Primero de todo, agradecer a los modereitors que me hayan movido el AAR para que así pueda leerlo todo el mundo, tenga o no acceso al OT. Y lo segundo... pues qué mejor manera de agradecerlo que unos capitulitos.
Jornada 32: Leicester City
Hay pocos grandes jugadores que hayan pasado por el Leicester City. Pero los Foxes siempre han tenido buen olfato para descubrir las perlas que surgían en su misma ciudad: en sus equipos inferiores comenzaron sus carreras Gordon Banks y Gary Lineker, por poner los dos ejemplos más significativos. Por eso es sorprendente que, a mediados de los 80, se les escapara uno de los delanteros adolescentes más prometedores de Inglaterra, el gran (en todos los sentidos) Dion Dublin.
Dion comenzó a meter goles a puñados en el Wigston Fields, el equipo local de South Wigston, un suburbio al sur de Leicester. Lo normal hubiera sido que los Foxes, que además acababan de vender a Lineker, le echaran el lazo lo antes posible y le fueran fogueando en las categorías inferiores y el equipo de reservas. Pero no fue así. Al Leicester se le escapó el chaval y Dublin fue a parar a otro modesto con un olfato legendario para captar delanteros jóvenes y prometedores: el Norwich City.
Dublin volvió a demostrar en Norwich que era un futbolista con un futuro inmenso… pero tuvo la mala suerte de coincidir con el mejor Norwich de la historia, que ganó una Copa de la Liga y se clasificó entre los mejores de la First Division varios años seguidos (de no ser por la exclusión provocada por lo de Heysel, habría jugado la UEFA en varias ocasiones). Así que no había hueco para un delantero joven que ni siquiera había cumplido los 20 años… y se le permitió marcharse gratis al Cambridge United, que por entonces todavía jugaba en The Football League.
El Cambridge primero lo cedió al Barnet, para que cogiera ritmo de competición, y cuando volvió y se asentó en la primera plantilla, en la temporada 1989-1990, contribuyó con casi 60 goles en tres temporadas a que el equipo ascendiera de la Fourth a la Second Division y, una vez allí, jugara los playoffs de ascenso a la First Division (que estaba a punto de convertirse en la Premier). Además, y a pesar de lo modesto del club, se asomó a los cuartos de la FA Cup dos años consecutivos, exhibición incluida en Highbury contra el Arsenal.
Dion Dublin con la camiseta del Manchester United
Dion, que medía casi 1,90, era muy rápido y tenía un poderío físico envidiable, además de un buen cabeceo, era por entonces el delantero más prometedor de Inglaterra y ni siquiera había cumplido los 22 años. Tenía el mundo por delante y Alex Ferguson no lo dudó un instante: pagó el millón de libras que el Cambridge pedía por él y en el verano de 1992 Dublin se convirtió en un red devil.
El Manchester United, por entonces, todavía estaba en reconstrucción. Un grupo de jugadores jóvenes y formados en Old Trafford estaban a punto de tomar al asalto la liga inglesa, liderados por David Beckham, Ryan Giggs y Paul Scholes. Dublin parecía el complemento perfecto… hasta que se rompió. Y se rompió a lo grande: se partó la pierna por varios sitios y se pasó toda la temporada de baja, excepto siete partidos. El United, a pesar de su baja, ganó la liga por primera vez en 26 años.
Y precisamente eso, que los Red Devils ganaran la liga sin su participación le complicó mucho las cosas en Old Trafford. También le restó posibilidades el hecho de que Eric Cantoná, fichado del Leeds United, se convirtiera en la auténtica estrella de aquel equipo. Además, Mark Hughes, veteranísimo, siguió marcando goles a espuertas, así que incluso la temporada siguiente, ya recuperado, las oportunidades de Dublin fueron muy escasas. En diciembre de 1993 se acordó su venta al Everton de Howard Kendall… pero la directiva toffee se echó atrás en el último momento, porque el precio le pareció excesivo. Esa decisión precipitó la dimisión de Kendall y retrasó la auténtica oportunidad de Dublin para brillar en la Premier hasta el verano siguiente, cuando fue vendido al Coventry City por dos millones de libras. A pesar de haber jugado poco, seguía teniendo un excelente cartel…
… y con razón. Le costó un poco, pero en cuanto cogió confianza en los Sky Blues, los goles empezaron a llegar. Especialmente en la temporada 1997-1998, cuando marcó 18 goles en liga, suficientes para ganar el pichichi inglés empatado con Michael Owen y Chris Sutton (otro producto de la cantera del Norwich). Todo parecía indicar que iría convocado con la selección inglesa al mundial de 1998, pero se quedó fuera de la lista, una de las decisiones más polémicas de Glen Hoddle como seleccionador. Pero su cotización no se vino abajo y el Aston Villa, séptimo en la temporada 1997-1998 y líderes de la Premier en el otoño de 1998, lo fichó por casi seis millones de libras para reforzar sus aspiraciones al título de liga.
Dublin marcó siete goles en sus primeros tres partidos con los Villains… y después su rendimiento se resintió por el enorme bajón en el nivel de juego de los de Birmingham, que terminaron sextos en liga. En diciembre de 1999 llegó el peor momento en la carrera de Dublin: se rompió el cuello en un partido contra el Sheffield Wednesday (hoy todavía lleva una placa de titanio en el cuello para mantener unidas tres vértebras) y se temió incluso por su vida. Afortunadamente, solo estuvo cuatro meses de baja y, cuando volvió, contribuyó a clasificar al Aston Villa para la final de la FA Cup de 2000, la primera de los Villains en más de 40 años.
Aun jugó dos años más en Villa Park, pero ya nunca recuperó su nivel de antaño. La edad mezclada con lesiones graves no suele perdonar nunca. En 2002 fichó por el Leicester, ya descendido a la Championship, pero en su primer año solo marcó cuatro goles y en su segunda temporada el entrenador le utilizó más de central que de delantero. En enero de 2006 rompió su contrato con los Foxes y se marchó al Celtic, que buscaba un sustituto para Chris Sutton. Fue un suplente bastante efectivo… y poco más, aunque contribuyó a ganar la liga. Su contrato no fue renovado, en cualquier caso.
Y así, ese mismo verano volvió a su primer hogar, el Norwich City. De vuelta a casa, y convertido automáticamente en uno de los favoritos de la afición, Dublin ha jugado con cierta regularidad, y ha marcado con una notable irregularidad. Hace apenas unos días, el pasado 4 de mayo, jugó su último partido oficial. Había anunciado su retirada el pasado mes de septiembre. Entonces dijo que 20 años de fútbol profesional eran suficientes y que “mis huesos han empezado a hablarme”. Se marcha con casi 40 años y sin haber llegado a ser todo lo que prometía.
La vuelta a la actividad es positiva para el Jerefó. Jugamos un buen partido y lo ganamos, aunque sea por la mínima y casi a última hora.
Buen partido de la defensa... y de Bojan. A ver si al final vamos a destacar precisamente por aquello que se suponía que se nos daba mal. :rofl: