Y lo dejamos por ahora (que no por hoy) con una lección de Fútbol, así, con mayúscula:
Jornada 5: Arsenal
Henry Norris, el responsable del traslado de los Gunners a Highbury, saltó a las portadas de los periódicos en 1927, y no precisamente por sus méritos. Resultó que en 1925 había realizado varios pagos ilegales a Charlie Buchan, del Sunderland (el que a hierro mata, a hierro muere, que dicen), para convencerle de fichar por el Arsenal. Y en 1929, y tras un largo proceso legal, fue excluido de cualquier actividad relacionada con el fútbol por la FA.
Pero su mayor servicio a la causa del Arsenal, y también del fútbol mundial, ya estaba hecha. En 1925 había contratado a Herbert Chapman para que le diera el impulso definitivo al equipo. Chapman, por si no lo recordáis, fue el entrenador que llevó al Huddersfield a ganar dos ligas consecutivas en 1924 y 1925, y la FA Cup de 1922. Y había hecho su trabajo tan bien que el equipo que dejó formado aún ganó una liga más, la de 1926, convirtiéndose en el primer club que ganaba tres títulos consecutivos.
Por aquella época, el reciente cambio en la norma del fuera de juego (si había dos jugadores entre el delantero y la línea de gol, la posición era correcta, cuando antes hacían falta tres jugadores) había convertido la táctica habitual, el 2-3-5, en un auténtico coladero.
El 2-3-5 en todo su esplendor, con el delantero centro un poco retrasado para crear juego, los dos delanteros interiores prestos a incorporarse al área y los extremos en vanguardia, para dar centros desde la cal. En algunos casos, el delantero centro era simplemente un cabeceador, y entonces la creación de juego de ataque recaía en un interior. En el centro del campo, el más retrasado era precisamente el más ofensivo, mientras que los dos acompañantes tenían como misión cortar la creación de juego del rival y asfixiar al delantero centro si el juego iba por el centro, o bascular a las bandas y frenar a los extremos si el ataque iba por las bandas. Los centrales se encargaban de los interiores, y para parar a los extremos se usaba la defensa en diagonal, conocida entonces como “offside trap”, que dejaba a los jugadores de banda constantemente en fuera de juego.
Ahora que solo hacían falta dos jugadores para impedir el fuera de juego, los extremos eran casi imposibles de cubrir sin dejar enormes boquetes en el centro de la defensa que los interiores y el delantero centro aprovechaban sin cesar. Los mejores entrenadores intentaron desde el principio buscar la solución al problema. Pero fue Chapman, en parte gracias al consejo de Charlie Buchan (precisamente él), el que finalmente dio con la fórmula.
Chapman, ya en el Arsenal, decidió retrasar al centrocampista central, el que se encargaba de unir el juego de los defensas con el de los delanteros, y lo convirtió en un tercer defensa, incrustado entre los dos defensas (
full-backs, palabro que aún se usa para denominar a los laterales). Así, los dos centrales podían abrirse a las bandas y cubrir a los extremos, y no a los interiores como hasta entonces. El
centre-half, el jugador retrasado, sería el encargado de tirar el fuera de juego y de cubrir hombre a hombre al delantero centro rival.
Eso dejaba libre a los dos interiores, pero Chapman también había pensado en eso: los dos centrocampistas más defensivos que ya había en el centro del campo, fueron los nuevos encargados de cubrir a los interiores. De perseguirlos y atosigarlos hasta que se hartaran. En lugar de un marcaje zonal, lo habitual hasta entonces, Chapman dispuso un marcaje al hombre.
De nuevo, esta decisión dejaba un problema: la creación de juego. Y la solución, una vez más, fue retrasar la posición de algunos jugadores. En este caso, de los interiores, que se acercaron a la línea del centro del campo y asumieron la tarea de apoyar a los dos centrocampistas más defensivos en la salida del balón. El delantero centro volvió a adelantar su posición y los extremos se quedaron como estaban.
Chapman acababa de inventar el 3-4-3, la WM o, como la llamaron los italianos, el cuadrado mágico:
El éxito de todo el invento se basaba en el rendimiento de los cuatro jugadores de la parcela central, que debían defender y atacar bien a un mismo tiempo, apoyarse unos a otros y rotar sus posiciones en función de cada necesidad puntual del equipo. Por primera vez en el fútbol inglés el juego colectivo de pases y apoyos era más importante que el individual de carrera y dribbling.
En un principio muchos criticaron el sistema por considerarlo defensivo, y más preocupado por la destrucción del juego rival que de la creación del propio. Chapman tardó en consolidar el sistema y hasta 1930 no obtuvo el primer éxito, una FA Cup contra, precisamente, el Huddersfield Town. En los años siguientes, su Arsenal silenció a todos los que le atacaban por amarrategui: en 1931 ganó la liga con 127 goles a favor, todavía un record de los Gunners.
Pero de los éxitos del Arsenal de Chapman ya hablaremos en otro momento. Ahora toca hablar del partido… partidazo, diría. No es fácil ganar a este equipo, y nosotros lo hemos logrado... y jugando mejor que ellos
La alineación:
La victoria es enollllme, pero no todo son buenas noticias: Bale y Bojan, los dos grandes fichajes del verano, parece que no terminan de rendir.

Y antes de que digáis nada: otra asistencia de Kuipers. :rofl: