el almacen de Don Gonzalo y aunque no pudo denunciarlo por sus compromisos con terceras personas y con el mismo Velazquez en cierta forma, sí fue informado de todo lo que habia detras aquello. Toda una trama que partia de la Logia de Madrid para conseguir controlar unas minas de sulfuro en el Mediterraneo, movido por los intereses de los industriales de las fabricas de armamento que tenian mucho peso en el gobierno, que subsidiaba dichas industrias por considerarlas estrategicas para la defensa. Naturalmente esta informacion no salia de las logias de la masoneria y siendo Don Gonzalo mason con contactos en Cadiz, Santander y Valencia era cuestion de tiempo que algun hermano le pusiera sobre aviso de donde no debia meterse.
La masoneria habia adquirido mucho protagonismo en la direccion politica del pais. Apoyados en la restriccion del voto que beneficiaba a las clases mas pudientes, se hicieron con toda una red de contactos que ponian de acuerdo los intereses de todas las fuerzas capitalistas y comerciales del pais. Don Gonzalo era mason de antiguo, su familia lo era desde que saliera de Santander, de donde era originaria, para trasladarse a Cadiz donde la actividad comercial tenia mas facilidades incluso despues de la liberalizacion del trafico colonial. Alli fue donde Don Gonzalo paso sus años jovenes y donde se empapó de las ideas politicas mas radicales de su epoca. Llego con apenas 15 años a la ciudad para ponerse bajo la tutela de su tio que como casi todo el mundo por entonces se declaraba "del comercio" y en lo cual debia instruir a su sobrino. Empezo como aprendiz en la casa Fernandez de Castro donde fue familiarizandose con el uso de las cuentas, las medidas, los cambios y la correspondencia en varios idiomas, al mismo tiempo que con los panfletos mas o menos periodicos, las ideas doceañistas y la que terminaria siendo su mujer, tambien se familiarizo mucho con ella.
Se caso con Doña Francisca el 19 de marzo de 1823 y empezo a labrarse un futuro emprendiendo sus propias operaciones a espaldas de la casa de comercio. Con la llegada de los absolutistas al poder las cosas empeoraron para liberales como él que se habian señalado en los mentideros politicos, el cafe de Cosi, el Apolo. Muchos se exiliaron a Inglaterra, el propio Mendizabal, que ahora estaba tan bien situado en Madrid. Quién lo imagina ahora levantandose con esa vehemencia de la mesa del Apolo esgrimiendo un panfleto tratando de imitar a Lequerica o Galiano.
Don Gonzalo sin embargo estaba bien informado y tenia muchos contactos gracias a su familia lo que le evitó el exilio. Una temporada de retiro fuera del mundanal ruido en su finca de Chiclana y finalmente se mudo a Valencia donde un buen amigo de Don Federico Fernandez de Castro le habria de ayudar a empezar una nueva vida lejos de las plazas mas activas donde era mas conocido por su trato comercial. Al poco de asentarse llego Enrique, su primer hijo, su mayor orgullo, y ahora, su mayor preocupacion, preso, esperando juicio en un calabozo argelino mientras la guerra en las montañas de la Kabilia parecia que iba a durar para siempre.
FIN I
El proceso de Enrique se retrasaba constantemente por los problemas del ejercito para controlar el levantisco pueblo argelino. Eran los berberes de la montaña los que mas dificultad tenian a la hora de ser pacificados, pues se rebelaban una y otra vez haciendo al ejercito volver constantemente sobre sus pasos.
Mientras las operaciones militares se eternizaban, un dia Don Gonzalo recibio una carta de Velazquez, el coronel medico. Queria verlo en una taberna del Grao para hablar de un asunto. No habia que ser muy listo para saber con que estaba relacionado el asunto.
El sitio era realmente insalubre, impropio para un galeno, incluso para este que era todavia de los de "anestesia trasera con habano del 15". Afortunadamente la ciencia medica estaba cambiando mucho en España con los ultimos descubrimientos y controles sanitarios que obviamente, aun no habia llegado a este rincon del pais.
Velazquez estaba sentado en la que era sin duda la mesa mas desvencijada del local y que por ello estaba en el rincon mas apartado. Al verlo llegar ni siquiera se levanto, limitandose a mover ligeramente la mano como llamando al tabernero. Don Gonzalo, por su atuendo, no venia lo que se dice preparado para una entrevista discreta, ni tampoco lo estaba para lo que estaba a punto de escuchar.
- Buenas, tardes.
Velazquez era un personaje con una insultante mirada viva y directa. Las facciones de su cara estaban demasiado curtidas para parecer un medico y esa perenne mueca en la comisura de los labios que se asemejaba mas a una sonrisa cuanto menos motivo habia para ello. Tenia la costumbre de ir dejando caer las palabras como gotas, segun hablaba. Esto desesperaba particularmente a Don Gonzalo aparte del hecho de que el destino de su hijo estaba ahora en sus manos.
- Al grano, Velazquez. No he venido aqui por ningun compromiso social para andarme con protocolos.
- No has cambiado en 20 años. Tu hijo esta bien. Me he encargado personalmente de ello. Ya estaria colgando de una soga si no hubiera sido asi. No hace falta que me lo agradezcas. Si aun esta vivo es porque necesitamos tu ayuda.
- ¿Necesitamos?
- Eso a ti no te incumbe. Se que el que yo te lo diga no te va a detener pero si quieres que tu hijo siga vivo es mejor que no empieces con tus intrigas.
- Bueno, dime ya de que se trata y acabemos con esto de una vez.
- Como sabes los ambientes liberales estan promoviendo en Valencia una serie de actos y reuniones para reducir el presupuesto del ejercito. Quiero que me des nombres, los nombres de todos los responsables detras de estos actos, aparte del tuyo, claro. -dijo esto y aparecio una socarrona sonrisa en sus labios.
- ¿Nombres?... Esas manifestaciones no tienen nada que ver con el circulo liberal en que me muevo.
- Ya se que no. No me refiero a tu grupito de idealistas. Me refiero a ese otro grupito que camuflado como asociacion cultural promueve ideas que van contra España.
- ¿Tengo que recordarte quien gobierna España en este momento? ¿O quizas eres uno de esos requetés que no han asimilado todavia la victoria de los cristinos?
- Yo no tengo ideologias. Simplemente tengo misiones y esta es de vital importancia para el pais, asi que olvidate de escrupulos morales y dame los nombres que te pido. Te lo pido, por favor. Y por tu hijo. - Velazquez tenia una sonrisa realmente odiosa.
Puesto entre la espada y la pared hubiera escogido la espada sin dudar, pero Don Gonzalo tenia ahora la vida de su hijo pendiendo de un hilo y sabia que Velazquez era lo suficientemente miserable para conseguir la informacion que necesitaba con su ayuda o sin ella. Esta ultima posibilidad sin embargo llevaba aparejada la perdida de su hijo. Le repugnaba la idea de tener que traicionar a los camaradas de la Asociacion pero en su interior se repetia una y otra vez que no tenia alternativa. Lo unico que conseguia era martirizarse mas y mas en vez de convencerse de la justicia de su decision.
El verano del 45 fue muy gris para Don Gonzalo que se resistia a salir de su casa para acudir a ninguna reunion social, sabedor de cual iba a ser el tema de conversacion. Ni siquiera la noticia del fin de la guerra en Argelia hizo que se animara en algo con la posibilidad de la vuelta de su hijo. La mayoria de los camaradas que habia delatado habian ido directamente a la carcel en Valencia acusados de mil historias, menos dos que habian sido llevados de inmediato a Madrid bajo la acusacion de conspiracion. Le atormentaba imaginarse la escena de la detencion de todos ellos, y en especial de su amigo Jose Peralta al que habia iniciado en los negocios y en las ideas liberales.
Por fin, en Octubre de ese año, sin previo aviso, Enrique se plantó en Valencia. Don Gonzalo parecio renacer aunque Enrique encontro a su padre increiblemente avejentado. Las noticias que el le traia tampoco le iban a ayudar mucho. Al parecer no habia sido liberado en el sentido "legal" de la palabra sino que aprovechando un motin en la carcel dos individuos le sacaron del calabozo donde se encontraba y le condujeron hasta el exterior de la penitenciaria donde le esperaban otro par de encapuchados que lo embarcaron con un salvoconducto falso a Almeria y de ahi a Valencia. Con Velazquez detras de todo aquello con toda probabilidad, lo mejor seria quitar a Enrique de enmedio para evitar mas complicaciones. Enrique tuvo que embarcarse de nuevo, esta vez con direccion a Levante, a Oriente.
En dos dias Don Gonzalo habia arreglado la salida de Enrique en la fragata Descubierta alias La Spezina de bandera luquesa que cubria la linea entre Valencia, Italia y el Oriente. El capitan era un joven alto, flaco y muy inquieto, llamado G.A. Malaspina. Presumia de ser descendiente de un navegante siciliano que dirigio una expedicion cientifica el siglo anterior y del que guardaba su diario personal que mostro con orgullo a Enrique durante la travesia. En las dos semanas que duro el viaje Enrique tuvo mucho tiempo para pensar sobre lo que habia pasado y la nueva vida que tendria que hacerse. Su padre ya le habia dado algunos contactos para que se estableciese en la region de Nablus donde podria abrirse camino con facilidad como exportador de frutas que tan buen mercado encontraban en la metropoli para las fabricas de vinos y licores. La carcel le habia cambiado mucho y ya no era mas ese joven ambicioso que asaltaba poblados berberes saqueando todo cuanto podia. Ahora esperaba encontrar una vida mas tranquila lejos de su familia pero tambien lejos de Velazquez que no haria sino ocasionarle problemas en Valencia.
Al atracar en Acre le estaba esperando un sirviente, Mustafa, para acompañarle a casa de Ali, el agente de Don gonzalo para la region. Enrique se quedaria alli hasta que encontrara la forma de salir adelante pero la situacion politica le hizo a Ali acosejarle que esperara los proximos acontecimientos en la region.
Efectivamente en las altas esferas la posicion belicista estaba ganando partidarios y se esperaba que en cuanto la situacion en el norte de Africa estuviera bajo control el ejercito volveria a movilizarse aunque no se sabia con seguridad hacia que punto. Egipto parecia un objetivo claro por la inestabilidad que se habia creado en la region tras el cambio de fronteras que recientemente habian provocado España y los otomanos. Asi mismo, la pujanza industrial hacia que el gobierno albergara planes expansionistas en Africa, en el Camerun, para hacerse con los bosques de maderas que tanto escaseaban en la peninsula. Sudamerica era otro punto caliente junto con las islas del Pacifico, y se sabia que habia ya intereses empeñados.
Al mismo tiempo la economia parecia estar beneficiandose de los ultimos logros militares. Varias fabricas se esperaba abrieran sus puertas en breve creando gran demanda para los productos coloniales a la vez que la mecanizacion creciente del pais con multitud de ingenios multiplicaba los efectos del desarrollo.
Ali y Enrique decidieron entonces comprar unos terrenos cerca de Hadera con buen acceso de agua y buena orientacion que evitara las heladas. En unos meses Enrique ya se habia mudado y la finca empezaba a trabajar a pleno rendimiento mientras Ali se encargaba de poner la mercancia en Valencia a traves de Don Gonzalo.
La casa de comercio de Don Gonzalo la llevaba ahora Don Pascual, el que habia sido su ayudante durante años y que conocia a Enrique desde niño. Don Gonzalo vivia ahora retirado en la casa de las afueras cuidando su salud que no hacia mas que empeorar y donde intentaba huir de preocupaciones y remordimientos por sus camaradas y su hijo. Finalmente moriria algunos años despues a la edad de 52 años despues de una vida tan agitada como el pais, 2 guerras peninsulares, 3 coloniales, exilios, persecuciones politicas, revueltas y muy al final la bonanza economica que se empezaba a otear en el horizonte.
- Parece mentira como pasa el tiempo.
- Es cierto, Don Julian. Precisamente el otro dia estuve pensando como hace ya 6 años desde que acabo la guerra y parece que fue ayer.
- Si, y sin embargo los 3 años de guerra parece que hubieran sido 30.
- Es como si interiormente uno hubiera acelerado el paso de los dias en el recuerdo.
- Debe ser cosa de las preocupaciones. Ahora poco nos preocupa que nos tilden como la tertulia liberal en las otras mesas del salon pero hace relativamente poco hubieramos sido detenidos y quien sabe que mas, de inmediato.
- Si, como Maragall. ¿Os acordais? Cuando llegaron los realistas franceses.
-¿Maragall? Pero este tuvo suerte, con eso que conocia no se que aristocrata en Madrid solo lo mandaron al exilio.
- Es cierto, siempre sacaba tajada de sus extrañas amistades. Un tipo curioso este Maragall.
- ¿Extrañas?
- Hombre, ya me diras. Un liberal de pasquin, siempre en reuniones clandestinas, siempre corriendo delante de migueletes, siempre hablando en corros en publico, pero luego te lo encontrabas saliendo de entrevistarse con el Obispo en la sacristía de la catedral o con el Intendente del Puerto en Ca´n Roseta. A saber que habra sido de el. Fue al exilio a Inglaterra hace como veinte años y nunca quiso volver, ni siquiera ahora se sabe nada de el.
- El dia que menos te lo esperes nos lo vemos pidiendo un cognac a Federico.
- Seguro.
La tertulia liberal era como se conocia comunmente a los amigos de Don Gonzalo. Un grupo algo heterogeneo de comerciantes, intelectuales, rentistas y un aristocrata un poco aventurero. Don Gonzalo mismo era comerciante y se dedicaba especialmente al vino. Vendia envases vacios y los compraba llenos. Todo un negocio que daba sus frutos cuando vendia finalmente los vinos en el norte de Europa o en las colonias, lo que quedaba de ellas y las ultimas gloriosas conquistas. Los ultimos coletazos del sistema que habia pasado a mejor vida con el fin de la guerra Carlista, segun la tertulia liberal habia zanjado. Ellos hubieran apostado mejor por seguir con la politica de ampliacion del comercio y la industria, como ya se iniciara con la expansion de las fabricas de acero en Burgos y Valladolid. Sin embargo la vuelta de las tropas despues de 3 años combatiendo rebeldes en ultramar se aprovecho para iniciar una campaña que partio precisamente de Valencia, en Abril del 39, apenas 3 meses despues del tratado de La Pinilla. Salieron las tropas con destino desconocido incluso para los mismos soldados, se reforzaron las unidades y se pertrecharon y despues de 3 semanas de travesia amanecieron delante de Alejandria. Cuando la noticia llego a Valencia lo hizo junto con la de la pronta caida de la capital del delta y Dumyah, desguarnecidas por los egipcios, ocupados como estaban defendiendose de los otomanos, aliados de España por quien sabe que avatares de la politica internacional.
Campaña de Egipto 1840
Tres años habia de durar aquella extraña guerra. Extraña mayormente porque nadie se explicaba a santo de que iban nuestros jovenes hasta el pais del Nilo a terminar no se sabe que cruzada. Y al final por un puñado de territorios que poco parecian tener que ofrecer aparte de problemas cronicos con la heterogenea poblacion local.
La guerra en si no tuvo mucho de militar y si bastante de logistica. Egipto era un pais retrasado en todos los aspectos pero con un numerosisimo ejercito. Los aliados otomanos propiciaron las condiciones necesarias para que con apenas 70000 soldados se terminara ocupando todo el territorio evitando grandes batallas que solo harian empeorar la situacion politica en la metropoli, hastiada ya tras 5 años de continuas guerras.
Egipto 1841
En febrero de 1842 venia a firmarse el tratado de Nicosia por el que Creta, Chipre, la costa del Levante y unos pocos territorios deserticos pasaban a soberania española. Se escucharon rumores de presiones politicas y de la plana mayor del ejercito que veia como a pesar de haber ganado la guerra la opcion cristina, la tropa, o mejor dicho los oficiales, simpatizaban en realidad con la opcion absolutista que habian ayudado a derrotar. Es por lo que como medida preventiva se decidio mantener ocupado al ejercito aprovechando una guerra que poco tenia que ver con España y con sus intereses, aunque esto ultimo no estaba tan claro para la tertulia liberal de Don Gonzalo, que debatio encendidamente sobre las posibilidades y consecuencias de la adquisicion de los nuevos territorios.
La Paz de Nicosia
Mientras, el resto de Europa seguia con sus disputas habituales, la mas grave de las cuales fue el asunto de la crisis del Rin en enero del 40, que sirvio para poner de manifiesto la inoperancia de los franceses en los asuntos alemanes. Prusia iba a tomar un papel mucho mas protagonista a partir de entonces en la orbita germana. Quizas por aquello de no perder la grandeur, Francia miro al sur, y ya que no podia manipular nada en el este se dedico a garantizar la independencia española ante los ojos de Europa con la que España en realidad se llevaba inmejorablemente neutral. Por su parte España, por no tomarlo como un insulto, hizo lo propio y garantizo la independencia francesa.
En España, la celebracion de la victoria y de la paz permitio la relajacion de la vida publica. Se empezaron a acometer reformas para dotar al pais de una economia mas saneada, comenzando la industrializacion de Aragon y el Cantabrico. La tertulia por su parte colaboraba con una asociacion cultural que promovia la apertura de un museo sobre los nuevos estilos que las vanguardias estaban apuntando. Sin duda los contactos de Don Gonzalo y Don Segismundo, un aristocrata de muchos recursos especialmente en la capital del reino, fueron determinantes para que el gobierno anunciara una dotacion de 500.000 reales de vellon para la consecucion del proyecto.
El 2 de Febrero del 43 se inauguraba por fin el tan ansiado museo de cultura contemporanea promovido por la asociacion cultural La Concordia, con una inolvidable parrafada del maestro de ceremonias, Don Mateo Espínola, un avejentado terrateniente de toda la vida que hacia lo que podia por no quedar atras en la efervescente vida publica valenciana. Su discurso fue como decimos inolvidable para todos los asistentes, para todos menos para el, que de hecho lo olvido y tuvieron que salir varios miembros de la asociacion a sacarle del aprieto. Se acordaba Don Gonzalo bastante bien de la fecha porque coincidio con la declaracion de guerra a Marruecos. Su hijo, Enrique, estaba destinado como Capitan en la guarnicion de Alhucemas y ,gracias a un par de favores que alguien le debia en el gobierno militar de la region sur, evito que éste fuera movilizado para la guerra en Egipto, muy a pesar de su impulsivo vastago. La verdad es que probablemente le salvara de haber muerto deshidratado a las afueras del Cairo o en algun camino perdido del Sinai como tantos y tantos que padecieron la falta de preparacion logistica de un ejercito mas acostumbrado a las tabernas del barrio del boquete en La Habana que a hacer marchas por los Monegros o similares.
La guerra con Marruecos no dejaba ninguna via alternativa para Enrique. Como capitan en servicio en Tafersit desde hacia casi 2 años su experiencia con la poblacion y su conocimiento (al menos sobre el papel) del norte de Marruecos lo hicieron un candidato perfecto para incorporarlo a la division de caballeria de la Guardia Real, donde se distinguio por su arrojo y valentia, a veces un poco de forma temeraria pero que le ayudo incluso a destacar sobre otros oficiales en una guerra que fue hecha para la galeria. Sin embargo el pais, el pueblo, empezaba a tener problemas para asimilar tantos años de guerra sin un resultado tangible que llevarse a la boca, solo viudas y huerfanos y familias desatendidas. Este malestar fue lo que prvoco la primera gran huelga de la historia de España. Apenas 20 dias despues de la declaracion formal de guerra (los preparativos llevaban haciendose desde hacia medio año), las fabricas de municiones y armas de Merida y Toledo paraban la produccion. La noticia corrio rapidamente incendiando otros puntos de la geografia, los telares de Cataluña (aun manuales por aquel entonces), las fundiciones de Castilla. Tambien llego la huelga a las pocas semanas hasta Valencia, retrasando para desesperacion del comercio local el transporte y el correo maritimo especialmente con el levante de oriente (como se le empezó a llamar para no caer en confusiones). Valencia se estaba conviertiendo en el puerto del comercio principal para aquella zona y bien que se iba a beneficiar con los futuros acontecimientos. Cuando la huelga paralizo las fabricas de suministros de Andalucia el gobierno comprendio que se arriesgaba a una rebelion en toda regla del ejercito destacado en Marruecos. Sin que le temblara el pulso al ejecutivo se ordeno la represion sin paliativos de cualquier acto de insimision civil provocando un estado de guerra no declarada que hizo empezar a brotar una conciencia obrera en algunos sectores.
En apenas 10 meses todo Marruecos fue ocupado, obligando al rey alahui a refugiarse en su palacio de Alcazarquivir. Para España quedaba el resto del pais, con el recien descubierto llacimiento de oro de las montañas del Atlas.
Enrique, habia sido ascendido a Brigadier, un jovencisimo brigadier de caballeria de apenas 28 años. La cadena de mandos habia sido bastante castigada en la guerra de Egipto y eso habia abierto muchas posibilidades para jovenes ambiciosos como el hijo de Don Gonzalo. Tan solo 4 meses despues de firmar los acuerdos de Rabat tropas españolas cruzaban la frontera argelina. Parecia que el ejercito español queria recuperar en 10 años lo que habia perdido en los 20 anteriores. Enrique vio otra oportunidad de escalar aun mas alto en el escalafon, no veia un techo para su ascenso y precisamente este ansia fue lo que provoco su caida. Su brigada fue enviada a ayudar a la legion portuguesa en la toma del Tremecén, una rica provincia argelina limitrofe con Marruecos y famosa por sus contrabandistas que bien conocia Enrique. Al entrar en la ciudad se le dio el mando del sector del puerto y no pudo vencer la tentacion de, aprovechando sus contactos con "pescadores" de Melilla, organizar una operacion para vaciar dos almacenes de cueros, tejidos de lana y productos aromaticos tipicos de la region. Esta mercancia habia sido ya contabilizada y requisada por los oficiales de intendencia del cuerpo de ejercito numero 3, por orden del coronel medico Velazquez, que apreciaba mucho las sustancias alcalohides para "facilitar" las amputaciones de campaña.
Las motivaciones de Velazquez poco tenian que ver con el juramento hipocratico como bien sabia Don Gonzalo. El Coronel medico era un viejo conocido para el. Habia sido Director del Hospital Militar de Valencia y gracias a ello y de acuerdo con el Intendente del puerto, se dedicaban al contrabando de alcoholes y cristal robados que escondian en los depositos que facilitaba Velazquez. Uno de esos robos se perpetro precisamente en el almacen de Don Gonzalo y aunque no pudo denunciarlo por sus compromisos con terceras personas y con el mismo Velazquez en cierta forma, sí fue informado de todo lo que habia detras aquello. Toda una trama que partia de la Logia de Madrid para conseguir controlar unas minas de sulfuro en el Mediterraneo, movido por los intereses de los industriales de las fabricas de armamento que tenian mucho peso en el gobierno, que subsidiaba dichas industrias por considerarlas estrategicas para la defensa. Naturalmente esta informacion no salia de las logias de la masoneria y siendo Don Gonzalo mason con contactos en Cadiz, Santander y Valencia era cuestion de tiempo que algun hermano le pusiera sobre aviso de donde no debia meterse.
La masoneria habia adquirido mucho protagonismo en la direccion politica del pais. Apoyados en la restriccion del voto que beneficiaba a las clases mas pudientes, se hicieron con toda una red de contactos que ponian de acuerdo los intereses de todas las fuerzas capitalistas y comerciales del pais. Don Gonzalo era mason de antiguo, su familia lo era desde que saliera de Santander, de donde era originaria, para trasladarse a Cadiz donde la actividad comercial tenia mas facilidades incluso despues de la liberalizacion del trafico colonial. Alli fue donde Don Gonzalo paso sus años jovenes y donde se empapó de las ideas politicas mas radicales de su epoca. Llego con apenas 15 años a la ciudad para ponerse bajo la tutela de su tio que como casi todo el mundo por entonces se declaraba "del comercio" y en lo cual debia instruir a su sobrino. Empezo como aprendiz en la casa Fernandez de Castro donde fue familiarizandose con el uso de las cuentas, las medidas, los cambios y la correspondencia en varios idiomas, al mismo tiempo que con los panfletos mas o menos periodicos, las ideas doceañistas y la que terminaria siendo su mujer, tambien se familiarizo mucho con ella.
Se caso con Doña Francisca el 19 de marzo de 1823 y empezo a labrarse un futuro emprendiendo sus propias operaciones a espaldas de la casa de comercio. Con la llegada de los absolutistas al poder las cosas empeoraron para liberales como él que se habian señalado en los mentideros politicos, el cafe de Cosi, el Apolo. Muchos se exiliaron a Inglaterra, el propio Mendizabal, que ahora estaba tan bien situado en Madrid. Quién lo imagina ahora levantandose con esa vehemencia de la mesa del Apolo esgrimiendo un panfleto tratando de imitar a Lequerica o Galiano.
Don Gonzalo sin embargo estaba bien informado y tenia muchos contactos gracias a su familia lo que le evitó el exilio. Una temporada de retiro fuera del mundanal ruido en su finca de Chiclana y finalmente se mudo a Valencia donde un buen amigo de Don Federico Fernandez de Castro le habria de ayudar a empezar una nueva vida lejos de las plazas mas activas donde era mas conocido por su trato comercial. Al poco de asentarse llego Enrique, su primer hijo, su mayor orgullo, y ahora, su mayor preocupacion, preso, esperando juicio en un calabozo argelino mientras la guerra en las montañas de la Kabilia parecia que iba a durar para siempre.
FIN I
El proceso de Enrique se retrasaba constantemente por los problemas del ejercito para controlar el levantisco pueblo argelino. Eran los berberes de la montaña los que mas dificultad tenian a la hora de ser pacificados, pues se rebelaban una y otra vez haciendo al ejercito volver constantemente sobre sus pasos.
Mientras las operaciones militares se eternizaban, un dia Don Gonzalo recibio una carta de Velazquez, el coronel medico. Queria verlo en una taberna del Grao para hablar de un asunto. No habia que ser muy listo para saber con que estaba relacionado el asunto.
El sitio era realmente insalubre, impropio para un galeno, incluso para este que era todavia de los de "anestesia trasera con habano del 15". Afortunadamente la ciencia medica estaba cambiando mucho en España con los ultimos descubrimientos y controles sanitarios que obviamente, aun no habia llegado a este rincon del pais.
Velazquez estaba sentado en la que era sin duda la mesa mas desvencijada del local y que por ello estaba en el rincon mas apartado. Al verlo llegar ni siquiera se levanto, limitandose a mover ligeramente la mano como llamando al tabernero. Don Gonzalo, por su atuendo, no venia lo que se dice preparado para una entrevista discreta, ni tampoco lo estaba para lo que estaba a punto de escuchar.
- Buenas, tardes.
Velazquez era un personaje con una insultante mirada viva y directa. Las facciones de su cara estaban demasiado curtidas para parecer un medico y esa perenne mueca en la comisura de los labios que se asemejaba mas a una sonrisa cuanto menos motivo habia para ello. Tenia la costumbre de ir dejando caer las palabras como gotas, segun hablaba. Esto desesperaba particularmente a Don Gonzalo aparte del hecho de que el destino de su hijo estaba ahora en sus manos.
- Al grano, Velazquez. No he venido aqui por ningun compromiso social para andarme con protocolos.
- No has cambiado en 20 años. Tu hijo esta bien. Me he encargado personalmente de ello. Ya estaria colgando de una soga si no hubiera sido asi. No hace falta que me lo agradezcas. Si aun esta vivo es porque necesitamos tu ayuda.
- ¿Necesitamos?
- Eso a ti no te incumbe. Se que el que yo te lo diga no te va a detener pero si quieres que tu hijo siga vivo es mejor que no empieces con tus intrigas.
- Bueno, dime ya de que se trata y acabemos con esto de una vez.
- Como sabes los ambientes liberales estan promoviendo en Valencia una serie de actos y reuniones para reducir el presupuesto del ejercito. Quiero que me des nombres, los nombres de todos los responsables detras de estos actos, aparte del tuyo, claro. -dijo esto y aparecio una socarrona sonrisa en sus labios.
- ¿Nombres?... Esas manifestaciones no tienen nada que ver con el circulo liberal en que me muevo.
- Ya se que no. No me refiero a tu grupito de idealistas. Me refiero a ese otro grupito que camuflado como asociacion cultural promueve ideas que van contra España.
- ¿Tengo que recordarte quien gobierna España en este momento? ¿O quizas eres uno de esos requetés que no han asimilado todavia la victoria de los cristinos?
- Yo no tengo ideologias. Simplemente tengo misiones y esta es de vital importancia para el pais, asi que olvidate de escrupulos morales y dame los nombres que te pido. Te lo pido, por favor. Y por tu hijo. - Velazquez tenia una sonrisa realmente odiosa.
Puesto entre la espada y la pared hubiera escogido la espada sin dudar, pero Don Gonzalo tenia ahora la vida de su hijo pendiendo de un hilo y sabia que Velazquez era lo suficientemente miserable para conseguir la informacion que necesitaba con su ayuda o sin ella. Esta ultima posibilidad sin embargo llevaba aparejada la perdida de su hijo. Le repugnaba la idea de tener que traicionar a los camaradas de la Asociacion pero en su interior se repetia una y otra vez que no tenia alternativa. Lo unico que conseguia era martirizarse mas y mas en vez de convencerse de la justicia de su decision.
El verano del 45 fue muy gris para Don Gonzalo que se resistia a salir de su casa para acudir a ninguna reunion social, sabedor de cual iba a ser el tema de conversacion. Ni siquiera la noticia del fin de la guerra en Argelia hizo que se animara en algo con la posibilidad de la vuelta de su hijo. La mayoria de los camaradas que habia delatado habian ido directamente a la carcel en Valencia acusados de mil historias, menos dos que habian sido llevados de inmediato a Madrid bajo la acusacion de conspiracion. Le atormentaba imaginarse la escena de la detencion de todos ellos, y en especial de su amigo Jose Peralta al que habia iniciado en los negocios y en las ideas liberales.
Por fin, en Octubre de ese año, sin previo aviso, Enrique se plantó en Valencia. Don Gonzalo parecio renacer aunque Enrique encontro a su padre increiblemente avejentado. Las noticias que el le traia tampoco le iban a ayudar mucho. Al parecer no habia sido liberado en el sentido "legal" de la palabra sino que aprovechando un motin en la carcel dos individuos le sacaron del calabozo donde se encontraba y le condujeron hasta el exterior de la penitenciaria donde le esperaban otro par de encapuchados que lo embarcaron con un salvoconducto falso a Almeria y de ahi a Valencia. Con Velazquez detras de todo aquello con toda probabilidad, lo mejor seria quitar a Enrique de enmedio para evitar mas complicaciones. Enrique tuvo que embarcarse de nuevo, esta vez con direccion a Levante, a Oriente.
En dos dias Don Gonzalo habia arreglado la salida de Enrique en la fragata Descubierta alias La Spezina de bandera luquesa que cubria la linea entre Valencia, Italia y el Oriente. El capitan era un joven alto, flaco y muy inquieto, llamado G.A. Malaspina. Presumia de ser descendiente de un navegante siciliano que dirigio una expedicion cientifica el siglo anterior y del que guardaba su diario personal que mostro con orgullo a Enrique durante la travesia. En las dos semanas que duro el viaje Enrique tuvo mucho tiempo para pensar sobre lo que habia pasado y la nueva vida que tendria que hacerse. Su padre ya le habia dado algunos contactos para que se estableciese en la region de Nablus donde podria abrirse camino con facilidad como exportador de frutas que tan buen mercado encontraban en la metropoli para las fabricas de vinos y licores. La carcel le habia cambiado mucho y ya no era mas ese joven ambicioso que asaltaba poblados berberes saqueando todo cuanto podia. Ahora esperaba encontrar una vida mas tranquila lejos de su familia pero tambien lejos de Velazquez que no haria sino ocasionarle problemas en Valencia.
Al atracar en Acre le estaba esperando un sirviente, Mustafa, para acompañarle a casa de Ali, el agente de Don gonzalo para la region. Enrique se quedaria alli hasta que encontrara la forma de salir adelante pero la situacion politica le hizo a Ali acosejarle que esperara los proximos acontecimientos en la region.
Efectivamente en las altas esferas la posicion belicista estaba ganando partidarios y se esperaba que en cuanto la situacion en el norte de Africa estuviera bajo control el ejercito volveria a movilizarse aunque no se sabia con seguridad hacia que punto. Egipto parecia un objetivo claro por la inestabilidad que se habia creado en la region tras el cambio de fronteras que recientemente habian provocado España y los otomanos. Asi mismo, la pujanza industrial hacia que el gobierno albergara planes expansionistas en Africa, en el Camerun, para hacerse con los bosques de maderas que tanto escaseaban en la peninsula. Sudamerica era otro punto caliente junto con las islas del Pacifico, y se sabia que habia ya intereses empeñados.
Al mismo tiempo la economia parecia estar beneficiandose de los ultimos logros militares. Varias fabricas se esperaba abrieran sus puertas en breve creando gran demanda para los productos coloniales a la vez que la mecanizacion creciente del pais con multitud de ingenios multiplicaba los efectos del desarrollo.
Ali y Enrique decidieron entonces comprar unos terrenos cerca de Hadera con buen acceso de agua y buena orientacion que evitara las heladas. En unos meses Enrique ya se habia mudado y la finca empezaba a trabajar a pleno rendimiento mientras Ali se encargaba de poner la mercancia en Valencia a traves de Don Gonzalo.
La casa de comercio de Don Gonzalo la llevaba ahora Don Pascual, el que habia sido su ayudante durante años y que conocia a Enrique desde niño. Don Gonzalo vivia ahora retirado en la casa de las afueras cuidando su salud que no hacia mas que empeorar y donde intentaba huir de preocupaciones y remordimientos por sus camaradas y su hijo. Finalmente moriria algunos años despues a la edad de 52 años despues de una vida tan agitada como el pais, 2 guerras peninsulares, 3 coloniales, exilios, persecuciones politicas, revueltas y muy al final la bonanza economica que se empezaba a otear en el horizonte.