Jornada 14: Blackburn Rovers
Junto con el Sunderland, el Rovers es, posiblemente, el grande más grande que el Hereford se ha cruzado en liga. Y como el Sunderland, la gloria del Blackburn se debe más a tiempos pasados (muy pasados) que a los últimos años. Y es que los Blue and Whites son, probablemente, el primer grande de la historia, antes incluso que el Aston Villa.
Ya hemos hablado en el AAR de cómo el Blackburn Rovers fue clave para la aparición del profesionalismo en el fútbol. El profesionalismo, a su vez, fue clave para que el Blackburn Rover se convirtiera no en uno de los principales clubes de Inglaterra… sino en el principal en su propia ciudad. Porque Blackburn, en la década de 1870, era un hervidero futbolístico.
En la ciudad, uno de los epicentros de la industria metalúrgica, se fundaron a finales de esa década el Blackburn Park Road y el Blackburn Olympic, este último fruto de la fusión a su vez de otros dos equipos, y además el Darwen FC, en la ciudad inmediatamente vecina.
Y además todos ellos con cierto éxito. Especialmente el Blackburn Olympic, que financiado por Sid Yates, dueño de una de las mayores fundiciones de hierro de la ciudad, logró reunir a una serie de jugadores semiprofesionales (o más bien profesionales a escondidas) de gran nivel y hacerse con la FA Cup en 1883, la primera que no ganó uno de los grandes clubes amateurs de Londres, formados por ex alumnos de las grandes escuelas y universidades inglesas.
El propio éxito del Olympic, sin embargo, fue el primer paso hacia su muerte. Sid Yates tenía mucho dinero, pero John Lewis (educado en el Shrewsbury School, por cierto, uno de los nueve “public” schools más prestigiosos de Inglaterra), jugador, empresario y árbitro (pitó la final de los Juegos Olímpicos de 1920) era un genio de los despachos, y tenía el apoyo financiero de varios empresarios de Blackburn, entre ellos Arthur Constantine.
En dos años, la mayoría de los campeones de copa con el Olympic estaban jugando ya en las filas de los Rovers, que levantaron las tres FA Cups inmediatamente posteriores. Curiosamente, la fuerte inversión económica que Lewis exigió a los accionistas del club hubiera obligado a disolverlo de no haber ganado la copa en 1884 y, con ella, el jugoso premio en metálico que ayudara a cuadrar sus cuentas.
En lo que se refiere al partido, deja bastante a las claras que Liddle es fundamental para el equipo. Ha sido volver él y... sin comentarios.