3ª ronda de la FA Cup: Stockport County
Hablar de la final de la FA Cup es hablar de Wembley. Pero claro, eso es ahora (y después de unos años de exilio en Cardiff). Pero antes de la inauguración de Wembley en 1923 hubo 50 años de finales, con un buen montón de sedes e incluso viajes fuera de Londres.
Como ya dijimos en su momento, el Kennington Oval de Londres fue el primer estadio en acoger el evento, y 2.000 curiosos se acercaron a ver el partido. El formato de la copa en sus inicios era el que los ingleses llaman “challenge cup”: el vencedor espera en la final a un aspirante que sale de entre todo el resto de participantes. Y ese vencedor elegía sede. El Wanderers, el primer campeón de la competición, eligió el año siguiente el campo de Lillie Bridge, en Fulham, cerca de lo que hoy es Stamford Bridge.
Pero la final volvió al año siguiente a The Oval hasta que, en 1886 y con la copa ya asentada (la final congregaba ya a 15.000 espectadores), la FA accedió a las peticiones de sus afiliados de fuera de Londres y llevó la final a The Racecourse Ground, en Derby, por entonces hogar del Derby County. En realidad, lo que llevó allí fue el replay de la final entre el Blackburn Rovers y el West Bromwich Albion, que evitaron el engorroso viaje a la capital para encontrarse así a medio camino.
Muchos replays se jugarían después de aquello fuera de Londres, pero para la primera final fuera de Londres, sin necesidad de esperar al segundo partido, aún hubo que tener algo de paciencia: no llegó hasta 1893, cuando el partido se jugó en Fallowfield (evitad el chiste fácil), en el área de Manchester. Y con un éxito de público enorme. El año anterior, 32.000 personas asistieron a la final entre el West Brom y el Aston Villa. En Fallowfield, más de 45.000 personas pagaron su entrada, aunque las crónicas de la época hablan de más de 65.000 aficionados, muchos de ellos sin entrada, que presenciaron el Wolverhampton Wanderers – Everton, con victoria de los primeros.
Curiosamente, el año siguiente, 1894, la final se jugaría en el campo de los perdedores, Goodison Park (recién inaugurado y el primer gran estadio de fútbol construido precisamente para el fútbol), en Liverpool. Pero en 1895 la FA llevaría de vuelta la final a Londres, esta vez al estadio que se hallaba en Crystal Palace, hoy sustituido por un estadio mucho menor dedicado al atletismo.
Allí se alojó el acontecimiento hasta 1901 cuando el Tottenham venció al Sheffield United ante un récord de asistencia: por primera vez se superaban los 100.000 espectadores. Aunque en 1902 el partido se jugó en Burnden Park, el estadio del Bolton Wanderers, Crystal Palace sería la sede habitual hasta la Gran Guerra, con salidas esporádicas a Bramall Lane (1913) y Old Trafford (1915, la última final antes de la suspensión de las competiciones).
Nunca más saldría la final de Londres hasta tiempos mucho más recientes, que ya trataremos en otra ocasión. Entre 1920 y 1922 el partido decisivo de la FA Cup se jugó en Stamford Bridge, el hogar del Chelsea, y en 1923 por fin se inauguró Wembley, la auténtica casa de la competición. En aquel primer partido en la catedral del fútbol, entre el Bolton y el West Ham, las cifras oficiales hablan de 126.947 espectadores, una cifra que nunca se ha igualado excepto a mediados de los 50. Pero las crónicas periodísticas de la época hablan de más de 240.000 aficionados.
Muchos menos se han presentado en el estadio del Stockport para un partido fácil, fácil, fácil. Estamos en la cuarta ronda de la FA Cup y sin despeinarnos, oiches.