- Haz el favor de usar el cenicero, vas a quemarme las sábanas.
- Perdona, cariño.
Pegó otra bocanada y tiró la ceniza del cigarro al suelo, esperando que no cayera encima de su arrugado uniforme de Capitán de los Tercios Acorazados.
La chica se acurrucó en su regazo.
- Hacía tiempo que no nos veíamos
- Lo siento, pero ya sabes que estoy muy atareado. Están incrementando el ejército a marchas forzadas, y a los veteranos nos toca entrenar a los reclutas… y no sabes lo torpes que son.
La chica sonrió.
- Ahora sabes lo que sentía tu instructor ruso.
- Ja, el bueno de Semión Radinovich puede dar gracias a Dios por haber tenido unos alumnos como nosotros.
Pegó otra bocanada al cigarrillo.
- Te marcharás pronto. Lo sé.
- No digas tonterías, María. No vamos a entrar en guerra. No habrá mas guerras.
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Alemania nunca se atreverá a atacar a la URSS y la URSS nunca nos dejaría solos en caso de que nos atacaran los alemanes. El Camarada Negrín ha dicho que las naciones capitalistas se continuarán machacando entre ellas, sus pueblos se cansarán, y pronto el capitalismo sucumbirá ante la Revolución.
- No me lo creo. Prieto decía que…
- Prieto es un perdedor y un traidor.
- Antes te caía bien.
- Antes… creía muchas cosas… pero después de lo de Francia… con esa gente no hay nada que hacer. Revolución, María. Revolución.
- Si tu lo dices…
La chica se estaba durmiendo. Y él también. Pero el repentino sonido de unos pasos subiendo aceleradamente por la escalera hizo reaccionar al capitán, que instintivamente buscó su pistola entre sus ropas, caídas al pie de la cama.
La puerta se abrió. Entró un soldado. A primera vista se veía que se había puesto el uniforme a toda prisa.
- Coño, Martínez… no te preocupes, cariño, es mi artillero. ¿Por qué entras así corriendo, en medio de la noche?
- Camarada Capitán… han movilizado a todas las fuerzas. Todo el mundo tiene que presentarse urgentemente en su puesto, en menos de dos horas. Nos envían al frente dentro de tres horas.
- ¿Al frente, a qué frente?
- ¡a la Guerra!
- ¿a la Guerra?
- ¡Alemania nos ha declarado la Guerra!
- Perdona, cariño.
Pegó otra bocanada y tiró la ceniza del cigarro al suelo, esperando que no cayera encima de su arrugado uniforme de Capitán de los Tercios Acorazados.
La chica se acurrucó en su regazo.
- Hacía tiempo que no nos veíamos
- Lo siento, pero ya sabes que estoy muy atareado. Están incrementando el ejército a marchas forzadas, y a los veteranos nos toca entrenar a los reclutas… y no sabes lo torpes que son.
La chica sonrió.
- Ahora sabes lo que sentía tu instructor ruso.
- Ja, el bueno de Semión Radinovich puede dar gracias a Dios por haber tenido unos alumnos como nosotros.
Pegó otra bocanada al cigarrillo.
- Te marcharás pronto. Lo sé.
- No digas tonterías, María. No vamos a entrar en guerra. No habrá mas guerras.
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Alemania nunca se atreverá a atacar a la URSS y la URSS nunca nos dejaría solos en caso de que nos atacaran los alemanes. El Camarada Negrín ha dicho que las naciones capitalistas se continuarán machacando entre ellas, sus pueblos se cansarán, y pronto el capitalismo sucumbirá ante la Revolución.
- No me lo creo. Prieto decía que…
- Prieto es un perdedor y un traidor.
- Antes te caía bien.
- Antes… creía muchas cosas… pero después de lo de Francia… con esa gente no hay nada que hacer. Revolución, María. Revolución.
- Si tu lo dices…
La chica se estaba durmiendo. Y él también. Pero el repentino sonido de unos pasos subiendo aceleradamente por la escalera hizo reaccionar al capitán, que instintivamente buscó su pistola entre sus ropas, caídas al pie de la cama.
La puerta se abrió. Entró un soldado. A primera vista se veía que se había puesto el uniforme a toda prisa.
- Coño, Martínez… no te preocupes, cariño, es mi artillero. ¿Por qué entras así corriendo, en medio de la noche?
- Camarada Capitán… han movilizado a todas las fuerzas. Todo el mundo tiene que presentarse urgentemente en su puesto, en menos de dos horas. Nos envían al frente dentro de tres horas.
- ¿Al frente, a qué frente?
- ¡a la Guerra!
- ¿a la Guerra?
- ¡Alemania nos ha declarado la Guerra!