Jornada 22 : Manchester United
Antes de seguir con el United de Busby en los años 60, no puedo sino dedicar un capítulo a uno de los muchos mitos que jugó en ese equipo, y que para la posteridad se ha quedado con una fama injusta: la de ser uno de los jugadores más duros y sucios de la historia. Hablamos, de quién si no, de Nobby Stiles, el pulmón del centro del campo del Manchester de los años 60 y de la selección inglesa campeona del mundo. Y que además de dar coces (que las daba si era necesario) sabía jugar al fútbol. Y muy bien.
Nobby lo tenía todo en contra para triunfar. Para empezar, era bajito. Muy bajito. Y eso en un tiempo en que los equipos juveniles de los grandes clubes rechazaban sistemáticamente a los jugadores bajitos para posiciones atrasadas. Cierto que con 15 años era un habitual en el equipo que reunía a los mejores jugadores infantiles de Inglaterra, pero nadie pensaba que de verdad fuera a tener un futuro como profesional. No solo era bajito: también era miope. Mucho. Hasta el punto de que fue uno de los primeros jugadores en usar lentillas durante los partidos.
Además, desde muy joven usó dentadura postiza, porque perdió todos los dientes del frente de la boca en un partido de fútbol (siempre se empleaba al máximo, y eso provocaba que otros se emplearan al máximo con él, o más bien contra él). Pero cuando jugaba, esa dentadura se quedaba en el vestuario. Stiles ya era feo de por sí, pero sin la dentadura y con la boca abierta era sencillamente monstruoso:
Nobby, a la izquierda, con su dentadura postiza. A la derecha sin ella. Si esta noche tenéis pesadillas, es culpa suya
Nobby, que nació en 1942 en Collyhurst, un barrio obrero y con fuerte presencia de inmigrantes irlandeses del norte de Manchester, creció idolatrando al Manchester United, especialmente a los Busby Babes. El desastre de Munich, según cuentan, le afectó profundamente. Pero se resarció al año siguiente: en septiembre de 1959, con 17 años y medio, los ojeadores del Manchester United y Matt Busby en persona quedaron prendados de sus habilidades y le contrataron como “aprendiz” (juvenil, traducido a nuestros días) para los equipos inferiores de los Red Devils.
Y una vez en el club, quedaron todavía más impresionados, y apenas un año más tarde, en octubre de 1960, Stiles debutó con el primer equipo, aunque como lateral. Pero no duró mucho ahí, porque Busby tenía clara cuál era su posición. En el híbrido entre 4-3-3 y 4-5-1** con el que Sir Matt hacía jugar al equipo, Stiles iba a ser el eje del centro de la línea de 3 del centro del campo. Su misión: marcar al creador de juego del rival hasta asfixiarle, robar muchos balones y pasarlos en corto a cualquiera de sus compañeros en el centro del campo, especialmente Bobby Charlton, para que ellos se encargaran de dar forma al ataque. En esos pases cortos, la precisión de Stiles era más que notable. En las entradas para robar balones, más que notable era sobresaliente.
Hay quien dice que Stiles es el antecedente de los mediocentros mamporreros que tanta importancia han cobrado en el fútbol actual. En la mayoría de los casos, y con honrosas excepciones, esa comparación es casi un insulto. La mayoría de ellos no saben ni como hacer un pase de diez metros, y ninguno de ellos tiene la capacidad de Stiles para el marcaje individual, una de las señas de identidad de Nobby.
Se hizo imprescindible en el Manchester United a partir de 1963 (aunque se perdió partidos importantes, como la final de la FA Cup de ese año, el primer título de los Red Devils tras lo de Munich), y también en la selección inglesa, en la que le dio el mismo rol: el eje del centro del campo, con Bobby Charlton y Alan Ball a su lado creando juego. Stiles se ganó su puesto en un partido contra Escocia en Wembley a comienzos de 1965 (parte del British Home Championship). Y fue clave en la victoria de su país en el Mundial. Especialmente por su marcaje a Eusebio, la estrella de la selección portuguesa, en las semifinales. Sencillamente, lo secó. Eusebio solo pudo aportar un gol de penalti a 10 minutos del final, con el marcador ya 2-0 a favor de los Pross. También jugó bien en la final contra Alemania, ahí ya sin marcaje individual, pero ese día la gloria fue para Geoff Hurst.
Stiles marcando de cerca a Eusebio en la semifinal del mundial de Inglaterra. Dos años después, otro marcaje a Eusebio también en Wembley le ganaría la fama definitivamente
Eusebio volvería a cruzarse en su camino en otra fecha clave de su carrera: la final de la Copa de Europa de 1968, otra vez en Wembley. De los detalles de la final hablaremos en su momento, pero Stiles volvió a recibir las mismas instrucciones que en las semifinales de dos años antes. Marcar a Eusebio y que no pudiera hacer nada en todo el partido. Una vez más, Stiles lo redujo a la nada y Eusebio solo pudo escaparse de él una vez, aunque llegó hasta el portero sin ángulo para disparar cómodamente. Los Red Devils vencieron en la prórroga y ganaron para Inglaterra la primera Copa de Europa.
Stiles era ya un hombre famosísimo para entonces, pero en realidad su carrera estaba en una cuesta abajo demasiado temprana (apenas contaba 26 añitos por entonces). Alan Mullery, de Tottenham, le robó el sitio en el equipo titular de la selección, aunque Stiles fue convocado a la Eurocopa del 68 y el mundial del 70. Y aunque siguió siendo insustituible en el United hasta 1971, los de Busby ya habían sido eclipsados para entonces por el Liverpool de Shankly, el Leeds de Revie y otros equipos emergentes (entre ellos el Everton y el Derby County de Clough).
De todos modos, Stiles aun habría de hacer otro gran servicio al Manchester United. Tras una carrera mediocre como entrenador a finales de los 70 y hasta mediados de los 80, Nobby volvió a sus orígenes: las categorías inferiores del Manchester United. Esta vez como entrenador del equipo de juveniles entre 1989 y 1993. En esos años por sus manos pasaron (y todos reconocen que fue uno de sus mejores maestros) David Beckham, Ryan Giggs, Paul Scholes, los hermanos Neville y Nicky Butt, todos ellos parte fundamental de los éxitos que iban a amasar los de Manchester en la segunda mitad de los 90.
Después de lo de Upton Park, parecía que volvíamos a la buena senda, pero...
Partido horrible de Bojan, así que va a ser que este no era su despertar definitivo. Se ha autoexpulsado dándole un codazo a un contrario.
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**En contra de la creencia de muchos, ese sistema fue el dominante en Inglaterra en los 60, y el que llevó a Inglaterra a ganar su mundial (con alguna pequeña variación), y no el 4-4-2 que Shankly y Paisley popularizaron con el Liverpool.