-¿Qué pasa? ¿Alguien puede explicarme que carajo es 'Crazy Jap'?
-Capitán, un 'Crazy Jap' es una maniobra utilizada en la guerra antisubmarina por los japoneses. Se trata de un lanzamiento masivo de cargas de profundidad a diferentes profundidades y seguidamente con poco espacio de tiempo. De este modo se desata un auténtico infierno submarino y las unidades objetivo acaban siendo alcanzadas antes o después.
-El nombre proviene del vaivén exagerado que provoca en los buques al lanzar las cargas por debajo del mismo - respondió otro oficial - Al avanzar a tan baja velocidad, las cargas hacen explosión debajo de ellos y el barco se balancea dando la sensación de que están locos.
-¿Ha dicho que avanzan despacio? - preguntó tras un par de segundos
-Sí, señor, reducen la velocidad para alcanzar varias profundidades al mismo tiempo
Andrew se mantuvo pensativo. Anaizó la situación y se acercó a la mesa.
-Entonces podríamos hacerlo - los oficiales se acercaron a la mesa con cautela, debido a la inclinación del submarino. Andrew dibujó el submarino con varios garabatos en un folio cuadriculado fijándose en la inclinación que mostraban los aparatos del puente de mando. Algunos oficiales se miraban extrañados. A continuación preguntó al sónar la distancia aproximada y la velocidad de los buques.
-Tome, Jameson, usted hará una marca cada 20 segundos a esa distancia - dijo marcándole un número en la regla de pulgadas - Mi cronómetro, por favor
Russeau le alcanzó un reloj con varios botones a los lados. Andrew lo puso a cero y lo dejó sobre la mesa. Miró el papel y comenzó a apuntar datos en la parte derecha. A ojos de los oficiales parecía un matemático desarrollando la fórmula más compleja del mundo. Sin embargo, sólo apuntaba la velocidad de los torpedos, la velocidad de su submarino, la de los japoneses y realizaba complicados cálculos con ellos. Una gota de sudor cayó sobre el papel. Andrew la tapó con su dedo disimuladamente.
-Timonel, aumente la velocidad 11 nudos, timón a 8 grados hacia abajo y gire en dos hacia estribor
-Señor, ¿puede explicarnos qué vamos a hacer?
-No hay tiempo, Russeau. Pasaremos el bloqueo o nos iremos al fondo del mar - dijo con una sonrisa malévola - Hakolin, vaya a la sala de torpedos y que presuricen los cuatro tubos
-¿Los cuatro?
-¡NO HAY TIEMPO DE CUESTIONAR PREGUNTAS! ¡DÉSE PRISA!
El submarino comenzó a avanzar. Andrew le arrebató el lápiz al oficial y comenzó a hacer mediciones mientras el otro apretaba con la uña los distintos puntos. ¿Que se proponía? Las explosiones comenzaban a escucharse desde el exterior del casco, aunque por suerte aún estaban a bastante distancia. Podrían haber tenido tiempo de escapar, pero el capitán había optado por avanzar. Menuda locura.
-Listo - dijo de pronto. Agarró el interfono y contactó con la sala de torpedos - Hakolin, ¿están listos?
-Sí señor - respondió una voz tras unos segundos
-Abran las cuatro escotillas
-¿Las cuatro?
-Creí haber oído esa pregunta anteriormente
-Sí señor... - hubo una pausa de unos segundos - Ya están abiertas
-Confirmado - dijo Andrew cuando vio que cuatro pilotos se tornaban verdes - necesito que sus hombres estén preparados para enviar torpedos cada 5 segundos
-Delo por hecho
-Bien - Andrew cerró la comunicación - Ahora a esperar.
-¿Esperar a qué? - dijó el oficial que seguía midiendo con la uña del dedo
-A que estén a tiro, por supuesto
-Joder...
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Las explosiones eran cada vez más violentas. Si alguno de ellos hubiera podido observar desde el exterior, hubiera visto destellos continuados cada 3 segundos. Si lo hubieran visto desde fuera de la superficie, habrían visto 3 buques japoneses balanceándose de lado a lado mientras de su base salía disparado una explosión de agua y espuma. Era una visión increíble.
Andrew notó como el submarino comenzaba a vibrar cada vez con más fuerza. Russeau le miraba con curiosidad. Nadie se atrevía a preguntar. De pronto, el capitán accionó su cronómetro al mismo tiempo que el oficial hacía otra marca en el papel.
-Puede dejar eso. Les aconsejo que se agarren. Ahora se pone interesante - les dijo mientras miraba el cronómetro. Agarró el interfono sin dejar de mirar de forma poseída las manecillas del reloj. Presionó el botón:
-Hakolin, ha llegado el momento, preparados...
El sonido de las agujas avanzando era ocultado por las explosiones de fuera. Pronto pasarían por debajo de los buques y se hundirían. Incluso aunque alcanzasen un buque, tenían una posibilidad entre varios millones de lograr pasar. Menuda locura.
-...listos...
El submarino se tambaleó debido a una explosión más cercana. El sónar se vio obligado a retirar sus auriculares
-psh, psh, psh... - Andrew parecía decir a los barriles explosivos que detuviesen el estruendo para que pudiera seguir el movimiento de las agujas - ... ¡¡¡AHORA!!! ¡¡¡DISPAREN EL PRIMER TUBO!!!
El sónar volvió a toda velocidad al interior de su habitáculo y se colocó los cascos.
-¡Torpedo uno disparado! - comunicó el oficial
-¡Torpedo en el agua! - confirmó el sónar
Russeau se agarró de una tubería ante la fiereza de las explosiones. Andrew se enfrentaba de pie al balanceo con su cronómetro en la mano. Volvió a apretar el interfono:
-¡¡SEGUNDO TUBO, FUEGO!! - gritó fuera de sí. A Russeau un escalofrío le recorrió la espalda.
-¡Torpedo dos disparado! - gritó el oficial
-¡Torpedo en el agua! - confirmó el sónar
El tornillo saltó unos centímetros en el suelo antes de volver a caer por su propio peso tras una gran sacudida y rodar hasta el pie de Andrew. A pesar de ello, las cargas aún se encontraban a una distancia de varias decenas de metros.
-¡¡¡DISPAREN EL TERCER TUBO!!! - Andrew se secó el sudor con la manga pasándola por la frente. El timonel se giró y vio la figura de su capitán, de pie junto a la mesa, cronómetro en mano, interfono en la contraria y su pecho bajando y subiendo al son de la respiración.
-¡Torpedo tres disparado! - sonó la voz del oficial
-¡Torpedo en el agua! - confirmó el sónar
-¡¡¡CUARTO TUBO YA!!! - gritó Andrew. Esta vez el oficial que hacía marcas dejó de hacerlas y le miró. El capitán le devolvió la mirada y vio un extraño brillo en sus ojos. Otro escalofrío recorrió la espalda de un miembro de la tripulación -¡¡Sónar, infórmeme!!
-He perdido los torpedos, están atravesando el campo de explosiones del 'Crazy Jap'
Esperaron. Cada segundo parecía hacerse eterno. No sólo la explosiones eran cada vez más cercanas y más fieras, sino que se aproximaban a la superficie. Russeau dejó escapar un suspiro y se aferró fuertemente a la tubería. Andrew fue caminando poco a poco hacia el habitáculo del sónar. Éste le miraba con la vista perdida sin prestarle antención. Trataba de extraer algo por encima de las explosiones. Andrew se le acercó, colocó su brazo en el hombro del joven sónar y miró su fino bigote que temblaba debido al nerviosismo. Las explosiones continuaban en el exterior. Se acercaba el momento clave. De pronto, sus ojos se abrieron de golpe.
-¿Qué, qué?
-He oído algo
-¿QUÉ HAS OÍDO?
-Otra vez...
-¡¿HEMOS IMPACTADO?!
-Sí... Dos veces - el sónar se quitó los auriculares y los dejó caer en un último esfuerzo. Estaba agotado.
-¡Timonel! ¡Nivele los timones, máxima velocidad! ¡Vamos a entrar en el infierno, pero saldremos de él! ¡Vais a ver al diablo cara a cara, pero ni él mismo podrá atraparos! ¡No ese diablo de los ojos rasgados! ¡Agarraos fuerte!
La hélice del submarino aumentó sus revoluciones y el morro descendió unos grados. En la superficie, dos buques continuaban avanzando, mientras otro se quedaba atrás, humeando por sendos boquetes abiertos en la quilla cuyas explosiones habían alcanzado hasta cubierta. Lo que no sabían, es que un submarino se disponía a pasar a escasos metros por debajo de su casco...