1ª Ronda de la FA Cup: Brentford FC
La temporada pasada habíamos dejado la FA Cup en sus primeros años de historia, cuando la ganaban equipos aficionados cuyos jugadores eran miembros de la alta sociedad educados en las mejores escuelas y universidades del país. Hasta el Blackburn Olympic y, justo después, el Blackburn Rovers. Los primeros equipos profesionales pero sin profesionales con éxito en competiciones oficiales, dijimos entonces.
Paradójicamente, fue la rabiosamente amateur FA la que abrió la puerta a esos primeros profesionales. Involuntariamente, claro. Pero la jovencísima FA Cup se había convertido ya en la competición más atractiva del país y, como tal, sus partidos eran los que más ingresos generaban en las taquillas de sus participantes. Así que, claro, pasar de ronda aseguraba a cualquier club unos jugosos ingresos extra. Y qué mejor manera de animar a los jugadores a pasar de ronda que dándoles un pequeño premio económico si lo conseguían. Las primas habían nacido, bajo el eufemístico nombre de “boot money”: el dinero del premio se les dejaba a los jugadores dentro de sus botas de fútbol.
A la FA aquello no le gustaba demasiado, pero seguía sin romper su regla sagrada. No eran estrictamente profesionales, ni cobraban un sueldo fijo. Y además todos los jugadores seguían siendo “de casa”, otra de sus reglas no escritas. Los traspasos por entonces no existían.
Hasta 1879. Con gran escándalo de los principales clubes amateurs (el Old Etonians, el Wanderers y similares, ya citados la temporada pasada), el Darwen FC, un equipo de una ciudad a medio camino entre Bolton y Blackburn, inmediatamente al norte de Liverpool, inscribió en la FA Cup dos jugadores escoceses, de Glasgow. Aquello no era especialmente escandaloso. El jugador más destacado del Wanderers, Lord Kinnair, era él mismo escocés. Mientras el miembro del equipo tuviera su residencia habitual en la ciudad que era sede del equipo, no se contravenía ninguna regla de la FA.
El problema estaba en que poco después de trasladarse de Glasgow a Darwen, Fergus Suter, uno de los dos escoceses, dejó su trabajo como picapedrero alegando que “la piedra inglesa es mucho más dura de trabajar que la escocesa”. No volvió a conocérsele otro trabajo que no fuera el de futbolista, y estaba claro que el patrimonio acumulado como picapedrero no le daba para vivir sin trabajar. Muchos pidieron la expulsión del Darwen FC de la competición, pero finalmente, y sin pruebas definitivas que argüir en su contra, no se hizo nada.
Aquí Fergus Suter. Y con él llegó el escándalo.
El escándalo, de todos modos, no había hecho más que empezar. En 1881 se recrudeció y, de nuevo, Suter sería el protagonista. Esta vez porque decidió dejar el Darwen FC para, “casualmente”, jugar para uno de sus más enconados rivales, el Blackburn Rovers. Nunca llegó a hacerse oficial, pero rápidamente se supo que los Rovers le habían ofrecido mejores condiciones económicas. El primer traspaso de la historia, que afectó al primer jugador profesional de la historia, provocó además los primeros actos de hooliganismo de la historia: los derbys entre el Darwen y el Blackburn Rovers en los años siguientes fueron de lo más agitado. Uno de ellos, incluso, tuvo que ser cancelado porque los equipos no llegaron a ponerse de acuerdo en una fecha.
El caso es que, mientras la FA daba la espalda a la realidad y se aferraba al amateurismo, muchos de los clubes sustentados por hombres con inmensas fortunas empezaron a pagar sueldos encubiertos a los mejores jugadores del país. Hasta 1882, los grandes equipos amateurs de Londres pudieron mantener su domino. Ese año, el Blackburn Olympic fue el primero en romper la barrera y en los tres siguientes, el propio Blackburn Rovers se encargaría de dejar clara definitivamente la supremacía de los clubes “profesionales”. La FA ya no podía seguir haciendo oídos sordos a la realidad y, en 1885, dio luz verde al profesionalismo sin reservas… bueno, sin reservas no, pero eso lo contaremos en otro momento.
El partido contra el Brentford fue una cosa soporífera. Horrible. Y además jugamos fatal, no mucho peor que el Brentford porque sería complicado, pero fatal. Pero al menos me servirá para jugar un replay en casa, ingresar un dinerito e incluso tener esperanzas de clasificarme.