El abuelo pegó otra calada al puro, y continuó relatando…
“Nos pasamos varios días en ese risco. La situación era de completo caos. Habían desembarcado unos 160.000 hombres, pero gran parte de su equipo o no había desembarcado, o se había perdido en el desembarco. Se habían avanzado algunos kilómetros, pero no se había capturado ningún puerto medianamente decente en el que descargar provisiones. Maracaibo seguía tenazmente defendido por la 1ª División de Caballería venezolana.
Muchas unidades se habían quedado sin municiones. La comida escaseaba… no pasarían muchos días antes de que nuestros chicos comenzaran a rendirse en masa, si antes no eran evacuados.
Yo estaba jugando al mus con mis dos compañeros, en nuestro refugio, y pensando en que las cosas no podían ir peor. Entonces, a 100 metros de donde estábamos estalló un proyectil que, a juzgar por el ruido y el cráter que formó, debía de ser por lo menos de calibre 350mm. Con esas dimensiones, tenía que tratarse por lo menos del proyectil de un acorazado. Pensamos que alguno de nuestros marinos la había cagado al apuntar. Salimos del refugio para lanzar algunos improperios, y entonces lo vimos.
Toda la costa, hasta donde alcanzaba nuestra mirada, estaba llena de buques. La US Navy en pleno había aparcado en la bahía. Ya no había posibilidad ni de que nos llegaran suministros ni de que nos evacuaran.
Ahora si que estábamos de mierda hasta el cuello.”
“Nos pasamos varios días en ese risco. La situación era de completo caos. Habían desembarcado unos 160.000 hombres, pero gran parte de su equipo o no había desembarcado, o se había perdido en el desembarco. Se habían avanzado algunos kilómetros, pero no se había capturado ningún puerto medianamente decente en el que descargar provisiones. Maracaibo seguía tenazmente defendido por la 1ª División de Caballería venezolana.
Muchas unidades se habían quedado sin municiones. La comida escaseaba… no pasarían muchos días antes de que nuestros chicos comenzaran a rendirse en masa, si antes no eran evacuados.
Yo estaba jugando al mus con mis dos compañeros, en nuestro refugio, y pensando en que las cosas no podían ir peor. Entonces, a 100 metros de donde estábamos estalló un proyectil que, a juzgar por el ruido y el cráter que formó, debía de ser por lo menos de calibre 350mm. Con esas dimensiones, tenía que tratarse por lo menos del proyectil de un acorazado. Pensamos que alguno de nuestros marinos la había cagado al apuntar. Salimos del refugio para lanzar algunos improperios, y entonces lo vimos.
Toda la costa, hasta donde alcanzaba nuestra mirada, estaba llena de buques. La US Navy en pleno había aparcado en la bahía. Ya no había posibilidad ni de que nos llegaran suministros ni de que nos evacuaran.
Ahora si que estábamos de mierda hasta el cuello.”
Last edited: